1. Culto público y culto privado. El ejemplo de Roma.

Recordamos de la religión romana dos ámbitos claramente diferenciados. Por un lado, el culto público, a las divinidades grecorromanas y al emperador. Por otro lado, un culto privado a los dioses inmediatos, del hogar (los lares) o del terruño (los dioses más latinos, antes de su contacto con las divinidades griegas, dioses como Jano o Términus) y a los antepasados muertos (los manes).
En las religiones semíticas (los tres grandes monoteísmos, judaísmo, cristianismo e islam) hay una religión culta y otra popular, que se alimentan mutuamente, pero es una única religión que recorre verticalmente toda la sociedad y cuyos aspectos populares no son más que formas más o menos degradadas y contaminadas del esquema esencial. El mundo romano clásico, en cambio,conoció la superposición de dos esquemas religiosos distintos que configuran dos ámbitos autónomos: uno, arcaico, a los antepasados, cuyo culto se desarrolla en el hogar y es dirigido por el pater familiae. Otro, copiado de los griegos y adaptado a las necesidades del Estado, íntimamente ligado al Estado, cuyas fiestas son fiestas del Estado y cuyos sacerdotes son funcionarios del Estado.
Y es esta religiosidad privada romana la que guarda un asombroso parecido con la religiosidad germánica. ¿Por contacto? No lo creo; más bien creo que es el sustrato religioso indoeuropeo, y las concomintancias son muchas y obvias. Como el pater familiae romano, el bondi (el hombre libre) escandinavo es el sacerdote que dirige el culto familiar, que controla los ritos de paso (nacimiento, matrimonio, muerte) de su familia. Y la familia germánica, como la romana, no es la familia vertical heredada del feudalismo que conocemos, sino una familia horizontal, extensa, donde se incluyen parientes que nosotros consideramos ahora lejanos, criados, esclavos, libertos, hombres que se ponen al servicio o la protección del jefe de familia...
La ortogonalidad de las ciudades romanas, con calles que se cruzan en ángulos rectos, nos ha convencido de la racionalidad de su origen. Nada más lejos de la realidad. La fundación de una ciudad repite el esquema mítico del mundo (RYKWERT: El mito de la ciudad, ELLIADE: El concepto del mito, ELLIADE: El eterno retorno), y todo un complejo ritual religioso y mágico prehelénico se desarrolla para que la fundación sea propicia. Fundamental en estos ritos son dos cosas: saber leer e interpretar adecuadamente los signos del mundo (cosa que hacen los augures con el vuelo de las aves, los arúspices con el hígado de la bestia sacrificada...) y depositar en el centro tierra de tu ciudad de origen, porque con esa tierra traes a tus antepasados a la nueva tierra.
El bondi escandinavo tiene los ojos para ver más allá de lo visible, para interpretar los presagios del vuelo de las aves (curiosa coincidencia) o los sueños. El romano acota ritualmente un fragmento de un mundo infinito con el rito de la fundación de la ciudad, y lo hace suyo con la tierra que simboliza a sus antepasados muertos; el bondi escandinavo sigue un rito no menos complejo para fundar su casa, acotando el espacio, y lo sacraliza enterrando en los cimientos los restos del antepasado mítico, del fundador del linaje: lo convierte así en dios tutelar del hogar. Y no olvidemos como los niños no bautizados se enterraban hasta principios del siglo XX bajo la sombra del alero de los caseríos vascos. La similitud es evidente; probablemente, ambos, romano y germano, en un pasado menos civilizado, sacrificaran un hombre y lo enterraran bajo la casa para conseguir una protección ultraterrena para su hogar.

2. El hamr

El bondi ve. Ve el mundo sensible, pero también el invisible. Y no sólo el bondi, sino también su esposa, la husfreja... también los niños, y hombres y mujeres cuyo nacimiento esté marcado por algo... No ven el mundo, lo leen, porque las cosas son símbolos, mensajes que nos hablan. Incluso pueden ver las almas. Porque para los germanos, las almas no son internas e invisibles, sino que pueden abandonar el cuerpo sin que medie la muerte. Al menos, una de las tres partes del alma: el hamr, la forma. El hamr nos conecta con una de las formas más antiguas de religiosidad: el chamanismo (ELLIADE: El chamanismo. Técnicas arcaicas del éxtasis); el chamán puede entrar en éxtasis y liberar su alma, viajar al reino de los muertos, llevar (o traer) un alma al reino de los espíritus, descubrir qué espíritus atormentan al vivo, provocándoles enfermedades y luchando contra ellos para conseguir su salud, viajar por el mundo físico mientras su cuerpo semimuerto descansa en la cabaña. Para este viaje, el alma del chamán adopta una forma, casi siempre de animal: el caballo para los altaicos, el coyote o el águila para los indios de norteamerica, el jaguar para los mesoamericanos, el oso para los germanos, a veces también un ave, un cuervo... Pero hay 'chamanes negros', que no trafican con espíritus sino con muertos únicamente, que liberan su alma para causar daño a un vivo, para absorber su vida; para los germanos, este hamr negativo tiene forma de lobo. Un oso es el hamr de un hombre poderoso, así como un caballoo un ciervo, porque el hamr indica qué tipo de hombre (o mujer) se es.
Durante la noche, cuando nuestra conciencia disminuye, el hamr puede quedar libre, viajar por el mundo, ver cosas... por eso los sueños nos dan tanta información. Pero, ¡ay si se despierta el hombre cuando su hamr ha salido del cuerpo! Ya no encontrará el camino de regreso, será siempre un alma perdida, aunque no provocará su muerte.. El hamr de los muertos sigue vivo, es el que contacta con los vivos, también a menudo en los sueños. Pero algunos hombres tienen la capacidad de liberar voluntariamente su hamr: los hechiceros. Liberarlo y enviarlo a cualquier parte del mundo, adquirir conocimientos de cosas y lugares muy distantes.En laSaga del Valle del Salmón, la husfreja preocupada por lalarga ausencia del marido, que salió 'i vikingu' (en expedición comercial) busca a un hechicero que le dé razones del desaparecido. El hechicero seretira a una casa solitaria, cae en profundo sueño y su hamr descubre que el bondi y sus compañeros naufragaron en unas costas. En una época tan tardía como el siglo XVIII, un obispo islandés recoge cómo uno de sus feligreses podíasaber qué hacía su mujer cuando él estaba ausente, porque dejaba su alma con ella.En la cultura popular catalana, las brujasnunca han voladoen escoba, sino que viajan metamorfoseadas en gatos. Los druidas volaban como búhos o águilas...

3. Animagos y cambiapieles

Tolkien (El hobbit) habla de los beórnidas... Beorn es un bondi: habita una granja autosuficiente, es el señor indiscutible de una especie de clan, con familia, servidores, leales... en la sala principal de su casa, como en la sala central de la casa del bondi, no hay más silla que la suya, el resto se sienta en bancos. Taciturno, pero generoso, es también un hombre poderoso, con un hamr poderoso: un gigantesco oso. Beorn, como un hechicero germánico, como un chamán del Asia Central, se retira a un casa dispuesta para ello, cae en un profundo sueño y entonces aparece el oso.
En "Canción de hielo y fuego", el lobo huargo es símbolo y totem de la casa Stark; cuando se encuentran en la nieve seis cachorros de lobo, Jon, el bastardo de Stark, reconoce de inmediato que están destinados a los seis hijos de Stark. Cada lobo es el alma de uno de los hijos, en sueños empiezan a sentir a través de su huargo; Rob y su lobo Invierno caen juntos asesinados en la Boda Roja; Bran logra caminar a través de Verano; toda la voluntad de Sansa y su fuerza desaparecen cuando asesinan a Dama, su loba... Arya acosa a sus perseguidoresbajo la piel de Nymeria...
En Harry Potter, sólo los magos más poderosos logran adoptar una forma animal: los animagos. Y esta forma animal tiene mucho que ver con qué persona sees, como el hamr: Peter es una rata, Rita la periodista, unescarabajo; Sirius, el amigo leal es un perro... y el padre de Harry un ciervo, porque el ciervo es el animal psicopompo por excelencia, el que conduce a las almas de los muertos.