Cambiarlo todo para que nada cambie
Si en los próximos días veis en las noticias a un tipo con traje negro y reloj de bolsillo que sale tranquilamente esposado del Ayuntamiento de Vetera, tras haberla emprendido a sablazos con los servicios técnicos hasta cometer el mayor asesinato en masa desde que Himmler le dijo a Hitler "ya verás qué risas con esto del gas"... que sepáis que ese soy yo. De hecho, he mandado ya a la tintorería el traje de raya diplomática, porque las rayas adelgazan y así no me veré tan gordo en la pantalla; lo que todavía no sé es si afilar el sable o disfrutar al torturarles con una hoja mellada.
Hace pocas semanas se produjo una hecatombe política en Vetera, cuando treinta años de partido único llegaron a su fin; para ello, ha sido necesario la alianza más insólita entre el centro derecha nacionalista, ERC y los antisistema de la CUP; de hecho, la CUP ha logrado que ERC parezca una blanda congregación de monjas bernardas menopáusicas. El PP, que en esta película pinta menos que Gollum en la Guerra de las Galaxias, se limita a dar saltitos para lograr salir en la foto.
Tanto bombo y platillo, portadas, titulares y columnas ha ocupado desde que sólo era un rumor el cambio electoral en La voz de Hobbiton, boletín oficioso de la comarca, que incluso el más escéptico pudo caer en la tentación momentánea de creer que algo cambiaría. Para bien o para mal, pero que algo iba a cambiar.
La ingenuidad es un delito que acarrea su propio castigo, la inevitable decepción. Cuando la moción de censura había pasado de murmullo bisbiseado entre connaisseurs a rumor verosímil, Elías, Ernest y yo, los últimos supervivientes de la Oficina Técnica nos relamíamos con la esperanza de ver rodar ciertas cabezas de cuya incompetencia o corrupción hemos sido víctimas hasta casi la asfixia. Uno de ellos era el responsable de Vía Pública, cargo de confianza del antiguo munícipe, entre cuyos logros está haber consensuado una unánime descalificación a su gestión. Así, por ejemplo, su reordenación del tráfico en el centro de Vetera y su nuevo plano de direcciones de circulación, mereció la siguiente observación de otra de sus víctimas:
-Si al que ha hecho esto no le faltó aire al nacer es que es un sicópata.
Este tipejo es el que alumbró la gran ocurrencia de que cualquier imprevisto debía notificarse con seis días laborales de anticipación para solicitar una prórroga de ocupación de vía pública. 'Imprevisto' es uno de los conceptos que no tiene muy claros. Como comprenderéis, era un placer que aliviaba cualquier fatiga del espíritu imaginar en la puta calle al que había convertido en una ginkana obtener el más nimio permiso y nuestro trabajo en una sádica carrera de obstáculos. Porque en Vetera todos los animales son iguales, pero unos son más iguales que otros, y la medida que a nosotros se nos tomaba con pie de rey a otros se tomaba con palmos, o ni se tomaba. Tanta era nuestra alegría de pensarlo cesante que planteamos al director de la empresa contratarlo un mes a nuestra costa para rematar la venganza.
No pudo ser. El equipo saliente decidió premiar los servicios prestados concediendo patentes de corso en forma de canongías vitalicias. Así que ahora suponemos que los entrantes pondrán a otro 'de los suyos' en Vía Pública y mantendrán en su puesto, sin responsabilidad pero con sueldo, al transmutado en funcionario. Dos perfectos incompetentes para un único puesto cuyo labor, a la postre, desempeñará un tercero.
Otra de cuyas cabezas querría pasear en el extremo de una pica, como en los buenos viejos tiempos de la Revolución Francesa, es la de la que lleva, por llamarlo de algún modo, el área de urbanismo, individua conocida en nuestra Oficina Técnica con el témino matemático Épsilon, por pequeña y despreciable, responsable directa de que en esta semana aún no haya escrito una línea, secuestrado en su despacho intentando lo más difícil, que es explicar lo evidente. Como que una línea residual de un topográfico antiguo indica una construcción inexistente, y no una alineación:
-Es que esta alineación no es correcta.
-No es una alineación. La alineación está señalada en color azul, como dice la leyenda. Es una línea del topográfico.
-Bueno, pero esta alineación no es correcta.
A la quinta vez que se repetía la tautología, empecé a sopesar sustituir el diálogo socrático como método de razonamiento por el menos sutil estrellarle la cabeza contra la mesa hasta tallar con su jeta granujienta un altorrelieve en la caoba. Durante dos años, Épsilon retrasó la aprobación de la urbanización de una calle con las más peregrinas excusas, como que la marca de farolas no era la que ella había pensado para esa calle; al principio creí que era simplemente imbécil, pero ni siquiera un funcionario municipal lo puede ser tanto, así que no me ha quedado más remedio que, con el tiempo y viendo las consecuencias de sus actos, concluir que no sólo la estupidez engrasa su labor profesional.
Dos días para explicarle un Plan Parcial. Dos días para intentar hacerle entender que las previsiones del Plan Municipal han sido superadas por legislación posterior, que por mí mejor si no hubiese que aplicarlas, pero Épsilon que no, que si el Plan Municipal dice una cosa, hay que aplicar eso... Cuando mis nervios alterados estaban a punto de hacerme protagonizar el España directo de hoy, una llamada urgente ha salvado a Épsilon.
Mientras esperaba su regreso, he echado un vistazo: el nuevo organigrama del Departamento, con un nuevo capo di capos, una pequeña circular con las prioridades -políticas- en materia urbanística... ; miro el reloj y veo que son ya la una y media: Épsilon no vuelve hasta mañana. Todo nuevo para que todo siga igual.
Al salir, el único político que conozco de Vetera me lanza un impreciso:
-Theo, tenemos que comer juntos un día.
-Que sea en un lugar discreto, que yo aún tengo fama de honrado.












Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

Crispi Killer dijo
Ya te llevaremos una lima al calabozo, y mientras tanto, organizaremos como sacarte del país, ¡dale duro a Epsilon!
6 Mayo 2009 | 05:46 PM