Con la sutil elegancia de la que sólo es capaz un hombre sabio, Ferran decidió el lunes hacer limonada cuando la vida da limones, y en lugar de lamentarse que el fin de semana hubiera acabado, prefirió empezarla con la belleza de un tango, Jeaulosy, de Jacob Gade.

 

Los puristas afirman que, pese a ser actualmente uno de los tangos más reconocidos del mundo, no se trata de un tango genuino, pues fue compuesto para la banda sonora de la película norteamericana D. Q, the son of the Zorro, (1925), protagonizada por Douglas Fairbanks. Y ese rigorismo late en todo el laaaaaaaargo artículo para la voz 'Tango' de Wikipedia, que empieza con un contundente:

El tango es un estilo musical y una danza rioplatense, característica de las ciudades de Buenos Aires y Montevideo, [1] de naturaleza netamente urbana y renombre internacional. Musicalmente tiene forma binaria (tema y estribillo) y compás de cuatro cuartos (a pesar de que se le llama «el ritmo del dos por cuatro»). Clásicamente se interpreta mediante orquesta típica o sexteto y reconoce el bandoneón como su instrumento esencial.

para desarrollarlo ignorando por completo cualquier aportación no rioplatense a este complejo mundo musical. Aunque el autor de Jealousy sea un danés que no consta que pisara Buenos Aires o Montevideo jamás.

Antes de 1900, el tango ya se escuchaba y se bailaba en Europa, para escándalo de gentes como el kaiser Guillermo II, que prohibió a sus oficiales que lo bailaran de uniforme. Pero era ponerle puertas al campo, pues en el Viejo Continente si alguna vez tuvo el tango carácter arrabalero, lo perdió rápidamente, y casi de inmediato entró en lujosas salas de concierto y fue objeto de atención de los compositores considerados grandes. Así, el segundo movimiento de la composición para piano España, op. 165, del catalán Albéniz, lleva por título 'Tango', y fue compuesta hacia 1890. También en Francia (pues Albéniz allí residía) compuso Erik Satie en 1914 su Perpetual tango.

Pero si el algún lugar vivió el tango una verdadera Edad de Oro, veinte años antes que en Argentina, fue en Alemania y Rusia. Apasionó a compositores que podrían considerarse 'clásicos' o 'consagrados', que apasionados se adentraros en sus fascinantes posibilidades musicales, como el violinista Fritz Kreisler, o Kurt Weil con su Tango Ballade para Dreigroschenoper (libretode Berthold Brecht)

 

O rusos, como Stravinsky y su ballet Histoire du Soldat (1918)

Compositores clásicos, cantantes célebres, los mejores salones de ambos países disfrutaron durante los años 20 y 30 adentrándose, experimentando con el tango. Cambiar el bandoneón por el violín (como el tango de Jacob Gade), sustituir el lunfardo por alemán o ruso de baja estofa, o incluso, en una vuelta de tuerca insólita, convertirle en vehículo de sátira política o social, como los tangos cabareteros de Georg Kreisler, como su Ein ohnmächtiger Tango.

Las películas soviéticas o las que la UFA producía en Alemania introducían a menudo tangos en sus bandas sonoras, como Warum, en Der Student von Prag (1926) o el tango Sierce (Corazón) para Los felices compañeros (1934), pero ya no sería lo mismo, pues el carácter desenfadado, mordaz y transgresor con que se bailaba y escuchaba en los cabarets de los años 20 fue cuidadosamente encorsetado por ambos totalitarismos, y su ritmo original 2x4, que en Argentina estaba evolucionando hacia el actual 4x4, se asimilaba en ambos regímenes con sus marchas militares.

Pero si hay un país inesperado para escuchar tangos, ese es sin duda Finlandia, que los ha incorporado plenamente a su cultura musical, incluso a su folklore, con instrumentos, temas y metáforas muy propios, como este de Georg Malmstten, de 1938

 

De hecho, la ciudad finesa de Sinäjoki se proclama Segunda ciudad del tango.

Pero no quería despedirme sin uno de mis preferidos Tangos inesperados, Magnolia, compuesto en París en 1929 por el exiliado ruso Alexander Vertinsky, y cuya letra, traducida del ruso por el profesor de Física de la Universidad de Karlsruhe Igor Gornyi, es un excelente ejemplo del desenfado con que Europa visitió este ritmo que aún le fascina.

Banana-lemon Singapore is purely spurious:
the ocean cries and sings without words,
in dazzling azure skies the storm is furious,
pursuing strings of birds.

Banana-lemon Singapore is purely spurious,
the silence on your heart is like a stone,
the frowning of your eyebrows is injurious,
you're always sad, alone.

And tenderly reviving
another May empyrean,
my caresses, my words, my eyes and mouth,
Yvetta, you are crying,
for our song is dying,
your heart's no longer flying
with no flame of love.

A parrot shouts, frightening,
you're standing still and sighing -
a lonely wild magnolia in bloom -
Yvetta, you are crying,
for our song is dying,
for somewhere summer's soughing,
gone with dreams of doom.

Your opal-moonlight Singapore is purely spurious,
when storms tear off bananas in your dreams.
The tiger skin you sleep on is luxurious
amid the monkeys' screams.

Banana-lemon Singapore is purely spurious.
A tropical magnolia in bloom,
you jingle with your rings and try to cure us,
you love me still, in gloom.