Literatura satírica rusa
Me diréis, y sin duda con razón, que titular así un post es suicidar el blog, sobre todo cuando mis anteriores entradas sobre Pornografía y Prostitución han batido récords de público. Seguir en la misma línea me habría asegurado destacadas entradas en google sin demasiado esfuerzo, pero eso habría sido demasiado fácil; lo fácil lo puede hacer cualquiera, y ni vosotros ni yo somos cualesquiera. Así que a ver cómo salimos juntos de este post.
La literatura es una manera de observar el mundo, entendiendo como tal todos los mundos físicos y religiosos que existen o que el hombre pueda crear, y cada literatura encuentra en un género literario determinado su modo específicamente acertado para ver y narrar el mundo, el diapasón con el que vibra armónicamente . Y si el género no existiese, se inventa. Es el caso de la novela picaresca para le lengua castellana -fuente de la que bebe la novela negra, género en clara expansión en España, con autores de gran calidad y en la que se puede percibir una reactualización de los tópicos picarescos-, o del realismo mágico para la literatura hispanoamericana, que lejos de ser un fenómeno cronológicamente acotable o una moda es una literatura connatural.
En la literatura rusa, el género diapasón es la novela satírica, algunos de cuyos títulos son cumbres de su literatura, incluso de la literatura universal, y ha sido practicado tanto por autores específicos como por verdaderas vacas sagradas, como Dostoyevski, El burgo de Stepanchíkovo y sus habitantes. ¿Y no podría considerarse Sonata a Kreuzer, de Tolstoi, como una sátira contra el matrimonio? Y la sátira literaria rusa ha tenido su continuidad en el cine, en películas como las adaptaciones de las novelas de los hermanos Strugadski, a los que dedicaremos otro post, o a la casi desconocida para nosotros pero de culto entre los rusos Kind-dza-dza; incluso desde el prisma de la sátira se puede observar la cínica ambigüedad de los personajes de Los guardianes de la noche, que no es una gran película, pero sí una interesante reflexión.
La sátira sólo es posible cuando se ve a la Humanidad como es y no como debería ser, cuando la estupidez, la mezquindad, la incompetencia y las bajas pasiones dejan de ser un accidente para, a menudo con cariño, ser el eje moral de los personajes.
Como la picaresca, la novela satírica rusa tiene sus propios tópicos. El provincianismo es su ámbito geográfico casi exclusivo (excepto en la brillante y desternillante El Maestro y Margarita, de Bulgakov, que merecerá un post propio), y es que en un imperio tan extenso y mal comunicado como el ruso o el soviético, las zonas más rurales y periféricas, sometidas rara vez a inspección o control, no pueden sino interpretar de un modo sui generis las incomprensibles órdenes, leyes y disposiciones que promulguen San Petersburgo o Moscú. Así, Lermontov sitúa las aventuras de Pechorin en Un héroe de nuestro tiempo (1839) en el Cáucaso; el Chichikov de Gogol (Almas muertas, 1842) recorre las aldeas de la Rusia más profunda, las nuevas provincias de la expansión hacia el este en su pintoresco negocio de comprar nombres de siervos muertos pero aún inscritos en el censo.
Ilf y Petrov harán que su protagonista, Ostap Bender, recorra primero la Rusia del NEP en busca de diamantes (Doce sillas, 1928) y después en la Rusia post-NEP tras un millonario clandestino (El becerro de oro, 1931). Y Voinovich pone a Chonkin, el soldado más prescindible de su regimiento, a vigilar un avión accidentado en una remota aldea justo antes de la operación Barbarroja (Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin, 1974).
El segundo tópico es la naturaleza antiheroica del protagonista; Pechorin, reflejo del propio Lermontov es un oficial cínico y desengañado de todo
Mijaíl Lermontov, imagen de Wikipedia.
Chichikov es un estafador, noble en las formas y mezquino en las ideas, de una fe tan profunda que reza fervorosamente ante el icono para que el cielo le sea propiocio en su negocio de más que dudosa legalidad. Ostap Bénder es el más simpático sinvergüenza y amoral de todos, posible inspiración del personaje homónimo de Futurama

y Chonkin... bueno, digamos que es un gañán, necio, ingenuo y simplón, sin pensamiento más complejo en toda la novela que invierno hace frío y en verano calor, pero que sí en verano hiciera frío y en invierno calor ni el verano se llamaría verano ni el invierno, invierno, pero cuyo implacable sentido común pone en jaque a toda la burocracia económica y militar soviética. Porque en la sátira rusa, como en la picaresca española, lo que la novela pierde de 'profundidad psicológica' en los personajes lo gana en el lúcido análisis de una realidad social y política que no queremos ver, cuyo absurdo y marginalidad superan a menudo la propia ficción.
Todos los personajes se rodean de seres aún más mezquinos, estúpidos o patanes que el héroe. Si en el héroe aún se advierte alguna virtud, no es así en sus compañeros de desventuras, como el vecino de Chonkin, o Vorovianovich, el antiguo decano provincial de la nobleza y actual "jefe de los comanches" que acaba intentado asesinar por codicia a Bender... y, por supuesto, todos los esfuerzos y empeños acaban en un estrepitoso descalabro, y las risas anteriores se secan de golpe cuando constatamos que donde fracasaron esos estúpidos no habríamos nosotros de lograr victoria alguna. Y gustamos entonces el amargo sabor de boca que Nietzsche, La genealogía de la moral, hallaba en el Quijote,
hoy leemos el Don Quijote entero con un amargo sabor en la boca, casi con una tortura
en la crueldad de hacer morir cuerdo al hidalgo de cuyas locuras nos hemos reído.







Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

selenedenebulae dijo
Estupendo post. Como tú dices, lo fácil lo puede hacer cualquiera, y en cambio, este post tan interesante es propio de ti. Qué sería de la Literatura sin la picaresca y las historias satíricas, que nos permiten ver las realidades.
Muchos besos.
25 Marzo 2009 | 02:26 PM