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La muerte de la Virgen, Caravaggio, 1605-1606. Louvre. Imagen de Historiadelarte.us

Si alguien ha llegado aquí buscando en google a las cuatro de la madrugada las tetas más grandes del Asia Central, espero que la imagen introductoria le haya quitado las ganas de seguir leyendo.

Cuando me aburro, leo diccionarios y consulto libros, pero no soy tan ingenuo como para creer que las definiciones son asépticas, como ya descubrí en otro post, sino que responden a una manera de entender el mundo. Así, en la voz PORNOGRAFÍA, el diccionario de la lengua catalana Pompeu Fabra la define como:

f. [LC] Tractat sobre la prostitució.
f. [FLL] En una obra literària, artística, etc., ús i descripció de termes i de situacions majoritàriament considerats com a obscens perquè ultrapassen els límits de les convencions morals compartides.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su vigésimo segunda edición, no se separa mucho de la acepción catalana, aunque limitando un tanto el alcance.

1. f. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas.

2. f. Obra literaria o artística de este carácter.

3. f. Tratado acerca de la prostitución.

Entendiendo por obsceno "Impúdico, torpe, ofensivo al pudor". Pero en el avance de la vigésimo tercera edición ya simplifica enormente el ámbito de aplicación de la palabra, para referirse exclusivamente a la etimología griega (tratado de la prostitución) o al sexo: 

1. f. Presentación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación.

2. f. Espectáculo, texto o producto audiovisual que utiliza la pornografía. Prohibieron la venta de pornografía en los quioscos.

3. f. Tratado acerca de la prostitución.

Triste constatación de cómo el lenguaje se empobrece, y más triste aún asistir a la bendición de quienes deberían "limpiar, fijar y dar esplendor"...

No abro un post de pornografía con un cuadro de Caravaggio sobre la muerte de la Virgen para ofender gratuitamente a nadie, pero siempre habrá quien quiera sentirse ofendido sin esperar explicaciones ni razonamientos; por suerte, de estos no suelo tener por mi casa. El cuadro, encargado por un abogado papal para su capilla privada en Santa Maria della Scala

Iglesia carmelita de Santa Maria della Scala, Trastevere, Roma. Imagen de Iglesias de Roma.

pero fue rechazado por el escándaloso rumor de que la modelo empleada para representar a la virgen era una prostituta embarazada que había aparecido ahogada en el Tíber y que se la suponía relacionada con un cardenal. El Observatorio Antidifamación Religiosa ha entrado en cólera por mucho menos, como señaló agudamente Antonio Rico.

Mientras no se me imponga lo contrario, usaré el término que titula el post en su sentido más amplio, porque no sólo es obsceno el sexo explícito, sino que hay muchas otras cosas -me niego a definirlo como 'obra artística'- que ultrapasan los límites de las convenciones morales compartidas, como bien dice Lajos. Y, sinceramente, la pornografía sexual me parece la más inocua de todas ellas.

Es pornográfica por impúdica la exposición pública y constante por la televisión del dolor y el sufrimiento, sin atender al más elemental respeto por la intimidad. No es nuevo, pues ya Nieves Herrero desbrozó la senda de hacer del dolor negocio, pero sí es nueva  la indiferencia con que nos desayunamos viendo a una señora en boatiné mesarse los cabellos hecha una Níobe por la muerte de una desconocida. 

Es pornográfico el seguimiento morboso de cualquier noticia cuya dimensión violenta sacude a la sociedad, con su pléyade de comentaristas inventándose su opinión, pues carecen de datos reales sobre la que sustentarla, o legiones de periodistas que irrumpen en la vida cotidiana de comunidades que querrían recuperar cuanto antes la normalidad y no verse convertidos en animales de feria. Al remover la hedionda ciénaga del crimen no se pretende dilucidar la verdad, o contextualizar nada, sólo se pretende remover la hedionda ciénaga para excitar las pasiones más bajas. Como una película pornográfica, donde el sexo no está al servicio de nada, el sexo es el fin. Y el culmen es lo que ha dado en llamar tv movies, dramatizar para la televisión estas tragedias, incluso cuando aún está pendiente de juicio el acusado, caso Mariluz.

Proliferan los programas donde perfectos desconocidos buscan sus quince minutos de fama aireando sus miserias pornográficamente. Desde el anteriormente conocido como "Diario de Patricia", cómplice moral aunque el juez no lo juzgara así en un asesinato hasta la infamia de La Caja, de triste trayectoria. Por no mencionar haber elegido a un convicto de parricidio como concursante para, con el morbo, subir la audiencia. Ah, me dicen que en A3 no sabían nada... Claro, claro, yo me lo creo. En las ediciones españolas de GH no se emite sexo, porque en un programa para toda la familia. Nada más edificante que los niños vean el diálogo socrático con que concursantes, parientes y amigos se enzarzarn en cualquier plató convertido en lodazal, para regocijo de los porqueros que los azuzan.

Dicen los sicólogos que el consumo frecuente de pornografía sexual afecta negativamente a la vida sexual, necesitando estímulos cada vez más fuertes para reaccionar. Quizá por ello nuestra sociedad, saturada de todo tipo de pornografía sentimental y violenta no reacciona ya ante nada, ni cuando los botines insultan nuestra inteligencia, ni cuando nos amenazan con el despido libre. Pero siempre nos quedarán los linces.