Esta casa sigue siendo una ruina
Zeppelin TV, del grupo Endemol, adaptó para la televisión y mentalidad ibéricas el programa estadounidiense 'Extreme Makeover Home Edition'. Si el original de la ABC, seis temporadas en pantalla, es aclamado por crítica y público por su capacidad de movilizar a una comunidad por una buena causa, no parace que la versión ibérica haya logrado lo mismo, ni siquiera que estuviera en sus planes. Quizá porque la idea de comunidad en EEUU es tan fuerte como furioso es el individualismo quasi trabucaire ibérico.

Y sólo hay que ver los diferentes encabezamientos para sospechar que el enfoque será igualmente diverso

En el original norteamericano, la carga expresiva se la lleva el aspecto constructivo, ya sea técnico como de cooperación comunitaria,

en la versión ibérica, como no podía ser de otro modo, y mucho menos en A3, es el factor humano, entendiendo como tal el sentimentalismo exacerbado, en el que se hace hincapié, quedando la parte técnica en un segundo plano. O en plano alguno siquiera, de hacer caso a las confidencias del equipo.
Porque estábamos el fin de semana un grupo de amigos disfrutando de la cerveza y los habanos como cada fin de semana cuando llegó un numeroso grupo vestido de naranja.
-No sabía que la selección holandesa jugara en Vetera
-Parece que han abierto Guantánamo
Fueron nuestros comentarios entre risas, hasta que Anna, una de las camareras de fin de semana, nos aclaró que eran del programa de marras, "Esta casa era una ruina", que estaban reconstruyendo una vivienda dañada por el temporal de viento cerca de Vetera. No le habríamos dado más importancia de no haberse atrincherado los de Guantánamo tan cerca de nosotros que el mérito no era seguir sus conversaciones sino no hacerlo.
El grupo eran los técnicos del programa: cámaras, técnicos de sonido, regidores... y desembarcaron en Vetera como Colón en América, buscando oro a cambio de baratijas. Jaume se caracteriza por un gusto muy refinado a la hora de elegir personal para el pub, universitarios todos, y allí fue el primer error de los de la tele, que creyeron que con decir que eran de A3, ellos los urbanitas madrileños tenían cama asegurada entre las rústicas beldades. Hermosas, desde luego, pero de rústicas nada, y de estúpidas aún menos. Así que me temo que requiebros de dudoso gusto y miradas que podrían ser calificadas en algún país como agresión sexual cayeron en saco roto.
Sólo dos chicas acompañaban a esa caterva a la que se habían sumado algún cafre local muy seguro de sus encantos, y una de ellas parecía ser la domadora del grupo. Uno se acercó a pedirme un Sublime, Edición Limitada, sin más razón ni presentación que:
-Trabajo en A3, ¿sabes?
-Son tiempos duros -respondí, comprensivo-. Un conocido mío ha tenido mejor suerte y está limpiando alcantarillas.
Dudo que lo entendiera, porque las peregrinaciones en parejas o tríos al lavabo de la mitad del grupo y agregados eran tan frecuentes que temí al principio que se hubiera desatado una epidemia de cistitis en Vetera que habría de poner en cuarentena a toda la Comarca. Uno de mis amigos sugirió con un leve gesto que otra causa menos médica, o al menos sin receta, podía estar tras tan pintoresco comportamiento.
Al lado, otros, con encomiable tesón pero armas inadecuadas, seguían empeñados en el asedio de Anna para esperarla o quedar con ella tras el trabajo o tomar una copa o lo que fuera, sin mayor éxito antes sus muros que una salva con pólvora mojada, ciegos o inmunes los asedientes a la evidencia de que los suspiros de la dama eran resoplidos de fatigosa incomodidad y no cesión al galanteo. Entre copas, tequilas y visitas al baño, las lenguas se iban desatando y esperando que una confidencia rindiera la plaza, comentaron como todo el programa no era más que un inmenso espectáculo, una enorme fantochada y que, a lo diez días de la partida del circo televisivo, las nuevas paredes ya se caían como las antiguas, que lo que era ruina volvía a su estado.
Anna se acercó a comentarlo entre risas, y entre risas respondimos que no sería para tanto, que le estaban tomando el pelo, que posiblemente son desconchones y no lienzos enteros lo que se desprende. Y ella insistía en que algo de verdad habría cuando tres distintos contaban lo mismo.
Sigo sin creerlo es su extremo, pero sí creo que en diez días -tiempo que se fijaron en Vetera- no se puede hacer una reparación masiva sin que aparezcan problemas, y es que los materiales necesitan su tiempo. Quizá sería divertido hacer una visita televisada al estado actual de las ediciones anteriores, comprobar si esas casas eran una ruina en pretérito o si siguen siendo una ruina.






Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

ignatus dijo
Me ha parecido muy interesante el análisis casi iconológico que has hecho de las fotos promocionales de las distintas versiones del programa y cómo la estadounidense incide en el aspecto comunitario.Lección de sociología en un post querido theo¡¡Eso sí, la réplica al de antena3 cortante como pocas.Los sibaritas sois gente peligrosa cuando disfrutais de vuestras pasiones¡¡¡Un abrazo amigo.
23 Marzo 2009 | 02:01 PM