Este post viene motivado por la actitud de Ángeles Caso. En su blog en Público ha escrito un post sobre arquitectura al que he intentado replicar hasta en ocho ocasiones, siendo sistemáticamente borrado.

El resumen de mi réplica podría ser 'Manolete, si no sabes torear, ¿pa' qué te metes?'. La autora ha escrito con insultante frivolidad. Toma el título libremente de la obra más famosa de Le Corbusier, Vers una architecture, o quizá ni eso, y le estoy concediendo mucha más sutileza y cultura arquitectónica de la que tiene.

El artículo establece como datos contrastados opiniones muy cercanas al prejucio, porque la autora no se ha informado ni documentado en lo más mínimo. Olvida muchas cosas, como por ejemplo que la inmensa mayoría de los arquitectos no hacemos museos, hospitales o rascacielos de lujo, sino que nos dedicamos a la vivienda. Y nos rompemos los cascos estudiando nuevas distribuciones que responan a nuevas necesidades, a nuevas estructuras familiares, a nuevos usos. Olvida que esos arquitectos estrella con los que identifica a todo nuestro colectivo son un porcentaje extremadamente minoritario, y olvida (o ignora, tanto da, ambos son igualmente cesurables) también que en el debate sobre la ciudad, los criterios técnicos de arquitectos e ingenieros tienen mucho menos peso que los políticos.

Además, acusa a los arquitectos de decisiones que, ahora mismo no son nuestras. Como por ejemplo, la elección de materiales.¿Puede la autora darme el nombre de diez promotores que estén dispuestos a gastar más en materiales reciclables, ecológicos...? Porque estos materiales son bastante más caros. Y si acudimos a materiales prefabricados para abaratar los costes de construcción y facilitar el acceso a la vivienda a mayor número de personas, no dudéis que no tardará es salir alguien a hablar de su pared de pladur que se agujerea si le das una patada, pero nunca se contrastará con una opinión técnica autorizada. Por cierto. ¿para qué hay que darle una patada a una pared?

Y después podríamos hablar del tema del urbanismo... ¿Puede la autora decirme qué ayuntamiento estaría dispuesto a soportar la presión de sus vecinos por hacer un hacer un urbanismo sostenible y ecológico? Porque aquí, el que tiene un huerto no sueña sino en que se lo recalifiquen para 'hacerse de oro'. Y se nos demoniza como colectivo por trabajar en 'países sospechosos'. Ya. Así que los arquitectos no podemos ir a no sé dónde, pero sí el resto, empezando por nuestros representantes políticos.

Los políticos quiere colgar un Gehry o un Calatrava en sus ciudades como los nuevos ricos colgaban un Picasso, sin que ni unos ni otros lo entiendan. El problema está en que los políticos se cuelgan esas medallas con dinero público y cuando el edificio presenta problemas no se habla del racaneo en la subcontrata, ni del cuñado del secretario al que adjudicaron las obras, ni del presupuesto que se hincha porque no se pagaba a los contratistas y hubo que contratar a otros... sino que la prensa, con la misma preocupación por informarse antes de hablar que la autora del artículo, suelta una soflama contra el arquitecto, en la misma línea de lo escrito aquí.Como cuando nos culpan de las puertas de chapa que las compañías eléctricas nos obligan a poner.
¿Sabe algo la autora del debate sobre la vivienda y la industrialización en la arquitectura que se desarrolló en España durante los años cincuenta? Este debate y sus consecuencias reflejan la implicación de muchos arquitectos en los problemas de su sociedad, buscando modos de resolverlos, como era el acuciante problema de la vivienda en la España de la postguerra ¿Sabe algo la autora del debate sobre urbanismo que hubo en Alemania, Gran Bretaña, España... a principios del siglo XX entorno a las ciudades industriales, barrios residenciales, ciudad jardín...? Parece que no, pero es evidente que la autora no necesita saber nada de todo eso para escribir sobre arquitectura. A partir de ahora, me pondré a pontificar sobre derecho canónico o neurocirujía, porque entender de un tema no parece requisito indispensable para hablar de ello. Y si alguien desvela mi ignorancia, con borrar el comentario ya estará todo resuelto.

De hecho, su ignorancia es tan grande que pretende descubrir la pólvora al citar (porque ni siquiera habla de ello) un proyecto de dos jóvenes arquitectos (menores de 40 años) hecho en ls Bardenas Reales, en Navarra. El proyecto ha sido premiado varias veces los últimos años por su sutil implantación en el territorio, por los efectos conseguidos con un mínimo de elementos, por el rigor, profesionalidad e imaginación con que se ha resuelto todo él, desde la distribución general de la planta hasta el análisis y solución de los detalles más pequeños. Y desde aquí, mi enhorabuena a los arquitectos, Emiliano López y Mónica Rivera, por un nuevo premio. Aquí cuelgo el enlace sobre el hotel al que quiera verlo: http://www.airedebardenas.com/

Foto tomada de gerardoherrero.wordpress.com

Foto tomada de elviajero.elpais.com


Hay cosas que son culpa de los arquitectos pero otras no. Al César lo que es del César. Y siempre ha sido buena práctica aprender a leer antes de ponerse a escribir.