El karma (I)
En otra vida fui un criminal de guerra, o un genocida. Estoy seguro. Porque no encuentro otra explicación para que todo lo que me rodea se tuerza de la forma más alambicada imaginable. Donde trabajo, una empresa inmobiliaira, se ha producido una debacle en los últimos seis meses, y el personal global se ha reducido en un 30%; en mi departamento este 'ajuste' ha dejado por el camino al 50%. Pero no voy a contar penitas, que para eso ya tengo a X que las soporta (si no está viendo Perdidos) y cada uno de vosotros tiene suficiente con las propias como para andar escuchando las ajenas.
1. El trabajo
Teníamos hasta hace dos semanas una recepcionista ucraniana alta, rubia, joven, con unos ojos azules enormes y una piernas interminables que muy lista no era, la verdad, pero, como diría Cervantes, Quijote, parte I, cap XXV "para lo que yo le quiero, tanta filosofía sabe y más que Aristóteles". Y en eso coincidíamos plenamente toda la oficina técnica. La reestructuración la ha puesto de patitas a la calle, de manera que ahora en la empresa se da un peculiar juego de las sillas musicales, con más sillas que culos. Ernest, ante la devacle de la marcha de Julya, ya ofreció encargarse de las fotocopias y de la centralita, pero la idea no cuajó... El caso es que en recepción ahora alternan Marina y Virginia, la versión hobbit de Mr Potato y la Srta. Rottenmeyer; Mr Potato sólo habla cuando se trata de niños, responde al saludo con una mirada fija de ojos saltones; tras consultarlo con los expertos, hemos dilucidado que un parpadeo significa 'buenos días' y, con el segundo, ya se está interesando por nuestra salud. Nada fastidia más a la srta. Rottenmeyer que la interrumpan con llamadas telefónicas, y se encarga de hacérnoslo saber cuando tiene que pasarnos a alguien:
-Theo, preguntan por ti.
-¿Te ha dicho quién era?
-¡Ya tengo bastante trabajo como para hacerte la agenda!
-¡Señor, sí, señor!
En la oficina técnica somos todos hombres y, por lo tanto, somos muy primarios. Creemos que una inmobiliaria tiene que primar la calidad del producto, y no su puesta en escena; así que cuando el despido de Javier, ingeniero, coincidió con la contratación de Gràcia, marketing, nos encontramos un poco desconcertados... "Ya no haremos casas; ahora, nos dedicaremos a las maquetas, los 3D y la publicidad" fue el análisis de Ernest. Gràcia tampoco habla mucho: entrecierra los ojos en una inquietante mirada y suelta la orden: "Esto ahora será así". Hasta esta mañana. Volvía yo de la obra, traje crema de lino, a 38º y 80% de humedad relativa, el pelo apelmazado bajo el casco y la camisa tatuada a la espalda por el sudor:
-Hace rato que te estoy buscando
-Estaba en la obra
-Tienes que darme tu teléfono para que pueda localizarte siempre, y así no pierdo el tiempo
-Estaba justamente pensando en eso, en darte mi teléfono. ¿qué querías?
-Sólo decirte que la obra a partir de ahora se llamará ***
-No
Silencio sepulcral. Por fin, Gràcia, que aún no está acostumbrada a que le lleven la contraria, entre irritada y sofocada, comenta:
-¿Cómo que no?
-No. El proyecto está visado, la licencia está solicitada y todos los trámites están iniciados con el viejo nombre. Cambiar de nombre ahora supondría un retraso de dos meses, como mínimo. Si en márketing os aburrís y queréis rebautizarlo, me parece muy bien, pero eso no involucra a la Oficina Técnica.
Habría dado un portazo al salir si la puerta no fuese corredera.
He bajado al jardín, donde entre árboles y fuente, hay un pequeño microclima bastante agradable, a fumarme un Edmundo y leer los currículos para dos puestos de peones... Desesperante. La mitad de los CV estaban escritos a mano, y diría que en la barra de un bar, por las manchas de chorizo o similar; los que estaban impresos no eran menos frustrantes porque la claridad de la letra no podía disimular la ortografía atroz... lo terrible, lo dramático, es que la mayor parte de las solicitiudes eran de menores de 25 años, que, en teoría, han recibido una educación hasta los 16... Espeluznante... He pedido a Ernest que me ayude con la preselección y, a cambio de otro habano, ha venido a hacer lo que no es ni su trabajo ni el mío... pero, como decía antes, hay más sillas que culos en nuestro juego.
-Mira, este es un CV conjunto: "Yo y mi cuñao travajemos para el Florentino" Supongo que quiere decir que trabajaron para ACS...
-Este tampoco tiene desperdicio: "He trabajao en el Gunjain" ¿Qué demonios es el 'Gunjain'?
-Como no sea el Guggenheim...
-¡No me fastidies! Pues tiene toda la pinta... Pero, ¿cómo con 21 años ha trabajado en el Guggenheim? Si eso fue hace más de diez años!
-Todos mienten, Ernest. Como este otro: 'nibel alto de inglé'... ¡la madre que me parió! Me conformaría con que tuviesen nivel bajo de castellano... "aspiraciones salariales: 2500-3000 euros limpios al mes" ¡Mira qué listo! Y coche de empresa, supongo...
-Sí para tunnearlo como este otro: "Aficiones: Salir de marcha con los colegas y tunear el coche" ¿Quién les ha dicho que pongan sus aficiones en un CV? Menos mal que no han puesto "emporrarme hasta las cejas"
-Creo que eso se sobreentiende...
-Me va a dar algo. 'Selección de personal' es otro de esos trabajos que no podría hacer. Como periodista, empresario...
-Yo tampoco. La verdad, me parecen todos igual de mal preparados... ¿Qué hacemos? me han pedido que preseleccione a la mitad para que después les hagan las entrevistas...
-Mira, elegimos primero a los mayores de 35 años y, los que sobren, al azar... Total, da igual un neng que otro...
-Dos chicas también han mandado el CV
-¿Para trabajar en una obra de peones?!!! Definitivamente, estoy demasiado viejo, Theo. ¿Y qué tal?
-Pues dan bastante miedo... una ha trabajado de 'segurata de discotecas' y la otra tiene 'carnet de transporte de mercancías peligrosas'...
-Tú eres el arquitecto, Theo, tú tendrás que encararte con ellas... a mí no me mires!
-Con lo conservadores que son aquí, no creo que las contraten...
-Con nuestro karma torcido todo es posible... Recuerda que hemos pasado de Julya a Mr Potato.
-También tienes razón...














Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

selenedenebulae dijo
Me ha encantado como lo has escrito, Theo, eres único para describir las situaciones. Lo de las empresas va de pena, por desgracia. Yo lo tengo muy recientito... En cuanto a lo de leer un curriculum en el que ponen "mi cuñao y yo trabajemos donde el Florentino..." En fin, paciencia, te mando muchos ánimos para que puedas afrontar semejante decisión. Menos mal que no ha puesto que le gusta "arrascarse" las narices, o alguna burrada similar. Que todo mejore por allí.
Muchos besos.
7 Agosto 2008 | 05:26 PM