La Coctelera

Theo

Retirado en la paz de estos desiertos

17 Marzo 2009

Tradición vs Tradicionalismo

Nada hay más opuesto a la verdadera Tradición que el Tradicionalismo. La Tradición es la adaptación dinámica del hombre a su entorno físico, social y cultural, basada en la experiencia de los antepasados, pero también en la innovación. El Tradicionalismo, en cambio, pretende regresar a una fecha concreta de la Tradición, a la que convierte en paradigma, sin percibir el contrasentido latente, pues la Tradición por propia esencia es atemporal y dinámica. El Tradicionalismo surge exclusivamente cuando la cesura con la Tradición es ya irremediable y pretende galvanizarla con los mecanismos de la ultraortodoxia y la historia. Y, como he dicho antes, la propia naturaleza dinámica de la Tradición la hace difícilmente compatible en la práctica con los métodos y las conclusiones de la Historia, como magníficamente explica Antonio Pizza La construcción del pasado.

El Tradicionalismo NUNCA es inocente. No estudia el pasado, sino que lo reconstruye, moldeándolo, golpeándolo hasta hacerlo encajar en sus prejuicios de cómo debería haber sido, y no de cómo fue. Y en este pasado-ficción, hábilmente ataviado de verdad histórica o de verdad tradicional, es en el que sustenta sus reivindicaciones presentes. Es, parafraseando la célebre obra de Hobsbawm y Ranger, La invención de la tradición.

Históricamente, la Tradición ha sido el argumento con que las clases subalternas se han opuesto a las pretensiones de los poderosos, mientras que el Tradicionalismo es el arma que esgrimen estas clases poderosas para exigir la subordinación de las subalternas. Así, pleitearon los habitatantes de Salás con el monasterio de Bellera (995) por unos derechos sobre comunales, y del mismo modo rechazaron los campesinos las nuevas exacciones económicas que los feudales catalanes pretendían imponerlas calificándolas de 'malos usos'. El Tradicionalismo busca en la historia la excusa para perpetuar unos modos que favorecen a las clases dirigentes.

Cuando la Iglesia habla del 'matrimonio tradicional' omite cuidadosamente que esta figura no se impuso hasta la reforma gregoriana de, en el siglo XII, y aún así costó sangre, sudor y lágrimas y más de un siglo de esfuerzos. Antes de ello, el matrimonio era un contrato civil entre familias, en el que la Iglesia no intervenía, a veces concubinatos legales conocidos en el centro y norte de Europa como 'matrimonio a la danesa', un contrato en el que se contemplaba la rescisión, el repudio, y para el que, en plena ofensiva gregoriana, con el obispo Yves de Chartres al frente, se encontró un resquicio en forma de consanguinidad. Por supuesto, cuando los epíscopos esgrimen al Tradición al referirse al matrimonio no se refieren a la tradicional libertad de los contrayentes, sino a la histórica conquista del control eclesiástico sobre ello. (George DUBY: El caballero, la mujer y el cura. El matrimonio en la Francia feudal).

Cuando el Tradicionalismo queda despojado de una reflexión histórica o política, queda reducido a menudo a una pataleta estética, a una falsa controversia entre Tradición y Modernidad, como la establecida brillantemente por Sir Reginal Blomfield, Modernismus. O cuando Anatoly Lunacharsky, comisario de Instrucción de Lenin, en plena revolución bolchevique y en la efervescencia cultural del constructivismo declaró,

Proyecto de Iakob Chernikhov (1889-1951), imagen del blog arquitectura.mnp

para salvar muchos edificios históricos que ciertos revolucionarios querían destruir que "el pueblo también tiene derecho a columnatas". Poco podía pensar el promotor del juicio contra Dios que su frase sería el eje del realismo soviético estalinista...

El Tradicionalismo en España tuvo en la arquitectura su sostén teórico en Diego de Reina, Ensayo sobre las directrices arquitectónicas de un estilo imperial. Claro que con esos mimbres ya podemos imaginar los cestos que saldrían, porque Blomfield es a Diego de Reina "lo que Hiperión a un sátiro". Su reivindicación de lo escurialense como arquitectura áulica hispana abrió la veda de lo que ya se estaba haciendo, el pintoresquismo, evolución lógica de un pensamiento que nace muerto como es el Tradicionalismo.

Aunque rechacemos por anacrónicos el clasicismo de Luis Moya o el historicismo de Chueca Goitia, ambos son fruto de una reflexión teórica sobre la arquitectura, la historia y la sociedad que, como mínimo, merece ser tenida en cuenta. El pintoresquismo no necesita esta reflexión, es más, la rechaza como si le produjera alergia: se asienta en una presupuestos que están igualmente alejados de la Arquitectura Moderna como del academicismo; Heinrich Böll, Diario irlandés, dice que cuando alguien sabe que es pintoresco, deja de serlo. Lo mismo ocurre con la arquitectura, que cuando pretende ser un decorado evocador deja de ser arquitectura para ser un carísimo trampantojo, carísimo porque ,como ya denunciara Adolf Loos, hacer las cosas imitando otras suele ser mucho más caro que hacerlas honradamente.

Todos nosotros, en nuestros pueblos, en nuestras ciudades, donde vamos de vacaciones, podemos reconocer esa concesión pintoresquista: casas de montaña con piedra vista a lo chalet suizo, cuando lo tradicional era encalarlas para proteger el mortero de poca calidad con que se unía la piedra; masías con que ya no son de piedra seca, sino con gruesas llagas de mortero; calles completamente adoquinadas, cuando la tradición era reservar este incómodo pavimento para las caballerías, y enlosar los pasos para 'taconear' o pasear y así un larguísimo etcétera.

Porque la arquitectura pintoresquista pretende reconstruir un intangible: la casa de la infancia. No es la casa real, sino la casa soñada, pergeñada a partir de un collage cde imágenes, cuentos, olores... Se reconstruye una vieja casa pretendiendo resucitar en ella 'la casa de mi abuela', o se busca en una nueva un aire antiguo o señorial, el sueño de la princesa y el castillo encantado, adovelando puertas, coronando claves con blasones, y acabamos siendo patéticos reyes bufos de castillos de Disney en ridículas parcelas de 500 metros cuadrados.

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10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

selenedenebulae

selenedenebulae dijo

Tienes razón, el tradicionalismo no deja de ser una ficción que no es inocente, sino buscada para un determinado fin. Por cierto, me encanta la canción.

Muchos besos

17 Marzo 2009 | 12:55 PM

theo

theo dijo

SELENE,

El tradicionalismo político pretende justificar desde la historia que la opresión presente es el estado natural o el orden divino. El Tradicionalismo en la arquitectura pretende que el pueblo no merece arquitectura, sino simplemente construcción, que no es asunto suyo...

Saludos!

17 Marzo 2009 | 01:15 PM

mamporrero

mamporrero dijo

Me gusta la diferenciación que haces entre tradición y tradicionalismo, Theo. Luego, se me escapan algunos detalles técnicos sobr arquitectura y urnnanismo, pero que también te agradezco por lo que me representa de iniciático a un mundo que siempre me ha apasionado pero que no he tenido apenas acceso...
Finalmente, y aunque parece que no va con tus ideas profesionales, vitales, me encantaría encargarte la "casa de mi abuela". Con esa intención compré el año pasado una casa en un pueblo de Extremadura, para convertirla en la casa que siempre eché de menos, la casa de mi abuela y que iremos arreglando en los próximos cinco o seis años para que esté lista en mi jubilación.....Supongo que mi proyecto es demasiado sencillo y sin mucha enjundia, no?....Te advierto que,tenga o no tenga la enjundia que debería tener es lo que quiero hacer y haré, jaja¡¡¡

Un abrazo. Es una gozada tener la oportunidad de leerte, escribas de lo que escribas.....

17 Marzo 2009 | 06:21 PM

theo

theo dijo

MAMPORRERO,

"la casa de la abuela" como ideal arquitectónico me parece bellísimo, y un proyecto complicado; me parece una arquitectura viva, que va creciendo sin dejar de estar habitada. Pero es también un proyecto peligroso, que puede caer en el pintoresquismo no de lo que fue 'la casa de la abuela', sino de lo que creemos que debe ser, con los yugos colgados en la puerta, la carpintería pintada en su color (aberración para cualquier arquitectura, popular o culta)... este pintoresquismo que, a la postre, da una arquitectura uniforme en lugar de vernacular, donde ya no se sabe si se está en la montaña leonesa, en el Pirineo o en Suiza... Estoy seguro que vuestro proyecto será de una gran belleza!

Saludos!

17 Marzo 2009 | 06:30 PM

isabel61

isabel61 dijo

Ahora le pasamos este post a los lectores de Libelo Digital para que aprecien la diferencia, aunque me temo que éstos son más dados al revisionismo histórico que a la historia, pero un revisionismo servido en bandeja previo paso por la batidora y sin tropezones.

Y yo creo que lo que se persigue es reconstruir, no la casa de la abuela, sino un remake de la misma que sea capaz de reproducirnos todas esas sinestesias pero mejoradas con nuestros gustos personales supliendo las carencias que desde nuestro punto de vista tenía la construcción original. Me parece fantástico

17 Marzo 2009 | 08:15 PM

theo

theo dijo

ISABEL,

Dudo que entendieran algo que no esté firmado por Moa o Vidal... Me parece una buena definición la que das: no es reconstruir la casa de la abuela, sino reconstruir como creemos que fue y que debería haber sido, con toda la carga de imágenes que hemos acumulado desde entonces...

besos!

18 Marzo 2009 | 12:12 PM

Jose Dominguez Dominguez

Jose Dominguez Dominguez dijo

Amigo,

Con verdadero placer he seguido tu exposición que se me antoja magnífica, tanto por la exactitud de lo señalado como por la inclusión de ese video-clip de la excelente película “El violinista en el tejado” a la que yo mismo me aproximé cuando hablábamos sobre el Carnaval.

No han sido pocos los tradicionalismos, aparte del matrimonio, de los que se ha apropiado la Iglesia en su interés –como ente dominante- de subordinar a la grey, y, si en el pasado feudal catalán el campesinado tuvo que levantarse contra el tradicionalismo de los “malos usos” (por cierto, uno de ellos, “el derecho de pernada”, se visualiza en otra película, “El señor de la guerra” a la que igualmente, hiciste referencia al comentarnos sobre el Cine), en el momento actual el tradicionalismo también sirve como método de enajenación del ciudadano medio a través de espectáculos o de eventos seudo-culturales, tanto religiosos como laicos.

Partiendo de la base de mi total desconocimiento técnico de una profesión tan bella y fundamental como es la Arquitectura, y, a la que tan sólo me permito valorar desde el punto de vista de la estética, hay manifestaciones de la misma que se me antojan –desconociendo, como digo, su funcionalidad- de una espectacularidad gratuita (caso de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, de Calatrava; de un juego con la gravedad innecesario (caso torres de Puerta de Europa, de Johnson y Burgee); o de un gigantismo absurdo (caso Burj Dubai, de Smith) y que, en cada uno de los ejemplo expuestos, se me antoja que tamañas “frivolidades” disparan exponencialmente los costes de construcción.

Partiendo de la mención que haces de El Escorial, al que Chueca Goitia califica en una de sus obras como “piedra filosofal”, se me ocurre ponerlo como ejemplo de lo que no debe hacerse –la localidad donde se levanta, no el monasterio- en términos de urbanismo lógico e integrado en el paisaje:

Situado en un entorno privilegiado al pie de un monte Abantos favorecido por una amplia pinada (400 hectáreas de ellas fueron arrasadas por un incendio que me malicio fue provocado de cara a futuras actuaciones urbanísticas), y rodeado de bosque mediterráneo, dehesas y praderas de pasto, se dictaminó en su día que su desarrollo urbano debería respetar las tres plantas en altura y las techumbres se harían en pizarra oscura para guardar un equilibrio estético con la del monasterio, realizada con el mismo material.

Pues bien, pasados los años y debido al despropósito con el que los políticos realizan su gestión todo eso quedó en el olvido y hoy día la localidad se ha “desparramado” sin orden ni concierto en un batiburrillo arquitectónico de formas y colores, de volúmenes y estilos, y lo que fueron frondosos y extensos jardines pertenecientes a señaladas mansiones, terrenos periféricos comunales o privados, se han transformados en bloques de viviendas o en filas de “adosados” de discutible gusto. Pero eso sí, el alma castellana permanece, según se aprecia en los numerosos carteles que nos indican que estamos sobre “La Ruta Imperial”, reflejando, por otra parte, el color político que domina el Consistorio desde hace décadas..

Saludos.

18 Marzo 2009 | 12:27 PM

theo

theo dijo

PEPE

Sobre el derecho de pernada se ha hablado mucho, y poco ha sido con rigor. El tal derecho de pernada fue un invento de la Revolución Francesa para desacreditar el Antiguo Régimen (Jacques HEERS: La invención de la Edad Media); se confunde maliciosamente un antiguo censo en piernas (de cerdo, de vaca, de oso), con el que se sustituía desde el siglo X el deber de alberga o de hueste. Un señor feudal no necesitaba inventarse un uno nuevo, una ley, para hacer lo que en cualquier caso haría, que es tomar por la fuerza la mujer que le apeteciera. Los malos usos se refieren, exclusivamente, a nuevas imposiciones económicas, que grababan muertes sin testar (intestia), sin herederos directos (eixorquia), adulterio (cugucia), incendio (arsia), boda (ferma d'espoli), el abandono de la tenencia (remença). El único que no era exactamente fiscal era el Ius maletractandi, el derecho a maltratar, castigar, detener o desposeer de todos sus bienes que las cortes de Cervera de 1202 concedieron a los señores contra sus campesinos.
Estoy de acuerdo contigo en la frivolidad con que se maneja la arquitectura a veces, ya sea por afán de notoriedad política (ciudad de las artes y las ciencias, que aún no se sabe para qué sirver), o como emblema empresarial (las torres Kio), con un notorio despilfarro de todo... pero bueno, así son las cosas, supongo. Lo del Escorial no lo conozco, pero lo supongo.

Saludos!

18 Marzo 2009 | 01:05 PM

Jose Dominguez Dominguez

Jose Dominguez Dominguez dijo

Querido amigo,

Agradezco la corrección que me haces y que valoro en su justa medida dado el conocimiento que has demostrado poseer en historia medieval. Me he tomado un tiempo en responder ya que deseaba corregir mis fuentes y así evitar en el futuro semejantes deslices históricos pero la edad, amigo, hace estragos en la memoria.

Estaba convencido que la desaparición del derecho de pernada por obra de Fernando de Aragón lo había leído en un título del historiador hispanista J. H. Elliot pero al recurrir a él para comprobarlo veo que no ha sido allí y no consigo recordar su origen.

Concretamente, este autor al referirse a los “malos usos” expone:

“La mayor novedad dentro de la reorganización de Cataluña fue la solución del problema agrario. La famosa Sentencia de Guadalupe de 1.486 aportó una solución típicamente moderada al problema hasta entonces insoluble de las relaciones entre los campesinos y sus señores, problema que había trastornado el campo catalán durante un centenar de años. Los payeses de remensa, hasta entonces sujetos a la tierra, se vieron libres: los “seis malos usos” exigidos por los señores fueron abolidos, a cambio de una indemnización, y, aunque el señor seguía siendo, en última instancia, el propietario legal de la tierra, el campesino conservó su posesión efectiva y podía abandonarla o disponer de ella sin necesidad del consentimiento del señor. Esta Sentencia debía convertirse en el código rural de Cataluña y lo fue durante varios siglos”.

Respecto al Escorial, lo acaecido allí es sangrante. Un espacio que hubiera podido convertirse en un centro cultural y turístico de calidad de primer orden, por la incompetencia y los intereses bastardos no es otra cosa que una especie de ciudad-dormitorio adocenada e inhóspita..

Abrazos.

18 Marzo 2009 | 02:23 PM

theo

theo dijo

PEPE,

En la cita de Elliott, breve y precisa, señalas los seis malos usos que yo te he detallado, según hace ya en 1895 Vladimir Piskorski, El problema del origen y la significación de los seis malos usos catalanes. Tras la larga Guerra Remença, que coincidió con la guerra civil catalana del reinado de Juan II, la cuestión de estos campesinos se resolvió con la mencionada sentencia arbitral de Guadalupe. Te diré que la de los remenças catalanes fue la única de las revueltas campesinas europeas: jacqueries, ciompi, uñas azules... que triunfó.

El Escorial es un ejemplo sangrante de la falta de miras de los políticos locales, de la gravedad de no tener un plan urbanístico nacional, como reivindida IU... en Cataluña, parece que ya no se podrá seguir destruyendo alegremente, como hasta ahora, porque todos los planes municipales quedan supeditados a los planes directores dictados por la Generalitat. De hecho, quedan derogados los planes municipales y deben redactarse nuevos según estos planes directores. Además, todo plan urbanístico debe ser en última instancia aprobado por el departamento de urbanismo de la Generalitat, y muchas cosas se paran ya.
Lo malo es en comunidades como Valencia, Murcia o Madrid, donde dependen tanto de la construcción que no parece razonable fiarse de que la consejería sea menos rapaz con el territorio que un ayuntamiento...

Saludos!

18 Marzo 2009 | 03:25 PM

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Sobre mí

Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación. Free Web Counter personas han visitado este blog y yo sigo eperando a Godot
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