No voy a unirme a las hordas de inquisidores que, recién caídos de un guindo, acaban de descubrir la verdadera catadura moral de sus héroes. No voy a sumer mi dedo cibernético a señalar a quienes hace mucho tiempo que andan retratándose. Dicen los que no saben leer sin contar que la frase que más se repite en La República de Platón es la que encabeza este post, y esta es la que se me viene a la cabeza cuando oigo tanto rechinar de dientes y rasgarse de vestiduras por algo que no me ha sorprendido.
Bien puede ocurrir que sea yo tan conspiranoico que, a fuerza de imaginar complots y ver dobles lecturas, alguna vez acierte, pues ya dijo Borges que un mono sentado durante un tiempo infinito ante una Olivetti escribiría el Quijote. Algo así será porque no me creo que haya pillado a todos con el paso cambiado lo que para mí no es más que otro coherente peldaño en una andadura vocinglera y chulesca sólidamente documentada.
Ni Pérez Reverte, ni el tándem Sánchez Dragó-Boadella, ni Jesús Neira ni el alcalde de Valladolid deberían a estas alturas sorprender a nadie. Espero que don Arturo no se enfade conmigo por hacerle encabezar semejante nómina, pero tantos años esforzándose por construirse una imagen de macarra hace que al final uno lo barrunte como ideólogo de los otros; tampoco temo mucho su enfado, pues aunque el académico mee a menudo fuera de tiesto hay que reconcerle que mea apuntando alto y dudo que pierda el tiempo en dedicar un twiter a un Juan Lanas como yo.
No entiendo los aspavientos indigandos de quienes hasta no hace mucho le reían las gracietas ocurrencias más dignas de club de carretera que de profesor universitario de Jesún Neira. Desde que nació para los micros no ha engañado a nadie sobre la naturaleza de su carácter, y mucho más dignas de escándalo me parecieron otras declaraciones suyas que la del vinillo que fue la que acabó defenestrándolo. Tampoco entiendo que llamar nenaza a un ex ministro sea tema que llevar al Congreso, cuando el autor del twitter ha soltado ex abruptos mayores sin haber despeinado a nadie ni que el anarcofascismo de Dragó resulte más digerible que unas ensoñaciones pederastas que tienen menos de recuerdo real que de alucinación hija de la senilidad, los medicamentos sin receta y de la necesidad de que hablen de él para saberse vivo aún.
En esencia, no entiendo cómo ha logrado calar tan hondo esta versión edulcorada pero igualmente gris y aburrida del puritanismo yankee que es la de lo políticamente correcto, erigida en credo por una progresía buenista que en lugar de fumarse porros le ha dado por enfundarse sayo de novicia y andar cogiéndosela con papel de fumar todo el día. El buenismo en el que andamos chapoteando es la peligrosa consecuencia de una visión Disney del mundo cada vez más extendida en una sociedad más peterpanizada en todos sus estratos.
No entiendo que el buenismo haya impuesto motivos de escándalo de primera y de segunda y que como borregos comulguemos con esas piedras de molino sin rechistar. Los de primera son causa de linchamiento público y los de segunda no tienen consecuencia ninguna, son pecadillos veniales. Lo más irritante es que lo que determina estar en uno u otro grupo es simplemente la moda, no la gravedad de la cuestión y, como en toda moda, no se persigue el origen, sino sólo sus síntomas.
El machismo y su colofón, la violencia de género, son una desgracia que debe ser resuelta desde la educación, no una moda con la que frivolizar yendo a la caza de expresiones machistas en el idioma ni violando la gramática para nombrar miembras. Mientras el buenismo nos obliga a andar agazapados escudriñando nimiedades, por detrás se cuelan los incendiarios y, cuando nos queremos dar cuenta, a nuestras espaldas arde Troya y nosotros ni nos habíamos enterado. ¿Son graves las afirmaciones de Dragó o León de Riva? Evidentemente que sí, pero son graves en sí, no porque ahora esté de moda y toque escandalizarse por eso, porque estas personas y otras parecidas llevan mucho tiempo dando señales de por dónde andan como para enterarnos ahora.
El buenismo es el credo new age que ha secuestrado el discurso de la izquierda y cuya lengua litúrgica es el lenguaje políticamente correcto. Y con esos mimbres, malos cestos vamos a hacer, porque sustuimos las ideas por las ocurrencias, la reflexión por el sentimiento y el saber por la fe. Como reflejo del Tea Party yanqui, el buenismo está creando espontáneos guardianes de la ortodoxia, peligrosos descerebrados que fácilmente podrían acabar siendo convertidos en 'asesinos por las buenas causas', y síntoma de este descerebramiento progresivo son esas sopas de letras tras las cuales uno no sabe qué se oculta que no saben distinguir realidad de ficción y que periódicamente lanzan sus ataques contra libros o películas al más puro estilo años 30, Y ya advirtió von Kleist que "'Dort, wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen"


THEO.
Tres años comentando en un blog de "izquierdas" para salir escaldada porque la tolerancia es la misma que la de extrema derecha. Los que pretenden ir de moralistas en la derecha, son los que citas, o una representación y los de izquierdas, anónimos o casi.
Un asco y sin solución, porque si eres de derechas los de extrema izquierda te llamarán "puta" o "mal follada" y si eres de extrema izquierda, los de derechas te llamarán también "puta" y "mal follada".
Claro que es un problema de educación pero ¿por dónde empezamos?
ISABEL,
Los foros de internet son un lugar terrorífico. Los que más escriben son los más radicales de cualquier espectro y uno acaba bastante deprimido pensando que esa caterva de asilvestrados pueda ser reflejo de una realidad más extendida. No me atrevería a decir que Pérez-Reverte sea de derechas, no me lo parece. Otra cosa es que tampoco comulgue con el buenismo progresil, pero eso no lo alinea con la derecha. Lo curioso de este buenismo frívolo es que es furibundo en su odio a los que no piensan como ellos, muy Tea party....
Siento mucho que alguien te haya podido dedicar esos adjetivos sólo por discrepar de tus opiniones.
Un beso
A mí también me llaman algunos radical, sobre todo los de derechas. Sin embargo, creo que jamás he faltado al respeto a nadie. Porque seré radical, pero también soy educado. Y eso es lo que falta en este país: educación. Los de derechas que se rasgan las vestiduras por el matrimonio homosexual son los mismos que siguen insultando a las mujeres por el simple hecho de serlo. Les sale de manera natural porque es lo que han aprendido y lo tienen aprehendido, pero ya es hora de que se actualicen y se adapten al mundo acual y real...
Salu2
CHARLITOX,
En este país hay cierta tendencia a llamar 'radical' o 'extremista' al que defiende una opción diferente a la nuestra, aunque sea pacífica y cortésmente. Por ejemplo, Laporta -que no es santo de mi devoción-, como bien señala Ignatus, siempre ha defendido clara pero cortésmente sus opciones políticas, y eso le ha merecido un semilinchamiento mediático y el calificativo de 'radical', 'extremista', etc.
No me avergüenza reconocer que soy etimológicamente radical, porque me gusta analizar las raíces de las cuestiones y atacar la raíz de los problemas, no sus síntomas. Aunque me considero de izquierdas, no puedo soportar el buenismo que ahora está de moda ni, por supuesto, dejar de acusar ciertos modos que se han puesto de actualidad en gente que se llama de izquierdas y que son fascismo puro. Y son, sobre todo, como muy bien señalas, la falta de educación y de respeto.
Saludos!