La Coctelera

Theo

Retirado en la paz de estos desiertos

14 Julio 2009

El empleado (o el gilipoyas) de la semana

El domingo a las siete de la madrugada me levantaba; ni eran las escatológicas huellas de una noche de guiness ni tenía que tomar un avión. Simplemente, había que cortar una de las principales avenidas para desmontar la grúa, y aunque la presencia del arquitecto no es preceptiva, allí estaba yo con mi Panamá y la pipa a horas en que Vetera parece tomada por un ejército de zombies.

Desmontar una grúa sólo requiere -además de los que trabajan- al coordinador se seguridad y al aparejador-, pero esta ocasión convocó a la oficina técnica en pleno, y es que había algo de despedida; con ella, el bosque de hierros que en era el centro de Vetera como el de cualquier otra ciudad, villa o aldea hispana queda reducida a dos míseros ejemplares de una obra pública. Además, no sabemos cuándo volveremos a construir algo o si lo haremos siquiera juntos, así que incluso nos sacamos fotos sobre los tramos desmontados como si acabáramos de abatir un mamuth.

En Vetera, un domingo a las ocho de la mañana, no están ni las farolas en la calle, con lo que cortar la avenida era un problema viario casi insignificante. O lo habría sido si el funcionario de turno de vía pública hubiera hecho su trabajo, desviando el tráfico de autobuses y demás, instalando dos patrullas de municipales... en fin, todo eso en que cualquiera con dos dedos de frente habría pensado de inmediato. En Vetera no. Teníamos ya el brazo de la grúa en el suelo cuando Jorge tuvo que arrancar a correr para que el autobús de la Hispano Veterense diera la vuelta antes de bloquear el cruce y montar un circo... la patrulla municipal llegó en ese momento, no a poner orden, pues estando todo en regla no había multas que imputar y no valía la pena abandonar la comodidad de su aire acondicionado, sino simplemente a indicar que se les avisara cuando todo acabase para anotarlo en el libro del día.

La verdad es que eso fue lo más entretenido de la operación; a la una ya estaba todo cargado y rumbo al almacén y, nosotros, rumbo a una mariscada en la costa, que levantarse un domingo a las siete de la mañana para trabajar gratis et amore bien merece alguna compensación, lleno hay que tener el estómago para afrontar la semana que acecha.

Algo extraño había el lunes en el ambiente. Al principio, me costaba identificarlo: tal vez la excesiva humedad ambiental, la ausencia de algarabía de criaturines chapoteando en la piscina bajo mi despacho, chica nueva de limpieza -un día de estos dedicaré un post a nuestra Choches, la antigua limpiadora-. Aunque había algo de todo ello, nada justificaba mi sensación, y fui dándole vueltas mientras intentaba encajar un hotel de cuatro estrellas donde primero hubo pisos, luego apartamentos y al final tal vez nada. No fue hasta las diez y media, la hora del café, en que di un contorno definido a las borrosas sensaciones anteriores, y es que era el único imbécil de la Oficina Técnica que estaba trabajando ese lunes. Diréis que tuve hora y media para darme cuenta antes, pero, además de que mis biorritmos matutinos no despiertan hasta el café, en mi descargo está que no comparto despacho con nadie y que la música de Bach amortigua cualquier sonido que venga de los vecinos.

Y allí estaba yo a las diez y media, no sabiendo si ir sólo a tomar el café al bar de en frente, 'comme toujours' o si acpetar la invitación y apuntarme al descanso de Mr Potato y la srta Rottenmeyer, a riesgo de sufrir el empacho de anécdotas infantiles que es el monotema de Mr Potato, a quien cualquier tema, incluso un estudio sobre antroponimia pirenaica medieval, le da pie a pormenorizar las truculencias cotidianas de sus vástagos hasta monopolizar la conversación y abortar cualquier intento de disidencia. Elías, mi jefe, que hoy inscribía en el registro como propio al hijo que acaba de tener su mujer -sin prueba de ADN no afirmaré que él sea el padre, pues aunque ella es más casta que Lucrecia en la paternidad no hay certeza y es mejor no atribuirlas alegremente para después no desdecirse-, me pedía poco antes del feliz acontecimiento que le impedirá dormir tranquilo los próximos 18 años que le pegase un tiro en la nuca si alguna vez se volvía como Mr Potato.

Creo que estaba en piloto automático de respuesta monosilábica a no sé qué historia que ambas, Mr Potato y srta Rottenmeyer, encontraban muy divertida, sobre no sé qué caramelo que una señora le daba al hijo pequeño de una de ellas y el niño pidió otro más -no me preguntéis, supongo que hay que ser padre para encontrarle la vis cómica a esa estupidez- cuando el director de la empresa asomó por allí y se exclamó:

-¿qué haces por aquí, Theo? ¿No te has tomado el lunes libre como los demás? ¡Te vamos a hacer empleado de la semana!

Como los efectos del café habían sido contrarrestados eficazmente por las apasionantes historias de los hijos de Mr Potato, supongo que nadie percibió en mi rostro emoción alguna, pero por dentro me sentía tan idiota como Homer Simpson el día que hacía empleado del mes a una una inanimada barra de carbono.

Imagen de http://www.lossimpsons.net/planta-nuclear-de-springfield

En fin, ya que estábamos, tampoco iba a irme a casa a las once... así que, al menos, he logrado encajar siete habitaciones más de dimensiones generosas en esa planta endemoniada. Pero la próxima grúa la desmontará quien yo so diga.

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Tags: personal, trabajo

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5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Ivy

Ivy dijo

Hey, siempre podés decir que era el Día de la Toma de la Bastilla y tenías ganas de ir por la calle eligiendo comensales para Madame Guillotine!

Un abrazo Theo!
Ivy

14 Julio 2009 | 02:33 PM

Ivy

Ivy dijo

Para Elisa versión Jazz!!!!
Por las pantuflas de los doce apóstoles Theo, DONDE ENCONTRASTE ESO!?

14 Julio 2009 | 02:36 PM

NilVS

NilVS dijo

reduccion salarial y trabajo los domingos??
cambia de gremio theo!

14 Julio 2009 | 08:50 PM

mayye

mayye dijo

Veamos. Te han reducido el salario a casi un tercio de lo que solía ser, has trabajado un domingo con todo lo que ello implica, nadie te avisó que te correspondía un franco compensatorio, ahora digo yo ¿Te darán el viernes libre? Porque ya sabemos difícilmente te paguen el día y las horas extras como están las cosas...
Aunque celebro que Bach haya sido tu compañía y que pudieras resolver el espacio para otras siete habitaciones.
Un beso!

14 Julio 2009 | 11:26 PM

usia

usia dijo

A esas horas lo que Tú has dicho Theo, no están puesta ni las calles...
Pero en fin, hay que estar a las "duras y las maduras" ¿no? Ya te resarcirías en la mariscada...
¡Saludos!

16 Julio 2009 | 01:29 PM

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Sobre mí

Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación. Free Web Counter personas han visitado este blog y yo sigo eperando a Godot
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