Mi lado oscuro
A veces me acometen dudas sobre las decisiones que he tomado en mi vida, y en estos tiempos de inclemencia la sospecha de que me he equivocado en todo lo que he querido me asalta más a menudo de lo que querría. Y es entonces cuando castigo mi buen gusto con dos tazones de realidad para recordarme que, como Voltaire, "no quiero ser feliz a condición de ser imbécil".
Cuando maldigo mi suerte por haber rechazado una militancia política que me habría asegurado poltrona, dinero y responsabilidad ninguna, es que ha llegado el momento de contextualizarme para no perder el norte, de sustituir el solomillo a la Wellington por una hamburguesa del McDonalds, la guiness por coca cola y el DVD por el TDT. Y estas son las circunstancias por las que la noche del martes en lugar de Gosford Park

(Imagen de Cartelia.net)
acabé viendo "Curso del 63".
Ferran Monegal, crítico televisivo, en su columna de hoy de El Periódico lo califica como "Ratomaquia retro". Yo no sé cómo etiquetar el engendro en cuestión, porque no sé si es un concurso, quien gana, quien pierde (además de mí por malgastar tiempo con eso, pudiendo ver Flashforward)... visitando la página oficial del programa en la web de A3 me tropiezo con el palabro "Docureallity". Con un par. Creo que no hay crítico televisivo que haya acertado a calificarlo de otro modo que no sea con un resoplido y encoger los hombros.
Todo el tinglado chirría por todas partes, porque no hay quien se crea nada; los profesores no son más que caricaturas de arquetipos y sus diálogos, evidentmente guionizados, son un refrito de aquí y de allá. Por ejemplo, la conversación de la que hace de Rottenmeier de garbanzos recalentados con las mocosa que sólo sabía llorar parecía sacada de El chico y le faltó un negro de uña para acabar su alocución a lo Bruce Willis con un "bua, bua, bua, que llamen a la ambualancia". Y el resto de profesores/actores no son mucho mejores, sino más bien todo lo contrario.
Y es que toda la recreación apesta a imitador malo de Viollet-le-Duc, aquel arquitecto del XIX que decía que "Restaurar un edificio no es mantenerlo, repararlo o rehacerlo, es restituirlo a un estado acabado que pudo no haber existido jamás en un momento determinado". O sea, a como debería haber sido, no a como fue.
Todo en el San Severo (que de Severo tiene muy poquito) es más falso que un duro sevillano, entre otras cosas, porque sé perfectamente que mis profesores -y yo estudié en los ochenta, no en el 63- habrían resuelto el primer atisbo de indisciplina con un capirotazo. Vamos, le sostengo yo la mirada a mis nueve añitos a doña Teresa con la insolencia de uno de los mocosos del programa y del revés que me aventa me estorba el cielo para dar vueltas. Diez minutos más escuchando a ese desfile de cretinos y escribo al programa pidiendo que se les aplique el aborto con carácter retroactivo.
Porque si hay algo que en todo eso no es falso son los animalicos que han puesto a dar vueltas en la jaula. Los que hayáis tenido algún contacto con la enseñanza convendréis conmigo en que, por desgracia, la ignorancia supina de la que alardean los criaturines no es absoluto ficticia y que su impermeabilidad a todo dato que apeste a conocimiento no es, ni mucho menos, excepcional. Ni tampoco sorprenderá a nadie que viva cerca de un colegio escuchar a las doncellas de este nuevo circo neoretro unas coloristas expresiones dignas de congreso de camioneros y meretrices.
Siempre según la página oficial del programa, los protagonistas de este circo, no sé si leones o payasos, tienen en torno a los 20 años, así que están ya bastante lejos de la edad escolar que pretenden representar, pero con la madurez intelectual y emocional que tienen pasan perfectamente por prepúberes de doce años. Es más, mi prima de quince, que está vegetando en segundo de primero de ESO, podría perfectamente ser su tutora. Y es que la cosa está muy malita.
La explicación a la hecatombe que representan esos veinte gasterópodos, muchos de ellos sin oficio ni beneficio pero con un excelente gusto para la ropa y la tecnología, no es un expediente X. No es necesario convocar un sesudo debate sobre la educación en España, ni recurrir a los datos de la OCDE ni al informe PISA. La verdad no está ahí fuera, sino que el mismo programa, sin querer, nos la da. Basta echar un vistazo a los progenitores de esa exposición de mantas para concluir que bastante bien han salido los angelitos.












Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

Carlos dijo
Querido Theo:
Amén a todo. Lo de curso del 63, estando flashforward...pues bueno, lo he visto en los intermedios, y no encuentro calificativos para "eso", con los tuyos tengo bastantes. Sólo añadir que los padres cuando los entrevistan reconocen su fracaso de pleno y aprueban sin tapujos el poquito de disciplinas (con ausencia de sopapos), que están recibiendo sus humanoides hijos.
Y sobre lo de aceptar el cargo político....has hecho bien, nada mejor que poder mirarse al espejo sin sentir vergüenza de uno mismo, aunque sea con una hamburguesa en una mano y una cola del Carrefour en la otra. Más verdes las han segado. Ante la adversidad nada mejor que aferrarse a uno mismo.
En fin, que todo pasa, ya llegarán tiempos mejores .
Un abrazo.
Carlos.
15 Octubre 2009 | 12:55 PM