De nuevo, Anna Mari de Calcuta

Viñeta de la muy recomendable página Calvinandhobbes
Si blasonara como tanto nuevo rico, la reflexión final de Calvin sería el lema de mi escudo: "Ya sé que la vida es injusta pero ¿por qué nunca es injusta a mí favor?" Las alegrías en mi casa duran menos que la ginebra en Buckingham Palace.
Apenas empezaba a paladear la tregua que una importante venta ha concedido al desasosiego laboral que padezco desde diciembre, próximo al quebranto, cuando me ha amargado mi dulce momento, con elogio al diseño incluido, ese maldito perfume Diesel, augurio de pérdida de tiempo, crisis de hipertensión y una cana más en mi barba, heraldo del infortunio que es siempre la visita de Anna Mari de Calcuta. Sé que alguno de vosotros echabais de menos sus pantalones afganos que parece que lleva pañales y sus arquigafas, pero maldita la falta en que la he echado estos dos meses sin saber nada de ella.
Eran las diez de la mañana cuando el tintineo de sus abalorios ibicencos nos ha puesto alerta. He mirado a Elías, que tras consultarlo con una agenda que parece hecha de palimpestos, ha negado con la cabeza que hubiera cita alguna. Ya me extrañaba, pues de haber cita, no habría llegado tan pronto.
-Buenos días y Visca el Barça!
"Empezamos bien", pienso. Todo el que me conoce sabe que odio el fútbol, que lo que más detesto es no poder vivir sin enterarme de jugadores, partidos, equipos, sueldos y demás cotilleo. La he mirado antes de responder y, como me temía, había sustituido el jersey arcoiris por una camiseta oficial del Barça, de esas que probablemente confeccionen unos niños explotados como semiesclavos en Bangladesh, detalle en el que la tan solidaria, vegetariana y onegeística Anna Mari no parece haber reparado o, si lo hizo, no le repugnó tanto como la deforestación amazónica que provoca mi consumo de ternera de Cantabria. No me preguntéis, yo tampoco sé ver las connexiones, pero para Anna Mari de Calcuta la relación es tan clara y evidente que ha declinado compartirla con los mortales. Estaba de demasiado buen humor por haber soslayado el despido unos meses como para hacerle la observación de Bangladesh, así que me limitado a responder con un:
-Buenos días, Anna -(casi se me escapa llamarla Anna Mari...)
-Visca el Barça i visca Catalunya! -insiste.
Ahí ya la vena de la sien se me ha hinchado tanto que no me habría podido calzar el homburg, porque, ¿qué cojones tendrá que ver una cosa con otra? Nunca he ocultado mi nacionalismo , pero mal andamos de autoestima nacional cuando erigimos como enseña patria a veintitantos mercenarios, el peor pagado de los cuales cobra más que cincuenta neurocirujanos.
Con el último dislate y el atavío oficial que nos llevaba, he llegado a la conclusión de que la visita de cortesía a hora tan temprana, casi intempestiva en ella, era simplemente porque aún no se había acostado, que a esas horas de la mañana tenía un par o tres de vasos de agua de menos, y si venía fumada o no, como también sospecho, no puedo afirmarlo, pues Diesel es mejor que el amoníaco para enmascarar olores. Y hedores, que pensar en lo que puede criarse en toda una noche de fiesta con esa ropa me ha puesto los pelos como escarpias.
En realidad, estoy siendo un exagerado, porque ni su aspecto ni su conversación ni su dispersión eran muy distintos hoy que en su estado anormal de siempre. La habitual controversia sobre lo bonitos que son los dibujos, pero lo difícil que es plasmar esas ideas en una construcción industrializada con elementos prefabricados como la que nos han encargado.
-En esencia, Anna, tenemos unos contenedores y con esos contenedores tenemos que intentar hacer la mejor y más digna arquitectura posible. Lo que no podemos hacer ahora es ponernos a cambiar el diseño de los contenedores, porque como ni tú ni yo tenemos ni idea del sistema, lo más seguro es que el resultado sea peor y mucho más caro que lo que ya tenemos.
-Pero dará una imagen tan uniforme, tan triste... ¿Conoces la calle Caminito, en Buenos Aires? Pues yo...

Detalle casas calle Caminito, Buenos Aires. Imagen de Guiafe
-No he estado nunca en América, ya slo sabes... Pero espero de corazón que aspiremos a una calidad algo mejor que chapas y uralita, porque si no me bajo del proyecto ahora mismo. Y no te preocupes, que cada cual se personalizará la casa.
-Yo creo que deberíamos reinventar la choza.
-Y si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta. Nadie nos pide ni nos paga por reinventar nada, ni la choza ni las sopas de ajo, si no por dar vivienda digna, rápida y económica a víctimas de huracanes, ciclones, inundaciones, terremotos o qué sé yo.
-¡Cómo se nota que eres Tauro!
(Nota mental: marcar el acierto de 'Astrología' en el listado de aficiones previsibles de Anna Mari que Ernest y yo redactamos hace tres meses).
-Hoy no, Anna, por favor, que estoy muy cansado, que hasta las tres no pude dormir.
-¿También saliste a celebrar lo del Barça? ¡Qué partidazo! El sábado ya empecé la fiesta con el ....
-Odio el fútbol. No pude dormir porque los que estabais de celebración no tenéis mejor lugar donde tirar cohetes, pitar con los coches y cantar y gritar que la avenida donde vivo. ¿Qué ha ganado el Barça?
-Ha pasado a la final de la Champios; y si gana el domingo y el Madrid ha perdido el sábado...
-Y si mi abuela tuviera ruedas, sería una bicicleta. No me interesa, de verdad. ¿Todo ese jaleo sin haber ganado nada? Esto cada vez está más desquiciado.
-Eres un soso. Un partido hay que verlo con gente que lo sienta y dejarse llevar; un día de estos tienes que venir al Casal con nosotros, pero procura no ir con traje. Aunque no te imagino sin traje.
¡Los dioses me han sonreído al fin! Un resquicio, una brecha por la que romper este diálogo absurdo y ponerme a trabajar por fin. Sonrío y, con suavidad, pregunto:
-¿Para qué situación exactamente necesitas imaginarme sin traje?






Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

J. dijo
No seré yo el que conteste a tu última pregunta, je, je. Y respecto al encabezamiento del post, me ha recordado a lo de que "Todos somos iguales, aunque algunos son más iguales que otros". Un saludo.
7 Mayo 2009 | 10:58 PM