Síndrome de posguerra
Una generación nos separa del hambre y, a poco que se nos incite adecuadamente, nuestros atavismos rompen la costra de modernidad con que intentamos contenerlos y se enseñorean de casas, calles y plazas. Porque si veinte años no son nada, como dice el tango, los cincuenta que llevamos depilándonos el pelo de la dehesa son poco más que el doble de nada.
España es un país de atroces hambrunas; para la mayor parte de la población hasta los años cincuenta del siglo XX, la carestía y la malnutrición eran lo normal y Carpanta el reflejo de una realidad cotidiana en las urbes desabastecidas de la posguerra que el magnífico artículo de Carlos Azcoytia detalla.

En la España del Siglo de Oro, como recuerda Juan Eslava y Galán, había el bulo de que los pasteleros rellenaban sus hojaldres y empanadas con carne de diversa procedencia, no excluyendo perros callejeros o carne de ahorcado; leemos en Quevedo
“...parecieron en la mesa cinco pasteles y tomando un hisopo, después de haber quitado los hojaldres, dijeron un responso con un requiem aeternam por el ánima del difunto cuyas eran aquellas carnes...”.
Y si esto se decía del prestigioso Mesón de Paredes, ¿qué cabía esperar de los bodegones a puntapié, donde los menos afortunados se echaban al coleto cualquier cosas en estos puestos ambulantes? Obras en Lavapiés levantan osarios de mesones y bodegas desaparecidos y, entre restos de corderos o conejos o pollos, reposan huesos de gatos, perros y otros que no pueden sino atender a la veracidad del bulo. Pero, concedamos un honor al mesonero, caníbal tal vez, pero hereje jamás, que era carne de ahorcado y, por lo tanto, cristiano, y jamás reo de Inquisición -y de hoguera- la que daba sustancia al relleno.
Que los pobres no comían carne es algo sabido, salvo vísceras, y de ahí nuestra rico recetario popular en cocinar los deshechos de las bestias que eran yantar de ricos: callos, hígados, riñones, coranzones, pulmones, oreja, morro, estómago... No hace tanto que el pollo era plato de lujo reservado en el agro a Navidades y fiesta patronal. Y de nuevo volvemos a Carpanta y su soñar con pollos, y a la 'Ley del pobre: reventar antes que sobre"
Cuenta Preston, Franco, Caudillo de España, Grijalbo, 1994 y también Carlos Azcoytia que el hambre y las enfermedades derivadas de una mala nutrición se extendieron por España como una plaga. Ricardo de la Cierva, célebre cuentacuentos, dice que entre 1940-1946 'sólo' hubo 30.000 muertos por hambre en España, sin tener en cuenta que muchos partes de defunción encubrían con otros nombres lo que era vergonzosamente evidente. España se moría de hambre mientras trenes de trigo salían hacia Alemania.
El siguiente cuadro corresponde al estudio hecho por el médico Pedro Blanco Grande sobre la alimentación de Madrid en 1941, teniendo en cuenta los alimentos suministrados por cartilla de racionamiento y los que se podían adquirir en el mercado libre.
|
Alimentos |
Debían tener |
Tenían |
Déficit |
|
Albúminas |
100 |
55,40 |
44,60 |
|
Grasas |
100 |
38,50 |
61,50 |
|
Hidratos de carbono |
400 |
135,17 |
264,83 |
|
Calorías |
3.000 |
1.002 |
1.938 |
"A la vista de este estudio a nadie le extrañó, cuando pasó la Segunda Guerra Mundial, reconocer que las raciones que daban los alemanes a sus presos en los campos de concentración eran superiores en calorías y mejor equilibradas que las que el estado español les suministraba a sus ciudadanos en la que fuera el mayor campo de concentración de Europa. Para reafirmar lo expuesto sólo contaré que se pasó de los 32 kilos de carne por habitante y año de 1932 a los 12 en 1941 que se consumió en Madrid." (Carlos Azcoytia).
Tuberculosis, hepatitis... camparon a sus anchas, así como enfermedades que estaban desaparecidas del Mediterráneo desde el fin del Imperio romano, como el latiguillo, unos espasmos musculares que se deben al monoconsumo de gachas y a la falta de proteínas animales... Por no mencionar las coloristas semblanzas del embajador alemán von Stohrer ordenando arrojar a la basura todos los alimentos no consumidos al día para 'ayudar a alimentar a niños y mujeres madrileños, que se arrojaban sobre cáscaras de naranja'
En esta época de extraordinaria placidez, la acaparación de alimentos era una obsesión que quizá forme parte de nuestro subconsciente colectivo como país. Porque ayer, cuando empezó esa extraña huelga de transportes, el atavismo del desavastecimiento, espoleado por una prensa que hace política, prendió de nuevo con renovados aires y corrió media España a vaciar estantes de supermercados y llenar depósitos de combustible.
Y digo bien: una extraña huelga de transportes, secundada por un 15% del sector, porque no son los obreros los huelguistas, sino los empresarios, que exigen medidas proteccionistas como la instauración de tarifas oficiales, cosa que, en una economía de libre mercado, no sería del todo congruente, porque entonces, yo también quiero recuperar las tarifas oficiales de arquitecto, derogadas hace años. Y digo bien, periodistas que hacen política, porque ayer a las nueve ya se hablaba de desabastecimiento de gasolineras cuando apenas había empezado el paro, y se logró infundir tal miedo en la población que, con nuestro síndrome de posguerra, corrimos a llenar el depósito del coche, de la moto, de la bici, y llevarnos a casa cinco garrafas... hasta conseguir que la noticia dada a las nueve de la mañana fuese casi cierta a las nueve de la noche: muchas gasolineras se habían quedado sin existencias.
¿Qué necesidad hay de crear una alarma innecesaria, agitando los fantasmas más terribles de nuestro pasado? Ya no sé si por conseguir un buen titular todo vale o si alguien ha decidido hacer política desde la sombra o desde las cloacas.












Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

el hacker ak-47 dijo
Theo, que te como, o lo que es lo mismo, qué tal granuja bien conjuntado.
las 14:26. ups, buen provecho, ya opinaré después de comer.
10 Junio 2008 | 02:26 PM