Estaba escribiendo un post sobre los sistemas de cultivos medievales, la introducción del arado de vertedera o carruca cuando me ha llamado Vitali. Conocí a Vitali en Rusia hace unos años, cuando él era oficial en una de las pocas divisiones en que el nivel de corrupciónse mantenía en unos límitesaceptables (Recordemos como el jefe del estado mayor conjunto, general Anatoli Kvashin, dijo en 2002 que las tropas bajo su mando estaban "acosadas por el crimen y la pobreza, con soldados regularmente robando armas y vendiéndolas abiertamente"). Poco después, cuando el posibilismo de Kazantziev

fue sustituido por el terror indiscriminado de Moltenskoi, decidió que cien dólares al mes no pagaban su integridad ética y física. Como advirtiera Kvashin, "si no subimos el sueldo, nos quedaremos sin oficiales". Durante unos años, Vitali ha sido jefe de seguridad de un empresario farmacéutico ruso. Ahora, vive en España, en Menorca, en una pequeña casa junto al mar, como el poema de Gil de Biedma que le he citado a Isabel,
En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.
Vitali es el padre de Natasha, una mujer maravillosa con alma de balrog con quien compartí tres años de mi vida y a Pliesetsvakaya. ¡Qué difícil es entender el alma rusa! Al menos, creo que nunca logré entender a Natasha... Socialdemócratas y eurocomunistas solemos tener un problema irresoluble al enfrentarnos a la realidad de las dictaduras de izquierdas; como los alemanes de 1918, que nunca aceptaron tener responsabilidad alguna en la I Guerra Mundial (en 1945, no podían negarlo), nos cuesta sacarnos la venda de los ojos y mirar el rostro puro y terrible de la verdad. Stalin derrotó al nazismo; afrontémoslo, fue el comunismo quien venció, no las democracias occidentales; y eso parece que basta para obviar la realidad de las purgas, de las detenciones arbitrarias, de las deportaciones masivas -a veces de pueblos enteros, como los chechenos o los alemanes-, de fusilamientos... El historiador ruso, Yuri Afanasiev, Mi Rusia fatal, dice que, durante la época de Stalin, uno de cada tres soviéticos estuvo prisionero en un campo de trabajos forzados,un 'zek' o 'zeka', como se llamaba coloquialmente a los campos que dependían del GULAG (abreviatura de Glávnoye Upravleniye Ispravitel'no-trudovíj Lagueréi, Dirección General de Campos de trabajo). Además de campos de trabajos forzosos, se organizaron otros especiales, para científicos, para madres con bebés y niños, para disidentes políticos... Una forma específica de represión era 'ЧСИР, член семьи изменника Родины', "Miembro de familia traidora a la Patria". Vitali y Natasha pertenecían a este último grupo.
El sistema GULAG desapareció oficialmente con Jruschev, en 1960, pero no la represión. Trotski, cuyo enfrentamiento con Stalin, la trágica muerte a manos del catalán Ramón Mercader (su madre, Caridad del Río, le estaba esperando fuera en un coche del GPU), su relación con Frida Kahlo... han edulcorado bastante la imagen de Lev Davidovich Bronstein. Pero él es el autor intelectual de la monstruosa teoría de que los hijos son responsables de los crímenes de los padres... Esta teoría ha sido aplicada también por el franquismo, de manos del psiquiatra Vallejo, en la inmediata postguerra, y que justificaba los secuestros de niños de republicanos... Estos hijos, nietos, biznietos... de "enemigos de la Patria" seguían siendo considerados hasta 1989 sospechosos, y tenían seriamente restringidos sus movimientos. El tatarabuelo de Natasha había sido contralmirante zarista; por este crimen, toda su familia hasta ella nacieron y vivieron y murieron en una ciudad-campo de trabajo en el Círculo Polar, sin poder salir de ella sin los debidos permisos, con el acceso a determinadas carreras universitarias vedado, con el trabajo determinado por el Estado como represión (el abuelo de Natasha, catedrático de paleontología, estaba obligado a trabajar seis meses al año extrayendo uranio en las minas del océano ártico)...
¿Qué era vivir bajo el Stalinismo? Pocos pueden decirlo tan claro como el prólogo del poema Réquiem, de Anna Ajmátova (cuyo esposo, el también poeta Nilolai Gumilov, desapareció en una cárcel de Leningrado)
PRÓLOGO
Esto sucedió cuando sólo sonreía
el muerto, contento de su paz
y como un apéndice inútil, Leningrado
pendía de los portones de sus cárceles,
cuando, locos de dolor.
caminaban en tropel los condenados,
y los silbidos de las locomotoras
cantaban cortas canciones de despedida.
Las estrellas de la muerte se erquían sobre nosotros
y la inocente Rusia se retorcía
bajo unas botas manchadas de sangre
y bajo las ruedas de los negros furgones.
1
Te llevaron al alba,
y fui tras de ti como en un entierro.
En el ático oscuro lloraban los niños,
y antela imagen sagradase derretía la vela.
En tus labios estaba el frío del icono
y un sudor mortal en tus cejas. ¡No lo olvidaré!
Como las viudas de los Strelsy
aullaré bajo las torres del Kremlin.
2
Apaciblemente, fluye el Don apacible
la luna amarilla entra en casa.
Entra con un gorro ladeado,
la luna amarilla ve una sombra.
Esta mujer está enferma,
esta mujer está sola.
Su marido está en la tumba, su hijo, en la cárcel.
Rogad por mí
3
No, no soy yo, sino otra quien sufre.
No podría soportarlo. Que un velo
negro cubra lo sucedido,
y que se lleven las linternas.
Noche.
Osip Mandestam, otro poemta acmeísta que saludó la llegada de la Revolución de octubre, acabaría dedicándole a Stalin el furioso poema que le conduciría al destierro en Voronezh, y que sólo salvó su vida la intercesión de Pasternak ante el Padrecito, cuando afirmó, poniendo en peligro su propia vida, que 'Mandelstam es un maestro'
Vivimos sin sentir el país bajo nuestros pies,
nuestras voces a diez pasos no se oyen.
Y cuando osamos hablar a medias,
al montañés del Kremlin siempre evocamos.
Sus gordos dedos son sebosos gusanos
y sus seguras palabras, pesadas pesas.
De su mostacho se burlan las cucarachas,
y relucen las cañas de sus botas.
Una taifa de pescozudos jefes le rodea,
con los hombrecillos juega a los favores:
uno silba, otro maúlla, un tercero gime.
y sólo él parlotea y a todos, a golpes,
un decreto tras otro, como herraduras, clava:
en la ingle, en la frente, en la ceja, en el ojo.
y cada ejecución es una dicha
para el recio pecho del oseta.
En el año 1983, Natasha, que ahora baila en el teatro Marinski de San Petersburgo, fue rechazada como alumna de ballet por ser 'Familia de enemigos de la Patria'; su padre, Vitali, pudo acceder a la Universidad a través de la carrera militar, pero incluso en 1993 Natasha no pudo acceder a la carrera diplomática por prejuicios contra su familia.
Con la guía firme de su mano, descendí a los abismos, para también descubrí la poesía del rusa del siglo XX, la realidad del régimen soviético, la represión inmisericorde... y recordé cómo Hölderlin, Hiperión o el Eremita en Grecia, a fines del siglo XVIII, auguró que "Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su Cielo, lo ha convertido en su Infierno". De nuevo, la premonitoria frase de Goya: "El sueño de la razón provoca monstruos".
No debemos tener miedo de exorcisar nuestros demonios. Sólo mirándolos y reconociendo que están, podremos vencerles. Y sólo así estaremos preparados para resistir a las embates de una derecha que nunca aceptará ni reconocerá nada.

