La Coctelera

Theo

Retirado en la paz de estos desiertos

30 Junio 2009

Disciplina

Dedico este post a Edmond y Usía, dos amigos que han perdido la fuerza y las ganas de escribir.

A veces, no tengo una mala palabra que llevarme a la boca y si actualizo es por disciplina autoimpuesta. Evidentemente, el blog se resiente y los posts resultantes no figurarán en la historia de la literatura, pero también tiene su gracia escribir sin tener nada que decir, esperando a ver qué asoma a vuelatecla.

X dice que esto de la disciplina le suena a perversión sexual inglesa y que espera no verme en las noticias con un corsé rojo y una bolsa de plástico en la cabeza, y es que es bastante indisciplinada, además de desordenada. Nunca he entendido porque van apodícticamente emparejados los sustantivos orden y disciplina, pero en X la ausencia de la una hace tándem con la ausencia del otro. Así, puede pasarse una semana leyendo 19 horas diarias hasta acabar con los cuatro volúmenes publicados de Canción de Hielo y Fuego para sumirse después en la más holmesiana apatía y no abrir un libro hasta que el polvo que acumulenn sus tapas empiece a convertirse en rocas sedimentarias. Supongo que por eso le cuesta entender que de ocho a once de la noche no quede con ella porque es el tiempo que dedico diariamente a leer para la tesis, o que el fin de semana me empeñe en levantarme antes de las nueve y dedicar toda la mañana (hasta la una) al mismo menester.

X dice que un blog es algo para divertirse, y no una obligación, `pero yo creo que con la primera letra que colgué en la red, adquirí unos deberes y afronté una responsabilidades. Por diversos motivos, durante mucho tiempo no escribí una sola letra que no tuviese un carácter académico o laboral, y vi el blog como un modo de imponerme la disciplina necesaria para recuperar el hábito de escribir. Además, el formato me ha ido ofertando desconocidas posibilidades, desde la frescura de no tener que ceñirme a ningún tema en especial hasta incorporar música e imágenes a mis textos, con lo que se enriquecían hasta el extremo de hacerlos digeribles. Tecla a tecla, post a post, me he reencontrado con una vieja pasión a la que le fui infiel.

No todos los días me levanto con el verbo brillante y el ingenio ágil, no todos los días tengo algo que decir, pero esta disciplina me ha permitido regresar una vieja idea que empezó como un cuento ya no recuerdo cuándo y sobre el que fueron acumulándose tantas cosas que ha dejado de ser un cuento. Como las viejas montañas en las que viví hasta los dieciocho años y que aún son la patria que añoro pero en la que no quiero vivir, esas palabras que fui perfilando en tinta burdeos son la patria de todo lo que he escrito después, sin darme cuenta de que todos los pequeños retazos contemplados desde cierta distancia estaban menos deslavazados de lo que yo creía.

Todo tiene su tiempo, y no escribiré ahora el cuento que debió ser acabado hace quince años, pero sí puedo regresar a los personajes que entonces esbocé, las calles que empecé a intuir, el paisaje que despuntaba entre la bruma. Porque doña Leonor,Víctor Dapifer, Joan Bernat, el juez Rocanegra, Antón, Alfonso el mecánico y tantos otros han envejecido mucho mejor que yo, y si Augusto Pérez suplicó por su vida a Unamuno, ellos me están exigiendo la suya. Tras tantos años dándoles vueltas, les he tomado cariño y temo ahora  no estar a la altura de las circunstancias, pues, como en el cuento en el que un hombre decide vender su alma al diablo y pasa a recogerla una piltrafa maltrecha del infierno que le replica, "A tal alma, tal diablo", temo que eso mismo ocurra con ellos, los que ahora esperan que les dé voz, pues  lo bueno que puedan tener doña Leonor y los demás es mérito suyo y lo malo, imputable a mi torpeza.

Si los personajes exigen su vida, también después de tantos años reclaman su geografía las montañas de la ciudadela, que tengan nombre el congosto que el río les abre hacia las tierras bajas, y el mismo río, el que se llevó medio puente medieval de Saverri en una avenida del 18, cuyos huellas perduran tanto en los prados de ribera del valle como en la memoria. La colegiata y el claustro, los restos del castillo, las ruinas de los molinos y la fábrica de tejidos, el bosque que un incendio devastó, el club de Golf 'Prat d'Or' y su urbanización de adosados idénticos; el viejo barrio que la Compañía de Carbón del Noreste levantó en los cuarenta, con geranios en los balcones de las casas de los pulcras y cuidadas de los antiguos mineros, mientras que los chalets de los ingenieros se  desconchan y se pudren... todo ello pide su sitio, exige que se arranque sonido a sus calles y sus árboles. Su silencio es atronador.

Letra a letra, post a post, mis pasos me han llevado aquí. Quince años después, vuelvo a Arteran.

 

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7 comentarios · Escribe aquí tu comentario

selenedenebulae

selenedenebulae dijo

En parte entiendo lo de la autodisciplina, a mí me ocurre lo mismo algunas veces, pero X tiene algo de razón, si no te divierte escribir, pierde su gracia. Tal vez no el hecho en sí de escribir, sino el qué. Yo llevo una racha en la que me pregunto qué demonios le importa a la gente lo que yo escribo. Debe de ser bajón bloguero. Reconozco que muchos post que se ven por ahí tampoco me interesan demasiado. Es como lo que decías del Facebook, la verdad, leer post que son destinados a un amigo o amiga bloguero exclusivamente, como se ve muchas veces, no me apetece. Ni comentar y decir "Fulanito/a, qué buen rollo tienes en tu blog". Entonces me da por pensar que de vez en cuando, un descanso bloguero de unos días no me viene mal, y centrarme en mi novela. En fin, son reflexiones.

Muchos besos. Por cierto, la música, genial.

30 Junio 2009 | 04:06 PM

theo

theo dijo

SELENE,

Cuando se acerca el verano, se cierne cierto bajón blogguero. Además, hace tiempo que la coctelera funciona a medio gas, no sé por qué... ni muchas lecturas, ni muchos posts y, además, algunos no son demasiado interesantes. Yo creo que, pese a no tener ganas, escribir es divertido, pero también es algo así como un trabajo, hay que tomarse su tiempo y no rendirse por falta de 'motivación'.

Me encanta Berlioz, jejejej, celebro que te haya gustado. Por cierto, ¿dónde sacaste la foto que colgaste en tu blog?

Besos!

30 Junio 2009 | 04:21 PM

selenedenebulae

selenedenebulae dijo

Theo, la foto la hice por mi barrio, en una zona de Madrid que se llama Diego de León. Me encanta fotografiar edificios. Yo siempre me imagino que tiene cada uno su espíritu doméstico.

30 Junio 2009 | 04:26 PM

J.

J. dijo

Manda carallo que cuando escribes sin cierto acierto aciertes. Envidio esa disciplina de la que hablas. Yo, cuando me siento ante el teclado sin ganas de escribir, acabo cerrando la tapa a los dos minutos. Como a Selene, me ocurre las más de las veces que pienso que lo que escribo no importa a nadie, y mi carpeta de borradores cuadriplica la de posts publicados. Paso más tiempo leyendo y comentando otros blogs, y soy de los que piensan que cuando no sale, no sale. El placer de la escritura arrolla cualquier disciplina autoimpuesta, y el hábito sólo produce hábito, no monjes. Un saludo.

30 Junio 2009 | 05:23 PM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Llevo mucho tiempo leyéndote y tengo la certeza de que esa disciplina auto impuesta te servirá en el futuro para afinar las palabras de una importante creación literaria, para la que cada vez te veo más capacitado.
No quiero parecerme a esos que retrata "selenedenubolae", pero estoy convencido de lo que digo.
Es cierto lo que dices, veo cierto "bajón" y no solo por el verano. Seguro que son más los abandonos que las reincorporaciones.
Me voy acercando a los cuatro años de "coctelero" y son muchos los que se han ido quedando en el camino.
Un abrazo.

30 Junio 2009 | 06:36 PM

Janton

Janton dijo

Estoy con J. en que cuando no sale, no sale. Más de una vez he dejado un post por imposible a la enésima reconstrucción fallida del texto...

Sin embargo, creo que una cosa no quita la otra, envidio tu disciplina porque a mí me cuesta horrores disciplinarme y a veces me disperso de la manera más estúpida. Ciertamente leí hace tiempo una frase (Siento ignorar su autor) con la que estoy muy de acuerdo: Los buenos resultados son 20% talento y 80% esfuerzo.

Pero, en tu caso, haré una excepción a la regla general y pensaré que el talento llega como mínimo al 50% Que aunque te muestres siempre discretamente disconforme con mis halagos, no son éstos inmerecidos, talento te sobra, amigo Theo...

30 Junio 2009 | 10:37 PM

mayye

mayye dijo

Interesante planteo. Por un lado la necesidad de disciplina del escritor, por otro, el dejar surgir por fin esa obra que ya tiene forma propia en tu cabeza.
Coincido con Janton y Jota en cuanto a tu talento. Es mucho.
Como no he estado por aquí lo suficiente no podría decir si hay un bajón de producción o creativo, solo que los pocos blogs que visito regularmente, suelen ser de buenos a muy buenos.
Un beso!

1 Julio 2009 | 01:43 PM

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Sobre mí

Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación. Free Web Counter personas han visitado este blog y yo sigo eperando a Godot
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