La hora tercia sería cuando enfilamos entre viñedos y verdes campos de cereal salpicados de amapolas el camino que descendía hasta Santes Creus, gigantesca abadía cisterciense del siglo XII, primer panteón de los condes-reyes antes de trasladar sus huesos a Poblet.

A bordo del inmenso todo terreno de Carlos (sospecho a veces que lo que realmente le gustaría conducir en un tanque para asegurarse encontrar aparcamiento lo más cerca posible de su destino o aplastar al que se interponga en su labor de ahorrarse dos pasos) llegamos a la abadía con las ventanillas bajadas, cantando a voz en grito el Gloria de Vivaldi

http://www.honeyflowfarm.com/lccc/music%20files/vivaldigloria%202003/Gloria%20In%20Excelsis.mp3

Por suerte para X, la hora tercia es tiempo de misa o de desayuno, así que pocos asistieron al espectáculo de nuestro desembarco en terra incognita, aunque muchos más de los que vimos nos vieron... el temblor de los visillos en los pueblos no suele indicar corrientes de aire.

La abadia cisterciense típica, a la que volveremos cuando acabe alguno de los post que dormitan en la carpeta de borradores, tiene esta planta, según el esquema de BRAUNFELS, Wolfgang: Arquitectura monacal, ed. Barral

En el barroco, esta planta se enriquece con otras edificacions alrededor de otros patios; así, a Santes Creus se accede a través de un inmenso edificio puerta que se abre a una plaza alargada frente a la fachada de la Iglesia... emocionado, logré convencer a mis librepensadores amigos de visitar el complejo, ardua labor sobre todo cuando Lucas había localizado junto a la puerta una bodega de muy interesante aspecto con unos malbecs argentinos que requerían nuestra atención, por no hablar de la mermelada de frambuesas, con justa fama mundial.

Resonaban nuestros pasos en el adoquinado con el protagonismo que da el silencio a todos los ruidos... Los altos ventanales palatinos miraban sin ver, reflejando la sonrisa del rubicundo Febo; el espacio, vacío y silencioso era sagrado, e incluso el pagano Carlos lo percibía. Pero no se puede pretender esa sensibilidad en los de Gestión cultural, empeñados en convertir cualquier monumento en un híbrido entre Port Aventura y el castillo de la Bella Durmiente... Así que, para nuestro espanto, habían llenado las fachadas de flechas de colores, letras gigantescas cuyo significado ignoraban y símbolos que más parecían extraídos de una mala novela sobre masones o códigos secretos que de verdaderos canteros... "Cosas vederes, Sancho amigo..." En medio de ese despropósito, en crescendo a cada paso, yo muy digno con mis gafas, mi traje de lino y mi panamá, pero con el rostro tan demudado que nadie se atrevió a hacer comentario alguno...
En la entrada, anunciaban una exposición sobre el císter... Visto el preámbulo, yo temblaba ya de lo que podía encontrarme. Un mapa inmenso marcaba las abadías en Europa de los bernardos, y sin prestar mucha antención ya localicé tres clamorosas ausencias... Esa exposición podía ser apoteósica...
"¿Por qué no cogemos una visita guiada?"
"¿Para qué, Lucas? Ya nos explicará Theo...
"¿Y perdernos el espectáculo de Theo al borde del ataque de nervios?
"Bien visto. Visita guiada entonces.
Por supuesto, no necesito añadir que X votó a favor... Esperamos a que se concentrase un grupo suficientemente grande para que al guía le mereciese la pena dejar de hablar con su novia y entramos en la abadía. La exposición se llamaba 'la huella del císter', así que, en una alarde de la sutileza que caracteriza a los de gestión cultural, el recorrido estba marcado por huellas de pies descalzos por todo el pavimento... Una tristeza...
Al salir (espero que entendáis que no entre en más detalles... hay cosas que si se hacen con voluntad de blasfemia o de epatar simplemente, pueden ser divertidas, pero cuando es por ignorancia resultan muy lamentables), X me besó levemente...
-Creo que deberíamos ir a un médico- sugirió Carlos- que con todo lo que Theo se ha mordido la lengua, estará a punto de morir envenenado...
-Lo mejor fue cuando el guía empezó a hablar del simbolismo de la arquitectura del Císter y Theo gritó "¡¿Cómo?! -añadió Ramiro...
-Menos mal que nuestra dama estuvo ágil y le cerró los labios antes de que pudiese endilgarles cinco agradables horas de charla sobre arquitectura cisterciense y sistemas constructivos del medievo...
-Lo hice en defensa propia
-Yos lo agradecemos -concluyó Lucas, haciendo una reverencia y descubriéndose- ¿Qué, comemos ya? Aquí cerca hay un restaurante donde preparan un foie delicioso...

Apenas acabado el Dies Irae

http://choeurdesmarais.free.fr/disques.html

también con las ventanillas bajadas y a coro, llegamos a una antigua masía fortificada, del siglo XV, convertida en restaurante. Porque Carlos, Ramiro y Lucas conocen bien todos los restaurantes, tascas, bodegas y lugares de comidas de los alrededores y sus especialidades culinarias y vinícolas.
-¡Manel, saca algo para picar que no sea un martillo!
-¡Hombre, los tres mosqueteros! Y acompañados hoy... A ver si controláis a estos tres...
-Tráenos el foie y siéntate con nosotros. ¡y una botella de sauternes!
-Gracias, pero no puedo. Tengo la casa llena y no puedo dejar a Natasha sola...
-Nunca me acuerdo de que te casaste. ¿a quién se le ocurre,a tu edad? ¿No has aprendido de los errores de los amigos?
-No te respondo porque hay una dama delante, Ramiro. ¿Os traigo mermelada de violetas para el foie?
-Tráelo también... ¿Qué nos recomiendas para comer?
-Ya iré sacando. Me han traído unos borgoñas que no están mal...
-Venimos de Santes Creus y nos hemos quedado con ganas de malbec
-¿Malbec en Santes Creus? Tengo de Mendoza...
-Pues tráenos también.
-Un día de estos reventaréis
-Y tú que lo veas

(CONTINUARÁ)