Nunca vi la película de John Houston. Cuando leo en la contraportada 'Basada en novela/pieza teatral de Tennessy Williams', la devuelvo delicadamente a su sitio, pensando, "Quizá otro día", y es que De repente, el último veranof ue suficiente para mí... Supongo que fue mala suerte, como si alguien quisiera acercarse a Bergaman y lo primero que se merienda es Persona.

Lo más probable, es que, si no se suicidó al acabar la película, le salga una urticaria cada vez que oiga nombrar al director sueco (y estos días, con eso de que se ha muerto y los homenajes, retrospectivas, especiales y demás... puede convertirse en crónica).

Nunca vi La noche de la iguana (ni tampoco entré en Granada), pero la película nos prestó el término con que describir en mi grupo de amigos ciertas noches un tanto extrañas. No es la única expresión que, extraída de una canción o de una película, resume nuestra percepción de una situación... Es jugar a un código secreto, a pronuciar una frase aparentemente inocua que expresa toda una realidad sólo comprendida por los iniciados... Pondré las más habituales:

1. Y un señor llamado Bernard. Esta la sacamos de Blackader (somos leales seguidores de esta magnífica serie protagonizada por Rowan Atkinson)... significa algo así como 'Todo hijo de vecino'

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2. Soy yo, Leclercq (de la serie Aló, aló); cuando alguien dice algo evidente o de sobras conocido, cuando está 'inventando las sopas de ajo'

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3. La noche de los generales, título de una excelente película protagonizada por Peter O'Toole, Omar Shariff y Donald Pleasance

Para nosotros, significa que todo lo imaginable sale mal, y que lo que podía salir mal, ha salido peor.

4. Podría ser peor, podría llover: De la delirante parodia de Mel Brooks El Jovencito Frankenstein... no necesita comentario.

5. Este puede ser el principio de una gran amistad, de Casablanca, evidentemente... En las partidas de cartas o de rol o de war games, cuando un error del adversario nos beneficia.

6. La noche de la iguana... Noches extrañas, en las que uno está fuera de lugar, como un pulpo en un garage, con la vaga sensación de estar haciendo de antropólogo en lugar de divertirse, según los pintorescos personajes que hay a nuestro alrededor.

Tenemos más frases, pero hoy explicaré mi noche de la iguana...

Ayer, X se empeñó en que conociese a sus amigos, que montaban no se sabe muy qué en la kasa okupada del lugar (que de okupada tenía lo mismo que yo de primera bailarina del Bolshoi, ya lo veremos). Durante estas semanas, he inventado todo tipo de excusas para evitar coincidir con esa gente, porque el hecho de que acepte y tolere la existencia de individuos cuyas necesidades higiénicas sean inferiores a las mías no significa que quiera compartir mi Lebensraum, mi espacio vital, con ellos. Pero ayer X planteó la propuesta con un tono que no dejaba lugar a réplica o excusa, bajo pena de dormir en el sofá una semana, así que, armándome de paciencia y echando en falta un salacot, al salir de trabajo fuimos hacia allá.

-Y en esta ciudad tan pequeña, ¿cómo es quela policía aún no han desalojado a los okupas? -pregunté, ingenuo de mí, al llegar a la casa en cuestión, semi en ruinas, con la A anarquista, bien pitarrajeada en todas partes, conviviendo sin mayores problemas con banderas esteladas (la bandera de Estat Català, la organización política que en los años 20 y 30 propugnaba la independencia de Catalunya por todos los medios y que ahora es un símbolo más del cacao mental de muchas personas), el retrato del Che, hoces y martillos... en fin, un auténtico monumento a la ignorancia y la contradicción.
-Es que en realidad no está okupada... es de la familia de uno de mis amigos, de Xavi...
-Ahhh, ya veo... muy coherente... es fácil ser hippy si papá te paga...
-No empieces -abortó X inapelablemente un discurso que iba a quedarme muy bien sobre cómo la gauche divine francesa de los sesenta y setenta se había transmutado en esa masa informe de los antisistema con VISA...
-Pero al menos te darás cuenta que mi sola presencia en esta casa más caída que de pie me puede traer problemas... si hay un accidente, pueden denunciarme por no haber avisado de su estado...
-No te preocupes; el padre de Xavi mandará mañana unos obreros queempiezan susvacaciones para que les reformen la casa...
-Por favor, si no quieres que haga chistes, no me cuentes estas cosas.

Parecía que éramos los últimos, quizá porque éramos los únicos que no ¿vivíamos? ¿acampábamos? ¿vivaqueábamos? ¿nos refugiábamos? allí. El suelo crujía, no por ser de tablas, sino porque no había visto una escoba desde que quemaron a la última bruja en Europa, amén de estar bastante pegajoso... La sala era muy grande, y mientras unos se entretenían con diábolos y otros juegos malabares, otros daban buena cuenta de unas litronas tibias y más allá alguno se liaba un cigarrillo... Yo, muy digno con mi traje gris perla, mi corbata, el pañuelo a juego, el panamá y la cartera, en medio de lo que parecía Santo Domingo después de una guerra nuclear.
-¡X, has venido, tía! ¿Dónde te metes? No te vemos nunca... ¡Ostia, has traído al maromo! -se secó la mano en la camiseta, morada, por supuesto, y me la tendió-. Soy Xavi... esta es nuestra komuna... ponte kómodo, tío, estás en tu kasa...
"Para que esto fuese mi casa, antes debería meterle Zotal (un insecticida de uso ganadero)", pensé, mientras le estrechaba la mano cordialmente. He de reconocer que es un tipo simpático-. He traído una botella de vino.
-Joder, tío, qué formal... no hace falta, que ya tenemos nosotros, pero gracias! Eres como mi madre, que no puede ir a ninguna parte con las manos vacías! Ribera de Duero... ¡Ostia, este vino estará de puta madre! No te pases tanto, otra vez!
-No te preocupes, compré seis botellas la semana pasada... Es un buen vino, un crianza...
-Somos más de birras, ¿sabes? Ven, que te presento a la peña. Tíos, este es Theo, el que está con X.
-No pareces tan mayor -dijo una chica, de edad indefinida entre los doce y los cuarenta- dijo X que tenías 30 tacos...
-32. Es que me conservo en alcohol
-Como todos... ¿qué bebes? ¡Trae una birra para el abuelo!
En menos de diez minutos, me había convertido en 'el abuelo' del clan... La cerveza, una Estrella, caliente... De repente, alguien llegó con un 'pastel de maría' . Me había pasado la noche intentando explicar a una chica algo perjudicada que, ni quería 'ponerme cómodo' con una camiseta morada y unos pantalones bombachos en lugar de mi traje de lino gris perla ni, por supuesto, me interesaban en absoluto sus escarceos sexuales con todo lo que se moviese; el asunto del pastel de maría ya superaba con creces mi capacidad sonreír como si no pasase nada... me picaba todo el cuerpo y tenía la sensación de que X y yo éramos los únicos que nos habíamos duchado más de dos veces en el último mes. Como irnos tan pronto habría sido grosero, me metí en la cocina y me pasé el resto de la noche exprimiendo naranjas para un brebaje abominable que llamaban vodka y que, de haber tomado un sorbo, mi úlcera me habría partidolas piernas por insensato... Pero, al menos, ya no tenía que seguir escuchando despropósitos sobre lo alternativos y originales que eran todos, vestidos igual y hablando igual...
a la una de la madrugada, cuando ni quedaban naranjas ni neuronas ni estómago sano, rechacé amablemente la invitación a pasar la noche allí y llevé a X hasta mi casa, no con ánimos de prolongar la noche, que el pastel de maría había hecho mella en su coordinación y en su sentido de la discreción... Juro que la próxima vez que haya fiesta okupa, seré yo el que esté okupado.

PD: Hoy (2 de agosto), Caracol me ha hablado de un post que escribió sobre tema parecido... hilarante y escatológico, lo recomiendo vivamente:

http://www.lacoctelera.com/trujo/post/2007/06/01/-me-gustan-mujeres-todas-mujeres-absolutamente-todas