Leroy Merlin un sábado por la tarde
¿Habéis ido alguna vez a Leroy Merlin un sábado por la tarde? Es un viaje a la tierra del tópico, la versión moderna de la quevediana Visita de los chistes... aunque este mundo es monte, y todos somos Enzinas.
Dicen que Ikea y Leroy Merlin son lo mismo... ¡Nonononono! Aunque ambos parten de la idea del 'hágaselo usted mismo', se dirigen a dos mercados diferentes. No sólo diferentes, sino opuestos, porque uno se imagina al dependiente de Leroy Merlin con camisa de cuadros y lápiz de carpintero en la oreja, mientras que esperas ser atendido en Ikea por una lánguida walkiria. Y es que Leroy Merlin rezuma virilidad y testosterona, una mezcla entre aire yankee de suburbio residencial y suficiencia celtíbera del tipo "esto lo hago yo con la punta del rabo en dos tardes"- Los suecos dirigen su publicidad al urbanita que tiene que llamar a un técnico para cerrar una llave de paso, pero que ha oído algo de que el diseño es lo más de lo más. Y aquí es donde el círculo se cierra de nuevo, porque la publicidad de ambos se basa en mentir a sus potenciales clientes. Ikea ha hecho bandera del fácil montaje para atraer a todos aquellos para quienes el destornillador de estrella será algún tipo de combinado con vodka, aunque puedo juraros que, tras dos horas intentando montar una papelera muy mona de esas de tapa que se acciona con el pie que me trajo X, dos horas intentando descubrir por dónde debe meterse la barra no sé qué y qué agujero con el muelle... bueno, la papelaera está sin tapa y tan tranquilos; aún gracias que no la tiré por la ventana. Leroy Merlin, en cambio, se afianza en el mercado desde la separación del trabajo por sexos, alimentando la vanidad masculina en al falsa creencia de que el cromosoma Y tiene el gen del bricolage. Por no hablar del inmenso daño que Bricomanía ha hecho en los hogares españoles.
A la siete de la tarde llegué con X a Leroy Merlin, que quería comprar unas plantas, y abono y no sé qué más para su padre, y quería que la acompañase. No sé para qué, si de plantas no sé nada, a no ser que fuese para empujar el carrito, que es lo que era. Aunque esa tarde hubiese dado positivo incluso para empujar carritos, porque venía de desayunar con el Club de la Buena Vida.
Sí, habéis leído bien. A las siete de la tarde venía de desayunar. Un grupo de conocidos con intereses comunes en lo esencial creamos este club hace una año, y una vez al mes, más o menos, nos encontramos; bodegueros unos, enólogos otros, algún catador, más de un escritor... bon vivants todos. Uno o dos se encargan de la logísitica de cada reunión y, el resto, de los vinos, cavas.... yo me encargo de los puros. El sábado a las ocho de la mañana, Carlos me vino a buscar.
-Pasaremos primero por la masia de Mas Codina, que les compraré una caja dell Cavernet del 2004, y después iremos a recoger a Miquel Luján, que no sabe dónde vamos.
-Yo tampoco.
-Aquí cerca, a Sant ***. Félix ha pedido que nos dejen las bodegas del castillo para desayunar, y en el horno de leña de la panadería del pueblo nos han preparado el desayuno.
-Perfecto. ¿Qué desayunaremos?
-Cordero. Antonio los ha traído de Aranda.
Y cordero desayunamos. Primero, a la manera castellana, asado al horno con algo de agua; después, a la manera montañesa, asado en su propia grasa (la de los riñones, concretamente) y, de postre, cordero asado a la morisca, con miel y hierbas aromáticas. Quince personas nos comimos dos corderos (pequeños, de unos diez o doce quilos cada uno) y el vino... por cosechas. Mario trajo Blue Montain, Lorenzo un ron de la Martinica, añejado en barricas de roble francés y los Montecristo que puse yo para acabar.
-El desayuno del sábado es el último reducto de la masculinidad -sentenció Antonio-. Porque ya no nos quedan ni el fútbol ni los toros.
Repletando los últimos rincones, a eso de las tres de la tarde, descubrimos un piano en la bodega, Cristóbal bajó una guitarra y cantando a Serrat y bebiendo cava nos dieron las seis. Lo primero que hicimos los quince al salir fuera, después de ponernos las gafas de sol, fue llamar por teléfono.
-Perdona, cariño, estábamos en una bodega y no había cobertura -fue la frase unánime, con quince variantes.
Y así, con el espíritu alegre, el verbo brillante y el Edmundo en los labios asistí a mi primer encuentro con otro reducto de masculinidad con que no contaba Antonio. Hileras interminables de hombres, en traje de sábado -chándal- trajinando sacos de cemento, cargando cajas de baldosas, enrollando mangueras... y todos hablando, y discutiendo sobre si el rácor es de dos pulgadas o dos y media, si la baldosa rectificada o no....
-Yo me monto esta campana en dos patadas.
-La parienta quería cambiar el baño y yo le dije "¿para qué vas a llamar a un paleta, que te cobrará cinco o seis mil euros, si puedo hacerlo yo?" Y aquí estoy, con mi cuñao -esta frase SIEMPRE tiene un corolario dos meses más tarde, cuando 'la parienta', harta de ver el baño sin terminar o que no funcione, llame al paleta y le pregunté: "¿cuánto me cobrará por arreglar este desastre?"
-Yo voy a aprovechar el tiro de la campana pa meter una barbacoa -y después no va a haber accidentes. ¿Le ha prenguntado a alguien si el hueco de ventilación de la cocina no es también hueco de ventilación de la caldera? He aquí otro candidato a salir en las noticias...
A los diez minutos, la castaña ya se me había pasado y estaba al borde de la histeria. Otro compraba tubos de cobre, sin duda para hacer un apaño en la caldera... el de más allá no sé qué, otro pontificaba sobre la virtud del Sika para sellar las juntas (generalmente cierto, pero ese Sika concreto sólo trabaja bien en presencia permanente de agua). Uno venía con sacos y sacos de mantillo para hacerse un huerto en la terraza, "Que lo he visto en la tele"
En medio del colapso, cuando le decía a X por qué creía que era mejor el bambú negro si el jardín estaba al norte, se me acercó un viejo que creyó que yo era el encargado, con la grosería que sólo cabe esperar de un viejo en chándal.
-¡Oye! Que quiero cambiarme la caldera, pero no encuentro una llave de dos pulgadas y media
-¿Pulgada romana o carolingia? -pregunté, con mi mejor sonrisa. Cuando el hombre se giró, desconcertado, agarré a X y salí pitando de allí.
Vamos a ver. ¿Acaso yo hago programas de televisión sobre cómo operar a corazón abierto en tu casa? "Pues le pones esta anestesia, que consigues en tu farmacia, coges la sierra del siete, le cortas el hueso roto y preparas una prótesis de titanio, de esas que encuentras en Cirumanía; un par de tacos y la pierna lista para correr la Marathon de Nueva York, oye. Fácil, fácil". Toda familia tiene un 'manitas' familiar, que está convencido de que nació con la Black&Decker al costado, como un colt, por más que la realidad se empeñe en convencerlo de lo infundado de su creencia, que no tiene manos, sino muñones. Da igual. Su fe en sus cualidades bricolagísticas es inquebrantable. Este personaje suele ofrecerse a hacer cualquier tipo de chapuza, para hijos, sobrinos, amigos... y claro, como nunca cobra, 'le debes una'... ¡Rayos! Sin cobrar sale más caro que un profesional... por no contar el coste de reparar el desaguisado, claro. Y eso sin contar que monta un baño donde no hay bajante, o corta un tubo de ventilación, o cambia una caldera sin tener ni idea de cómo se hace... Y después hay accidentes. ¿la culpa? Del arquitecto, claro, que no tiene ni idea.













Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

Oli dijo
Me gustan tus desayunos, aceptais a una invitada en el siguiente????
BESITOS!!!!
21 Abril 2008 | 06:16 PM