Ancalagón
"Me gustaría salvar la Comarca, si pudiera, aunque alguna vez pensé que sus habitantes eran tan estúpidos que un terremoto o una invasión de dragones les vendría bien" (TOLKIEN, La Comunidad del Anillo, Cap. II: "LA sombra del pasado")
Cuando ayer por la noche vi dos llamadas perdidas de mi padre, me temí lo peor, pues mi padre sólo me llama para anunciar un funeral o para notificar que he sido nombrado voluntario en algún plan descabellado; en esta ocasión, una rutinaria auditoría, lo que en su argot eufemístico llaman una 'corta visita'. Las visitas de mis padres sueles desarrollarse con la placidez de una invasión de dragones, por eso llamo Smaug a mi madre y Ancalagón a mi padre.
De Ancalagón he heredado mi absoluta falta de moderación, pero no su capacidad para vivir el instante; su idea de planes de futuro no llega más allá de encargar chuletas de cordero hoy porque mañana se va a cazar. Por envidiable que sea este planteamiento vital, no puede sino chocar con el resto de la humanidad civilizada, la que ha convertido la agenda en una extremidad más y que está estudiando cómo hacerse con la PDA un implante coclear.
-Además, hemos pensado una cosa, Theo, que como después de estar contigo nos vamos una semana a Escocia con tu hermana, podrías pedir días libres y venirte con nosotros. Así nos harías de traductor.
-Papá, yo estoy trabajando. No puedo pedir libre cuando me venga en gana, y menos con apenas una semana de antelación.
-Tú siempre le pones pegas a todo.
Explicarle que me gustaría que contaran conmigo antes de decidir algo que me atañe supera ampliamente mi capacidad oratoria.
Viendo como la sesentena asoma sus canas en la lontananza, resbalando ineludiblemente hacia ellos desde sus hermanos mayores, han abandonado sus anteriores obsesiones y las han concentrado en la monomanía que debemos mi hermana y yo asentar la cabeza.
-Nos gustaría veros establecidos.
Por más que releo en la RAE las diferentes acepciones del verbo,
(Del lat. *stabiliscĕre, de stabilīre).
1. tr. Fundar, instituir. Establecer una monarquía, una fundación.
2. tr. Ordenar, mandar, decretar.
3. tr. Dejar demostrado y firme un principio, una teoría, una idea, etc.
4. prnl. Avecindarse o fijar la residencia en alguna parte.
5. prnl. Abrir por cuenta propia un establecimiento mercantil o industrial.
no logro hallar ninguna que refleje la pompa y circunstancia que mis dragones le confieren; pronuncian las sílabas de establecer como si con ellas tallasen los blasones que nos esperan.
El establecimiento pasa indefectiblemente por la propiedad, que fue su caballo de batalla durante años. Tanto, que a veces ya no sabía si hablaba mi padre o el de Goytisolo
Para su desesperación e incluso indignación ni compraba casa ni parecía tener intención de hacerlo jamás, ni siquiera cuando en una especie de encerrona pretendieron que yo les avalase una hipoteca de una masía que querían para mí. La debacle financiera y constructora, la propia precariedad laboral en que estoy me han dejado al menos la sonrisa en los labios con que hacer frente a cualquier nuevo embate por ese frente durante bastante tiempo; no hace mucho, Smaug me reconoció:
-Lo que más le fastidia a tu padre es que tenías razón cuando no nos hiciste ni caso.
Rechazadas las ofensivas hipotecarias, de la vieja panoplia de su arsenal han descolgado mis dragones armas nuevas de puro viejas para doblegarme, para por fin establecerme y hacer de mí un hombre de provecho, y ahora sus ballestas me asaetean con los dardos de la familia. No negaré que la estrategia draconil en esta ofensiva, una especie de carga de la brigada Pomorska contra mis panzer,

tenga cierto romanticismo estético, o lo tendría si no hubiera dirigido la carga Ancalagón mientras buscábamos vestigios de uno de los pueblos abandonados en el siglo XIV para mi tesis, y que si alguien puede hallarlos es sin duda él.
-Tienes que buscarte a alguien, Theo, que te estás haciendo mayor. A veces son un coñazo, ya lo sé, pero también gusta que alguien te espere cuando llegas a casa.
-Si es por eso, Kuragin me está esperando cada día en la puerta. Y puestos a no enterarme de nada, al menos Kuragin no se enfada si no le entiendo.
-Intenta no hablarme del gato, que bastante grima me da que un hijo mío tenga un gato en casa. ¿Sabes que a los quince años practicaba puntería en Biluba con gatos?
-Siempre has sido un hombre de gustos refinados -repliqué.
(Mi padre es amante de la sencillez: carne a la brasa, películas de tiros y cosas brillantes; hace años, llegó una tarde a casa con una roca de unos dos quilos, partida, en la que cristales de pirita reflejaban la luz.
"¿Qué demonios es eso?-preguntó mi madre.
"Un pisapapeles bonito"
"¡Pero si es un pedrusco!", concluyó Smaug. Sea como fuere, el pedrusco o pisapapeles bonito los ha acompañado en dos mudanzas)
-Bueno, lo que quieras, pero tienes que pensar en buscarte a alguien, que te haga compañía, que limpie, planche...
-Para limpiar y planchar, ya viene Roberta cada viernes.
-¡No es lo mismo! Además, alguien que te cocine, que comer cada día de restaurante...
-Puedo cocinar perfectamente.
-¡Sí, claro, y hacer la compra también!
-Una pregunta, papá, ¿celebras cuaresma o ramadán?
Si con esos argumentos pretende que fije fecha de boda, es que o bien no ha entendido nada, o bien no quiere entender nada. Para que la conversación no se convirtiera en discusión, preferí dejar el tema allí, antes de que arremetiera contra mi hermana, 32 años y sin hijos todavía, y con ese novio francés tan simpático y tan bueno, pero tan niño, de sólo 25 años, y qué se la ha perdido a ella ahora en Perú, mira lo bien que podría estar trabajando de funcionaria en el Consell Comarcal, como esa compañera de clase suya tan tonta que para hacer la 'O' con un canuto necesitaba que se lo aguantaran y ahora, mírala, 3000 euros al mes que se levanta. Y tu hermana, haciendo de Indiana Jones y pasando penurias sin ninguna necesidad; qué ganas tengo de que sentéis la cabeza de una vez y hagáis las cosas como es debido.
Porque ese es el problema. Ancalagón, como casi todos en Biluba, será descreído, pero sigue a pies juntillas la máxima bíblica:
Para todo hay un tiempo y un tiempo para cada cosa bajo el sol (Eclesiastés, 3:1)
Un hombre cuyo vestuario se rige por el calendario y no por el clima, si es octubre toca manga y media, esté nevando o en medio de una ola de calor, no comprende que existan otros tempos, y como el padre de Goytisolo, cuando murmuraba en Autorretrato
Este niño no sirve, no sirve para nada
Ancalagón nos observa y sacude la cabeza, pensando que al final de tanto título y tantos años de estudio hemos salido más idiotas que él. Y probablemente tenga razón, al menos medido con sus parámetros.






Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

charlitox dijo
Los padres son los padres, o sea, son todos iguales... Hay que comprenderles porque son de otra generación, han vivido otra sociedad, y lo mejor es aceptarles como son. En realidad, no tenemos más remedio porque "madre no hay más que una". Aunque les cuesta y se resisten, poco a poco van aprendiendo un poco, según se enfrentan a la vida actual y a las sorpresas que les damos los hijos. Y es que la diferencia generacional con nuestros padres es taaaan grande!!!
Salu2
21 Abril 2009 | 04:22 PM