Me invita Tony a un meme -algún día alguien tendrá que explicarme de dónde sale esta nomeclatura- sobre gustos y disgustos. Normalmente, soy más bien reacio a proseguir estas cadenas, pero basta leer mis últimos posts para ver las pocas ideas que últimamente tengo, así que esta sugerencia de Tony quizá sea un soplo de aire fresco en el blog, que será tan bienvenida por vosotros como por mí. Además, así recupero algo de ritmo en escribir, imponiéndome cierta disciplina. (Encontrada, no olvido que te debo un post)

Hace ya más de un años, confesé mis vicios y manías, pero quizá convenga ahora sistematizarlas de algún modo...

ME GUSTA:

-Despertarme a media noche y saber que me quedan aún algunas horas para dormir. Despertarme y sentir la respiración de X, o a Kuragin enroscado en mi espalda. Despertarme con Kuragin subido sobre mi pecho mirándome con ojos enormes.

-Empezar el día con un lento desayuno, té de bergamota, croissant recién hecho con mermelada, leer el periódico y escuchar música. La mesa con un mantel de hilo, las tazas de porcelana de Sajonia y, si es posible, una rosa en un pequeño jarrón de plata. Me gusta empezar el día simulando que el mundo es menos bárbaro de lo que es.

-El frío, la lluvia, la nieve, que anochezca pronto... todo eso que socialmente está convenido como 'mal día' es lo que para mí lo hace bueno.

-La ironía, el humor negro, frivolizar con las cosas serias; escandalizar, en fin, esa mentalidad ibérica que ya denunciara Unamuno, incapaz de hablar a bromas y veras. Evitar, en conclusión, tomarme demasiado en serio.

-El tacto de la seda del kimono cuando salgo de la ducha.

-Leer a Rilke y a Tolkien, a Faulkner y a Watterson, a George R. Martin y a Thomas Mann, acostarme una noche fría con un cuento de Lovecraft o de Sheridan Le Fanu cubierto de mantas; reírme sin complejos con Bulgakov, Ilf&Petrov, Cervantes o Mafalda.

-Como me queda el uniforme de general de la Wehrmacht.

NO ME GUSTA:

-Que no respeten mi tiempo y mi espacio. Que interpreten que esté tomando una cerveza solo como que necesito conversación, o que leer en el tren es una invitación al parloteo.

-Los gritos y la mala educación. Ah, y la estupidez.

-La prepotencia, las personas que se mueven como si anduviesen oliendo mierda, o como si la suya no oliese... los encantados de haberse conocido y los que empiezan (o acaban) una discusión con '¿Sabes con quién estás hablando?'

-Los chistes y bromas gruesos, sobre todo cuando la broma está en travestirse, poner voz de falsete o las variables 'culo-caco-pedo-pis' y 'teta-culo'. Que se machaque al que no puede o no quiere defenderse.

-Escuchar a los taxistas.

-Construir elaboradas fantasías de asesinatos en masa cada vez que salgo de hablar con los técnicos in-comptentes municipales.

-Que el uniforme de general de la Wehrmacht me quede tan bien.