El cementerio de elefantes
Hace unos meses, el melifluo Ansón reconoció en un programa tan acorde a sus méritos como es La Noria
que la prensa conservadora tomó el relevo de generales y obispos en la santa labor de salvar a España, piensen lo que piensen los españoles. La voluntad de los votantes les molestaba y decidieron que había que moldearla para conseguir sus objetivos. Por suerte, lo lograron, y de qué manera, que ahora puede uno encontrarse oximorones tan pintorescos como parados sin formación forofos de ansar. Y digo por suerte porque no creo que les hubiera importado seguir la senda del general bajito, ahogar media España en sangre si con ello la salvaban. Como el emperador Fernando II, "antes rey de un desierto que emperador de herejes"
No debe, pues, extrañarnos, que ansar, cuando se le pregunta por la crisis, ofrece como primera solución que cambie el Gobierno, menospreciando que es la voluntad libre de los ciudadanos la que le echó en 2004 pegándole una patada en el culo de Rajoy y que es la misma voluntad libre la que ha votado mayoritariamente el Gobierno que tenemos o padecemos. Ya sabemos que al desbigotado bocazas -y sus desvaríos no siempre tienen la excusa de haber sido invitado a una cata de vinos- le asoma el pelo de la dehesa falangista cada vez que una votación no da el resultado que sus cortesanos le predicen, como cuando Mayor Oreja no logró ganar en 2001 en el País Vasco, y ansar se despachó con un despectivo: "La sociedad vasca no está suficientemente madura" .
El PP ha decidido plantear ante la opinión pública que todo es un plebiscito contra el Gobierno, ya sea la crisis económica, la elección de presidente de la comunidad de 13 Rue del Percebe o el resultado de la Champions. Y lo más curioso es que a menudo consigue vender ese humo, como cuando afirma como rotunda victoria lo que fue a todas luces el clamoroso desastre electoral de las elecciones vascas, y pretenden plantear las elecciones europeas como un referéndum, como si el resultado, si les es favorable, claro, obligara a convocar elecciones. Y habremos de escuchar a González Pons exigirlo. Y, si no, al tiempo.
¿Qué es Europa para España? Escuchando ayer el debate de Mayor Oreja y López Aguilar no pareció que ni siquiera existiese, pues las controversias fueron estrictamente españolas, con la obsesión particular del añorante de la extraordinaria placidez franquista por la Una, Grande y Libre de sus amores y el otro siguiéndole el juego. Para los políticos españoles, del color que sean, si no existiera Europa, habría que inventarla, pues todo lo malo e impopular puede achacarse a 'directivas europeas' y sacudirse las responsabilidades de encima, mientras debajo de la mesa extienden la mano esperando el cheque que venderán como triunfo personal. Incluso puede utilizarse Europa para golpear al Gobierno, como hizo ayer el afónico Alejo Vidal-Quadras, hablando de una política agraria que condenó el PP y que Espinosa intenta levantar como puede. Pero ya sabemos que, en política, la verdad no es imprescindible. Y mucho menos cuando las hemerotecas son menos frecuentadas que la capilla de un burdel. Para los políticos españoles, además, es el cementerio de elefantes donde mandar a los compañeros que se quiere jubilar, una canongía de lujo, que prebendas, dietas y beneficios más que jugosos. Esa sensación de que Estrasburgo es la Florida de los políticos europeos, un retiro dorado, es una astuto logro para que la gente se desentienda de estas elecciones, considerándolas baladíes, lejanas o triviales, que sólo voten los que estén convencidos, que suelen ser los forofos. Prietas las escuadras. Y error gravísimo será caer en esta trampa, pues muchas de las cosas que nos afectan se aprueban o se detienen en el Europarlamento. Por ejemplo, el famoso horario de 65 horas semanales propuesta por británicos y polacos en el Consejo de Ministros fue tumbada en Estrasburgo, y ambos amenazaron con presentarla de nuevo 'cuando convenga'. O sea, cuando la relación de fuerzas en la cámara les garantice éxito en sus intenciones. El PP no se desmarcó entonces de la propuesta, y ahora arremete contra subsidios y derechos sociales adquiridos... ¿Soy yo el único que suma 2+2 y que se aterroriza ante la perspectiva de una mayoría 'popular' en la eurocámara? No entiendo como el neocon (que no conservador) es una opción de voto en esta coyuntura de crisis, cuando muchos se relamen pensando cómo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, la van a dar un recorte de espanto al Estado del bienestar. ¡Y con el beneplácito de las víctimas! La labor de la prensa de partido ha sido magnífica para domeñar conciencias y someter inteligencias, un guion que cada vez más me recuerda a cómo se aprovechó el 11-S para, con la mala excusa de la seguridad, apresurarse a recortar derechos civiles con el aplauso de la ciudadanía, debidamente aterrorizada.
¿Qué Europa queremos? ¿Una asociación comercial de Estados? ¿Un marco para que el holding industrial-financiero haga y deshaga a su voluntad? ¿Una realidad cultural, política y social? Pocas veces como ahora han sido estas elecciones europeas tan importantes, y por razones mucho más amplias y profundas que la cicatera visión local en la que se han enzarzado PP y PSOE, unos por plantearlas como unas primarias a las generales y otros por aceptar ese envenenado esquema. Curiosamente, IU y los distintos partidos nacionalistas son los que más claro tienen la trascendencia de estas elecciones, y quizá por ello apenas se les escucha -o se les deja hablar-, mucho más interesados en lo inmediato y en el ombligo ibérico que en el contexto general. Mientras nos entretienen con una versión cutre de Pimpinela desgranando sus desamores y desavenencias conyugales en el escenario, o con si Ronaldo o Messi, entre bambalinas se cuece algó mucho más grave, que es la voluntad firme de desmanteler la Europa del bienestar.






Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

solofantasia dijo
La verdad Theo es que no sé qué hacer...yo votante fiel de izquierda unida , a pesar de sus estupideces continuas, soy absolutamente consciente de la importancia de Europa, pero es que estoy entrando en una peligrosa etapa de desencanto político, al igual que muchos de mis amigos, y, cada vez que veo que esos unineuronales están haciendo de esto unas primarias me pongo a temblar y caigo en al tentación de mandarlos a todos a la mierda...
¿cuándo van a dejar el debate europeo? ¿cuándo sean las elecciones autonómicas? ¿qué crees? ¿es condición imprescindible ser tan corto? ¿o es que acierta altura se pierden las proporciones? no sé, no sé...
26 Mayo 2009 | 01:22 PM