Resultados electorales
Cuando llega el momento de analizar lo que periodísticamente ya se ha estereotipado como "la fiesta de la democracia", todos han ganado las elecciones. Todos salvo IU, que siempre reconoce que ha perdido, pero IU es partido tan anómalo en el panorama político español que lleva desde 1990 exigiendo un Plan Urbanístico Nacional y desde 1998 advirtiendo de los desmanes que el ladrillo estaba provocando en toda España. Así pues, lo que IU haga no marca precisamente tendencias. Lo malo de los números es que son los que son y cuesta a veces bastante poderles hacer decir otra cosa para así vender una moto averiada a la parroquia.
Ni la edad nos hace acreedores de respeto, por más que se empeñen en ello mis dragones, sino nuestros actos, ni la juventud es mérito suficiente para casi nada; así, cuando las ejecutivas de los partidos son un puzzle de cuotas -tanto de mujeres, tanto de gays, tanto de católicos confesos, tanto de barones locales, tanto de jóvenes, tanto de familias de franquistas- no puedo menos que sospechar que la prebenda la tienen por pertenecer a alguno de los lobbies, y no por mérito alguno. Y cuando Leire Pajín quiere hacer de Pepe Blanco, que ya era un imitador malo de Alfonso Guerra no puedo sino preguntarme si no ganaría más el PSOE confiando las ruedas de prensa a Las Supremas de Móstoles. Pues a las desafortunadas declaraciones -fruto de un deslumbramiento pasajero o quizá de un cambio en la medicación- en las que tildaba de acotencimiento planetario la breve coincidencia de Obama en la presidencia de EEUU y Zapaero en la UE hay que añadir la lectura de los resultados que la chiquilla ha hecho. Ya he dicho que es complicado poder ver el lado positivo de las cosas cuando te han tirado de las orjeas o te han zurrado la badana -según el periódico que uno lea-, pero sacar pecho diciendo que el PSOE ha sacado el mejor resultado de todos los partidos socialistas europeos me parece tristísimo, pues no creo que sea manera de ir por la vida en ningún ámbito el estar satisfecho y encantado de uno mismo sólo porque hay a quien le va peor. Sólo una puntualización, y es que los laboristas malteses han obtenido un 55% de los votos, aunque supongo que los datos de Malta no son demasiado relevantes para nadie.
Tampoco estamos como para que una procesión de líderes, embajadores y prelados vengan a postrarse con una genuflexión ante el europeísimo celtíbero, pues si la media europea de participación ha sido del 43,01%, nuestro 46,02% no es para tirar cohetes y sí para reflexionar mucho. No digo que vayan a reflexionar nuestro líderes, pues estoy seguro de que la baja participación convenía a más de uno y ya miraban con recelo que la lluvia les vaciara las playas, pero sí debemos meditar los que mantenemos este tinglado con nuestros impuestos.
En primer lugar, si la abstención tuviera escaños, de los 50 diputados que le corresponden a España por el Tratado de Niza, 27 estarían vacíos, 11 serían para el PP, 10 para el PSOE, uno para CiU y otro para IU, y aquí está todo el pescado. Y quizá deberíamos reivindicar un doble mecanismo, que la abstención tuviera representación y que cualquier ley necesitara un número mínimo de votos para ser aprobada; quizá así lograrámos que los políticos dejasen de desconfiar de la capacidad de sus gobernados y sudasen la camiseta para que votara todo ciudadano, porque a veces pienso que creen desde sus poltronas que lo que nos conviene es un despotismo ilustrado, que somos súbditos y que mejor que no nos metamos en política.
Pese a la euforia y la felicidad de los dos grandes partidos, no creo que ninguno de ellos tenga nada de que alegrarse, sino todo lo contrario. El PSOE pierde las elecciones y pierde escaños; encima, ha conseguido que una parte importante de su electorado haya preferido quedarse en casa, comer con los suegros, ir a la playa con los niños o apuntarse a una maratón de bailes de salón antes que asomarse por los colegios electorales. Especialmente doloroso y significativo es el porcentaje catalán, con una participación inferior al 38%. Ya Ana Botella dijo en una entrevista que ella y su marido supieron que perdían las geneales de 2004 cuando les dieron los datos de participación de Cataluña.
El PP bien haría en reservar el champagne para otra ocasión, que los resultados, pese a haber ganado, tampoco son un espaldarzo incontestable a su política ni a su oposición ni a su programa. Una cosa ha logrado, y eso hay que concedérselo, y es erigirse como partido único en Madrid y Valencia, como la encarnación del terruño hecho gaviota, pues la población ha votado en masa, respondiendo prietas las escuadras a las investigaciones de corrupción como si se tratara de una cuestión pesonal. 53,42 % de participación en la Comunidad Valenciana y 51,72% de participación en Madrid. Si con una crisis galopante, un gobierno enrocado en abrir frentes nuevos sin cerrar los viejos, una recesión inaudita, casi 4000.000 de parados... si con todo ello, el PP apenas logra rebañar 220.000 votos más que en 2004 es que algo les falla. Y que en Génova mediten si son Mayor Oreja y Vidal Quadras, Rayoy, Aguirre, Gallardón, Soraya o la alineación planetaria. Y quizá también deberían reflexionar sobre qué ha ocurrido en el Pais Vasco, donde han perdido cinco puntos y casi les supera Inicitiva Internacionalista.
En cuanto a los partidos minoritarios, los grupos de izquierdas, tanto IU como EdP, mantienen la representación pese a una leve pérdida de votos, mientras que los nacionalistas conservadores de CEU (Antes GALEUSCA, cuando también se presentaba el BNG en la coalición), aumentan ligeramente los votos, pese la bajísima particiapción en Cataluña (37,54%) y País Vasco (42%). Dados los resultados, y comparándolos con los de 2004, se intuye que todos ellos para las europeas sólo logran sacar del sopor a sus incondicionales, a los más fidelizados y que, o bien no consiguen transmitir su menaje europeo al resto de ciudadanos, o bien a los ciudadanos les trae al fresco el debate sobre Europa cuando lo que les pone es una pelea en el barrizal más próximo. Finalmente, UPyD, logra un escaño es Estrasburgo como logró uno en Madrid en 2008 y otro en Vitoria en 2009, irrelevantes políticamente los tres, pero significativos. Ha conseguido 583708 votos, una tendencia alcista desde las legislativas, pero que difícilmente justifica el lanzar las campanas al vuelo y proclamarse alternativa al PPSOE, pues incluso Ruiz-Mateos en 1989 obtuvo mejores resultados que ella, 608560 votos y dos eurodiputados. Y eso sin crisis, que tiene más mérito.
El resultado es que hemos entregado la resolución de la crisis a los que, por acción u omisión, la provocaron, que esperamos la cohesión europea en quienes no la quieren y confiamos la Europa social en los que pretenden desmantelar el Estado del bienestar. Con todo eso, sólo se me ocurre concluir que lo que nos ocurra lo tendremos merecido.







Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

selenedenebulae dijo
Ya sabes que aquí quien no se consuela es porque no quiere. Van y se felicitan a sí mismos de su gran victoria ¡todos! Y todos no pueden ganar. En fin, lo has explicado tan bien que poco falta por añadir. Qué pena que siempre sea igual en todas las elecciones.
Muchos besos.
8 Junio 2009 | 05:44 PM