El sábado, a las ocho de la mañana, llamaron a la puerta. X, con la cabeza bajo la almohada y la voz pastosa de quien se ha acostado a las cinco tras un heroico consumo de Vodka con naranja, sugirió
-Sea quien sea, rómpele las piernas. Lo consideraré un regalo de Navidad. ¿Tienes resaca?
-No, sólo me duele un poco la cabeza
-A eso se le llama resaca.
-No. Resaca es lo que tienes tú, con tu Smirnoff con naranja; yo, que me pasé la noche con malta de 18 años, sólo estoy indispuesto.
-Todavía estás medio perjudicado.
-Eso sí puede ser.
-¿No vas a abrir?
-Ya se cansarán de llamar. No espero a nadie.
-Puede ser algo importante.
-Sí, seguramente es el rey de Bélgica que viene a pedirme que forme gobierno... debo ser de los pocos a quien no se lo ha pedido todavía.
-¿Sabes flamenco?
-No, pero te puedo cantar una saeta...
-No estás suficientemente perjudicado. Siguen llamando.
-Haz como yo, piensa en otra cosa...
-¿Y tus vecinos?
-Buena idea. Que llamen ellos a la Policía. Ahora suena el teléfono...
-Creo que hoy me haré creyente, Theo, porque sólo un dios terrible y cruel puede hacerme esto con mi resaca...
-No es un dios terrible y cruel. Es peor. Es mi hermana. Dice que está llamando abajo y que no le abre nadie.
-¿Tu hermana? -X se despejó de repente- ¿Y cuándo ibas a decirme que venía?
-¡Cuando lo hubiese sabido! ¿Te crees que yo tenía la más remota idea?
-¡Mierda! ¿Qué pensará de mí?
-Que estás borracha
-De putas habló 'La Tacones'
-Pues eso, pensará que hacemos buena pareja...
-¿Dónde está mi ropa?
-Desde el vestíbulo al salón, como la mía. Ya la recojo, no grites...

Apenas acababa de ceñirme el kimono con el obi y echado encima el haori cuando ya aporreaba la puerta mi hermana.
-¡Buenos días, dormilón! ¡Llevo levantada desde las cuatro de la mañana!
-Yo también estaba levantado a las cuatro de la noche. ¿Por qué no me avisaste que venías?
-Porque queríamos ir a Praga, pero no había vuelo. ¿Molesto? ¿Te ha visto Ancalagón de esta guisa? Porque entonces estará seguro de que eres gay.
-Hola -saludó tímidamente X desde la puerta del dormitorio, envuelta en el edredón como en toga senatorial
-Ah... hola... vaya. Bueno, ahora papá no pensaría que eres gay. ¿Os he despertado? -se medio disculpó mucho más comedida.
-No, nos gusta ponernos cómodos para hablar de mitología sumeria. ¿Y tus maletas?
-¿Maletas para un fin de semana? Sólo hemos traído una mochila, y ahora la sube Jacques, que buscaba dónde aparcar. Espera, que saco a Henry.
-¡¿Cómo que has traído a Henry?! ¿Y Kuragin?
-¿Qué querías que hiciese? No podía dejarlo solo en casa, me destroza las plantas... Y las de marihuana ahora están preciosas. A punto para la cosecha...
-¿Fumas hierba? -intervino X, algo más interesada.
-Pero sólo la que nosotros cultivamos en el jardín de casa. A Jacques se le dan muy bien las plantas, y su departamento está cerca del de botánica experimental y de vez en cuando trae fertilizantes muy buenos. Pero claro, no he me atrevido a traerla en el avión...
-M*, te estás haciendo mayor. Empiezas a pensar antes de hacer las cosas...
Apenas vio a Henry, Kuragin empezó a resoplar con gran dignidad. Henry no es un gato, es un oximoron,un oprobio para su especie, que sigue siendo tan patoso como cuando le conocí hace más de un año. Su momento de gloria fue encaramado en el muro del jardín de mi hermana, seguía con la mirada el vuelo de una gaviota hasta caerse... Plisevstkaya se habría desmayado de la vergüenza. Desde entonces, puedo esperarme cualquier despropósito de esa bola de pelos a rayas grises y negras. Además, mi hermana cree que los animales deben ser criados 'naturalmente', eufemismo para señalar que Henry está del todo asilvestrado; todos en mi casa (Kuragin y yo) nos congratulamos de que no tenga hijos en los que aplicar sus peregrinas teorías educativas.

Preparé un poco de foie a la plancha (lo único que tenía en la nevera) con lo que quedaba de compota de manzana del viernes ante el desconcierto de Jacques.
-X, ¿puedes descorchar un Rosell Mir?
-¿Cava para desayunar?
-¿Qué tiene de malo? Mientras no pretendas mojar magdalenas, que no hay... Es de Chardonnay y Pinord Noir.
-No había tomado nunca cava para desayunar...
-Ni Smaug oporto.Tenéis las dos una vida muy aburrida. Si queréis, dormís un poco mientras voy a comprar.
Ya en la calle, X sonreía.
-Es divertida, tu hermana. Os parecéis muchísimo y no os parecéis en nada, ella tan hippy y tú con tu bombín...
-Es un homburg
-Lo que sea. Pero detrás de esa parafernalia que os habéis construido cada uno, sois iguales. ¡Si hasta vuestro tema de tesis es el mismo!
-¿Cómo?
-¿No te has dado cuenta? Estudiáis lo mismo, tú en la Cataluña medieval y ella en las sociedades primitivas contemporáneas. Jacques es muy joven, ¿no?
-No es tan joven como parece, tiene 26 años... cuatro menos que mi hermana.
-Vaya. Parece que está en los genes!
y con una sonrisa, me besó. El fin de semana iba a ser como una película de Houston: empezar con un terremoto y, a partir de ahí, subir en intensidad.