Guerra en Osetia del Sur
Cuando el 9 de abril de 1991 la República Socialista Soviética de Georgia proclama su independencia, su integridad territorial estaba más que en entredicho, con tres regiones declaradas independientes unilateralmente: Adjaria, Abjasia y Osetia del Sur. Si una parte de Georgia se unió voluntariamente al imperio ruso cuando el rey Jorge XII se puso bajo protección del zar contra las incursiones persas en 1801 (ya eran un protectorado desde 1783), y el resto fue paulatinamente conquistado hasta 1859, a menudo a persas y turcos, los osetas habían sido aliados leales desde mucho antes, desde el inicio de la larga expansión rusa hacia el Cáucaso. Esto les había dotado de una amplia autonomía dentro del imperio, hasta que Stalin en 1922 decidió incorporar el sur de Osetia, con la llanura adyacente y la ciudad de Tsjinvali, a su Georgia natal, como Región Autónoma
Cuando la atenuación de la presión de la bota autoritaria que supuso la perestroika reflejó que la pax sovietica había sido un espejismo forzoso, muchas regiones arbitrariamente adjudicadas a repúblicas étnica, lingüística, religiosa y culturalmente ajenas, como la armenia Karabaj a Azerbayán o la rusa Crimea a Ucrania, se rebelaron con mayor o menor violencia para reagruparse con sus semejantes. El 10 de noviembre de 1989, todavía bajo la URSS, la región autónoma de Osetia del Sur se problama República Autónoma dentro de Georgia; Tiflis considera inconsitucional la decisión y, en consecuencia, los osetas declaran el 20 de septiembre de 1990 la creación de la República de Osetia del Sur; Georgia el 10 de diciembre deroga la autonomía oseta y, en medio de fuertes enfrentamientos, proclama el estado de excepción. A principios de enero de 1991, tropas de la Guardia Nacional, intentan entrar en la capital Tsjinvali, iniciándose una guerra civil de dos años que provocaría 1800 muertos. A principios de 1992, la mayoría de los habitantes de Osetia del Sur decidieron en referéndum unirse a Rusia, y empezaron a llegar combatientes voluntarios de Osetia del Norte y de otras regiones. Las tropas georgianas, reforzadas por carros de combate y artillería bombardean la capital, destruyéndola y entran en sus arrabales. Las hostilidades cesan cuando Georgia y Rusia firman los acuerdos de Dagomis, por los que una fuerza de interposción rusa con mandato de la CEI se desplegaría como fuerza de paz; el 30% de la república de mayoría georgiana está bajo control georgiano, que también se asegura las cotas elevadas en torno a la capital.
Mientras, en Georgia, estaba inmersa en una guerra civil desde el sangriento golpe de Estado que destituyó a su primer presidente independiente, Gamsajurdia. En 1995, el último ministro de exteriores soviético y artífice con Gorbachov de la perestroika, Edvard Shervarnadze, fue elegido presidente; 250000 georgianos fueron expulsados de Abjasia y 25000 de Tsjinvali, mientras que miles de osetas eran expulsado de la región de Borjomi hacia Rusia... en total, unas 10000 personas murieron en la guerra, la mayoría civiles en operaciones de limpieza étnica.
En 2003, otro golpe de Estado, este incruento, destituye a Shevarnadze, tras unas elecciones ganadas a la oposición entre grandes protestas de fraude. El líder opositor, Mijaíl Saakashvili, antiguo ministro de Justicia del dimitido Shevarnadze convoca nuevas elecciones con el apoyo de EEUU. Promete restaurar la integridad territorial nacional, revertir los efectos de la limpieza étnica y el retorno de los refugiados a sus hogares y obtiene en 2004 una aplastante victoria, que revalidaría en 2007, pero ahora con muy estrecho margen, y aquí es cuando empiezan sus errores de cálculo. El retorno de la rebelde Adjaria, en el sur, al control de Tiflis en 2004 y la posterior 'georgización' de la provincia, así como la liquidación de su autonomía agrandaron el abismo que separaba la reunificación de las rebeldes Osetia del Sur y Abajsia con Georgia.
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El prestigio de Saakashvili está en entre dicho. Se adjudica las elecciones de 2007 tras un más que polémico escrutinio y por muy estrecho margen que habría de saberle a derrota tras la gran mayoría de 2004. Para recuperar el apoyo popular, recupera la retórica nacionalista y pretende repetir la victoria de 2004 sobre Adjaria, pero ahora contra Osetia. Porque necesita recuperar el control sobre la totalidad de su territorio para postularse con garantías a la OTAN, porque Alemania insiste en no aceptar como miembros países con conflictos territoriales. Así, con la excusa de que los independentistas osetas habían disparado contra fuerzas georgianas (incidente que recuerda el de Gleittwitz), cuando eran los francotiradores georgianos los que hostigaban desde las cotas elevadas a civiles osetas y tropas rusas, ataca con fuertes bombardeos la ciudad de Tsjinvali la noche del 7 al 8 de agosto de 2008, mientras los georgianos del batallón de paz ruso-georgiano-oseta abren fuego sobre sus colegas, provocando quince muertos, quizá creyendo que la inauguración de los Juegos Olímpicos pondría sordina a un conflico local.
Y este fue otro de los errores de cálculo de Saakashvili. La Rusia que Putin ha dejado a Medvedev tiene mucha más presencia e influencia internacional que la de Yeltsin. El 12 de noviembre de 2006 se celebró un referendum no reconocido por Georgia con un 91% de participación, en donde el 99% votó por la independencia de Georgia y la unión con Osetia del Norte y Rusia. Rusia concedió la nacionalidad a todo suroseta que la solicitase, con lo que el bombardeo de Tsjinvali, en el que, según las fuerzas de paz rusas, murieron 15 soldados y 2000 civiles osetas, y la ciudad quedó completamente destruida, no podía sino provocar una intervención rusa en defensa de sus ciudadanos.
El tercer error de cálculo georgiano ha sido creer que solicitar ser miembro de la OTAN es ya serlo y, sobre todo, olvidar la situación política de su gran aliado, EEUU, cuyo presidente está en tiempo de descuento y jamás tomaría una decisión política en este momento que condicionara de tal modo las elecciones y la política internacional de su sucesor. Ni EEUU ni la OTAN apoyarán a Georgia en la guerra ofensiva que ha emprendido.
Por el lado ruso, está el precedente de Kosovo. La OTAN arrasó Serbia para defender a los kosovares, estableció un 'protectorado' y Occidente, con excepciones, se apresuró a reconocer la proclamación unilateral de independencia. En nada, pues, se distingue de la situación de Osetia del Sur, república que tiene, además, un acuerdo de amistad y colaboración con la rebelde Abjasia, donde ya se han reiniciado los combates.
Actualización 12-agosto-2008, 17:15
El presidente Medvedev ordena detener la ofensiva rusa porque ya se ha conseguido el objetivo de 'imponer la paz a Georgia'. El patético presidente georgiano, Saakashvili, que ayer firmaba autógrafos en forma de supuestos alto el fuego mientras sus hombres proseguían bombardeando a los pocos civiles que quedaban en Tsjinvali hoy ha sacado pecho y ladra baladronadas llamando a los georgianos a resistir y a no confraternizar con el enemigo... A buenas horas, cuando el enemigo ha dicho que no atacará y que se retirará a las posiciones anteriores a la guerra... Todo parece que vuelve a la situación anterior, pero ya nada será igual: las fuerzas georgianas que componían el batallón de paz en Osetia abrieron fuego sobre sus compañeros rusos y osetas en lo que sin duda era una operación planificada desde hacía tiempo. Es un acto de traición que espero sea juzgado. Los georgianos que ahora hablan de limpieza étnica en los altos de Kodira son los que se ensañaron con los civiles osetas el viernes pasado. Los georgianos que ayer salían en las televisiones de media Europa clamando frente a las embajadas rusas olvidaban que el agresor era su presidente, y no los rusos.
Rusia ha suspendido sus operaciones. Quizá por la presión internacional... o quizá porque los objetivos ya se han logrado:
1. Destrozar la renovada maquinaria bélica georgiana, comprada a Turquía, USA, Israel y Ucrania
2. Plantear la cuestión de Osetia y Abjasia internacionalmente
3. Reivinidicar su autoridad en la zona
4. Poner en tela de duda la idoneidad de ciertos líderes políticos cuyo discurso es mezcla de populismo nacionalista, demagogia antirrusa y prooccidentalismo pueril. Hoy ha sido el descerebrado Saakashvili, pero no será el último en emprender esa extraña senda de hacer de tonto útil de intereses ajenos al pueblo que lo ha votado.
No quiero despedirme sin recomendar vivamente el artículo de opinión del corresponsal de La Vanguardia en Pekín, Rafael Poch: "El olímpico traspié de Saakashvili"









Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

ramrockmanchesterunited dijo
Como se te nota que eres un nacionalista independentista y que buscas todo lo que puedas para, asimismo, conseguir, en el fondo, simpatia para el indepentisto catalán.
Se te vé el plumero a dos millones de millas.
Y lo que está haciendo la Rusia del Sr. Putin es todo un genoicidio, demostrando, una vez, el imperialismo ruso, tal como lo fué con los zares, como lo fué al ser la Union Soviética y ahora.
Pero claro, solo interesa meterse con los norteamericanos.
Que gran falta de imparcialidad.
11 Agosto 2008 | 11:27 AM