"-La vida es injusta, Calvin.
-Ya lo sé. Lo que me fastidia es que nunca es injusta a mi favor"
(Bill Watterson, Calvin & Hobbes)

¡A Dios pongo por testigo que jamás pensé empezar un post con este título! No, no temáis, X y yo no hemos tenido ningún accidente desafortunado... El complejo paternal, la desazón y el desamparo es por otro hijo que empieza a andar solo y que no lo hace con muy buen pie...

Durante dos años, he vivido toda la gestación y crecimiento de mi primer hijo, un grupo de 32 viviendas en un pueblecito costero, agrupadas en cuatro bloques, con jardín común, piscina comunitaria, pista de tennis y zona de juegos para niños... Han sido dos años, desde los primeros esbozos hasta que la semana pasada entregamos ya las llaves a sus propietarios, bastante interesantes, casi diría intensos, porque dan más trabajo estas 32 viviendas de alto standing que un bloque de 68 de nivel medio... Viviendas de esas que no podré comprarme jamás, ni con una hipoteca a ochenta años, pero que ha sido divertido hacer.

No sólo por el precio de venta, sino por inclinación personal hacia el perfeccionismo, no podía yo permitr que nada quedase al azar, todo tenía que quedar 'atado y bien atado' (por favor, no me toméis en cuenta la procedencia de esta frase). Se cuidó en los interiores incluso la disposición óptima del mobiliario para mejor aprovechamiento de las vistas, del sol (o de la sombra), sin contar, evidentemente, con los acabados, que llegaron incluso a derribarse los que no cumplían con nuestras exigencias de calidad. También en las zonas comunes fuimos meticulosos hasta lo patológico; así que diseñé el jardín, con todos sus elementos, elegí cuidadosamente el mobiliario: farolas, bancos, papeleras... para un diseño coherente; las puertas de entrada a la urbanización no eran rejas, sino que también fueron cuidadosamente estudiadas paraalbergar la entrada, los buzones y los contadores de las distintas instalaciones en un conjunto unitario. Durante tres meses, estuve discutiendo con empresas suministradoras de electricidad y de agua, porque me negaba a que la puerta de los contadores fuera la puerta de chapa inoxidable cutre que ponen en todas partes; hicimos ensayos para demostrar cómo una puerta de cristal opaco antivandálico cumplía los mismos requisitos que exigían y, además, no desentonaba con el conjunto. Catas edafológicas y estudios climáticos nos aconsejaron qué especias arbóreas y arbustíferas se adaptaban mejor al jardín, y los árboles se distribuyeron, además de teniendo en cuenta (evidentemente) toda la red subterránea de instalaciones, las sombras y las flores que producían...
El entorno de la piscina se resolvió con una llanura de madera, para evitar que nadie se abrase los pies al salir del agua, como suele ocurrir con las de hormigón o baldosa... Una de las paredes de la piscina es de piedra que, sobresaliendo de la lámina de agua, se vuelve un gran macetero de especies vegetales colgantes sobre el agua, de colores amarillos y azules y rojos...

Bueno, en realidad, todo esto era así hace una semana, cuando contemplé acabado a mi hijo y "vi que lo hecho era bueno". Ayer por la tarde, a última hora, pasamos a ver cómo estaban las cosas y casi me dio un ataque de nervios. Porque seguimos siendo un intratable pueblo de cabreros, y lo que en el resto de Europa serían zonas comunes, aquí es tierra de nadie, y da lo mismo que sean viviendas de protección oficial que segundas residencias de alto nivel... seguimos siendo igual de incivilizados y salvajes.

Unos simpáticos lugareños habían decidico reventar los buzones de correos con unos petardos que, vistos los resultados, los debieron distraer de una mina asturiana; Cuando eso reventó, la verdad, los que lo oyeron debieron pensar que estaban en Bagdad; mañana se cambiarán todos los buzones dealuminio anodizadopor otros más resistentes a los salvajes, pero evidentemente de peor aspecto; no se ha aceptado mi propuesta de acompañarlos de dispositivos que descarguen 20.000 voltios.

De las 32 viviendas, ocho son en planta baja, con jardines privados... dos de ellos han decidido, sin encomendarse a Dios ni al Diablo, plantar unos olivos en su jardín... Sin tener en cuenta que debajo está el parking, que no hay suficiente tierra vegetal para absorber las raíces, sin pensar en el riego... en fin, que antes del verano los olivos de las narices nos traerán problemas. Y yo me pregunto, ¿qué coño les costaba preguntar, a nosotros o al jardinero o a quien fuere si era posible plantarlos? ¿qué demonios les costaba comprobar con el plano que todos tienen que debajo de sus raíces está el parking y que pasa la red de riego? Se han comportado como quien se compra un aparatito electrónico y en lugar de leer las instrucciones, se ponen a trastearlo hasta que "esto no funciona; te han vendido algo averiado". Otro de las plantas bajas, amaneció una tarde como Goethe, gritando 'Luz, más luz' y, en lugar de comprar un par de apliques en la tienda de turno, como se supone que haría persona civilizada, se armó de piqueta y destornillador y, con alevosía y nocturnidad, se llevó dos de los faroles bajos de los jardines comunes... el hombre lo ha negado y, cuando le indicamos que las balizas tenían el logotipo de la empresa, en el más puro estilo medio oeste americano, nos exigió que saliésemos de su propiedad... Me lo imagino meciéndose en el porche con la escopeta en las rodillas por si volvemos.
La legislación exige que la piscina esté cerrada del resto de las zonas comunes, para evitar que los niños se caigan al agua y salir en las noticias... La ley es igual para todos, pero para unos es más igual que para otros, y estos otros han decidido que el asunto no iba con ellos, han quitado las puertas, que han tirado sobre uno de los parterres para que oxiden a gusto y se han quedado tan anchos. Por supuesto, el macetero con las plantas colgantes sobre el agua ha sufrido la envidia de las señoras, que las han arrancado todas para llevárselas a sus jardines, terrazas o balcones... Les advertimos que el suelo de madera tenía que ser tratado por un mantenimiento especializado dos veces al año, pero alguien ya ha encontrado a un mi cuñado que lo hará a mitad de precio... Auguro que, en tres años, la llanura de madera ha sido hormigonada. Por cierto, incluso latas de cocacola sacamos ayer de la piscina, además de comprobar que alguien se había dedicado a tirar tierra y piedrecitas... Ya veremos cuánto dura la depuradora.

Un buen hombre, que fuma a escondidas de su mujer, no tuvo mejor ocurrencia, por evitar que el detector de humos de su cocina lo delatara, bajar al trastero a apurar el pitillo... Si el detector de la cocina es sensible que casi mereceríamos mención especial del Ministerio de Sanidad por haber construido las primeras cocinas antitabaco, no os cuento la precisión del del sótano, que hizo saltar todas las alarmas no bien el clandestino fumador hubo dado dos caladas. Con toda calma del mundo, al susodicho no se le ocurre otra cosa que desmontar la alarma del sótano... ¡La ley de Protección contra Incendios le iba a fastidiar a él su refugio de eterno fumador que lo está dejando!

Pudimos también comprobar que hay un artista en la comunidad. Paleolítico, pero artista. Con una llave, punzón o piedra de silex, habían estado grabando en una puerta de ascensor; por desgracia, no era un bisonte o un ciervo como habría cabido esperar de estos cavernícolas; el muchacho encontró más divertido retratarse las partes... Allí ya me derrumbé; me quedo un solo segundo más y quemo los cuatro bloques.