Leía hace unos días en El Mundo que, recientemente salido de prisión, nuestro José María el Tempranillo de pantalón de cuello vuelto, Cachuli para los amigos, ya se aprestaba a pasar por caja, y que T5, la tele amiga, le tenía preparada una entrevista en exclusiva desde la productora de Ana Rosa por la que le pagaban una morterada, algo así como 350.000 euros... Además, siempre según El Mundo, en este extraño acuerdo matrimonial entre la telebasura y el de los millones en bolsas de basura, los de Vasile -ese al que la Campos llamó gilipoyas desde A3 pero después resulta que vuelven a ser amigos para siempre, amics per sempre, means a love that cannot end- han aceptado bajar tanto la intensidad de los ataques a Cachuli, que habremos de verle trasmutado en Don Julián... Esto es deontología profesional y lo demás, tonterías. Además, siendo la encargada del masaje doña Ana Rosa, otra periodista de acreditada solvencia y ética, supondremos que transcurrirá las sesión de cirugía televisiva sin demasiados sobresaltos para el compungido ex munícipe, que imagino yo estas exclusivas pactadas casi del calibre de los debates de candidatos presidenciales norteamericanos, donde está acordado hasta el color de la corbata del moderador y la intensidad del foco. A3, que también pujó por el asunto, pero se quedó en unos mediocres 300.000 euros, podría contraprogramar invitando al circo de ¿Dónde estás, corazón? a la Zaldívar o a la cuñada del portero de una que vio a la Pantoja hace dos años y así resucitar el vodevil de esos actores que creíamos ya olvidados o, al menos, entre rejas. Preocupante que cuando la crisis destruye empleo a pasos agigantados, nadie se indigne de que se pague a un ladrón condenado e irredento por contar sus fechorías. Preocupante la querencia hispánica por los delincuentes y sinvergüenzas, que podríamos recitar más ladrones y condenados que premios nobel de literatura, y si alguien lo duda, que se fije en el éxito entre las adolescentes de otro modelo de virtudes, el Duque de Sin tetas no hay paraíso. Espero que me dispenséis de comentar nada sobre esta serie, porque no la he visto y porque el título ya me parece digno de que alguna comisión contra la violencia de género apostille algo.

Nuestras cadenas, siempre tan escrupulosas en la estricta observancia (parecen trapenses) de la ley, se defienden de los ataques a la línea de flotación de su programación denunciando al mensajero y no cambiando la línea editorial. Así, La Sexta a partir de hoy no emitirá imágenes de T5, acatando voluntariamente la sentencia del Juzgado nº 2 de lo mercantil de Barcelona, pese a estar recurrida ante la Aundiencia de Barcelona.

Paréntesis: la celeridad en la resolución de la demanda de T5 me sorprendió habida cuenta de la lentitud con que se fallan asuntos de más calado y gravedad, pero quizá sea cierto también para la Justicia aquello de que los periodistas valen más por lo que callan que por lo que hablan. Cierro paréntesis.

No deja de ser curioso el pataleo de T5, los mismos que hicieron a TVE exclamarse sobre el abuso de imágenes de la cadena pública en Crónicas marcianas cuando aquello de la Rosa de España y OT, y que no pasó a más. T5 se defiende diciendo que desde La Sexta insultan a sus profesionales... bueno, aceptemos que tuvieron en el programa en cuestión una grave, una gravísima metedura de pata cuando sugirieron delictivas preferencias sexuales en un presentador que jamás ha hecho de su sexualidad ni modus vivendi ni patente de corso, y que espero que la justicia tan veloz en defender los intereses empresariales lo fuera igualmente con los individuales, como el derecho al honor. Quizá se defendería mejor a los verdaderos profesionales, de la información o del entretenimiento, tanto da, aborreciendo de los vendedores de humo, opinadores profesionales, insultadores de ida y vuelta y prescindiendo de todo ese bombardeo de mierda ante el ventilador y autopsias con motosierra con las que nos desayunamos, almorzamos y cenamos, día tras día, embruteciéndonos más a cada segundo. Quiza se defendería mejor a los verdaderos profesionales no poniéndolos en el mismo saco que a esa gentuza que ocupó su escaño televisivo sin mayor mérito que un mal polvo (o seis), un ataque de cuernos, el consumo de toda substancia estupefaciente, el latrocinio o su arrogante ignorancia, motivos cada uno para que en un país civilizado se les vedase el paso a muchos sitios, en lugar de hacerlo franco a todos como aquí. No sólo eso, sino que se les paga. ¡Y de qué modo! Al último, 350.000 euros, parece ser.

Actualización 13-.Noviembre-2008: El blog de Antonio Rico, www.antoniorico.es empezó el 9 de noviembre la iniciativa de no ver la entrevista y de solicitar a los anunciantes que retiren la publicidad mientras dure esa abominación. Mariano Klein y Pablo Valenzuela han abierto la página www.noveaslaentrevista.com, con el mismo fin. Desde aquí me sumo a su iniciativa.

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