El pasado 26 de marzo, en medio de la polémica ficticia sobre la retirada de Kosovo -curiosa manera de hacer política esta de polemizar con lo que se está de acuerdo-, la comisaria europea Viviane Reading presentó un duro informe contra la situación de la telefonía móvil en España. Por supuesto, pasó completamente desapercibido en medio de las cortinas de humo que hábilmente la prensa, participada por compañías de telecomunicaciones , tendió, que si lo de Kosovo, que si la multitudinaria manifestación provida de cuatro gatos, etc, etc, etc. Según este informe, un español paga por una factura media, 65 llamadas a fijos y móviles dentro del país y 50 sms, 35'89 euros, mientras que la media europea está en 19'49 euros. Esto es: un español paga un 84% más de media que un europeo. Y aquí seguimos discutiendo si Raúl tiene que ir a la selección.

Desde una situación en 2002 en que la cesta de la compra en España era la más barata de la zona euro, hemos ido escalando posiciones hasta estar ligeramente por encima que Alemania, y es que en 2006 se certificaba ya que la vida había subido 3 veces más que los salarios. Supongo que eso es culpa de los consumidores, que creemos que 50 euros son 5000 pesetas, como nos reprochaban esos muñecos de plastelina que cada vez que los recuerdo me entran espasmos de rabia. Y no solo es la cesta de la compra, sino que el metro cuadrado útil de vivienda en el centro de la ciudad universitaria de Freiberg estaba en marzo de 2008 a 2500 euros, mientras que en las mismas fechas estaba en España la media de la vivienda de segunda mano a 2799 euros/metro cuadrado. Y los alemanes no cobran menos que los españoles, precisamente, pues en un reportaje del 2007 del semanario Stern, tras una encuesta entre mil alemanes de diferentes lugares y profesiones, se señalaba cómo sueldos de menos de 30.000 euros al año eran muy extraños, casi sólo en peluquerías o asistencia doméstica, mientras que los salarios por encima de los 3000 euros al mes son abundantes, y no sólo para médicos. ¿Cómo aún no hemos tomado las armas?

Pero volvamos a los ladrones y sinvergüenzas de Telefónica, compañía que cobra más caro en España que en el resto de Europa. Por ejemplo

El iPhone es un elemento que también puede emplearse como referencia de esta tendencia. Mientras que en España, donde Telefónica es líder, cobra entre 24 - 115 euros al mes, durante 24 meses de permanencia, en Gran Bretaña, donde empata su cuota de mercado con Vodafone, cuesta entre 37 y 93 euros al mes con tráfico ilimitado de internet, y con 18 meses de permanencia. Y sin embargo, en la República Checa, donde es la segunda en cuota, cuesta desde 24 euros con acceso ilimitado a internet, 80 minutos de llamadas y 20 SMS.

Eso sin mencionar que el servicio de atención al cliente está debidamente deslocalizado en Marruecos o hispanoamérica, explicándose así el desastre absoluto del servicio. Con sueldos marroquíes y las tarifas más altas de Europa es muy fácil anunciar beneficios para el primer semestre de 2008 superiores a los 3500 millones de euros, ¿verdad que sí, sinvergüenzas?

Y eso por no mencionar las curiosas prácticas que ejercen con quienes, hartos de su pésimo servicio y sus tarifas de monopolio, deciden cambiarse de compañía, que sufren verdaderas odiseas.

El carro debe irles por el pedregal a esos tiparracos infames de Alierta y sus secuaces cuando hace un mes que sufro tres o cuatro llamadas diarias del 1485. Llaman a cualquier hora, dándoles absolutamente igual que sea horario laboral, que sea hora de comer o que sean las nueve pasadas de la noche; por supuesto, no he descolgado ni una sola vez, no me interesa nada de lo que puedan ofrecerme, y es que el dinero que gano prefiero dedicarlo a cualquier cosa antes que a pagarle un sueldo de un millón de euros al año a otro sinvergüenza, Eduardo Zaplana.