Entrevistas de trabajo
En la agenda de mi jefe, Elías, la mañana del martes sólo tiene una entrada, "Antropología", porque ha concentrado en esas cinco o seis horas las visitas de industriales ofreciendo presupuestos, subcontratistas solicitando obras y gente buscando trabajo; las conclusiones son casi siempre una especie de peregrinaje al muro de las lamentaciones. Hoy, por motivos que no vienen al caso, Elías no podía estar y Ernest y yo nos hemos encargado de atender las peticiones.
A primera hora, vienen los comerciales: estructuras, ventanas, parqué, instalaciones, aire acondicionado, domótica... los mismos que nunca estaban disponibles hace dos años, que los presupuestos eran cerrados y que ni siquiera garantizaban el suministro a tiempo. Los del BMW y el Audi, el chalet en la playa y las comisiones. Los de:
-Vengo de la Peugeot, de comprarle un coche nuevo a la niña, que acaba de cumplir los 18 y me ha pedido uno.
-Que suerte tienes que no te haya pedido un yate.
España sigue siendo un país peculiar donde las leyes básicas del mercado no se aplican. Cuantos más pisos se construían, más caros resultaban; ahora, la teoría de los mayoristas de electrodomésticos es que, como venden pocos, los tienen que subir de precio para seguir ganando lo mismo... País de ladrones.
Después, el peregrinaje de industriales. Este ha sido el más reconfortante. Lo sé, soy un cabrón. Tejas, impermeabilización, aislamiento, estucadores, pintores... Algunos, como el metalista, un hombre serio y de gran capacidad, resistirá esta crisis como las anteriores, pero tendrá que reducir su personal a menos de la mitad; otros, simplemente desaparecerán, y si no fuera por la gente que dejarán empantanada en el camino, ahora estaría descorchando un Tres Lustros. Son aquellos de:
-Pa que lo gane mi jefe, yo y mi cuñao nos montamos por nuestra cuenta.
A la primera certificación, en lugar de pagar el IVA y la Seguridad Social, se compraban el Cayenne o el X4; no tenían problema alguno en dejarte colgado a mitad de una obra para ir a otra y, por supuesto, que a nadie se le ocurriese buscarlos para reparar sus desaguisados, que no eran pocos. El colocador de tejas nos anunciaba que se volvía a Galicia, que los dos mil euros que ahora ganaba no le daban para vivir. Claro, yo lo comprendo, el hombre cobraba más de 6000 hace unos meses y, en lugar de prever que las vacas gordas no viven eternamente, tendríais que ver el castillo que se ha construido en su pueblo; cuando él va tiene incluso fantasma.
Un café rápido para comentar las mejores jugadas de la jornada y de vuelta con el tercer grupo, el más espeluznante, los que venían a buscar trabajo. Algunos casos eran de verdadera lástima, como un peón cuarentón al que se le acaba el paro y la mujer lo ha dejado; además, porque al perro flaco todo son pulgas, saliendo de cierto lugar de señoras que fuman con algún vaso de agua de menos le pillaron los Mossos y le retiran el carnet ocho meses. Y es que a menudo no hay peor desgracia para uno que uno mismo... Elías ya nos había advertido que las mañanas de los martes tenían cada semana más de confesionario que de laboral.
Pero la parte del león de los que buscan trabajo son nuestros estimados Josúa, Jonathan, Kevin et allia, nuestros futuros ninjas. El primero de ellos ha llegado con un plumas blanco con capucha peluda, el pelo rapado con una cruz pectoral de obispo por pendiente y su nombre tatuado en letras góticas en el brazo derecho, supongo que para no olvidarlo un sábado por la noche o quizá -observación de Ernest- para que lo identifiquen cuando se estrelle con el SEAT León tuneado.
-Oye tío, que he visto que estáis subiendo mortero aquí en la esquina y vengo a ver si hay curro -nota importante: pronúnciense las eses como Bono
-Lo siento, tenemos la plantilla completa. Pero si quiere, déjenos su currículum por si más adelante necesitamos a alguien.
-¿Eh? ¿lo cualo?
-Que apunte en un papel donde ha trabajado antes.
-No, si no he currao nunca. Mi vieja, que dice que me busque algo, que cuando se le acabe el paro a mi viejo igual no pueden seguir pagándome el coche.
-Cabe esa posiblidad, sí. ¿Tiene usted alguna formación específica? -lo sé, soy un cabrón, no dejé de tratarle de usted ni alteré mi registro.
-Trabajé de segurata de discotecas, se pagaba bien, todo en negro. Por eso el banco me dio pa'l coche.
-Ah, muy bien. ¿le financiaron el coche con dinero B? ¿Y no pidió una hipoteca, también?
-¿Dinero B? No, no, era en negro, en negro. Para el piso me daban, pero no para los muebles.
-Pero, ¿cuánto ganaba usted de portero de discotecas?
-Quinientos a la semana.
-Mire, no quiero engañarle. En el remoto caso de que hubiera trabajo, con su nivel de preparación no ganaría más de 1200 euros, 1500 tal vez a la revisión anual. Ah, y aquí no pagamos nada en negro.
-¿Y no me podéis hacer un precontratillo, asín, que no valga pa'nada, pero que dé el pego? Es que ahora tengo que ir al banco a pedir 3000 euros para la fianza del alquiler, porque me voy con la novia de alquiler y nos piden eso.
-¿No trabaja su novia?
-No, ella no trabaja, tiene 16 años y está en el Insituto.
-Maravilloso. No, me temo que no podemos hacer un contrato falso, porque eso sería un delito.
-Yo soy un tío legal, yo al del banco no le diré que es de pega.
-No tengo ninguna duda sobre su honradez, pero sigue siendo un delito. Bueno, pues creo que ya está todo. Ahora, cuando salga, le deja su teléfono a la chica de recepción y, si sale algo, le llamaríamos. Encantado, señor H***.
-Pues nada, gracias, tío. Y llámame Pastis, que es como me llaman los colegas.
-Cada vez mejor.









Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

solounpoco dijo
Jajajajjajajajaj... Muy fuerte lo del tío legal. Uno no sabe si reirse o llorar. Desde luego si algo bueno puede traer esta crisis es la esperanza de que a la hora de buscar trabajadores las empresas se renueven y la gente cualificada y con formación sea la realmente demandada. A ver si en España nos ponemos las pilas y nos interesamos un poco más por aquello de que "el saber no ocupa lugar". Sobre todo cuando no hay trabajo.
Saludos Theo.
3 Febrero 2009 | 04:12 PM