De macarras y héroes
Era mi intención hoy hablar sobre una de mis recurrencias, que es Tradición vs Tradicionalismo, pero la actualidad a veces impone ritmos distintos. No quiero continuar sin citar el post que ha servido de referencia a este, y muchas de cuyas opiniones y conclusiones comparto, que es "El profesor Neira y demás tipos de macarras", por Galina Abrahamovich.
Ayer, en horario de máxima audiencia -prefiero evitar el anglicismo-, A3 emitió una entrevista-masaje al profesor Jesús Neira, recién recuperado de una agresión que, sumada a negligencias médicas de las que nadie habla, le dejó 68 días en coma. Y hablo de las negligencias médicas varias porque con la brutal e injustificada agresión se está ocultando que ésta ocurrió el 2 de agosto y el profesor entró en coma el 6 de agosto, tras cinco visitas a tres centros médicos distintos.
La prensa se ha llenado tanto la boca con la palabra 'héroe' para describirlo que la opinión pública ya clama el santo subito para él, incluso sin el trámite previo del deceso. Apenas había despertado cuando la lideresa, astuta siempre como serpiente, lo nombraba Presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional de la Violencia de Género. Cargo que no deja de recordarme a la ironía con que Kropotkin se refería, La conquista del pan, a los funcionarios de la recién estrenada Alemania de Bismarck:
Los barqueros no han esperado a que el gran Bismarck haga la anexión de la Holanda a la Alemania y nombre Ober Haupt General-Stats Canal-Navigations-Rath con un número de galones correspondiente a la longitud de su título.
En cierta película malísma de cuyo título no quiero acordarme, el actor ese cuyo nombre "no pronunciaré aquí" (por impronunciable) decía una gran frase, quizá lo único salvable de la película:
Desgraciados los pueblos que necesitan héroes
Una gran frase que, según descubrí más tarde, no salió de la mente del guionista de ese bodrio, sino del Galileo de Berthold Brecht. Pero para reflexionar, al fin y al cabo, pues España necesita héroes, los busca ansiosamente en cualquier ámbito, y eso es preocupante. Supongo que esperamos héroes, una especie de parusía, con el mismo ahínco con que confiamos en que la lotería resuelva nuestros problemas.
De la entrevista con el profesor Neira extraigo el siguiente párrafo:
"Me arrepiento de haber estado de espaldas a una cucaracha. Desde luego no tenía ningún tipo de problema con él porque es un hombre de una envergadura menor. Es decir, que si llega a tratar de golpearme de frente hubiera salido muy mal parado" (El País)
Es muy probable que medio país jalee estas palabras; a mí me ha puesto los pelos de punta. Que la argumentación ante la violencia de género un profesor de derecho constitucional de la Camilo José Cela sea "esto no me lo dices en la calle cara a cara" es para pedir asilo político en Burkina Fasso. Y que semejante macarra, quizá macarra por la buenas acciones, pero macarra al fin y al cabo, presida el órgano para evaluar un tipo de violencia especialmente execrable da mucho en qué pensar.
He dicho varias vaces que no me cabe esperar muchos silogismos del pueblo que forjó la sentencia "te lo puedo decir más alto, pero no más claro". Es más fácil apelar en cualquier ámbito, empezando por el deportivo, a la furia o a la garra que a la técnica o la razón o a la calidad. Cuando no a la raza, término que no deja de producirme sorpresa y sonrojo para definir un pueblo tan mestizo como este.
Si para Machado somos un pueblo de "arrieros, lechuzos, tahúres y logreros" (Poema "A don Miguel de Unamuno"), para Jaime Gil de Biedma no hemos pasado de "intratable pueblo de cabreros" (Poema "Años triunfales"). Y entre el Trolex y el Armani de imitación el pelo de la dehesa asoma, porque 20, 30, 70 años no son nada, y cambiar el burro por el Audi no nos hace alemanes.
Es más que probable que lo mismo que me ha causado estupor y casi vergüenza sea ovacionado al grito de "torero, torero" por los de la raza y la testosterona como argumento y solución para todo, que si no son los más de mis convencinos, sí son cuanto menos los más gritones. Estamos últimamente acostumbrados a ver a políticos peligrosamente encaramados a lomos de la opinión pública; unos, para desgastar con la falaz pretensión de que esa serpiente informe -azuzada y alimentada por una prensa que necesita titulares- representa a la voluntad popular; otros, para legislar por cálculo político.
Todos podemos comprender una reacción humana a un hecho concreto, como el vecino de Lazkano o al constructor arruinado de Lleida que atracaba bancos para pagar sus deudas, pero no se legisla a golpe de calentón, sino buscando el bien común, y tampoco se hace bombero al pirómano. Elogiamos la valentía del profesor Neira para interceder durante una agresión, pero ni la valentía ni el posterior coma lo cualifican para la canongía otorgada. Premios, medallas, indeminzaciones... las merece, sin duda, pero, ¿queremos a un macarra dictando lecciones de caballería?









Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

Janton dijo
Quremos, Theo, queremos eso y más. Como dice Pérez-Reverte que decía su padre, los españoles solo servimos para salir en los cuadros de Goya.
Nombrar a un hombre en coma para un cargo público como hizo la Lideresa es algo que más que inoportuno es ridículo. Pero se jaleó, vaya si se jaleó. Y nadie puso objecciones, no fuera a parecer que no apoyábamos la acción heroica del Profesor...
Que por cierto siendo catedrático de constitucional me lo dice todo, que a esa cátedra pertenecía alguno de los cabrones más grandes que yo tuve el disgusto de tratar en mi etapa universitaria...
El recurso a la chulería en España es algo tan extendido que no es inmune nadie al mismo. Aún recuerdo abochornado un Congreso de Intelectuales Antifascistas que se celebró hace años en Valencia y durante el cual cierto orador, como fuese abucheado por un sector del público, allí mismo en el atril señaló amenazante a los que le interrumpían gritándoles "¡Eso no me lo decís en la calle!" Intelectuales antifascistas, repito, ¿Qué dejaremos para encofradores y mozos de almacén?
Más que héroes, necesitamos creer que no somos la clase de egoístas insensibles que en realidad somos. Neira ha sido puesto de ejemplo de que "hay que hacer algo" obviando que quien tiene verdadera obligación de hacerlo es quien menos y peor lo hace. Y obviando también, y esto es más grave, que por cada Neira metido a redentor de doncellas hay cien mil indiferentes que en esa situación o mirarían para otro lado o peor aún grabarían la paliza con el móvil sin hacer nada y luego mandarían el vídeo a "Hora Punta" o programa similar de telemierda.
Mira no sé qué ofrecerte, pero mejor vamos a tomarnos algo fuerte...
13 Marzo 2009 | 02:09 PM