Los negocios de la señora Qualavons
Esta semana, he tenido invasión de dragones. Con una memoria digna de mejores causas, en su auditoría han localizado todas los libros nuevos de la biblioteca y las nuevas piezas de la colección; moviendo la cabeza con la misma desesperanza que el padre de Goytisolo, han murmurado la versión montaraz del "este niño no sirve, no sirve para nada", que son las infinitas variantes del "nunca ahorrarás nada, nunca tendrás nada".
-¿Y este gorro de gendarme? Si al menos fuese de tu talla -empezó mi Ancalagón, escudriñando quién sabe qué en las marcas bastante visibles del fabricante.
-No es un 'gorro de gendarme'; en un kepis de oficial de infantería austro-húngaro. Y no necesito que sea de mi talla porque no pienso ponérmelo...
-Entonces, ¿para qué lo quieres? ¿Quieres empezar una colección?
Ahí yo me rendí... en cualquier rincón de la casa hay muestras de mi interés por el período entre 1870-1918: condecoraciones, cascos, gorras, abrigos, sables, bayonetas... incluso un viejo revólver ruso de 1910 oculto en un cajónque regresó a su lugar a los pies de Ajmatova y Mandelstam cuando mis dragones volaron de vuelta a su nido en las montañas... Para cualquiera sería evidente que la colección está ya consolidada, menos para mis padres, que en cada pieza encuentran solo trastos, polvoy una forma nueva de dilapidar mis parcos ingresos.
-¿Y esta pulsera? ¿Ahora te da por eso? -porque no hay cosa que más aversión le produzca a Ancalagón que cualquier palabra, pensamiento, acto u omisión que pudiera interpretarse lejanamente como sospechoso de amaneramiento, sin importar lo retorcida y cogida por los pelos que tenga que ser la interprentación.
-Es un regalo para A... (mi hermana).
-A tu hermana no le van estas cosas.
-Yo creo que es bastante su estilo. Además, es muy antiguo, es sasánida -lo confieso, son malvado, utilicé el adjetivo sabiendo que ni lo conocía ni le interesaba lo más mínimo, pero mi paciencia estaba agotándose.
-¿Quieres decir que es tan antiguo? -puso un gesto de escepticismo y soltó el bracalete de plata y lapislázuli como si no fuese más que una burda imitación. Podría haber dado más explicaciones, pero esta conversación-interrogatorio se producía mientras intentaba acabar de leer unos textos en latín para completar unas tablas antroponímicas del siglo XI y mis nervios estaban al borde del colapso.
Siempre dejan dos días engañosa tregua antes de arrancar con la auditoría; así que cuando las visitas son de fin de semana, transcurren casi con armonía; pero ¡ay, si se alargan! Ahí es el crujir y rechinar de dientes... Así que el sábado por la noche, inmisericordemente diseccionada ya toda mi vida -mi alimentación, mis hábitos de sueño, mis gastos, Kuragin-, no tuve ningún remordimiento al anunciarles que cenaría con unos amigos. La cena, en realidad, era un cena de negocios que Carlos había organizado.
Un melanoma fue la excusa que Carlos necesitaba para forzar su prejubilación del banco; otros más jóvenes llevaban ya dos años disfrutando de no tener que madrugar para seguir sin hacer nada, mientras tenía él que seguir aprobando por imperativo empresarial hipotecas y préstamos que en conciencia denegaría y no pudiendo ejercer ninguna de las ideas empresariales que tenía. Pero cuando Dios cierra una puerta, el diablo abre una ventana, y un pequeño problema en la piel que la cirujía ha resuelto sin ir a mayores fue la excusa que necesitó para forzar su retiro tras cuarenta años contando dinero ajeno, "el más deprimente y estúpido de los trabajos", suele decir Carlos, pero que le ha permitido tejer una extensa red de contactos desde cuyo centro, va conectando los hilos que pueden dejarle beneficios. Porque ahora es gestor de bienes inmuebles, localizando compradores a quien quiere vender y tierras a quien quiere construir. Con una comisión, por supuesto... Le acompaño en algunas reuniones para interpretar los datos urbanísticos y porque también le viene bien transmitir cierta imagen de profesionalidad y no de diletantismo... Y así va nutriéndose mi bodega con caldos interesantes.
Ese era el tema de la cena del sábado. La señora Qualavons, una sexagenaria bajita y pizpireta, tenía negocios que tratar e impuso como condición que fuese durante una cena informal en el Petreis, la cocina más reputada de la comarca.
-Dile a X que venga... A Conchita le gusta ejercer de matriarca y reunir a cuantos más mejor.
X siempre ha tenido curiosidad por saber a qué nos dedicamos cuando le digo que acompaño a Carlos a una reunión; además, la señora Qualavons es la araña de la tela de las relaciones sociales de la comarca. Por eso hay tanta complicidad entre Carlos y ella, porque son dos arañas que reinan en sus telas.
-¿Cómo voy a ir? Es una cena de trabajo. Además, ¿qué voy a ponerme? -es evidente que no pensaba perderse la cena.
-Con cualquier cosa estás preciosa.
-Eso no me ayuda lo más mínimo...
-Pero te hace sonreír.
-Sí, será muy adecuado ir a cenar vestida solo con una sonrisa. ¡Suelta! En lugar de intentar besarme, ayúdame, ¿quieres? ¿Me pongo el vestido turquesa?
-No vamos a una boda. Además, yo creo que el color es azul de Prusia...
-Hace un año habría jurado que esta discusión sólo podría tenerla con un gay...
-Ancalagón ha superado hace horas mi capacidad diaria de disparatar sobre ese tema. ¿Por qué no te pones el vestido de lino?
-¡Porque estamos en otoño!
Nunca entenderé la costumbre de vestirse según el calendario, y no según el termómetro. Al final, se puso el vestido turquesa (que es azul de Prusia), como había decidido desde el principio, y estaba preciosa. Mesa para seis en un salón privado del Petreis, chardonnay para el aperitivo y el run-run de fondo de las conversaciones a voz en grito de los otros salones...
El marido de la señora Qualavons es un hombre taciturno, uno de estos hombres tallados de una sola pieza, un pagès de otra época, para quien los negocios, las inversiones, las compraventas de su mujer son poco menos que sánscrito. Porque su interés está en la tierra, en las viñas, en optimizar la calidad, replantando las variedades de cepas en los suelos más aptos, sin preocuparle arrancar las que no lo estén, por muy plantadas por el abuelo Qualavons que fuesen. Ese es todo su horizonte; el resto, le aburre demasiado. Pero es la sensatez que la señora Qualavons necesita para refrenar su inquietud.
Aún no habíamos acabado el foie tibio sobre lecho de frutos rojos, acompañado de un vino navarro de vendimia tardía, cuando ya se había cerrado un acuerdo sobre unos terrenos que la señora Qualavons heredara en un valle pirenaico, para cuyo desarrollo habría que elaborar un Plan Parcial.
-¿Del Plan te encargas tú?
-Desde la empresa en la que trabajo le haríamos un anteproyecto para presentar en el Ayuntamiento; pero creo que el Plan Parcial debería desarrollarlo el comprador, porque sería injusto marcarle un pie forzado cuando no es necesario.
-¿Por qué no puedes hacerlo tú? Se pagará lo que haya que pagar...
-Por supuesto, pero tengo un acuerdo con mi empresa para no hacer trabajos por libre...
-Carlos, te has buscado un socio peligroso: no necesita más dinero del que ya tiene... Bonita, a ver si puedes ponerle un poco de sensatez en esa cabeza tan abarrotada.
-Jejeje, me gustan así de estúpidos.
-Carlos, no sacaremos nada bueno de estas generaciones -sentenció con cómica desesperación.
Con el tártar de esturión y aguacate desplegó Carlos unos adosados en la Cerdanya, cerca de una estación de esquí...
-¿Y el arquitecto que piensa?
-Que son demasiado caros para lo que son...
-Carlos, ya te he dicho que te has buscado un socio demasiado peligroso... Pero pienso lo mismo. ¿No tienes nada más?
-Unas parcelas para viviendas aisladas... X, ¿le puedes mantener la boca cerrada antes de que me estropee este negocio también?-bromeó; Carlos presentó los adosados por deferencia a su vendedor, no con la intención de venderlos en esa cena...
-Ya veo -la señora Qualavons, que nunca fue a la Universidad, entendía los planos con una inmediatez que habría hecho suspirar a la mitad de mis profesores-. ¿Qué limitaciones pone el plan?
apenas habíamos dado cuenta del chateaubriand con un Priorato de garnacha peluda y cariñena cuando el compromiso de compra y el cheque correspondiente ya estaban en la mesa.
El marido de la señora Qualavons se despidió antes del postre; es ya tarde y estamos en época de vendimia... ni domingos ni festivos... y la mujer de Carlos se iba con una amiga a un concierto de jazz; lo sentí por X, porque se pasó casi toda la noche hablando con los dos que se iban...
Tarta de chocolate con mermelada de naranja amarga. Aunque 'tarta' es menos preciso que 'chocolate fundido recubierto de corteza de chocolate'... y un oporto. Cuando creí todo concluido y me disponía a disfrutar de una copa sin tener que pensar en leyes urbanísticas ni ordenanzas urbanas, la señora Qualavons se acercó a la mesa, apoyó los codos, juntó los dedos por las yemas, y en un tono bastante más bajo, comentó:
-Hay otra cosa que quiero vender...
Silencio. El camarero traía café (nadie lo pidió con sacarina, deo gratia) y Carlos se encendía un Edmundo... la señora Qualavons, por primera vez incómoda desde que la conozco, sacó un paquete de Dunhil mentolados y se los pasó a X. Una copa de Calvados y tres Jameson con hielo.
-Ya sabes, Carlos, que invertí mucho en el asunto de... y que me pilló la quiebra... Fue un golpe duro, pero lo superamos... Bueno, han empezado a indemnizar a los acreedores y hace dos meses que me dieron unas cosillas... que querría vender rápida y discretamente... EsLa Poma Negra.
Carlos se atragantó con el humo del Edmundo y X escupió por aspersión el Jameson que se estaba llevando a los labios...
-¿Usted es... la propietaria de LaPoma Negra?
-Ha sido un accidente, bonita... desde hace dos meses y hasta cuanto antes -miró mi cara de desconcierto y se rio-. Creo que no entiendes nada... La Poma Negra es...
-Un lugar donde los hombres van solos o con otros hombres -resumió finalmente X, cuando era evidente que Carlos estaba muy ocupado encendiendo su Edmundo-. ¿Qué quiere hacer exactamente con ese lugar, Conchita?
-Venderlo. No quiero tener nada que ver con eso...He aumentado el personal de seguridad, he contratado un administrador y unos relaciones públicas, se hacen espectáculos que prefiero no saber, actuaciones de famosillas que dicen ser cantantes... ya me entendéis. La verdad, en estos dos meses ha cambiado mucho -cocluyó, con cierto orgullo-. ¿Por qué no vamos a verlo?
-¿Invita la casa, Conchita? -sonrió Carlos detrás del humo del habano.
-¡Claro que invita la casa! ¿Eh? ¡Espera! ¡La casa paga las copas! ¡Nada más! ¿Ves por qué quiero deshacerme de eso? ¡Preferiría ahorrarme este tipo de bromas! Y mira que es negocio rentable, con el bar, y el hotel... casi 40.000 euros mensuales...
-Yo creo que podemos encontrar inversores sin mucho esfuerzo...
-No quiero inversores... Quiero compradores. Lo dejo por cinco millones... sabes perfectamente que es mucho menos de lo que vale. Pero ya estoy muy mayor para hacer de madame... ¿queréis verlo cómo ha quedado?
-¡Vamos! -se apuntó Carlos...
-Creo que X y yo iremos a otro sitio... No me gustaría encontrarme con gente conocida...
En el pub de Ramón, escuchando algo de jazz y tomando un gin tonic, X no podía parar de reír.
-Nadie organiza las veladas como tú... Cena en el Petreis y, si me despisto, copa en La Poma Negra!











Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

solofantasia dijo
uf, ¡menuda cena! yo lo de las invasiones de dragones lo llevo fatal y uf! ¿cómo piensas que una va a ir vestida de cualqueir manera a cualquier lugar!NO;NO; NO ...todo influye en la elección de un vestido excepto el tiempo que haga . No intnetes nunca aplicar la razón a "elvestidoperfectoparasegúnquemomento" Es pura religión, es un...jeje.Se me va la olla pero es que ¡Anda que no pienso yo ná qué me pongo cada vez que voy a currar o a cenar con los amigos/os porque antes muerta que sencilla!!!!!!!!!!!!!!!!!
2 Octubre 2007 | 07:54 PM