La Coctelera

Categoría: Poesía

NATASHA

Estaba escribiendo un post sobre los sistemas de cultivos medievales, la introducción del arado de vertedera o carruca cuando me ha llamado Vitali. Conocí a Vitali en Rusia hace unos años, cuando él era oficial en una de las pocas divisiones en que el nivel de corrupciónse mantenía en unos límitesaceptables (Recordemos como el jefe del estado mayor conjunto, general Anatoli Kvashin, dijo en 2002 que las tropas bajo su mando estaban "acosadas por el crimen y la pobreza, con soldados regularmente robando armas y vendiéndolas abiertamente"). Poco después, cuando el posibilismo de Kazantziev

fue sustituido por el terror indiscriminado de Moltenskoi, decidió que cien dólares al mes no pagaban su integridad ética y física. Como advirtiera Kvashin, "si no subimos el sueldo, nos quedaremos sin oficiales". Durante unos años, Vitali ha sido jefe de seguridad de un empresario farmacéutico ruso. Ahora, vive en España, en Menorca, en una pequeña casa junto al mar, como el poema de Gil de Biedma que le he citado a Isabel,

En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

Vitali es el padre de Natasha, una mujer maravillosa con alma de balrog con quien compartí tres años de mi vida y a Pliesetsvakaya. ¡Qué difícil es entender el alma rusa! Al menos, creo que nunca logré entender a Natasha... Socialdemócratas y eurocomunistas solemos tener un problema irresoluble al enfrentarnos a la realidad de las dictaduras de izquierdas; como los alemanes de 1918, que nunca aceptaron tener responsabilidad alguna en la I Guerra Mundial (en 1945, no podían negarlo), nos cuesta sacarnos la venda de los ojos y mirar el rostro puro y terrible de la verdad. Stalin derrotó al nazismo; afrontémoslo, fue el comunismo quien venció, no las democracias occidentales; y eso parece que basta para obviar la realidad de las purgas, de las detenciones arbitrarias, de las deportaciones masivas -a veces de pueblos enteros, como los chechenos o los alemanes-, de fusilamientos... El historiador ruso, Yuri Afanasiev, Mi Rusia fatal, dice que, durante la época de Stalin, uno de cada tres soviéticos estuvo prisionero en un campo de trabajos forzados,un 'zek' o 'zeka', como se llamaba coloquialmente a los campos que dependían del GULAG (abreviatura de Glávnoye Upravleniye Ispravitel'no-trudovíj Lagueréi, Dirección General de Campos de trabajo). Además de campos de trabajos forzosos, se organizaron otros especiales, para científicos, para madres con bebés y niños, para disidentes políticos... Una forma específica de represión era 'ЧСИР, член семьи изменника Родины', "Miembro de familia traidora a la Patria". Vitali y Natasha pertenecían a este último grupo.
El sistema GULAG desapareció oficialmente con Jruschev, en 1960, pero no la represión. Trotski, cuyo enfrentamiento con Stalin, la trágica muerte a manos del catalán Ramón Mercader (su madre, Caridad del Río, le estaba esperando fuera en un coche del GPU), su relación con Frida Kahlo... han edulcorado bastante la imagen de Lev Davidovich Bronstein. Pero él es el autor intelectual de la monstruosa teoría de que los hijos son responsables de los crímenes de los padres... Esta teoría ha sido aplicada también por el franquismo, de manos del psiquiatra Vallejo, en la inmediata postguerra, y que justificaba los secuestros de niños de republicanos... Estos hijos, nietos, biznietos... de "enemigos de la Patria" seguían siendo considerados hasta 1989 sospechosos, y tenían seriamente restringidos sus movimientos. El tatarabuelo de Natasha había sido contralmirante zarista; por este crimen, toda su familia hasta ella nacieron y vivieron y murieron en una ciudad-campo de trabajo en el Círculo Polar, sin poder salir de ella sin los debidos permisos, con el acceso a determinadas carreras universitarias vedado, con el trabajo determinado por el Estado como represión (el abuelo de Natasha, catedrático de paleontología, estaba obligado a trabajar seis meses al año extrayendo uranio en las minas del océano ártico)...

¿Qué era vivir bajo el Stalinismo? Pocos pueden decirlo tan claro como el prólogo del poema Réquiem, de Anna Ajmátova (cuyo esposo, el también poeta Nilolai Gumilov, desapareció en una cárcel de Leningrado)

PRÓLOGO

Esto sucedió cuando sólo sonreía
el muerto, contento de su paz
y como un apéndice inútil, Leningrado
pendía de los portones de sus cárceles,
cuando, locos de dolor.
caminaban en tropel los condenados,
y los silbidos de las locomotoras
cantaban cortas canciones de despedida.
Las estrellas de la muerte se erquían sobre nosotros
y la inocente Rusia se retorcía
bajo unas botas manchadas de sangre
y bajo las ruedas de los negros furgones.

1
Te llevaron al alba,
y fui tras de ti como en un entierro.
En el ático oscuro lloraban los niños,
y antela imagen sagradase derretía la vela.
En tus labios estaba el frío del icono
y un sudor mortal en tus cejas. ¡No lo olvidaré!
Como las viudas de los Strelsy
aullaré bajo las torres del Kremlin.

2
Apaciblemente, fluye el Don apacible
la luna amarilla entra en casa.
Entra con un gorro ladeado,
la luna amarilla ve una sombra.
Esta mujer está enferma,
esta mujer está sola.
Su marido está en la tumba, su hijo, en la cárcel.
Rogad por mí

3
No, no soy yo, sino otra quien sufre.
No podría soportarlo. Que un velo
negro cubra lo sucedido,
y que se lleven las linternas.
Noche.

Osip Mandestam, otro poemta acmeísta que saludó la llegada de la Revolución de octubre, acabaría dedicándole a Stalin el furioso poema que le conduciría al destierro en Voronezh, y que sólo salvó su vida la intercesión de Pasternak ante el Padrecito, cuando afirmó, poniendo en peligro su propia vida, que 'Mandelstam es un maestro'

Vivimos sin sentir el país bajo nuestros pies,
nuestras voces a diez pasos no se oyen.
Y cuando osamos hablar a medias,
al montañés del Kremlin siempre evocamos.
Sus gordos dedos son sebosos gusanos
y sus seguras palabras, pesadas pesas.
De su mostacho se burlan las cucarachas,
y relucen las cañas de sus botas.

Una taifa de pescozudos jefes le rodea,
con los hombrecillos juega a los favores:
uno silba, otro maúlla, un tercero gime.
y sólo él parlotea y a todos, a golpes,

un decreto tras otro, como herraduras, clava:
en la ingle, en la frente, en la ceja, en el ojo.
y cada ejecución es una dicha
para el recio pecho del oseta.

En el año 1983, Natasha, que ahora baila en el teatro Marinski de San Petersburgo, fue rechazada como alumna de ballet por ser 'Familia de enemigos de la Patria'; su padre, Vitali, pudo acceder a la Universidad a través de la carrera militar, pero incluso en 1993 Natasha no pudo acceder a la carrera diplomática por prejuicios contra su familia.
Con la guía firme de su mano, descendí a los abismos, para también descubrí la poesía del rusa del siglo XX, la realidad del régimen soviético, la represión inmisericorde... y recordé cómo Hölderlin, Hiperión o el Eremita en Grecia, a fines del siglo XVIII, auguró que "Siempre que el hombre ha querido hacer del Estado su Cielo, lo ha convertido en su Infierno". De nuevo, la premonitoria frase de Goya: "El sueño de la razón provoca monstruos".
No debemos tener miedo de exorcisar nuestros demonios. Sólo mirándolos y reconociendo que están, podremos vencerles. Y sólo así estaremos preparados para resistir a las embates de una derecha que nunca aceptará ni reconocerá nada.

COLECCIONES

ELPATIODEMICASA ha escrito en su blog este divertido post.Y lo divertido es necesariamente inteligente; sino, es cómico o bufo o cualquier otra cosa.

http://www.lacoctelera.com/elpatiodemicasa/post/2007/06/20/palabras-graciosas

Colecciones... Ya de niño apuntaba maneras de antisocial, porque nunca me interesó el fútbol ni tuve jamás en mis manos un cromo de futbolista alguno. La verdad, no habría sabido qué hacer con eso... Porque mi padre, con la excusa de que mi madre tenía mejor formación y estaba más preparada para ello, abandonó alegremente nuestra educación en sus manos y no volvió a preocuparse hasta que ya era demasiado tarde. No por tragedia alguna, ni por odio ni nada de todo eso que es argumento básico en las películas de A3 los sábados por la tarde... sino que cuando quiso saber qué nos interesaba, no entendía lo que le explicábamos. En su descargo, diré que ha hecho ímprobos esfuerzos por comprendernos desde entonces, pero si ha conseguido tener una idea aproximada sobre a qué me dedicó y que estudio ahora, e incluso ayudarme localizando topónimos antiguos para mi tesis... en el caso de mi hermana, aún no sabe muy bien ni qué acabó estudiando ni a qué se dedica ni qué quiere hacer...La situación es que, cuando mi deportista padre quiso darse cuenta, tenía en casa un hijo que mal iba a seguir sus pasos, bonachón, sedentario y hogareño. Lo de hogareño lo he ido suavizando con los años y he sustiuido la bonachonería por cierta bonhomía irónica... Pero sedentario, sigo siéndolo un rato... Tantas horas sentado, empiezo a parecer una pera.
"Mas, váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza" (Quijote, I parte, cap. XIX), que no he venido aquí a hacer dormir a nadie (gracias, León Felipe, por prestarme el verso). De colecciones, quería hablar... Apenas tenía seis años cuando uno de mis tíos me regaló unas cuantas monedas para empezar una colección; poco después, otro de mis tíos me inició en la filatelia. Poco contaban ellos con la capacidad descorazonadora de mi madre para todo lo que se escapase a sus esquemas radicalmente racionales: "¿Colecciones? Sólo son trastos que acumulan polvoy gastan dinero estúpidamente". Por supuesto, su oposición sólo hizo aumentar mi pasión por compilar... Hasta hace muy poco tiempo, nunca consideré que reunir una biblioteca o una discoteca fuese otro modo de coleccionar, pero ahora lo percibo así... Tal vez porque he logrado desposeer al término 'colección' de la carga peyorativa familiar. Meticulosamente ordenados por temas, por épocas, por idiomas(es lo único que está ordenado en mi casa), libros de historia, de historia medieval, de arte, de filosofía, poesía, novela, literatura fantástica... hacen que X se exclame sobre el horror de cajas que tendré que trajinar dentro de dos semanas cuando me cambio de piso a otro algo mayor, cerca también de mi trabajo. Casi mil quinientos libros... Dos cientos CD, porque soy de los inquebrantablemente ingenuos que siguen comprando en lugar de grabarlos...
Ya no colecciono monedas ni sellos... Regalé las que había compilado y me reservé las que tenían un significado como objeto propio, no como parte del grupo: unos sellos de la Segunda República, alguna moneda medieval, una romana que me regalara mi abuelo, otra muy especial de Luis XIV acuñada en la ceca de Barcelona durante la revuelta anticastellana de Els Segadors... Porque al final, se superpuso mi pasión de historiador a la de coleccionista, jejeje. Una moneda extraña para mí era una moneda que explicase una historia, no una que acuñara por error la cabeza de Groucho Marx...

Colecciono objetos militares. Desde los diecisiete años. Sobre todo, de la primera y la segunda guerra mundial, aunque también anteriores. Alemanes y rusos, especialmente. Dos sables de oficial de infantería prusiano (1914) decoran el hall de mi piso, junto a una bayoneta austriaca de la guerra austroprusiana (1866). En el perchero, junto a mis sombreros, una gorra de plato de oficial de cazadores de Brunswick (1906), un chascás de ulano prusiano (1908), un chacó de dragón de Galitzia (1914), una gorra de plato de oficial de caballería de la Wehrmacht (1936). Varias condecoraciones, pero ninguna nazi. No soporto la svástica. Cruces de hierro de primera y segunda clase de la I Guerra mundial, cruces austriacas, condecoraciones de la I República española, órdenes soviéticas... En el armario, cuelgan un dormán de húsar bávaro (1914), abrigos de la Wehrmacht, soviéticos, uno de oficial de artillería austro-húngaro...
Algunos los he comprado yo; otros, han sido regalos de amigos. Cada objeto tiene dos historias, pues, la propia de su época... "esta bayoneta es de la batalla de Sadowá, en que los austriacos, que aún tenían fusiles de avancarga, fueron barridos por los prusianos, que habían innovado con el fusil de aguja"; y la historia asociada al objeto: "Esta bayoneta me la regaló un amigo, C, que fue profesor mío en la universidad... Una noche, nos encontramos en un pub y acabamos cantando "A las barricadas" después de vaciar una botella de cognac". Porque esos objetos que voy compilando no son más que el estuche que conserva los recuerdos hermosos que atesoro de las personas a quienes he querido y sigo queriendo, porque incluso los que he comprado, acaban asociándose de un modo u otro a un amigo, a una amante, como los uniformes con que una ex y yo nos disfrazábamos cuando llegaba carnaval (para escándalo de esa pequeña ciudad de provincias, tan políticamente correcta como corrupta)... Y expongo estos momentos felices en forma de objeto, por temor a que me ocurra como el poema de Goytisolo, "En tiempos de inclemencia" (Creo que está en el libro Elegía a Julia Gay)

Tal mercader huyendo del saqueo
busca lugar donde esconder sus bienes
así quise hacer yo:
salvar lo mío en tiempos de inclemencia. Y enterré en lo más hondo horas e imágenes
sueños guardé.
Pero después la lluvia
borró el camino y no encontré el tesoro.

POEMAS

Plantea La Coctelera como tema de la semana que hablemos de nuestro poema favorito. ¡Rayos! qué complicado es eso para quien la poesía es
"(...)
poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica." (CELAYA, La poesía es un arma cargada de futuro)

Porque necesito la poesía como la música, como los días grises y lluviosos, como un café con un amigo, o el silencio elocuente de mi amada, cuando
"las palabras entonces no sirven, son palabras" (ALBERTI, Nocturno)

¿Cuál puede ser mi poema favorito? ¡Tantos y ninguno! Cada día es un día distinto, con su música y sus poemas... Un día empecé un post con Jacques Brel y Le port d'Amsterdam, o quizá con Georges Brassens y "Il n'ya pas d'amour hereux". Hoy, Kuragin y yo desayunábamos con la angustia de "La muerte de Sigfrido", de Wagner. En un tocadiscos viejo, una edición rusa de Wilhelm Furtwängler en Bayreuth. Y primero he sonreído recordando a Luis de Baviera escuchando Lohengrin,

Esa es su vida, y trata fielmente de vivirla:
Que le dejen vivirla. No en la ciudad, el nido
Ya está sobre las cimas nevadas de las sierras
Más altas de su reino. Carretela, trineo,
Por las sendas; flotilla nívea, por los ríos y lagos,
Le esperan siempre, prestos a levantarle
Adonde vive su reino verdadero, que no es de este mundo:
Donde el sueño le espera, donde la soledad le aguarda.
Donde la soledad y el sueño le ciñen su única corona. Mas la presencia humana es a veces encanto,
Encanto imperioso que el rey mismo conoce
Y sufre con tormento inefable: el bisel de una boca,
Unos ojos profundos, una piel soleada,
Gracia de un cuerpo joven. Él lo conoce,
Sí, lo ha conocido, y cuántas veces padecido,
El imperio que ejerce la criatura joven,
Obrando sobre él, dejándole indefenso,
Ya no rey, sino siervo de la humana hermosura. (CERNUDA, Luis)

Pero pronto dejo de sonreír, porque hoy siento más a Rilke, la Primera elegía de Duino

¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las coros de los ángeles?
Y aun si de repente algún ángel me apretara contra su corazón,
me extiguiría ante su más potente existir.
Pues lo bello no es más que el principio de lo terrible,
lo que somos apenas capaces de soportar,
lo que sólo admiramos porque serenamente
desdeña destrozarnos.
Todo ángel es terrible.
Así que me contengo, y me ahogo el reclamo de un oscuro sollozar. Ay, ¿quién de veras podría ayudarnos?
No los ángeles, ni los hombres, y ya saben los astutos
animales que no nos sentimos muy seguros en casa,
dentro del mundo interpretado.
Nos queda quizás algún árbol en la loma,
al cual mirar todos los días;
nos queda la calle de ayer y la morosa lealtad
de una costumbre, a la que le gustamos, y permaneció, sin irse. Oh, y la noche, y la noche, cuando el viento
lleno de espacio cósmico nos roe la cara:
¿Para quién no permanecería aquélla, la anhelada,
la tierna desengañadora, ahí, dolorosamente próxima
al corazón solitario? ¿Es más suave con los amantes?
Ay, ellos sólo se ocultan uno a otro su suerte.
¿Todavía no lo sabes? Arroja el espacio que abarquen
tus brazos hacia los espacios que respiramos; quizá
los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo
más íntimo.

El día es gris, amenaza lluvia (lógico, es día de colada), y salgo apoyado en el paraguas como en
"el fatigado fresno de un bastón" (MANDELSTAM, Tristia y otros poemas). Abro el correo y allí el mail de una ex pareja...

"Entonces, ¡cómo me gustaría esconderme de la nostalgia" (RILKE, Segunda elegía de Duino)

Para entretener mi mente, releo el periódico mientras espero que el funcionario municipal de turno aparezca en su puesto y pueda responder las dudas sobre interpretación de legislación urbanística. Empiezo por la sección Nacional, la que nunca leo cuando desayuno para no empezar mal el día. Declaraciones del PP y Jaime Gil de Biedma acude a mi memoria

Media España ocupaba España entera
con la vulgaridad, con el desprecio
total de que es capaz, frente al vencido,
un intratable pueblo de cabreros.
(GIL de BIEDMA, Años triunfales)

y leo que sigue la operación abierta en no sé qué pueblo granadino en que detuvieron al alcalde por prevaricación, cohecho y no sé cuántas cosas más. El alcalde, lejos de avergonzarse, sacó pecho, se presentó a la reelección, y arrasó...

¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno,
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia? (GIL de BIEDMA, "Apología y petición")

Mi hermana me llama, que no consigue ninguna beca del Gobierno español para seguir su doctorado escocés, pero que el Gobierno Vasco le ha ofrecido una ayuda por haber publicado algo sobre antropología euskera en revistas internacionales y que, por publicar en francés, los galos le dan otra subvención, bastante más jugosa de lo que aquí cabría esperar. Además, son becas que no impiden que siga trabajando... Nada que ver con este país. ¡Cómo comprendo ahora a Espriu,

¡Oh, qué cansado estoy
de mi cobarde, vieja, tan salvaje tierra,
y cómo me gustaría alejarme,
hacia el norte,
donde dicen que la gente es limpia
y noble, culta, rica, libre,
despierta y feliz!
Entonces, en la congregación, los hermanos dirían,
desaprobando: «Como el pájaro que deja el nido,
así el hombre que abandona su lugar»,
mientras yo, bien lejos, me reiría
de la ley y de la antigua sabiduría
de mi árido pueblo.
Pero no he de realizar nunca mi sueño
y aquí me quedaré hasta la muerte.
Pues soy también muy cobarde y salvaje
y amo, además,
con desesperado dolor,
a esta mi pobre,
sucia, triste, desdichada patria.

Pero la mañana sigue siendo hermosa. Gris, con aromas a tierra mojada, a hierba recién cortada, a mokka de Ethiopia, a música de Wolkenstein... A media mañana, mi jefe me propone salir a tomar un café. Necesita aire, cambiar de temas, hablar de algo que no sea la incompetencia general... Y entonces, aprovechando unos minutos de conversación divertida, regresan los versos de Ausonio, De rosis nascentibus

conquerimur, Natura, brevis quod gratia florum:
ostentata oculis ilico dona rapis.
quam longa una dies, aetas tam longa rosarum,
quas pubescentes iuncta senecta premit.
quam modo nascentem rutilus conspexit Eoos,
hanc rediens sero vespere vidit anum. [...]
collige, virgo, rosas dum flos novus et nova pubes,
et memor esto aevum sic properare tuum.
Nos quejamos, Naturaleza, de que sea efímera la belleza de las flores:
Les arrebatas rápidamente las gracias mostradas a los ojos.
La edad de las rosas es tan larga como un solo día,
la vejez inminente las agobia, aun jóvenes.
A la que el lucero brillante vio nacer,
a ésa la vio anciana al regresar por la tarde. [...]
Recoge, doncella, las rosas mientras la flor está lozana y la juventud fresca, y acuérdate de que así se apresura también tu edad.

¿Cómo escoger un sólo poema cuando la poesía es

(...)necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.?

De Re coquinaria: Las morcillas y Luis II de Baviera

La carpeta de borradores es probable que no admita más títulos ya; he empezado un post sobre... bueno, ya lo veréis en su momento... otro "en el que se relata lo que en él se verá" (permitidme que tome esta frase prestada a Cervantes); uno más con el principio de un cuento... Pero en todos me faltaban ciertos datos que debo confirmar en libros que no tengo ahora a mano, así que los he dejado sólo anotados para desarrollarlos en su debido momento. ¿Por qué tomo el título de la obra más conocida de Apicio? Porque la cocina es el arte de combinar elementos, sabores, olores, texturas, buscando un resultado que satisfaga a todos los sentidos.
Según Robert Fossier, insigne medievalista francés, "el cerdo y el arenque salvaron a la cristiandad medieval" (El trabajo en la Edad Media, Ed. Crítica). Yo añadiría el bacalao en salazón, pero quizá su influencia no fue tan universal, mucho más restringida a esa Hispania montaraz e intolerante y a su cocina, cuyos ingredientes básicos mi abuela reducía a dos: ajo y prejuicios religiosos. Del cerdo se aprovecha todo (o casi); mis visitantes son casi todos españoles, así que les parecerá algo ridículo que defina morcilla, pero también me visitan una Montevideana y Yop, a quien creo argentina, pero no sé si residente o de origen... Sea como fuere, la mejor morcilla del mundo es la que se hace en el pueblo de cada cual (y así nos evitamos bizantinas discusiones, aunque no estaría mal convocar una sesión de cata, jejeje), porque en cada comarca, en cada aldea, incluso en cada casa, se hacía según receta propia, secreta e inalienable, según lo que la tierra y el bosque (o sotobosque) producían... Los elementos básicos son la sangre y la grasa del cerdo; según las disponibilidades botánicas del saltus cercano (cuyo equilibrio con el cultus fue vital para el desarrollo demográfico medieval europeo), se añadían hierbas aromáticas (anís, orégano, hijono, tomillo...); si quedaba cerca de rutas comerciales, podían enriquecerse con especias (pimienta negra, en grano, por supuesto; pimentón dulce o salado...); si el clima lo permitía, se secaban al aire frío y seco de la montaña; si no era así, se ahumaban, o bien en cabañas dispuestas a tal efecto (como se ahumaban los arenques en tierras de varegos y vikingos), principalmente en las grandes abadías gallegas, o bien en el interior de la casa campesina, sobre el fuego. Otro día hablaremos de la casa campesina medieval... Pensemos sólo que la chimenea es un invento del siglo XIV y que las casas evacuaban el humo (por decirlo de alguna manera) a través de un agujero en el techo, así que imaginemos cómo era vivir en un lugar sin más hueco de luz o ventilación que una puerta y con el aire siempre lleno de humo espeso de madera verde...

Según los elementos que la rellenen, hay morcillas de sangre, de arroz, de huevo, pero también las hay literarias, aquellos elementos espúreos que el poco respetuoso actor introduce en el texto de la obra que recita, o el oficiante en la liturgia... elementos que muy raramente enriquecen el texto original, una especie de prescindibles guiños al auditorio... Y últimamente hay morcillas artísticas, que se introducen subrepticiamente en absurdas listas de 'Maravillas del mundo moderno'. Sin el menor reparo, a la sombra de Alhambras, Chichén Itzás, Murallas Chinas, San Pedros del Vaticano... vivaquean la Estatua de la Libertad, la Torre Eiffel, el Cristo brasileño... y el castillo de Neuschwanstein.

Luis II de Baviera edificó 'esto' en el siglo 1866,poco antes de que las tropas prusianas y bávarasaniquilasen los ejércitos del II Imperio francés en Sedán y se proclamase en Versalles emperador alemán a Guillermo I de Prusia (1871), poco antes de que se erigiese la Torre Eiffel (1889). Ni siquiera pudo el rey verlo acabado, porque tan desmesurados dispendios en castillos de cuentos de hadas y carreras musicales salían del lomo de sus súbditos, que acabaron revelándose. "Sed más ahorrativo", fue toda larespuesta que Bismarck prestó a la petición de auxilio del rey que llamaban 'el loco'. "Si yo me pasase el día escuchando a Wagner, también estaría loco", dice Lothar Bücher que el canciller comentó en petit comité cuando el embajador bávaro abandonó la Corte, ya en 1886. Combina todo tipo de estilos arquitectónicos, desde el sajón inglés hasta el gótico flamígero y ciertos elementos renacentistas, en ese ecléctico estilo de los arquitectos decimonónicos que aún no habían encontrado el lenguaje artístico para los nuevos materiales, el hormigón y el acero.
Tomó Walt Disney el castillo como modelo para sus decorados de cartón piedra, pero, en el más puro estilo nuevo rico que aparta el caviar y se come la tostada con mantequilla, porque de niño no comía mantequilla, eligió imitar lo accesorio, el castillo, y no lo esencial, el paisaje de bosques, riscos y lagos que esas torres, al menos, no estropean demasiado.
Interesante Luis II... si su reinado no entrará en la historia de la arquitectura y tal vez en la del arte sólo en una nota al pie de página o por la puerta de atrás, si entrará en el de tres artes: la música, porque el mundo wagneriano no habría exisitido sin la pasión de este rey por la música (y tal vez por el compositor); el cine, por la maravillosa Ludwig, de Visconti, y el de la literatura, por un poema de Cernuda:

Luis de Baviera escucha Lohengrin

Sólo dos tonos rompen la penumbra:
Destellar de algún oro y estridencia granate.
Al fondo luce la caverna mágica
Donde unas criaturas, ¿de qué naturaleza?, pasan
Melodiosas, manando de sus voces música
Que como fuente escondida, lenta fluye
O, crespa luego, su caudal agita
Estremeciendo el aire fulvo de la cueva
Y con iris perlado riela en notas. Sombras la sala de auditorio nulo.
En el palco real un elfo solo asiste
Al festejo del cual razón parece dar y enigma:
Negro pelo, ojos sombríos que contemplan
La gruta luminosa, en pasmo friolento
Esculpido. La pelliza de martas le agasaja
Abierta a una blancura, a seda que se anuda en lazo.
Los ojos entornados escuchan, beben la melodía
Como una tierra seca absorbe el don del agua. Asiste a doble fiesta: una exterior, aquella
De que es testigo; otra interior allá en su mente,
Donde ambas se funden (como color y forma
Se funden en un cuerpo), componen una misma delicia.
Así, razón y enigma, el poder le permite
A solas escuchar las voces a su orden concertadas,
El brotar melodioso que le acuna y nutre
Los sueños, mientras la escena desarrolla,
Ascua litúrgica, una amada leyenda. Ni existe el mundo, ni la presencia humana
Interrumpe el encanto de reinar en sueños.
Pero, mañana, chambelán, consejero, ministro,
Volverán con demandas estúpidas al rey:
Que gobierne por fin, les oiga y les atienda.
¿Gobernar? ¿Quién gobierna en el mundo de los sueños?
¿Cuándo llegará el día en que gobiernen los lacayos?
Se interpondrá un biombo, benéfico, entre el rey y sus
ministros.
Un elfo corre libre los bosques, bebe el aire. Esa es su vida, y trata fielmente de vivirla:
Que le dejen vivirla. No en la ciudad, el nido
Ya está sobre las cimas nevadas de las sierras
Más altas de su reino. Carretela, trineo,
Por las sendas; flotilla nívea, por los ríos y lagos,
Le esperan siempre, prestos a levantarle
Adonde vive su reino verdadero, que no es de este mundo:
Donde el sueño le espera, donde la soledad le aguarda.
Donde la soledad y el sueño le ciñen su única corona. Mas la presencia humana es a veces encanto,
Encanto imperioso que el rey mismo conoce
Y sufre con tormento inefable: el bisel de una boca,
Unos ojos profundos, una piel soleada,
Gracia de un cuerpo joven. Él lo conoce,
Sí, lo ha conocido, y cuántas veces padecido,
El imperio que ejerce la criatura joven,
Obrando sobre él, dejándole indefenso,
Ya no rey, sino siervo de la humana hermosura. Flotando sobre música el sueño ahora se encarna:
Mancebo todo blanco, rubio, hermoso, que llega
Hacia él y que es él mismo. ¿Magia o espejismo?
¿Es posible a la música dar forma, ser forma de mortal alguno?
¿Cuál de los dos es él, o no es él, acaso, ambos?
El rey no puede, ni aun pudiendo quiere dividirse a sí del otro.
Sobre la música inclinado, como extraño contempla
Con emoción gemela su imagen desdoblada
Y en éxtasis de amor y melodía queda suspenso. Él es el otro, desconocido hermano cuyo existir jamás creyera
Ver algún día. Ahora ahí está y en él ya ama
Aquello que en él mismo pretendieron amar otros.
Con su canto le llama y le seduce. Pero, ¿puede
Consigo mismo unirse? Teme que, si respira, el sueño escape.
Luego un terror le invade: ¿no muere aquel que ve a su doble?
La fuerza del amor, bien despierto ya en él, alza su escudo
Contra todo temor, debilidad, desconfianza.
Como Elsa, ama, mas sin saber a quién. Sólo sabe que ama. En el canto, palabra y movimiento de los labios
Del otro le habla también el canto, palabra y movimiento
Que a brotar de sus labios al mismo tiempo iban,
Saludando al hermano nacido de su sueño, nutrido por su sueño.
Mas no, no es eso: es la música quien nutriera a su sueño, le dio forma.
Su sangre se apresura en sus venas, al tiempo apresurando:
El pasado, tan breve, revive en el presente,
Con luz de dioses su presente ilumina al futuro.
Todo, todo ha de ser como su sueño le presagia. En el vivir del otro el suyo certidumbre encuentra.
Sólo el amor depara al rey razón para estar vivo,
Olvido a su impotencia, saciedad al deseo
Vago y disperso que tanto tiempo le aquejara.
Se inclina y se contempla en la corriente
Melodiosa e, imagen ajenada, su remedio espera
Al trastorno profundo que dentro de sí siente.
¿No le basta que exista, fuera de él, lo amado?
Contemplar a lo hermoso, ¿no es respuesta bastante? Los dioses escucharon, y su deseo satisfacen
(Que los dioses castigan concediendo a los hombres
Lo que estos les piden), y el destino del rey,
Desearse a sí mismo, le transforma,
Como en flor, en cosa hermosa, inerme, inoperante,
Hasta acabar su vida gobernado por lacayos,
Pero teniendo en ellos, al morir, la venganza de un rey.
Las sombras de sus sueños para el eran la verdad de la vida.
No fue de nadie, ni a nadie pudo llamar suyo. Ahora el rey está ahí, en su palco, y solitario escucha,
Joven y hermoso, como dios nimbado
Por esa gracia pura e intocable del mancebo,
Existiendo en el sueño imposible de una vida
Que queda sólo en música y que es como música,
Fundido con el mito al contemplarlo, forma ya de ese mito
De pureza rebelde que tierra apenas toca,
Del éter huésped desterrado. La melodía le ayuda a conocerse,
A enamorarse de lo que él mismo es. Y para siempre
en la música vive.