Temores políticos
Como casi todos sabéis, soy catalán. Pero, por muy nacionalista que sea, que lo soy, nunca he sido tan chovinista como para aceptar que el amplio paraguas de la patria cobija cualquier cosa, sea buena o mala. Y hay tendencias que asoman en la lontananza que me ponen los pelos de punta.
En 1833, Javier de Burgos, secretario de Fomento en el gobierno de Cea Bermúdez, establece una división territorial de España por provincias que, con muy pocas modificaciones, y estas mínimas, ha llegado hasta nuestros días. La división de Javier de Burgos es, básicamente, la que el gobierno del trienio liberal (1820-1823) intentó imponer en 1822 para sustituir la vieja división en reinos, pero que cayó antes de lograrlo.

Esta división provincial se hace sin apenas concesiones a la historia, por criterios geográficos y demográficos, nunca económicos -la economía nunca ha sido el fuerte de los políticos españoles-. El Estatuto de Cataluña de 2006 propone recuperar una vieja division administrativa catalana, en principio mucho más acorde con los distintos vínculos económicos, culturales e históricos que se dan en el territorio. Es la división en veguerías:

Mapa de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)
Digo 'en principio' porque la realidad es que la división sigue primando los intereses de las ciudades frente al territorio, de manera que una veguería natural como sería la Penedès, integrada por el Alt y el Baix Penedès y el Garraf, con una fuerte identidad económica, histórica, geogràfica y climática, queda repartida entre otras dos entidades, Barcelona y Tarragona.
Administrativamente, Cataluña se organiza, ascendentemente, en municipios, comarcas y provincias, división esta que encontramos también en Aragón, Galicia (donde los municipios, además, se organizan en parroquias), Cantabria... en Navarra se habla de merindades, pero es lo mismo. El resultado está en que el ciudadano medio sostiene sobre sus hombros una administración municipal, otra comarcal, la diputación provincial, la administración autonómica, la central y la europea. Luego habrá quien se pregunte cómo hacemos los españoles para tener unas espaldas como remeros del Volga...
Por eso, la división en entidades menores no me parecía mala si sustituía a Comarcas y Provincias, y esto es lo que se dejó entrever durante la campaña del referéndum. El Consejero de Gobernación y Administración Pública, Jordi Ausàs, afirmaba todavía en noviembre de 2008 que las veguerías harían desaparecer a las diputaciones provinciales, aunque por motivos prácticos deberían convivir con la división provincial (distritos electorales), con lo que uno, que ya va conociendo el pelaje de nuestros políticos, se barrunta que aquí no desaparecerá nada y sufriremos otra administración sobre nuestras espaldas. Porque la cuestión hace mucho tiempo que dejo de ser resolver los problemas de los ciudadanos para pasar a ser un juego de las sillas musicales donde cada vez aparecen más culos candidatos y para los que hay que ampliar el número y el tamaño de las poltronas, y esto es como el precio del suelo en los años dorados del boom inmobiliario, que el ciudadano acaba pagándolo todo.
Con lo ocurrentes que son nuestros políticos en materia de inventarse puestos, prestos a nombrar un Ober Haupt General-Stats Canal-Navigations-Rath que dirija el tráfico fluvial en el canal Segarra-Garrigues (que se dedica sólo al riego), y el desencuentro entre el llano y la montaña, la costa y la tierra firme, encuentro más que verosímil la posibilidad de que la veguería de l'Alt Pirineu acabe abriendo oficinas diplomáticas y nombrando cónsul en Terres de l'Ebre y que las comarcas gerundenses intercambien legados con la veguería de Ponent.
No contentos con endilgarnos un mamotreto más, se han devanado los sesos para ver cómo podían exprimir aún más una geografía no demasiado generosa en quilómetros cuadrados; ensayarán los frutos de ese esfuerzo en la veguería Alt Pirineu-Arán, y si el resultado es el esperado, vaticino una rápida implantación en el territorio. La ocurrencia es la capitalidad compartida -Tremp, Seu d'Urgell y Puigcerdà en Alt Pirineu-, y ya veremos cómo se adapta la realidad nacional aranesa en ese encaje de bolillos, que hace tiempo que dicen que esto de la veguería no va con ellos, que ellos son nación.
Por supuesto, esta organigrama septuplicado que haría suspirar de emoción al director general de la escuela de burocracia soviética se nutrirá de las nunca exagües reservas de parásitos que vivaquean en todos los partidos pegando carteles desde los catorce años, esperando una prebenda. Bien por oposición restringida, por artículo 33, puesto de confianza o cargo político, ya podemos prepararnos para lo peor. Lo que me extraña es que esta oficina de recolocación de tanto millón de inútiles que hay en todos los partidos políticos no haya sido inmediatamente adaptada al resto de administraciones españolas.
Todos con su coche oficial, claro, que hay más coches oficiales en España que en media Europa, y da igual del partido de donde se venga, de derechas, izquierdas o al tresbolillo, que catar poltrona y pedir chófer se separan una semana. Quizá ese sea el plan contra la crisis del automóvil que meditado en despachos gubernamentales, aumentar la flota de coches oficiales...
Hoy me habla mi hermana de un pariente lejanoal que ya menté, que tardó siete años en hacer filolofía hispánica o catalana o historia o filosofía o qué sé yo, que se cambió tantas veces de carrera que podría abrir una oficina de orientación univesitaria. El tipo, bondadoso pero no especialmente brillante -intento suavizarlo-, metido en las juventudes de no sé qué partido desde poco después de destetarse, ha pasado de ser coordinador de distrito para la Tercera Edad (cargo real, por si alguien se reía de lo del Ober Haupt General-Stats Canal-Navigations-Rath bismarckiano) a adjunto de parlamentario, y ya me gustaría saber cuánto le pagarán por nada. No, mejor será que no lo sepa, porque la famosa escena de Apocalypse now parecerá el desfile del día del Orgullo Gay comparado con la que puedo organizar.




Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

Ivy dijo
"Por supuesto, esta organigrama septuplicado que haría suspirar de emoción al director general de la escuela de burocracia soviética"
Otra perla mas y van....
Gracias ;)
Ivy
pd: me hace acordar a "theo, tu madre lloraría emocionada al ver que te has sacado los guantes de box para armar tus maquetas"
15 Julio 2009 | 04:43 PM