Pe se llevó el Óscar
Y yo estoy que no me llega la camisa al cuerpo, con sudores fríos por toda la espalda. La madre que me parió, ¡la que nos espera!
La derecha ibérica nació con una flor en el culo, esto es innegable. Voy a preguntarle a Rajoy a qué número de lotería juega, porque me toca seguro. En la recta final de las elecciones gallegas y vascas, en medio de la debacle de la trama de corrupción que salpica al PP de Madrid y Valencia -porque de los espías ya no habla ni dios siendo mucho más grave y revelándose nuevos datos ¡intratable pueblo de cabreros!-, cuando ya parecía que le iban a saltar las costuras del nuevo traje para la derecha de siempre, va y el Madrid golea, el Barça pierde contra el Español y Pe gana el Óscar. Si es que duran poco las alegrías en la casa del pobre.
Si en la izquierda cupiera un figura especular de Losantos, PJ Ramírez y Luis del Pino, ahora mismo litros de tinta y km de papel estarían clamando sobre oscuras manos negras, una conjura internacional, el complot sionista para que el Óscar a Pe dé un balón de oxígeno al PP antes de las elecciones. Si los modos de la lideresa fueran copiados por otros, habríamos descubierto que Feijóo y Basagoiti se encontraron en Perpiñán con un comité judío de la academia de cine americana, encabezado por Spielberg con el que pactaron el óscar para Pe a cambio del Pazo de Meirás y la exclusiva para rodar sobre ETA.
Ferraz, como de costumbre, a pie cambiado. Y en Génova, descorchando sidra, que el cava es catalán y el champagne, de ese traidor de Sarkozy que le dejó una silla a ZP.
¡Qué genial maniobra! ¡Qué sutil finta!, se estarán felicitando. Un premio para una película -que no pasará precisamente a la Historia del Cine- cuyo título se omite, por políticamente incorrecto (desvergüenza la de Allen, rodar y titularla en Barcelona, con lo bien qué habría quedado en el Alcázar de Toledo) en el momento adecuado. Sí, de acuerdo, se lleva el óscar una sospechosa de rojerío o al menos de tibieza, novia de uno de los titiriteros mayores del reino ¡cuánto mejor habría quedado otro premio para nuestro Garci! Con esa gran película, Sangre de mayo, rodada y ambientada en Madrid, que es Esppppaña, y no en Barcelona, fuera del territorio nacional. Además, sería un desagravio, pues fue boicoteada por todos esos rojos que van al cine, que no hay otra explicación para que tras 15 millones de subvención de la condesa consorte sólo recaudara 700.000. ¡Rojos acomplejados, eso es lo que son! Seguro que la mitad cree que maldita la hora en que el tambor del Bruc no se metió la manos en los bolsillos y se alejó silbando a buscar ovejas.
Pero Dios escribe recto en renglones torcidos. La semana pasada, el rostro compungido del padre de la adolescente sevillana muerto, pidiendo referendos sobre cadenas perpetuas y convocando manifestaciones y concentraciones, que tanto han salido por tantas televisiones que medio país cree al verlo de nuevo que debe ser un ministro, sí, ese que sustituyó al padre de Mari Luz. Pero ni siquiera T5 puede sacarle tanto jugo a un muerto sin que empiece a oler y, voilà! Pe gana el óscar. Ya no hace falta dar más noticias en lo que queda de semana. ¿Me cuentan que hay un asunto extraño sobre una mansión de Granados, gratis et amore? ¡No sea usted antipatriota, hombre, que hoy tenemos que celebrar que la chacha, digo que nuestra Penélope, se ha llevado el Óscar!
Ahora, dos meses paseando el óscar de pueblo en pueblo, como el baúl de la Piqué, como ese otro rojo impresentable, el Almodóvar, para solaz del vulgo, como quien pasea la virgen de Fátima y ya tenemos las europeas en el bolsillo. Vamos, que como la hagan cofrade de la orden del Botillo, hermana mayor de los catavinos de Ribera y le encasqueten boina y capa, no se acuerdan en este país ni de Rosa Díez hasta el verano.
-Oiga, ¿no habría que disculparse por lo que se ha vomitado sobre ella? Y de paso, incluso felicitarla -apostillará algún ingenuo que no sabe que en este país, un paso ni para tomar impulso.
-Pero, ¡qué dice, hombre! Yo siempre he sido fan de nuestra Pe, ella ya sabe que estamos todos con ella, porque este Oscar, en realidad, lo ha ganado Espppppaña, no ella. Es de todos, no suyo. ¿Por qué tengo que felicitarla, si lo hemos ganado todos? Como cuando ganamos Wimbledon, pero sólo juega Nadal, o ganamos la Eurocopa o ganamos... ¡Que me felicite ella, que es una apesebrada de la ceja! Coño, se me ha escapado, que esto hoy no toca. "¡Viva nuestra Pe!" (¡Quién iba a decirlo que una titiritera iba a hacer tan gran servicio!)




Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

Maga dijo
Es que no queda nada sin segundas intenciones? Sin trasfondo político o cuestión de intereses?.. ay Theo y yo que pensaba felicitarte por lo que toca a tu parte Española.
Bué!
Un beso y feliz lunes, amigo.
23 Febrero 2009 | 04:17 PM