Llegamos de noche. El pueblo, como cualquier otro turístico, tiene más casas que habitantes y nos recibió con la más inhóspita de sus imágenes, con las moles de los edificios aún más mastodónticas a la luz de las lámparas de sodio, las cortinas echadas, las persianas bajadas, los porticones cerrados. Una ciudad fantasma, sin luces ni ruidos.
-Smaug, Ancalagón. Os presento a X -Siempre he querido hacer una entrada triunfal; nadie sabía que X me acompañaría, ni siquiera sabían que existía X; en la Guerra de los Cien Años que es mi relación con mis padres es la primera vez que llevo la iniciativa en una batalla. Convertí Todos los Santos en mi día de San Crispín. Incluso el nieto de mis padres, el caprichoso y malcriado yorkshire, la recibió juguetón y no a ladridos.

Mi padre fue el primero en recuperarse y murmurar de soslayo un
-¿Cómo dices que se llama?
-X
-¿Y eso cómo es en español?
-X
-Tócate los cojones. ¿Otra extranjera? ¿Tú también como tu hermana? ¿Quién me mandaría a mí tener hijos tan raros?
-Papá, en la medida de lo posible, intenta no parecerte a Homer Simpson.

Mi madre, guardiana de la casa-museo, estaba completamente desubicada. ¿Cómo había podido ser tan desconsiderado de llevar a una desconocida a casa sin avisarla? No había hecho la compra (cuando dije que la creía mentimos los dos), no tenía nada en casa (salvo una despensa mejor surtida que muchos hoteles), estaba todo desordenado (mi padre había dejado el abrigo sobre la silla), no había preparado la habitación de invitados...
-¿Perdón? ¿Estoy en la casa de los Alcántara?
-Bueno, no vaisa dormir juntos... cuando viene tu hermana y su novio tampoco duermen juntos.
-Que les prepares habitaciones distintas no quiere decir que las usen.
-¿Te crees que soy tonta? Ya lo sé. Es tu padre, que es más verde que una lechuga con todo, menos cuando se trata de su hijita. Y si con ellos hacemos como que no sabemos nada, con vosotros también. Además, no la conocemos a... ¿cómo dices que se llama?
-X. Pero yo sí la conozco. En el sentido bíblico también.
-No me gusta que uses la Biblia para hacer chistes. ¿Qué estás tachando en esa libreta?
-Las frases que he adivinado.
-No me gusta lo cínico que te estás volviendo.
-Ésa también estaba.

Nadie me escucha. X insistió en dar un paseo por el pueblo para hacerse una idea de mi 'lado oscuro', por más que quise hacerle entender que era una mala idea. Pasar noviembre en esas montañas es lo que los oncólogos recetan a sus pacientes terminales: no vivirán más, pero se les hará eterno. Las nueve de la noche, por las calles no quedaban ni los gatos; tan solo el foro de Davos, tambaleándose hacia sus casas. El foro de Davos son dos borrachos titulares que cada tarde se reúnen para unos delirantes debates sobre economía, bolsa e inversiones en medio de una atenta parroquia que, de tanto disimular las risas con toses, parece asamblea de tísicos.

-¿Esto está siempre tan ... ?
-¿Muerto? Sí, casi siempre. Menos cuando está abarrotado
-Quería decir tranquilo. No me lo imagino abarrotado, la verdad... Es tétrico.
-Qué mejor lugar para celebrar el día de los difuntos, entonces. Sí, se abarrota, pero eso no quiere decir que a los aborígenes les entren prisas.
-Ya he visto que tienen otro ritmo...
-Ya irás viendo otras peculiaridades... En este pueblo, Kafka sería costumbrista. ¿Vamos yendo al restaurante?
-Parecía que a tu madre no le hacía mucha gracia cenar fuera...
-Bueno, está siguiendo una dieta muy dura y no puede comer muchas cosas; además, le parece que estemos celebrando algo, y eso es del todo inapropiado para el Día de Difuntos...
-Yo sólo lo he sugerido para que no tuviese que cocinar...
-Ya lo sé, amor. Pero ella es así, no le hagas mucho caso... Estas son de esas fechas en que 'No está el horno para bollos'.
-¿El horno para bollos?
-El motivo para no hacer fiestas, ni celebrar muchas cosas, para que casi todo estuviese prohibido o mal visto o fuese inoportuno... era que 'no estaba el horno para bollos'... Tanto tiempo pasó sin estar 'el horno para bollos', que me pregunté si alguna vez habíamos tenido horno. Ya hemos llegado. ¿Preparada para el Tercer Grado?
-¿Les cuento que nos conocimos en un bar tomando copas y que ya pasé esa noche contigo?
-A mi padre le haría mucha ilusión que se lo dijeses; sigue creyendo que soy gay... y mi madre... bueno, ella entendería por 'pasar la noche' que estuvimos jugando a cartas o al dominó.
-No creo que sea tonta...
-Es lo que querría entender y es, por tanto, lo que entendería... En fin, ánimo y al toro.
-Jajajaja! No seas trágico.

Un restaurante pequeño, apenas diez mesas, y sólo una ocupada, la nuestra. Es muy difícil cambiar una mentalidad, y en esas montañas, el respeto a los difuntos roza lo macabro, un culto a los muertos, cuando no una necrofilia. La crema de setas, especialidad de la casa, con un xarel·lo de Cantallops bajaron sin mayores problemas, pero la tragedia se mascaba. Casi podía oír todos los pensamientos que a mi madre se le estaban ocurriendo; de un momento a otro, empezaría el interrogatorio. Y fue mientras nos decantaban el Jumilla para el lechal.
-Entonces, ¿en qué trabajas?
-No trabajo aún. Estoy acabando la carrera.
-Uy, qué joven eres! -al acabar de decir esto, mi madre se puso roja, X también; mi padre estalló en una sonora carcajada y yo saqué el reloj del bolsillo:
-Una hora, mamá. El subconsciente te ha traicionado en un tiempo récord. X, has batido la marca de Jacques, y eso parecía imposible.
-Bueno... yo... quería decir que... no es eso...
-Déjalo, Smaug -terció mi padre medio atragantado de la risa-, no lo arregles más. Después yo soy el metepatas de la familia...

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-Debería haber contado que nos conocimos en un bar. Y que soy una amante excepcional. Ya puestos a estar en la picota, al menos moriremos matando. ¿Y tú has sobrevivido aquí?