Vidas paralelas. PP, ERC y la kale borroka
Repantingado en la silla de mi despacho, estiro los brazos y hago crujir las articulaciones de los dedos antes de escribir. Porque este post va a ser calarse la gorra, requerir el silbato, desenfundar la Webley-Mark IV y saltar de la trinchera a la tierra de nadie... Veremos cómo me reciben las ametralladoras de la caverna...

Entre los siglos I y II dC, un griego de la Beocia, Plutarco, escribió 50 biografías de personajes griegos y romanos; la mayoría, cuarenta y dos, se presentan en parejas, una griega y otra romana: Teseo&Rómulo, Licurgo&Numa, Agesilao&Pompeyo... En estas biografías, Plutarco pretende extraer el carácter moral del personaje, con cierto determinismo moral: los actos políticos son consecuencia de nuestras virtudes o defectos de carácter. Para Plutarco, «un lance fútil, una palabra, algún juego» que «aclara más las cosas sobre las disposiciones naturales de los hombres que las grandes batallas ganadas, donde pueden haber caído diez mil soldados». Evidentemente, habría que entroncar esta modo de hacer historiografía en la tradición griega de emplear el lenguaje del mythos en la Historia, y no el del logos, tradición que se arrastró hasta el siglo XVIII. En algunos lugares, todavía hoy se arropan con el título de 'historiador' ciertos cuentacuentos muy mediáticos que esgrimen su autodidactismo como única defensa ante la crítica documentada de quienes les consideran, con razón, arribistas y hagiógrafos.
Pero no solo entre vetustos generales romanos y legisladores helenos podemos trazar paralelismos, también tienen trayectorias similares partidos políticos alejados, sino en el tiempo, como los modelos plutarquianos, sí en las ideas... o quizá menos. ¿Quién sabe? Este siglo XXI ha empezado con un curioso totum rebolutum de ideas e ideologías flotando (o ahogándose) en el caldo de cultivo del oportunismo, la ignorancia, la irresponsabilidad o la simple ocurrencia.
La prensa, ese cuarto poder muchas veces indistinguible del económico, suele englobar en los términos 'antisistema', 'los violentos' a determinados grupúsculos, sin detenerse a analizar el significante (las palabras) ni el significado (los así llamado), ni muchísimo menos a hacer matices o distingos. Vayamos al Diccionario de la Real Academia Española:
Antisistema (adj). Contrario al sistema político o social establecidos.
No equipara en ningún lugar esta definición estos movimientos con actitudes violentas, como tampoco figura en ningún lugar de esta definición que un antisistema sea alguien contrario al sistema económico, sino sólo al modelo "social o político establecidos". Pero es evidente que los intereses coincidentes del poder económico y de los directivos audiovisuales tienen el mismo enemigo en quien cuestiona un modelo económico insostenible, depredador y parasitario. Por lo tanto, estos cuentacuentos de las tres (no creo que sean ni periodistas), nadan en el piélago ambiguo de las palabras que sugieren pero no dicen, para transmitir la idea sin ser reos de delito de difamación... equiparando 'antisistema' con 'violentos', sin hacerse eco jamás de cuántos movimientos antisistema lo son porque rechazan la violencia como modo de resolver los problemas. He ahí la primera contradicción.
Cuando nuestro ordenamiento jurídico establece la igualdad entre hombre y mujer, ¿no podría definirse como antisistema a una institución como la Iglesia empeñada en perpetuar la desigualdad? Es más. Nuestro sistema político es la democracia parlamentaria; asistir a una manifestación organizada por una asociación de víctimas del terrorismo con el apoyo de algún partido político mayoritario ondeando banderas de claro significado antidemocrático, ¿no es un comportamiento antisistema? ¿No es un antisistema el que las lleva? Y el que las tolera... Algún sofista ha querido poner en el mismo saco la bandera republicana que la del pollo... La bandera republicana representa tan bien como la actual nuestro sistema político: la democracia, y social; mientras que el pollo representa el fascismo. Pueden, si quieren, seguir mezclando churras con merinas por si alguien traga, pero la diferencia es tan evidente... que puede resultar difícil de explicar, como decía Descartes.
Si hay una expresión en vascuence que sepa todo ibérico, esa es Kale Borroka. La única cuyo significado se conoce o se intuye, porque también hay mucho que escupe abertzale como sinónimo de terrorista cuando sólo significa 'patriota', 'nacionalista'... Y es que anda suelto por los platós mucho Fray Gerundio de Campazas, "que no sabía leer y ya sabía predicar". ¿Quienes forman la Kale Borroka? Adolescentes que sueltan su agresividad en grupo, amparados por la noche y con el apoyo de grupos violentos que les dan el sustento ideológico necesario para hacerles creer que sus gamberradas tienen un significado trascendente. Vamos, que si en lugar de ocurrir en Rentería o en Alsasua, ocurriese en Alcantarilla, Denia o Albarracín, sería algaradas juveniles. En líneas generales, todo adolescente tiene algo de antisistema; el problema esté quizá en cómo determinados adultos o grupos quieran 'reconducir' estas energías adolescentes en su propio beneficio.
La Kale Borroka como tal está fuera del sistema. Que es donde debe estar, porque los adolescentes no están preparados para asumir responsabilidades o debates políticos, ni nadie debería pedírselo. Otra cosa es si los partidos que se les supone detrás deben estar dentro o fuera del sistema... particularmente, creo que deberían estar dentro, porque no ponen en duda el sistema político, la democracia. Que la palabrería marxista que usan ya ni ellos la entienden, nadando en el charco confuso del ecologismo, el new age, neohippies y nostálgicos con boina (o txapela).
Pero hay otros elementos antisistema que han sido absorbido por el sistema sin que la sociedad haya debatido si eso es bueno o no. Hace años, el lamentable grupo terrorista catalán Terra Lliure decidió su disolución e incorporación a la vida política a través de Esquerra Republicana, partido que aceptó acogerles rechazada ya la violencia. Con los que creían que se podía hacer política, entraron también los que nunca entendieron acatar decisiones con las que no se acaba de estar de acuerdo. Y así, mientras la cúpula de ERC, más o menos presentable, que allí no voy a entrar yo, intentó una política posibilista, de compromiso gubernamental en debates como el del Estatut, las bases, secuestrados por los elementos antisistema, decidieron que ese Estatut era demasiado blando y que había que votar en contra, a pesar del contra sentido de que su partido formaba parte del Gobierno que lo sacó adelante... Y así sique ERC, empeantanada en una guerra interna por no haber sabido librarse a tiempo de lo que no necesitan, la kale borroka dentro de casa, como los idiotas que, en plena campaña electoral, cuando el cuarto diputado salmantino podía ir al PSOE o quedarse en el PP, se encadenaron en el archivo exigiendo la vuelta de papeles... y dándele su tercer diputado al PP, claro... A veces no puedo dejar de pensar que JERC (la Joventuts de ERC) están financiadas por la FAES, porque no puedo entender cómo se puede ser tan niñato y tener tan poca visión de conjunto...
Algo así quizá le ocurra al PP. España no tiene un partido de extrema derecha articulado como partido (tiene una pléyade de grupúsculos ridículos), sino que el PP absorbe todas las sensibilidades del espectro desde el centro hasta la derecha de Hitler... Como en ERC, los elementos más antisistema son los más fácilemente movilizables y, como en ERC, estos elementos también empiezan a controlar y secuestrar el partido. La diferencia está en que, mientras que en el partido catalán lo hacen aprovechando su estructura interna asamblearia (que puede servir muy bien cuando se es un partido de barrio, pero no cuando se ha crecido un poco más), en el PP lo hacen amparados por medios de comunicación y comunicadores que han hecho de la crispación su modus vivendi, o por presidentes de asociaciones legítimas que quieren guiarlas por una senda política determinada, o incluso por los obispos, paradigma de sistema democrático donde los haya. Pero en ambos, el resultado es el mismo: la kale borroka, no elegida por nadie, se hace con el control de parcelas más o menos grandes de sus respectivos partidos, dinamitándolos desde dentro y dinamitando todo el sistema, porque, actuando como topos en nuestra democracia, se visten con los ropajes de un modelo que quieren destruir para construir sus utopías. Y no importa quién o qué caiga por el camino... Porque hay muchos tipos de kale borroka, y no sólo los descerebrados que queman contenedores y cajeros sin darse cuenta de que no son más que las fuerzas de choque de intereses que los manipulan sin escrúpulos. También son kale borroka los niñatos que se encadenan en Salamanca, o que gritan a Dolors Nadal para que no hable en el paraninfo de una Universidad... o las señoronas de perlas y astracanes que, azuzadas por intereses ajenos a ellas, se plantan, el rostro adusto y el puño crispado, a increpar e insultar en manifestaciones por la paz, o dinamitar minutos de silencio, acusando de pro etarra y asesino a un joven que perdió la pierna en un atentado de ETA. Porque toda esta kale borroka, como bien señala Ignatus, no son más que la carne de cañón de otros intereses.








Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

ignatus dijo
Lo que está claro es que dentro de unos principios irrenunciables sería deseable que los márgenes del sistema fueran cuanto más amplios mejor.Es cierto que a veces los polos no es que se atraigan,es que se necesitan, son el espejo deformante en el que cada uno se reconoce, y así la política del PP en muchos casos ha dado votos a ERC de la misma forma que las salidas de pata de banco de muchos políticos de ERC ha fomentado cierto rearme de un españolismo digamos que trasnochado.
Este domingo en El Mundo venía una entrevista con el dramaturgo Alfonso Sastre,que desde una posición en mi opinión inaceptable de justificación de la violencia de ETA dice una cosa que en parte es cierta,y es que en la transición no se hizo una ruptura democrática auténtica,y tal vez de esos polvos vienen estos lodos.Respecto a la kale borroka,quizá la diferencia con el vandalismo juvenil es su instrumentalización política y su condición de escuela primaria para futuros licenciados en el derramamiento de sangre en el nombre de la patria.Pero entiendo lo que quieres decir,y de nuevo el término antisistema es tan resbaladizo que inevitablemente todos podemos acabar tropezando con él.En fin,pensemos como los griegos que la virtud está en el medio,pero con el riesgo de caer en la mediocridad,al menos etimológicamente.
Y una recomendación al hilo del principio de tu post."Vidas para leerlas"de Javier Marías.
Un abrazo amigo.
14 Abril 2008 | 05:33 PM