Convivencia II
Como viene siendo costumbre en época de exámenes, X se ha instalado en mi casa con la excusa de que estudia mejor que en la suya, aprovechando la migración hivernal de sus padres al Caribe. En la escala de Smaug -mi madre-, que mide el grado de obsesión compulsiva por el orden y la limpieza, del 1 al 15, siendo el 1 el caos absoluto -mi hermana- y el 15 el trasterno obsesivo psiquiátricamente certificable -mi madre-, mi casa se mueve en un discreto número 7. Bueno, se movía hace una semana, antes de ser invadidad, porque ahora está más cerca del 3, 'campo de refugiados', que del 7, 'excusable sólo por enfermedad'. Y es que la ropa de X, una vez liberada de la maleta, presenta el atributo hasta ahora sólo conocido para los gases de okupar todo el volumen que la alberga.
Por no repetir el incidente del tanga u otro peor, voy por mi casa y mis cajones con mas ojos que Argos, pero no hay caso, porque los dioses juegan siempre con cartas marcadas, y han decidido para esta partida que troque el homburg por gorro de cascabeles y la estilográfica por cetro con cabeza de rata. El lunes, saltando de la cama con las prisas del que se ha despertado libremente y sabe por experiencia que eso sólo significa que el despertador no ha sonado y llega tarde a dónde fuera, por buscar el obi mientras corría hacia la puerta en lugar de mirar dónde ponía los pies, me enredé con una pieza de ropa aún por determinar hasta el punto de caer, y golpearme un ojo con el pomo de la puerta y otro con un cajón. El resultado hoy que empieza a estabilizarse el color es que parezco un panda. Y lo peor de todo es que me había despertado una hora antes de lo previsto.
No voy a ser tan periodista televisivo como para poner de titular el pleonasmo de que en invierno hace frío, pero al menos podría lucir un poco de sol, aunque sólo fuera para que las gafas oscuras que llevo se justifiquen socialmente por el clima y no por la resaca. Pocas cosas son tan poco recomendables como hacer una visita de obra y que crean que te acabas de levantar de la juerga del siglo, porque a las gafas de sol hay que juntar un arañazo en el cuello, de inequívoca, pero falsa, interpretación.
El stress, el frío, la conjunción planetaria o la falta de previsión del Gobierno se manifiestan en mí como inapetencia sexual, que no se atenuó anoche tras constatar en el espejo del baño que hoy sería doble perfecto de Kung Fu Panda, así que respondí a los requiebros de X con un gruñido y atrincherándome con las mantas al borde de la cama; X tiró por su lado, yo volví por el mío, y en el tira y afloja al pie del volcán acabé en el suelo. Por suerte, la ingente cantidad de ropa de X revuelta a ambos lados de la cama amortiguó la caída, no así el zarpazo de Kuragin, desplazado de su trono de mangas y perneras por la caída del Coloso de Rodas.
Y así, con gafas de sol un día nublado y un arañazo en el cuello que no disimulan ni corbata ni bufanda, he desistido de intentar explicar a quince tipos más salidos que la pata de un banco que no es lo que parece.









Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

Janton dijo
Pero hombre Theo, por Dios!! Que va a haber que proponer tu expulsión inmediata de la asociación de machos ibéricos!!
Esa oportunidad única que tienes tú ahora, que todo hombre ha soñado con tener alguna vez, de quitarse la gafas de sol ante un admirado público de albañiles expectantes, y poder decir, medio balbuceando a propósito, algo parecido a "Fue tras la fiesta de la inauguración de la nueva tienda de Victoria,s Secrets... Tres modelos australianas... Creí que no salía vivo de aquella suite..."
Si es que ya lo dice mi señora madre, tan rotunda ella en sus apocalípticas consideraciones sobre el mundo actual, ya no quedan hombres de verdad...
¿Un martini con vodka? (Para que se te pase la resaca jajajajaja)
14 Enero 2009 | 04:21