La Coctelera

Theo

Retirado en la paz de estos desiertos

10 Marzo 2009

Más tonto que Pedro Picote. Historias de Vetera (I)

Como en el "Autorretrato" de Goytisolo cantado por Paco Ibáñez,

ayer Llorenç sacudía pesaroso la cabeza, y no porque las cartas no le llegaran, que ligó al remigio varias veces a cartas dadas para acabar ganando antes de sentarse a la mesa de butifarra y marcarse dos capotes y un 'nen de fusta' . Para los legos en el juego catalán por antonomasia, comentar que el capote es hacer todas las bazas en una mano y el 'nen de fusta' es el nombre local a la humillación recibida al perder todas las manos de la partida, es decir, sin haber puntuado siquiera. No eran, pues, las cartas su preocupación, sino otra cosa lo que le hacía murmurar el mantra "No sirve, no sirve para nada".

Llorenç y yo jugábamos contra Ramiro y el Forner; Ramiro, que en las cartas es un jugador de los más finos que conozco, estaba poniéndose verde de la bilis que tragaba, cantando triunfo con cuatro de ocho, naipes más tristes no he visto en mucho tiempo, y para no enviar la partida a tomar viento fresco acabó preguntando:

-Y tu hijo, Llorenç, ¿no se iba estos días de vacaciones?

-Nada bueno sacaremos de este hijo mío. Mañana se va a Brasil dos semanas.

-¿A Brasil? -fue la pregunta unísona de jugadores y mirones, con sonrisas pícaras algunas y nostálgicas otras...

-A Brasil. Con la novia -silencio absoluto, miradas bajas. Llorenç recoje la enésima baza, suspira y sentencia-. Es lo que yo le digo, irse a Brasil con su novia sólo se le ocurre a Pedro Picote, que se fue a vendimiar y se llevó uvas de postre.

-Esta juventud no sabe hacer las cosas -confirmó Ramiro-. Con la parienta se va a Praga o de crucero por el Báltico, que a Brasil se va con los amigos y lo que alli ocurra, allí se queda.  ¿Tú qué harías? -me dispara a bocajarro cuando me intentaba ocultar tras las cartas para evitar ser involucrado en la conversación.

-No me gustan las playas, ni el sol... no me atrae lo más mínimo Brasil -me aventuré a reconocer ante semejante auditorio.

-Este es más tonto que tu hijo, Llorenç.

-De la misma escuela serán, porque el viaje lo organizó la novia.

-Las chicas son ahora más guerreras que los chicos -observó el Forner-, mi hijo sigue parasitando en casa con treinta años y la niña, acabada Farmacia, se va un año a Nicaragua de cooperante.

-A ti te pasa como a mí, que te ha salido una hija muy inteligente y un hijo muy listo -añadió Ramiro.

-Para listos, tres matrimonios que todos conocemos -irrumpió Carlos-, que casi tienen que quedarse un mes en la Costa Brava fregando platos.

Cotilleo fresco. Llorenç, su hijo, Brasil o yo ya estábamos suficientemente exprimidos, así que el auditorio se volvió en masa hacia Carlos. ¿La partida? Bah, total, ya estaba perdida, abandonó Ramiro.

-Resulta que tres que conocemos y no nombraré y sus respectivas tenían reserva para cenar en un restaurante de la Costa Brava que tiene lista de espera de varios meses, años según lo rumores -empezó Carlos.

-¿Es ...?

-No digamos nombres, Julià -cortó en seco Carlos-. Pidieron el menú degustación, creo que es a más de 200 euros por cabeza, vino aparte. Para remojarse el gaznate, nuestros ilustres convecinos eligieron un Borgoña, cuyo buen gusto fue ponderado por el sommelier y por el propio cocinero cuando hacía la presentación de los platos. Podréis contar que una botella de 3/4 entre seis tocó a copa y media por barba y hubo que pedir otra; con una nueva y extensa pormenorización de todos los matices que hacían de su elección la única perfecta.

Si tanta alabanza no bastaba para mosquearles, que no bastó, que están nuestros vecinos tan encantados de haberse conocido que lo encontrarían lo más normal del mundo, cuando el maître, por orden del chef, indicara que a la degustación estaban invitados deberían habérseles disparado todas las alarmas. Pues tampoco fue así. Y es que un veterense de toda la vida no puede sino esperarar que le hagan un homenaje allá por donde vaya. ¿Veterense, dije? ¡un veterista!, de esos cuyas familias tienen calles dedicadas del tipo  "Calle S***, familia de propietarios".

-¿Veterista?

-Sí, claro, Llorenç. Veterenses somos todos por aquí, bueno, todos menos tú, que eres de Sant Miquel. Los veteristas son los veterenses integristas. Bueno, pues llega la hora de la verdad y piden, satisfechos, la cuenta. Más de  10.000 euros. Dos botellas de Grand Cru a 5000 euros la botella, más IVA, claro. Pagaría media botella sólo por haber visto sus caras y sus sudores fríos.

-Esto no puede ser verdad, Carlos, te han tomado el pelo.

-No lo creo, que me lo ha contado uno de los tres mosqueteros. Y el cabreo que tenía encima aún no se le ha pasado, y eso que la historia es de agosto o septiembre.

-Pero, ¿no miraron el precio antes de pedir?

-¡Yo qué sé! No sé si perdieron con las casi 150 páginas de la carta de vinos, o si confundieron el año con el precio... sólo sé que pagaron casi 11.000 euros sólo de vino.

-Esto es causa de divorcio-apostilló Vázquez.

-De divorcio, no sé, pero los tres grandes amigos no se hablan desde entonces.

-¿Y no le cortaron los huevos al que lo pidió?

-¿Qué quieres que te diga? -concluyó Carlos-. En esta historia de listos no hay nadie inocente. Si no se dieron cuenta de que había algo raro cuando medio restaurante les hacía reverencias y el otro medio los señalaba con gestos es que se merecen lo que les pase. Estos si que son más tontos que Pedro Picote, y un tonto y su dinero pronto se separan.

Tags: humor, vetera

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6 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Noiserfan

Noiserfan dijo

Otra más de la anécdotas escondidas en buena literatura que me regalas Theo, y que me vuelven a dejar mirando una duda, sin saber si es cierta o no... pero suena verídico. Joer... a quien se le ocurre... :) Por cierto, que yo de irme a Brasil... sin parienta pero fijo...

PD.: en junio Metallica, Mastodon y Lamb of God en el palacio de los deportes de Madrid... estoy deseando que entre el verano y con él, la mágica noche.

Un abrazo melómano y un trago... de lo que sea menos del Borgoña ese... ;)

10 Marzo 2009 | 06:02 PM

theo

theo dijo

NOISERFAN,

Ya sabes que el arte imita a la vida, normalmente, y no sería capaz de inventar una astracanada tan grande. Yo creo que esos listos vieron el precio y todavía piensan en pesetas...

Brasil no es de mi gusto, pero si voy a Sochi te digo que voy sólo, ahora que X no me oye.

Gran inauguración de verano, la que os daréis por la villa y Corte! Una sana envidia. Otro abrazo y, ¿por qué no si paga el banco? una copa del Borgoña ese.

Saludos!

10 Marzo 2009 | 06:22 PM

mamporrero

mamporrero dijo

Joder, estos dias andábamos intentando pedir hora en el Bulli para cuando nos la den......Estaremos al loro con los Borgoña...O ya no na vamos directamente, jajaj¡¡
Aunque algunos caldos que tú has nombrado alguna vez aquí tampoco le van a la zaga a ese Borgoña de tus veteristas amigos...
Un abrazo

10 Marzo 2009 | 06:58 PM

theo

theo dijo

MAMPORRERO,

Jajaja! No he probado el Borgoña en cuestión para juzgar si en calidad van o no a la zaga, pero sí puedo decir que en precio no hay color!

Y creo que, si tenéis oportunidad, merece la pena ir al Bulli. Es una experiencia completamente disitinta.

Saludos!

11 Marzo 2009 | 12:12 PM

Janton

Janton dijo

En un restaurante que es un timo en sí mismo, pues pagas por el nombre aún antes de comer nada, que te hagan eso es de lo más normal, lo que no quita que efectivamente uno debe mirar el precio antes de pedir, que hace muuuuchos años, siendo yo (excusa barata al canto) más joven e inexperto, me pasó una cosa similar en cierta champañéría barcelonesa de postín, con un cauvernet-sauvignon francés que me salió por un ojo de la cara (Desde luego no tanto como a tus contertulios) solo por estar más atento a impresionar a mi compañera de ágape que al precio fijado en la carta.

Lo que es cierto absolutamente es que un tonto y su dinero siempre se separan, y es que así debe ser, caramba, es selección natural...

11 Marzo 2009 | 02:56 PM

theo

theo dijo

JANTON,

No soy crítico en absoluto con la cocina experimental de ciertos cocineros. Creo que alguno de ellos es genial, pero que no se va a su restaurante a comer, sino a disfrutar del sentido del gusto en otros sentidos insólitos. Creo que es un arte, pero el que pretanda que, con ese precio, tiene que salir harto, no ha entendido dónde está. Otra cosa es toda la parafernalia mediática y de nuevos ricos que se monta entorno a este tema, claro, y me parece muy bien que les tomen el pelo...

no por impresionar damas sino por confiar en el maître me pasó algo parecido, con una botella que no estaba en la carta y que resultó valer 80 euros... y de la que pedimos dos más.

Saludos!

11 Marzo 2009 | 03:26 PM

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Sobre mí

Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación. Free Web Counter personas han visitado este blog y yo sigo eperando a Godot
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