Carreras y estudios inútiles
"Puestos a perder el tiempo, hay muchas formas de perderlo. Pero ustedes pierden el tiempo estudiando, y esa es la forma más triste de perderlo" sentenció nuestro profesor de Geometría Analítica en primero de carrera. Claro que él se refería a las horas que nos pasábamos delante de los libros sin resultado positivo alguno. Pero no deja de ser cierto que dedicar tiempo y esfuerzo a ciertas carreras es un inexplicable desperdicio. Porque el español, por el hecho de serlo, está genéticamente capacitado para desempeñar una serie de profesiones sin tener que perder el tiempo en pasar por aulas y facultades. Porque, si la naturaleza lo da, ¿para qué tiene que ratificarlo Salamanca?
1. Arquitectura
¿A qué estúpido se le ocurre dedicar seis años de carrera y otro de proyecto de fin de carrera a sacarse un título que cualquier jubilado adquiere por ósmosis? A mí, por supuesto. La opinión del arquitecto -hablo de arquitectos normales que hacen obras normales, no de Norman Foster- es la última que se toma en consideración. Lo que diga el yesero, el fontanero, el peón acarreando cubos de mortero, mi cuñao que vende coches, la panadera, el vecino del quinto o un señor que se llama Bernard prevalece sobre cualquier consideración técnica.
-El fontanero m'ha dicho que esto está muy mal alicatao
-El fontanero que haga su trabajo, que del alicatado ya se preocupa el alicatador.
-Es que m'ha dicho que hay que ponerle palillos entre los azulejos
-Ya. Pero estos azulejos son rectificados y no llevan palillos.
-Pues a mí m'han dicho...
-Que sí, hombre, que sí. Que tiene usted razón.
O mi padre:
-¿Ya le pones suficiente hierro al planché? -lo juro, siete años estudiando y no había oído nunca la palabra 'planché' para referirse a nada... O es una losa o una solera o un forjado...
-No, papá. Le pongo la mitad para que en diez años se hunda y así me aseguro el trabajo.
2. Arqueólogo
¡Cuánto daño ha hecho Indiana Jones! Aquí cualquiera se hace con un detector de metales y se pone a triscar por los montes de Dios en busca del santo Grial. Y va recopilando puntas de flecha, fragmentos de cerámica y lo que puede que, por supuesto, ya es absolutamente indatable, porque ha sido extraído del contexto.
O, si no, se va tras el equipo de arqueólogos, con nocturnidad y alevosía a llevarse todo lo que cabe en la furgoneta, "Que seguro que vale mucho, porque si no, ¿a qué iban a estar estos aquí?"
Me contaba una profesora que, cuando moría un anciano en un pueblo cerca de un yacimiento, ella se pasaba cada noche por el contenedor de basura cerca de su casa; a la semana, allí estaban las puntas de flecha, los fragmentos de cerámica, los trozos de escultura, que el hombre había ido pacientemente expoliando y que los herederos querían perder de vista cuanto antes.
3. Médico
Otra carrera estúpidamente larga. Todos sabemos que cualquier español educado por "Más vale prevenir" y sus secuelas es ya un internista, cuando no neurocirujano. Con nuestra manía por la cantidad, la capacidad de un médico se mide por el número de fármacos que receta. Y mejor que sobren, que así se pueden guardar en casa para otra ocasión.
-¿Sabes? Hace dos días que me duele el estómago -le dijo mi tío a mi tía estas Navidades
-Ya sé lo que será. Tómate esto -mi tía acudió al botiquín, mejor surtido que las farmacias de muchos hospitales.
-Mejor voy al médico, Martina, que tu título de secretaria no sé si te habilita como farmacéutica.
Fue al médico. Le relató los síntomas. Y el médico le dio las pastillas que mi tía le aconsejó.
-Es lo que me recetó mi mujer.
-No sabía que Martina fuese médico
-Yo tampoco.
4. Ingeniero mecánico
Ya dijimos que en el cromosoma Y está el gen de los motores (recesivo en mi caso). Frases del tipo "Esto va a ser la tapa del delco" "¿Has mirado el cigüeñal?" "Es que es un seis cilindros y, claro, no es lo mismo seis que cuatro" (Esta es especialmente brillante; el autor todavía está satisfecho de su aplicación de la matemática compleja a la mecánica) surgen con naturalidad y frescura cuando un capó se abre, casi con la misma naturalidad y frescura con que brotan los ingenieros mecánicos a resolver el problema. Y no digamos ya nada ahora que Alonso corre y gana (o ganaba), que hemos adquirido todos experiencia suficiente desde el sillón para echar el currículum en Renault o Ferrari. Y es ahora cuando me pregunto si todos somos ingenieros mecánicos, ¿porque el que no tiene ni idea siempre sale del taller mecánico con la sensación de que le han timado?
5. Expertos en explosivos
Esta especialidad patria nació al socaire de los atentados del 11-M. Uno se metía en cualquier blog que tratase de política y pronto se encontraba superado por unos datos técnicos abrumadores de la Brunete conspiranoica y sus secuaces; de hecho, las fuerzas de seguridad debieron alarmarse y mucho al comprobar que medio país era experto en explosivos, y que se debatía sobre Dinamita o Titadyne como si se hablase del tiempo. Y gracias a químicos de reconocido prestigio internacional, como Luis del Pino, Pedro J Ramírez y Federico Jiménez Losantos, España ha hecho su aportación más importante a la Química, descubrir la tercera vía: Ya no hay sólo Química orgánica y Química inorgánica; ahora también tenemos Química de Extrema derecha.

















Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

chikitona dijo
Bellas Artes;
Para que se nos enseñan las técnicas de dibujo, la perspectiva, la armonia entre colores, etc, si luego viene un Dalí, Picasso, Miró o todos los que forman parte del Impresionismo (como Monet o Manet) ha hacer lo que les da la gana?
Se pasaron por el forro todas aquellas tecnicas, todas aquellas clases de perspectiva y de armonias de colores y pintaron lo primero que se les venia a la cabeza sin tener en cuenta ninguna norma más que la que les dictaba su cabeza (vease Dalí).
En fin... Si hablamos de carreras absurdas... Jeje!
Besos!
28 Abril 2008 | 02:05 PM