COLECCIONES
ELPATIODEMICASA ha escrito en su blog este divertido post.Y lo divertido es necesariamente inteligente; sino, es cómico o bufo o cualquier otra cosa.
http://www.lacoctelera.com/elpatiodemicasa/post/2007/06/20/palabras-graciosas
Colecciones... Ya de niño apuntaba maneras de antisocial, porque nunca me interesó el fútbol ni tuve jamás en mis manos un cromo de futbolista alguno. La verdad, no habría sabido qué hacer con eso... Porque mi padre, con la excusa de que mi madre tenía mejor formación y estaba más preparada para ello, abandonó alegremente nuestra educación en sus manos y no volvió a preocuparse hasta que ya era demasiado tarde. No por tragedia alguna, ni por odio ni nada de todo eso que es argumento básico en las películas de A3 los sábados por la tarde... sino que cuando quiso saber qué nos interesaba, no entendía lo que le explicábamos. En su descargo, diré que ha hecho ímprobos esfuerzos por comprendernos desde entonces, pero si ha conseguido tener una idea aproximada sobre a qué me dedicó y que estudio ahora, e incluso ayudarme localizando topónimos antiguos para mi tesis... en el caso de mi hermana, aún no sabe muy bien ni qué acabó estudiando ni a qué se dedica ni qué quiere hacer...La situación es que, cuando mi deportista padre quiso darse cuenta, tenía en casa un hijo que mal iba a seguir sus pasos, bonachón, sedentario y hogareño. Lo de hogareño lo he ido suavizando con los años y he sustiuido la bonachonería por cierta bonhomía irónica... Pero sedentario, sigo siéndolo un rato... Tantas horas sentado, empiezo a parecer una pera.
"Mas, váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza" (Quijote, I parte, cap. XIX), que no he venido aquí a hacer dormir a nadie (gracias, León Felipe, por prestarme el verso). De colecciones, quería hablar... Apenas tenía seis años cuando uno de mis tíos me regaló unas cuantas monedas para empezar una colección; poco después, otro de mis tíos me inició en la filatelia. Poco contaban ellos con la capacidad descorazonadora de mi madre para todo lo que se escapase a sus esquemas radicalmente racionales: "¿Colecciones? Sólo son trastos que acumulan polvoy gastan dinero estúpidamente". Por supuesto, su oposición sólo hizo aumentar mi pasión por compilar... Hasta hace muy poco tiempo, nunca consideré que reunir una biblioteca o una discoteca fuese otro modo de coleccionar, pero ahora lo percibo así... Tal vez porque he logrado desposeer al término 'colección' de la carga peyorativa familiar. Meticulosamente ordenados por temas, por épocas, por idiomas(es lo único que está ordenado en mi casa), libros de historia, de historia medieval, de arte, de filosofía, poesía, novela, literatura fantástica... hacen que X se exclame sobre el horror de cajas que tendré que trajinar dentro de dos semanas cuando me cambio de piso a otro algo mayor, cerca también de mi trabajo. Casi mil quinientos libros... Dos cientos CD, porque soy de los inquebrantablemente ingenuos que siguen comprando en lugar de grabarlos...
Ya no colecciono monedas ni sellos... Regalé las que había compilado y me reservé las que tenían un significado como objeto propio, no como parte del grupo: unos sellos de la Segunda República, alguna moneda medieval, una romana que me regalara mi abuelo, otra muy especial de Luis XIV acuñada en la ceca de Barcelona durante la revuelta anticastellana de Els Segadors... Porque al final, se superpuso mi pasión de historiador a la de coleccionista, jejeje. Una moneda extraña para mí era una moneda que explicase una historia, no una que acuñara por error la cabeza de Groucho Marx...
Colecciono objetos militares. Desde los diecisiete años. Sobre todo, de la primera y la segunda guerra mundial, aunque también anteriores. Alemanes y rusos, especialmente. Dos sables de oficial de infantería prusiano (1914) decoran el hall de mi piso, junto a una bayoneta austriaca de la guerra austroprusiana (1866). En el perchero, junto a mis sombreros, una gorra de plato de oficial de cazadores de Brunswick (1906), un chascás de ulano prusiano (1908), un chacó de dragón de Galitzia (1914), una gorra de plato de oficial de caballería de la Wehrmacht (1936). Varias condecoraciones, pero ninguna nazi. No soporto la svástica. Cruces de hierro de primera y segunda clase de la I Guerra mundial, cruces austriacas, condecoraciones de la I República española, órdenes soviéticas... En el armario, cuelgan un dormán de húsar bávaro (1914), abrigos de la Wehrmacht, soviéticos, uno de oficial de artillería austro-húngaro...
Algunos los he comprado yo; otros, han sido regalos de amigos. Cada objeto tiene dos historias, pues, la propia de su época... "esta bayoneta es de la batalla de Sadowá, en que los austriacos, que aún tenían fusiles de avancarga, fueron barridos por los prusianos, que habían innovado con el fusil de aguja"; y la historia asociada al objeto: "Esta bayoneta me la regaló un amigo, C, que fue profesor mío en la universidad... Una noche, nos encontramos en un pub y acabamos cantando "A las barricadas" después de vaciar una botella de cognac". Porque esos objetos que voy compilando no son más que el estuche que conserva los recuerdos hermosos que atesoro de las personas a quienes he querido y sigo queriendo, porque incluso los que he comprado, acaban asociándose de un modo u otro a un amigo, a una amante, como los uniformes con que una ex y yo nos disfrazábamos cuando llegaba carnaval (para escándalo de esa pequeña ciudad de provincias, tan políticamente correcta como corrupta)... Y expongo estos momentos felices en forma de objeto, por temor a que me ocurra como el poema de Goytisolo, "En tiempos de inclemencia" (Creo que está en el libro Elegía a Julia Gay)
Tal mercader huyendo del saqueo
busca lugar donde esconder sus bienes
así quise hacer yo:
salvar lo mío en tiempos de inclemencia. Y enterré en lo más hondo horas e imágenes
sueños guardé.
Pero después la lluvia
borró el camino y no encontré el tesoro.









Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

solounpoco dijo
Joder, está muy bien eso de los objetos militares, aunque creo que debe ser algo dificil de coleccionar o, más bien, de conseguir. Si te apetece nos puedes enseñar algo mediante una foto o directamente nos das un pase para ese pequeño museo que tienes montado en casa.
Saludos
22 Junio 2007 | 02:42 PM