La Coctelera

Theo

Retirado en la paz de estos desiertos

9 Marzo 2009

Cortinas

-Theo, ¿cómo estás?

-¿César? ¡Cuánto tiempo!

Y así, después de más de un año, estuvimos más de una hora hablando de todo lo humano y lo divino que si apenas hubiera pasado una semana que no nos veíamos. Desgraciadamente, no es así.

César en un muy buen amigo de la Universidad; compartimos piso los seis años que él tardó en hacer Medicina pero, desde entonces, apenas nos vemos una vez al año; él vive en Madrid, casado con otra médico y es más difícil hacer encajar las agendas de los tres que obtener una alineación planetaria favorable y, como es comprensible, cuando logran acompasar un tiempo libre entre ellos, tienen mejores cosas que hacer que visitar el agro de Vetera.  Sobre todo cuando aún no he logrado una cartera de bodegas a visitar suficientemente amplia y surtida.

Íbamos hablando de las vidas mutuas, de la tesis para la que Ruth -la mujer de César- ya busca tribunal, de la que César no acaba de despegar, de la que yo empezaré el año que viene, en cuanto termine el trabajo de investigación... de los hijos que no tenemos, de la hipoteca que no sufro, del coche que se han cambiado, de la invasión georgiana de Osetia, de Espe, de libros... sobre todo, de libros. Nuestros encuentros son a menudo como aquel fragmento del poema "Momentos felices", de Gabriel Celaya

Cuando tras dar mil vueltas a mis preocupaciones,
me acuerdo de un amigo, voy a verle, me dice:
«Estaba justamente pensando en ir a verte».
Y hablamos largamente, no de mis sinsabores,
pues él, aunque quisiera, no podría ayudarme,
sino de cómo van las cosas en Jordania,
de un libro de Neruda, de su sastre, del viento,
y al marcharme me siento consolado y tranquilo,
¿no es la felicidad lo que me vence?

Porque César es una joya entre los médicos, si se me permite parafrasear a Tolkien, de una cultura e intereses que abarcan mucho más allá de los gruesos volúmenes del Sobota o el Harrison, y fue él quien me descubrió al magnífico escritor italiano Gesualdo Bufalino, de quien hablaré en otra ocasión y con quien he mantenido los debates más apasionantes y apasionados sobre Thoman Mann. Por mi parte, le introduje en Tolkien, el arte de la pipa y la degustación de Armagnac. Creo que he salido ganando.

Concluidos los grandes temas -tenemos ambos método en nuestra locura, y coherencia en nuestro desorden, siempre abordamos el contexto antes de entrar en los detalles-, empezamos con los pequeños asuntos cotidianos, amigos comunes, un nuevo restaurante, alguna película. sobre mi vida sentimental hace tiempo que César prefirió no preguntar nada hasta que le anuncie una fecha de boda, así que le conté la incorporación accidental de Freyja a la convivencia entre Kuragin y mía...

-¿Tienes dos gatos? ¿Y qué pasa con las cortinas?

Unos segundos de silencio incómodo antes de aclarar: -César, yo no tengo cortinas...

-JAJAJAJAJA! Te prometo que mientras estaba preguntándotelo, me estaba diciendo que me responderías eso.

- La vida de casado te está haciendo mucho daño, César, que no hace mucho jamás me habrías preguntado por las cortinas.

-Supongo que tienes razón, que me fino en cosas a las que nunca había prestado atención. Nos hemos cambiado de sofá y Ruth quiere cambiar también las cortinas y llevamos dos semanas buscando las que mejor combinen con la tapicería y con las sillas...

-No sé si quiero seguir escuchándolo, César, me está entrando vértigo.

-Ya sabes lo que dijo cierto profesor de Berkeley: "les gustamos, porque somos bohemios, pero luego, en casa, quieren un director de banco".

-Sólo espero que no me digas que TÚ llevas los zapatos a juego con el cinturón-unos segundos de delator silencio-. Los llevas. ¿Qué han hecho de ti, amigo mío?

-¡La culpa es de los que me abandonasteis cuando me casé! -bromea-. Por cierto, ¿sigues jugando al rol?

-Hace ocho años de la última partida...

-¿Montamos una el miércoles? Los habanos los pongo yo...

-Pero, ¿no habías dejado de fumar?

-Un día es un día

-Ruth me matará. El miércoles hay partida.

 

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10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Janton

Janton dijo

Ay Theo leyéndote me he puesto de un nostálgico de ciertas amistades no perdidas pero si alejadas por vidas y circunstancias y parejas y destinos...

Me voy a dar un lingotazo justito de Jameson para que se me pase. Sírvete tú mismo, que dejo la botella ahí encima...

9 Marzo 2009 | 12:37 PM

solounpoco

solounpoco dijo

¿Por que todos los estudiantes de medicina acaban casándose entre sí? Conozco muchísimos casos y me pregunto si alguna vez veré alguna pareja compatible entre personas de medicina y letras, por ejemplo.

Buena partida

9 Marzo 2009 | 12:57 PM

theo

theo dijo

JANTON,

Rilke, Las Elegías de Duino escribía: "Entonces, ¡cómo me gustaría esconderme de la nostalgia!". Y una copita de Jameson es una buena trinchera para esos casos, aunque sea antes de comer.

Saludos!

9 Marzo 2009 | 01:06 PM

theo

theo dijo

SOLOUNPOCO,

Una interesante pregunta. La mayoría de mis amigos y conocidos médicos han hecho como dices; de hecho, todos salvo uno. Supongo que carreras largas, con muchas horas de prácticas y que el roce hace el cariño... O las largas horas de guardia después... Quién sabe.

¿Oporto antes de comer?

Saludos!

9 Marzo 2009 | 01:08 PM

jotatrujillo

jotatrujillo dijo

Eso de las cortinas y la vida de casados, me imagino que es cosa del pasado, de los de mi edad, pero la gente joven, universitaria y con una cierta comodidad económica debe de pasar del tresillo, las cortinas y los visillos.
De hecho conozco algunos pisos de amigos de mis hijas que una vez montados todavía tienen, como ellos dicen "lámparas de Murano", o lo que es lo mismo, una triste bombilla colgando del cable. Y no les importa recibir a gente. Algo impensable en “las de mi generación”.
Afortunadamente son menos "cuadrados" que nosotros a la hora de decorar.
Un abrazo.

9 Marzo 2009 | 06:03 PM

charlitox

charlitox dijo

No hay nada como reunirse con los viejos amigos para sentirse rejuvenecer... Espero que disfrutéis de la partida!!

Salu2

9 Marzo 2009 | 06:06 PM

theo

theo dijo

JOTA,

Pues lo del tresillo y las cortinas no es cosa de mis amigos cincuentones, sino de un compañero de carrera de mi edad. Yo tampoco lo creía posible, y menos en él, pero... Y tienes razón, no me imagino a mi madre, con su concepto de casa-castillo, recibiendo a nadie en un antro como mi piso, jejeje.

Saludos!

9 Marzo 2009 | 06:10 PM

theo

theo dijo

CHARLITOX,

La verdad es que sí, que uno se siente bien con estos reencuentros.

Saludos!

9 Marzo 2009 | 06:11 PM

isabel61

isabel61 dijo

Se acerca la hora de asentar la cabeza, poner cortinas, cojines mullidos, mantas de cuadros en el sofá, la tetera forrada con ganchillo para que conserve el calor, el batín y las zapatillas, pipa y palomitas...

Me parece que acabo de prolongar tu soltería veinte años más jejejeje

9 Marzo 2009 | 07:22 PM

theo

theo dijo

ISABEL,

¡Veinte años no es nada! Me la acabas de prolongar 30! XDDD

Besos!

10 Marzo 2009 | 01:46 PM

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Sobre mí

Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación. Free Web Counter personas han visitado este blog y yo sigo eperando a Godot
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