Siempre es 26 de abril
Siempre es 26 de abril en el caserío Bengoechea. Cada día, las bombas de los HE 111

arrasan su pueblo, mientras los He 51 ametrallan a los que huyen. Ni siquiera sabe muy bien cómo se llama; Arantxa la bautizó el aitá que fue fusilado en Santoña, con otros sacerdotes, por los nazionales. Después, la llamaron Aránzazu, porque no podía llamarse Arantxa. Ni siquiera en casa se atrevían a llamarla Arantxa... ¿y si algún vecino los oía? Ahora ya no sabe cómo se llama, como tampoco sabe muchas cosas... su mente lo está olvidando todo. Tuvo una vida larga, con hijos fuertes y nietos hermosos, pero de todos los días de su vida, sólo el 26 de abril se ha quedado con ella. Cada día oye caer las bombas sobre Guernica como tres semanas antes cayeron sobre Durango, matando a casi 500 personas, entre ellas, las monjas del convento de Santa Susana.

Siempre es 26 de abril. Era lunes, día de mercado. Lo habían suspedido, pero los caseríos habían acudido igual a Guernica, a cambiar noticias y lo que no les había sido requisado. La villa estaba llena de civiles y gudaris que huían de un frente que se hundía. En lo más animado, a las 4 de la tarde, se oyeron los trimotores llegar. La señora del caserío de Bengoechea está escondida debajo de la cama.
-Abuela, sal, no pasa nada.
-¡Sí pasa! Ya llegan, ya llegan. Ya están aquí -y solloza como una niña, temblando, mirando hacia donde estuvo la Iglesia, viéndola todavía arder.

Orgullosos se sintieron los fascistas de su hazaña. Pero pronto habrían de percibir las nefastas reacciones internacionales. Mientras internamente se pasaban la pelota desde el Alto Mando de la Junta Militar al mando de la Legión Cóndor, Hugo Sperrle y el teniente coronel barón Wolfram von Richthoffen, se pergeñaba una nota hacia el exterior en que se culpaba a los gudaris de incendiar Guernica en su huida... como un siglo antes Napoleón acusó al gobernador de Moscú, conde Rostopchin, de incendir la ciudad antes de abandonarla. Nada nuevo bajo el sol. Porque, ¿que dirían esos aliados suyos, como los de la Texas Oil Company, que les concedieron crédito ilimitado para el combustible? ¿O los de la Ford, cuyos camiones no habían podido entrar en Madrid, pese a los augurios de su presidente?
Siempre es 26 de abril. La ciudad arrasada por la barbarie roja fue reconstruida por la magnanimidad del Caudillo. Manuel de Smith erigió un nuevo viejo Ayuntamiento, Eugenio de Aguinaga proyectó dos bloques tradicionales de pisos para alojar a quienes lo habían perdido todo. Y estos, vencidos y derrotados en la guerra, ni siquiera pudieron reclamar la verdad, bajaron la frente, besaron el anillo del obispo que bendecía sus casas y agradecieron la generosidad del asesino. Ni siquiera se atrevían a mirar a los macilentos prisioneros de guerra rusos que Regiones Devastadas había conseguido de Stalingrado para que les levantasen sus casas. Porque una mirada mal interpretada podía significar acabar picando en las canteras del Valle de los Caídos... o peor aún, acabar en la cárcel de Toro, donde 'se fusila los martes y los viernes' hasta 1944.
Siempre es 26 de abril. Porque siguen bombardeando Guernica cada día que se debate si fueron 1000 o 250 los muertos del bombardeo. Dice la Torah "Quien salva una vida, salva el mundo entero"; ¿qué importa si fueron 1000 o 250 los civiles bombardeades, ametrallados o quemados? Siguen bombardeando Guernica los que ignoran todavía cómo Göring, mariscal del Reich y comandante de la Luftwaffe, dijo que los bombardeos sobre la población civil en la guerra española fueron el banco de pruebas de su aviación. Siguen bombardeando Guernica los que enarbolan Paracuellos para no disculparse. Siempre es 26 de abril, y cuando la señora de Bengoechea se esconde porque oye acercarse Heinkel y los Junker, quizá no esté recordando, sino previendo. Porque sigue siendo 26 de abril.







Este es mi primer blog, así que espero indulgencia y agradeceré cualquier ayuda o consejo. Tengo poco más de 30 años y, como dice Gil de Biedma, "Tu gesto casual y tu desenfado resultan truculentos cuando se tienen más de 30 años" Historia, literatura, arte, política... son mis pasiones. Respeto casi todas las opiniones y a todas las personas, y aunque mi prosa sea áspera a veces, es muy difícil enfadarme. Miento, nada me saca más de mis casillas que la estupidez y la mala educación.

theo dijo
Me vas a hacer ruborizar hasta las orejas... sí, es mío... es mi pequeño homenaje a la abuela de una amiga mía, que padece alzheimer y que sufre cada día el bombardeo de Guernica...
9 Mayo 2007 | 12:10