Tentado estuve a empezar el año con la noticia del siglo de este mes, lo del himno ese que un voluntarioso señor ha ¿compuesto? para darle letra a la Marcha Real, pero como ya hablé de ello cuando salió la noticia en junio (ver aquí), no me repetiré. Aunque sigo preguntándome quiénes son la SGAE y el COE (entidades privadas ambas) para convocar semejante concurso, nombrar a dedo el jurado y pretender que el fallo sea vinculante...

A partir del 1 de enero, en plena resaca navideña, el Ministerio de Industria y la Sociedad General de Autores y Editores, la SGAE, nos salieron con un canon que grava todo lo gravable, grabable, grabante... bueno, todo lo imaginable. Son las nuevas tarifas de aplicación inmediata consecuencia de la Ley de Protección Intelectual que fue aprobada en el Congreso por amplía mayoría, sin alharacas ni estridencias ni pujaltadas, el 8 de julio de 2006 y que entró en vigor el 29 de julio (en plenas vacaciones veraniegas)

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La página oficial del Ministerio(ver Propuesta del Ministerio) señala cómo algunos gravámenes se han reducido de los que ya se nos sustraía, pero silencia aviesamente todos los nuevos que se añaden.

Aunque no se puede saber con certeza, según los cálculos de la AMI (Asociación de Música e Internet) la nueva LPI puede suponer un incremento de 247 euros al año para una familia por su consumo de soportes digitales. Estos son algunos ejemplos del recargo estimado en cada producto:

  • Regrabadora de DVD: 16,67 euros.

  • Impresora multifunción (uso como fotocopiadora): 10 euros.
  • Cámara digital: 9 euros.
  • Reproductor DVD: 6.61 euros.
  • Reproductor MP3: 14 euros.
  • 200 CD vírgenes: 50 euros.
  • 100 DVD vírgenes: 140 euros.

Como bien señala el cuadro que ha pegado y que confío en que se pueda leer bien, con el nuevo canon pagamos derechos tres veces: una, por el aparato que puede ser susceptible de crear reproducciones; otra, por el soporte físico susceptible de llevar reproducciones; la tercera, por el aparato que las reproduce. Tres veces se paga un canon por un mismo acto.

El cobro de este canon se hace a través de entidades de gestión, como la SGAE. Según el abogado David Bravo, "la ley producirá mucha insegurdad jurídica entre los consumidores, que no saben si lo que hacen es legal o no". Esto es, volvemos a las prácticas medievales tan queridas por nuestros políticos, dejar la interpretación, de la ley al arbitrio de las fuerzas de seguridad, con la consabida desprotección del usuario.

Pero lo más interesante es lo que subyace a esta ley, el concepto contrario a nuestro sistema de derecho y al artículo 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: que todos somos culpables hasta que se demuestre lo contrario. Se altera el onus probandi, la carga de la prueba, que pasa del acusador al acusado. Con esta ley, no es la SGAE, el Estado o el sursum corda el que tiene que demostrar que yo grabo música, sino que soy yo el que debe demostrar que no hago nada ilegal, que los DVD que compro son para copia de seguridad de mi trabajo o para mis fotos personales. Que el teléfono móvil que tengo lo uso sólo para llamar, que no es culpa mía si tiene mp3, cámara de fotos y cafetera incorporados, que no sabría como se manejan tantas prestaciones ni aunque me fuese la vida en ello.
Pues no. Según la LPI, debo pagar un canon sobre todo ello porque podría cometer ilegalidades con ello. Y como somos ibéricos y nos conocemos bien, si se pueden cometer irregularidades, seguro que se cometerán, así que ponemos la venda antes de la herida y la multa antes del delito. Que es lo que es el canon: una multa preventiva. Bueno, pues si nos cobran por hacer lo que no debemos hacer debe ser como cuando antaño los golosos compraban bula en cuaresma para no abstenerse carne... estamos legitimados para piratear.
Personalmente, era de los que compraba su música, sus dvd y demás en tiendas, que pagaba sus impuestos, que nunca ha copiado nada ni se ha bajado nada de internet... Bueno, pues parece que, además de rara avis, era un cretino... Así que, ya que la nueva ley me reconoce mi derecho a hacer de mi capa un sayo, ponerme parche en el ojo y garfio en la mano, previo pago de patente de corso a los piratas mayores, me uno al grito de JOTATRUJILLO ¡al abordaje!