Acosada en sus límite marítimos casi ininterrumpidamente desde el siglo V al XI por vándalos (los que dieron el nombre a Andalucía, 'tierra de vándalos', porque allí se asentaron antes de pasar a Túnez bajo Genserico), frisones, sajones, sarracenos y normandos, la Europa medieval nace de espaldas al mar; Roma desconfiaba del mar, y sus naves eran tripuladas por nautas sirios, egipcios o griegos, y también helenos casi todos sus oficiales. Y dejó este temor a una Europa contraída y alejada de las riberas, en islotes en un mar de bosques y yermos.
Para estos islotes, el agua tenía otros usos que el consumo o el riego. Era la principal vía de transporte para el escaso comercio que siguiera practicándose desde la retracción urbana del siglo III, porque era infinitamente más barato el transporte de mercancías por agua que en carretas por tierra. No había río tan poco caudaloso en el que, en un momento dado, una almadía cualquiera no pudiera ser barcaza con que cumplir los acarreos (grano, heno, vino, madera, tejidos) que exigían los señores como parte de las corveas campesinas.
Los romanos inventaron el molino hidráulico, pero no dejó de ser para ellos un divertimento intelectual, sin aplicación alguna. Al fin y al cabo, tenían rebaños de esclavos para hacer girar la muela, los instrumenta vocale, herramientas con voz, del tratado deColumela De re agricola. Para el campesino medieval, hombre dueño de sus medios de producción, pero sin otra ayuda que su propia familia y, hasta el siglo XI, quiza un máximo de cuatro esclavos, el primitivo molino horizontal hidráulico era algo ciertamente útil; las densas redes de solidaridades campesinas, muchas veces extensas familias horizontales, de la aldea, descendientes de un antepasado mítico común, construían en común el molino, propiedad del común en pro indiviso, para uso del común. Pero esto sólo era posible en cuando el río seguía siendo público... A lo largo del siglo X-XI, la privatización de lo público que es el feudalismo llevó a la apropiación señorial de los ríos... Hubo al principio resistencias de las comunidades campesinas (pleito ante tribunal condal entre una comunidad de aldea y el monasterio de Sant Cugat del Vallès, que pretendía cobrar derechos por el uso del río, que se falló a favor de los campesinos; BONNASSIE, Pierre: Catalunya mil anys enrera, ed. 62, 2 vol), pero al final el proceso fue inevitable. De manera violenta unas veces, sibilina otras (Reyna Pastor, "La profiliación", Semana de estructuras feudales en el mundo mediterráneo, ed. Crítica), los poderosos locales, los profesionales de la guerra, los milites, se adueñan de parte de lo público: la justicia, el agua, los comunales... y empiezan a cobrar derechos por el uso de prados comunales, por sacar leña del bosque, por el pastoreo, por cruzar los puentes, por derechos de pesca, por el uso del molino... Se destruyen los molinos campesinos horizontales y se construyen grandes molinos verticales, complejos y que requieren una mano de obra especializada, y un mantenimiento especializado: el odiado molinero, agente señorial que, además de cobrar el porcentaje de grano estipulado por el uso del molino (disitinto de un señorío a otro, de una tenencia a otra dentro del mismo señorío, BOLÓS, Jordi: El mas, el pagès i el senyor, ed. Curial), no duda en sisar de los sacos para su propio beneficio. Para estos molinos verticales, a los que se obligaba en muchos casos a acudir al campesino, fue esencial otro invento medieval, el árbol de levas. A partir de aquí, se multiplicaron las aplicaciones hidráulicas en la industria: los mazos de batán para curtir pieles, los fuelles de las forjas, para achicar agua de terrenos pantanosos... Porque, al fin y al cabo, el molino medieval no forma parte de un complejo sistema de regadío, como el molino musulmán, sino que es una exacción nobiliaria más, sin relación conla explotación del territorio.(BARCELÓ, Miquel et alt.: Arqueología medieval, en las afueras del medievalismo, ed. Crítica) Los sistemas hidráulicos árabes transforman el paisaje; los molinos crisitianos se implantan sin más en el territorio y, como mucho, permiten irrigar un pequeño huerto para el molinero y mantener un estanque con peces.
Pero el agua es mucho más que una fuente económica o un recurso natural... Su consumo no era muy habitual y, sobre todo en zonas más pobladas, en absoluto recomendable. Mucho más sano era el vino y, desde el siglo XII, cuando los alemanes descubren la fermentación del lúpulo y cómo fabricar entonces una cerveza mucho más ligera y líquida, el consumo de ésta. Porque a los ríos se arrojaban los cadáveres de animales muertos; en sus riberas se concentraban industrias como la tintorera o las curtidurías, con el empleo de productos altamente tóxicos...
No, los cursos de agua son mucho más que una fuente de ingresos o de alimentos; el campesino medieval, que sincretiza creencias muchas veces prerromanas con restos de paganismo romano, influencias germánicas y un barniz crisitiano, percibe en el agua que corre más significados que lo sensible, y casi todos ambivalentes: muerte/resurrección, tránsito a una nueva vida. El cristiano nace de nuevo a través del agua del Bautismo; para llegar al Hades hay que atravesar la laguna Estigia; ríos sombríos, como el Slid, cruzan el reino de Hela, el Helheim, el reino de los muertos germánico...
Si para Heráclito, un hombre no puede bañarse dos veces en el mismo río; en las creencias medievales, el hombre que sale de determinadas aguas no es el mismo que se sumergió... Y estas creencias son reelaboradas por la literatura medieval, cuando en el ciclo artúrico Lanzarote debe sumergirse para encontrarse con la dama del Lago, morir para nacer a una más elevada vida.Por eso,el reino de los bienaventurados, el reino de los Valar, en los mitos de Tolkien, está más allá del mar; los Eldar embarcaron para llegar a Valinor; en cambio, volvieron a pie a la Tierra Media (El Silmarillion). Los alumnos de primer curso del Colegio Hogwarts no entran por el camino de carros, sino atravesando el lago sobre barcas, guiados por Hagrid, el salvaje iniciador.
¿Cuántos caballeros perecieron en la espada-puente que cruza el gigantesco río tras el que está el castillo tomado por los espíritus? Otro tema apasionante, porque para celtas y germanos, los muertos no podían atravesar el agua corriente, y por eso eran enterrados más allá de un río, o arroyo o torrente. Este creencia aparece en la moderna trilogía de Abhorsen... Y Arturo espera, ni muerto ni vivo, más allá del mar, en la isla de Avalón.