0. Aclaración previa (o captatio benvolentiae)
Se hablará de religión germánica, pero las fuentes, los datos, los personajes son escandinavos. ¿Por qué? Los germanos fueron evangelizados a partir del siglo IV (recordemos a Ulfilas, que tradujo la biblia al gótico), mientras que los escandinavos (el término 'vikingo' significa 'expedición comercial'), rama norteña de los pueblos germánicos, conservaron sus fe y sus costumbres hasta el siglo XI-XII. A través de ellos, podemos comprender cómo pudo ser la religión germánica y seguir las huellas de su influencia.
1. Introducción y fuentes
Como en cualquier otra religión, el hecho religioso entre los germanos tiene dos registros. El primer registro, el registro culto, de las cosmogonías y los grandes ciclos mitológicos; un segundo registro, de prácticas cotidianas y creencias populares. El primero, una costrucción culta y artificiosa, conocido por segundas o terceras manos, desapareció, sin dejar apenas huella y sin ser rehabilitado hasta el romanticismo; el segundo, en cambio, pervivió en el subconsciente colectivo, contagió a otros grupos en contacto y sobrevivió en prácticas deformadas hasta el siglo XVIII y en la memoria occidental todavía podemos desbrozar sus huellas, sobre todo en algunos recursos literarios, motivos y personajesde la literatura fantástica.
Las fuentes más usuales para hablar de religiosidad germana no son muy numerosas, es cierto, y conviene acercarse a ellas con prudencia: Germania, de Tácito; Gesta danorum, de Saxo Gramático (s. XII) y Gesta Hammaburgensis Ecclesiae Pontificum, del obispo Adán de Bremen (s. XI). Sin olvidar, por supuesto, las grandes sistematizaciones del Edda Menor, obra de Snorri Sturlson de principios del siglo XIII, y el Edda Mayor o Edda de Saemund, anónimo de mediados del mismo siglo. Para acercarse a estas obras hay que tener en cuenta dos cosas:
1. Tácito y Adán de Bremen son observadores ajenos a la cultura que explican. Como muy bien señaló Gombrich en Meditaciones entorno a un caballo de juguetey enNorma y forma, nuestros ojos ven como les han enseñado a mirar, y por ingeniosos y curiosos que fueran ambos, no podían dejar de ver desde sus propias categorías intelectuales y juzgar y sistematizar los mitos germanos desde la óptica que ambos tenían, los mitos grecorromanos en ambos y, en Adán de Bremen, el cristianismo también.
2. Saxo Gramático, Snorri Sturlson y el anónimo autor del Edda mayor o Edda en verso (por contraposición al Edda menor o Edda en prosa de Sturlson) recopilan datos sobre la religión de sus antepasados, no la suya. Muchas cosas se han perdido en dos siglos de evangelización y otras ya no se comprenden.
Pero hay muchas más fuentes para acercarse al fenómeno religioso germano-escandinavo. No son grandes sistemas mitológicos en forma de compleja poesía escáldica, como el Voluspá o el Grímnismál, sino narraciones épicas en las que se puede ir descubriendo aquí y acullá pequeñas referencias a vida cotidiana, a creencias, a prácticas mágicas... Son las Sagas, escritas entre los siglos IX-XII, la edad de oro nórdica, divididas en Sagas de los Reyes y Sagas Islandesas y éstas, a su vez, en las la Sturlanga Saga (narración de los hechos de la principal familia islandesa-noruega Sturlung, s. XII), las Biskupasögur, o saga de los Obispos (más bien crónicas) y las Riddarosögur, o sagas de los caballeros, las más tardías.

2. La muerte.
Si para grecolatinos no hay más reino de los muertos que el Hades, los nórdicos tienen tres últimas moradas. No son cuestiones morales, el bien y el mal, la que determina el tránsito a una u otra (como ocurre con las religiones de origen semita, judaísmo, cristianismo e islamismo), sino algo tan objetivo como el modo de morir. El reino de los muertos, el equivalente al Hades, es el Helheim, la reino de Hel, diosa de los muertos; los ahogados en el mar, descansan junto al a diosa Ranna. Por último, los héroes caídos en batalla esperan junto a Wotan-Odin el gran combate del día del Ragnarök en el Valhal. Es probable que Ranna sea una diosa específicamente escandinava en el panteón germánico, dada su estrecha relación con el mar, casi inexistente en el resto de pueblos (hérulos, godos, alanos, alamanes, sajones, burgundios...).

Tres (o dos) reinos de los muertos, porque los muertos ocupan un lugar muy especial en la cultura germánica, que no conocía límites estrictos entre el mundo de los vivos y el de los muertos. No sólo por los períodos anuales en que las puertas de Hel se abrían, dejando a los muertos vagar libremente por el mundo, como el alfblöt (y esto se relacionaría con los días nefastos anuales en que se abre el mundus en las ciudades romanas, y los muertos recorren el mundo de los vivos, pero eso es otra historia). Un vivo puede obtener información (de grado o por la fuerza) de un muerto, la Nigromancia, conocida (y perseguida) en el mundo romano; es el argumento esencial de la novela El caso de Charles Dexter Ward, de HP Lovecraft. A la inversa, es completamente natural que el difunto regrese del reino de los muertos, bien sea porque es un draugr, un mal muerto, un muerto recalcitranteque regresa para atormentar a sus parientes y hacer todo el daño posible, bien porque no ha sido enterrado en la forma adecuada, o bien porque murió en una situación jurídicamente anómala (por ejemplo, fue víctima de una ofensa que no se compensó) o también incluso porque no está satisfecho con la forma en que sus descendientes administran su patrimonio. Un muerto no está verdaderamente muerto en tanto sus descendientes o herederos no han celebrado su festín de funerales, es decir, en tanto no han "bebido" su herencia (drekka erfi).
Pero también los buenos muertos regresan, motivos obligados de las sagas, a informar a los vivos, bien en su forma natural, bien en sueños. Y para esto es importante el alma.

3. El alma
Cinco vocablos designan al 'alma' en normánico antiguo; dos de ellos son préstamos: sal (relacionado con 'soul') y önd, soplo, ambos préstamos claramente cristianizados. Pero después están hamr, hugr y fylgja (Véase, por ejemplo: LECOUTEUX: Muertos y aparecidos en la Edad Media, LECOUTEUX: Una historia del doble; BRANSTON: Mitología germánica). Tres términos para definir un concepto complejo de un alma tripartita: el hamr (las palabras terminadas en consonante y erre se leen en normánico antiguo como terminadas en consonante+u+r: hamr sería hamur, Baldr sería Baldur...) o forma, la fylgjia o acompañante y el hugr como alma del mundo o subconsciente colectivo, al que podemos tener acceso y que a veces se nos manifiesta. Pocos datos hay del hugr... pero en los siguientes posts nos centraremos en el hamr, en la asombrosa creencia en un doble sobrenatural, un doble que adopta normalmente una forma animal, casi siempre un oso cuando el alma es benévola y un lobo cuando el alma es malévola... Y no cuesta nada relacionar la forma de oso que adopta el alma con los Beornidas de El hobbit, los cambiapieles.