Si no puedes con tu enemigo...
Anoche, a eso de las diez y veinte, cuando la versión para bocina y cohete de un concierto de Schönberg en la calle de mi casa descartaba la posibilidad de dormir a una hora razonable, me hallé ante dos opciones. Una era agenciarme una MG08

Imagen de Wikipedia
con la que atrincherarme en el balcón como avanzadilla de un comando terrorista cultural, emulando a gran escala el ejemplo de Stewie Griffin
tras su apodíctica reflexión de que sobran estúpidos. La otra era infiltrarme en el jolgorio.
Por mucho que me tentara devolverles a la waffenrock y el pickelhaube de mi colección la dignidad del uso para el que fueron concebidos, al son de la cabalgata de las Walkirias
mucho me temo que no se acabaría de apreciar la belleza de mi perrformance encaramado en la barandilla, sable en mano, haciendo una versión para barítono dodecafónico del
HOJOTOHO! HOJOTOHO! HEIAHA! HEIAHA!
Helmwige! Hier! Hieher mit dem Ross!
HOJOTOHO! HOJOTOHO! HEIAHA! HEIAHA!
Ciertamente, habría quedado muy deslucido todo si el colofón a tan brillante escena en lugar de una heroica entrada en el Walhala rodeado de lánguidas Walkirias hubiera sido una patética salida escoltado por los horrendos chalecos reflectantes de la policía. Así pues, es a la Estética a quién debéis acusar de que el número de imbéciles siga siendo infinito.
Si no puedes con tu enemigo, únete a él, decidí. Como la octava de Mahler seguiría hoy donde la dejé, pertrechado de dos Salomón de Partagás, mi último descubrimiento en figurados, bajé los últimos diez minutos al Vinyes Velles, aun sabiendo el pub al borde del estallido eufórico. Podría explicar la ginkana que fue llegar con la pinta de guiness a la zona de fumadores, haciendo slalon entre abrazos y roncos intentos de marcarse un We are the champions, pero lo dejaré a vuestra imaginación; sólo decir que merecí anoche oro olímpico por llegar a mi rincón sin haber derramado una gota y quien conoce mi torpeza, dotado de muñones en lugar de manos y de dos pies izquierdos, podrá certificar el milagro. Que era una noche extraordinaria lo confirmé tan pronto como en lugar de los gestos de desagrado habituales mi habano fue recibido con una ovación y una rubia que en otras ocasiones habría puesto dos taburetes de por medio me ofreció fuego. Yo no sé cuántas equipaciones ha tenido el Barça a lo largo de la historia, pero la sala de fumadores parecía un museo: azulgranas partidas, azulgranas a barras, azules, amarillas, doradas, naranjas, rosadas... de no ser por el escudo, habría creído estar en un anuncio de Bennetton.
Mientras los eufóricos iban marcándase entre lingotazos los próximos objetivos, "¡A por el pichichi!", "¡La intercontinental!", "¡El año que viene la cuarta!", "¡A Canaletes!" y un largo etcétera que no logré descifrar, yo iba mirando la entrega de premios y asombrándome de lo aldeanos que somos en este maldito país... Si el Manchester vino arropado por el príncipe Guillermo, y ya está, en el sector barcelonista la recua de autoridades era más larga que la cola de parados rellenando la primitiva: el Rey, el Presidente del Gobierno -sí, vale, de acuerdo, es barcelonista, aceptemos pulpo como animal de compañía-, el presidente de la Federación Española de Fútbol, que ya me diréis que carajo pintaba allí, Laporta, Montilla, Hereu -el alcalde de Barcelona- y un larguísimo etcétera, consellers, regidors, presidentes de Consells Comarcals, diputados provinciales, uno del INCAVI, dos del Institut Cartogràfic... De hecho, me parece una crueldad que después de dos horas de partido pongan a riesgo de lesión por tendinitos a los jugadores forzados por cortesía a estrechar la mano a tanto millón de autoridad. Y no nos quedamos allí, que por enviar enviamos también al presidente del Parlament de Catalunya, al ministro de trabajo, al Síndic de Greuges -el defensor del pueblo catalán-, varios diputados, TV3 en pleno... Creo que sólo faltaban la Escolania de Montserrat y els castellers de Vilafranca, que incluso la Asociación de Cazadores y Pescadores de Biluba mandó representantes, unos pintorescos aborígenes que no habiendo conseguido avión se plantaron en Roma en taxi. Con un par. Como salgan dos veces más por televisión a narrar su gesta -y su dispendio-, en Biluba les dedican una calle, que la última vez que el pueblo salió en las noticias fue cuando uno descuartizó a otra o cuando profanaron el cementerio. Con la de gente que había en Roma, me extraña que en Canaletes pudieran juntarse más de veinte... sólo espero que toda esa panda se pagasen de su bolsillo la humorada, que no cuela como gastos de representación hacer cola de autoridades para darle la mano a Cristiano Ronaldo. Lamentable y aldeano.
La gente iba comentándome como si la noticia me tuviera el más mínimo interés que Berlusconi se durmió... Seamos comprensivos, que a pesar de liftings y tintes, el hombre tiene ya una edad que no le permite repicar y andar en procesión, andar ligando con jovencitas y viendo fútbol... ¿Qué queréis que os diga? En su lugar, probablemente yo también habría preferido recuperar sueño durante el partido del siglo de este mes.
Etílicas confidencias que no desvelaré, amistades instantáneas... las cosas que suelen ocurrir en esta catarsis a la que asistí como observador sin acabar de entender demasiado, todo según lo previsto. Ya hacia el final, irrumpió un tropel al grito de "Visca el Barça i visca Catalunya!", coreado por el resto hasta quedar afónicos y yo decidí que era un buen momento para dar por finalizado mi experimento antropológico y así no retomar mi primera idea, la de la MG08 y la cabalgata de las Walkirias. Aún me estaba recuperando de la lamentable imagen del millón de autoridades cuando una tropilla de cabestros viene y me confirma que tenemos los políticos que nos merecemos... lástima que la puerta del Vinyes Velles sea temporizada, pues habría salido de allí dando un portazo, al más puro estilo Fernando Fernán Gómez,
"¡A la mierda!"







Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

chavela dijo
'Panem et circenses' Es lo mejor para que a la gente se le olviden los millones de parados, la vergüenza de los trajes regalados y de los aviones usados para actos partidistas... 'Panem et circenses', solo que aquí no hay trigo sino solo circo
Un abrazo
28 Mayo 2009 | 01:59 PM