Hace unos días, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, advertía de la posibilidad de una revuelta de las clases medias y populares si la situación financiera mundial no se enderezaba rápidamente. En la prensa audiovisual española, esa interesantísima reflexión ocupó una posición muy marginal en los medios que se hicieron eco, que no fueron todos, muy por detrás del normal entrenamiento del Real Madrid o de la salida de prisión de Cachuli. Nada nuevo bajo el sol.

Parecía que todo esto no era más que un "qué viene el lobo" del agorero de turno con ganas de micro, pero ayer, unos jornaleros andaluces, convocados por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), 150 según toda la prensa consultada, 50 según A3, ocuparon pacíficamente la sede del Santander en Sevilla, en el palacio de Yanduri, en la céntrica Puerta de Jerez, hasta ser desalojados por la Policía.

Palacio de Yanduri, construido entre 1901 y 1904 para los marqueses de Yanduri (Imagen de http://es.geocities.com/maika1esp/sevilla/sevilla01.htm).

¿Qué reivindicaban estas personas? Según La Vanguardia, en su edición 24 horas:

Cañamero (el líder del SAT) ha afirmado que exigen la nacionalización de la banca, que se lleve a cabo de verdad "y ahora más que nunca" una reforma agraria, y que se garantice un plan de empleo, a través de los ayuntamientos de España, para que las personas en paro puedan trabajar al menos 4 meses al año en obras de interés público.

El lunes, en el editorial que abre las noticias de Cuatro a las 21:00, Iñaki Gabilondo analizaba el espeluznante dato del paro de octubre desde la óptica del fracaso global de una economía que, en palabras del ex-president de la Generalitat, Pasqual Maragall, ese mismo día, había "vivido del cuento, el turismo y el ladrillo". Para resolver la situación, el periodista reclamaba al Gobierno una fuerte inversión en obra pública, aún a costa de aumentar el déficit.

En este contexto, por fin ha salido a la calle el Ciudadano Cabreado, esa figura contra la que Sarkozy alertó en vano. Porque los políticos tienen miedo al ciudadano que habla, por eso les encanta dirigirse a la 'Mayoría silenciosa' (término acuñado por Nixon y que la Botella se lo apropió para minusvalorar las multitudinarias manifestaciones contra la Guerra de Irak), por eso en el colmo del cinismo Montilla defendió que la 'gente que no vota es porque ya les va bien el gobierno que hay'. Durante demasiado tiempo hemos callado, tragado con los atropellos de empresas privadas con monopolio de facto, con unas administraciones públicas que, en España, no son servidores del público sino reyezuelos y sátrapas. Cualquiera que haya tratado con un funcionario inglés o danés sabrá de lo que hablo. Hemos soportado como se criminaliza al ciudadano para echar balones fuera de la responsabilidad de las administraciones o las grances empresas; si el tren no funciona, se hace una campaña de una semana para explicar que tres impresentables se cuelan sin pagar; ahora, se acusa al ciudadano de haberse endeudado demasiado. ¿Nadie controlaba cuántos préstamos se estaban dando? ¿Ni los bancos ni el Estado? Estos jornaleros son los primeros que hacen algo para escenificar el malestar de que se dé dinero público a bancos que anuncian y presumen de aumento de beneficios y reparto de dividendos, pero no deberían ser los últimos. No deberíamos dejarles solos en manifestar públicamente que no somos borregos ni bueyes.

Curiosamente, muy pocos medios se han hecho eco de la noticia; llevo dos días sin ver la televisión por indigestión obamista, así que no sé qué habrán dicho los lectores de titulares; pero en la prensa ha escrita sólo Público lo ha llevado a portada; El País ha recluido la noticia a un oscuro rincón, al que se llega por el tortuoso camino de entrar en España, ir al final de la página y meterse en Andalucía, estrategia que también sigue ABC, sólo que en la sección de economía; El Mundo y La Razón ni lo mencionan. La prensa digital de derechas, como esos infumables panfletos PD, LD y El imparcial ni lo mencionan, El Plural, empeñado en hacer de oposición del PP, ha ocultado la noticia de modo que sólo se encuentra desde el buscador. ¿Tan al servicio de los intereses empresariales está nuestra prensa que han hecho todos voto de silencio para ocultar la primera acción del Ciudadano Cabreado? ¿Tan poco independientes son? ¿Tan seguros se sienten que ya ni tienen el pudor de intentar disimular su militancia?¿Temen que el ejemplo cunda? Pues espero que así sea, porque como se reduzca el gasto público para dar ayudas directas a las empresas, como exigió cierta dirigente del PP de Madrid, personalmente ocuparé un piso de FADESA, por ejemplo.