TRASLADO
Como ya he dicho en algún sitio, me mudo. No cambio de país ni de trabajo, ni siquiera de ciudad... ni tan sólo de barrio. Podríais decir, y no os faltaría razón, que mayor recorrido hacen en su casa los Beckam para desayunar que yo para cambiarme de piso. Es lo que tiene haber sido un negado para cualquier deporte desde la más tierna infancia y no menos negado para hallar un uso práctico y lucrativo a la propia inteligencia. Con estos precedentes, difícilmente tendré nunca una casa solariega y blasonada que guardara, a más de otras cosas raras, un viejo sillón de cuero y una mesa apolillada, ni sobre la chimenea el retrato de un 'mi abuelo' que ganara una batalla, con una mano cruzada en el pecho y la otra apoyada en el pomo de una espada (Gracias, de nuevo, León Felipe, por prestarme tus versos); tampoco conduciré un 'haiga' tan grande como mi ego, aunque en esto también influye que jamás me sacara el carnet de conducir... Tampoco puedo decir que todo mi ajuar sea un libro y una silla de paja, porque mi afán de coleccionar ha hecho que la acumulación de objetos sea inconmensurable. Sencillamente, dejaré un piso minúsculo para entrar en uno pequeño.
'Això sembla els Encants!' ¡¡Esto parece Els Encants!' (antiguo mercado de antigüedades y trastos viejos en desordenado batiburrillo de la Barcelona de la postguerra), brama mi madre en cada invasión de dragones. Llevo más de dos semanas con la descorozonadora tarea de empaquetar, porque por más que uno pase horas traginando cajas y trasegando trajes, apenas se aprecia avance alguno; sólo dos estanterías han quedado libres y ya no tengo suelo libre donde dejar cajas... así que alcanzar la cama es cada noche una especie de ginkana. X dice que vivo saltando obstáculos y esquivando golpes, que he hecho cotidiano lo que, con algo de barro, sería un campo de entrenamiento militar... Barro no sé, pero remover libros levanta polvo como para conmemorar un 11-S. Y mi alergia ha hecho acto de presencia. Soy alérgico al polen de las gramíneas, no al polvo, pero la realidad no impedirá a mi madre emitir su inmisericorde juicio sobre las consecuencias físicas de mi desorden, mi acumulación de objetos y lo innecesario que es tener tantos libros. Porque, ¿qué respuesta se le puede dar a una persona que pregunta '¿para qué quieres tantos libros?'?. No se me ocurrió otra que 'para presumir ante las visitas', pero es una peligrosa arma la ironía, que los montaraces tienden a no entenderla... Y cuando empieza con el desorden físico, continua concatenando juicios sumarísimos sobre el desorden moral, mi incapacidad para ahorrar, que debería empezar a pensar en comprarme piso y formar familia, y dejarme de andar zascandileando por ahí... Cada invasión de dragones se convierte en un 'pongamos en la picota la vida de Theo'... Pronto le llega el turno a Kuragin, que estos días disfruta más que nunca ejercitando su agilidad sobre las pilas de cajas y las columnas de libros. Porque han podido mis dragones diagnosticarme lo que ningún médico consiguió jamás,que es alergia a los gatos. Porque, si para Salinas la alegría más alta es vivir en los pronombres, para los aborígenes de la montaraz comarca de mis padres no hay alegría más alta que vivir en los prejuicios. Y contra los gatos tienen todos los prejuicios imaginables, los atávicos contra la brujería (los gatos y las brujas son la misma cosa en las montañas) y los más modernos que asocian gatos y gays...
Hay una natural tendencia a aprovechar la mudanza para hacer limpieza; claro que se corre el riesgo de que en la emoción de reducir los paquetes uno acabe tirando algo realmente necesario. Por eso, sofoco cuanto puedo ese ímpetu y voy trasladando mis mathoms de casa a casa. En esta mudanza, mis dragones han decidido inopinadamente venir a ayudarme a empaquetar... no nos engañemos, vienen a forzarme a deshacerme de la mitad de las cosas, además de emprender la auditoría sobre mi vida que hace dos años que tienen pendiente...
Por suerte, X no estará mañana cuando desembarquen. No porque no quiera presentarla (que tampoco me apetece mucho, la verdad), sino porque sin duda se pasaría al enemigo... Porque lo tengo decidido, voy a crear una ONG que defienda el derecho a vivir como un hobbit, cómoda y desordenadamente.
Que no hagan callo las cosas
ni en el alma ni en el cuerpo...
pasar por todo una vez, una vez
solo y ligero, ligero, siempre ligero.
Que no se acostumbre el pie
a pisar el mismo suelo,
ni el tablado de la farsa,
ni la losa de los templos,
para que nunca recemos
como el sacristan
los rezos,
ni como el cómico viejo
digamos los versos.
La mano ociosa es quien tiene
mas fino el tacto en los dedos,
decia Hamlet a Horacio,
viendo
como cavaba una fosa
y cantaba al mismo tiempo
un
sepulturero.
No
sabiendo
los oficios
los haremos con
respeto...
Para enterrar
a
los muertos como debemos
cualquiera...
menos un sepulturero.
(León Felipe, 'Romero')













Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

eteriel dijo
ja,ja..la casa de los Beckan:qué locura...con tanta gente sin techo por ahí....prefiero a Brad y Angy (has visto qué confianza),por lo menos Adoptan niños y Ayudan a to dios..!!!! y encima hacen peliculas decentes(sobre todo él)!!!!
Saluditos Elfiticos,Hobbit...
Ya ves,todo queda en la Tierra Media,por mas que parezca el Mercadillo..!!!
Buennn diaaaaa....
28 Junio 2007 | 03:10 PM