La Coctelera

Categoría: Música

Vino, mujeres y canciones

Vetera celebró el fin de semana un festival de vino y jazz. Entre que no tenía el cuerpo para muchos festejos, que el maldito calor me está dejando del todo aplatanado y que mi capacidad de tolerancia del jazz es bastante limitada, decidí mantenerme alejado de casetas de vinos y cavas y escenarios. Además, aún recuerdo cómo el año pasado, con eso de que ya conocía a alguno bodegueros que participaban del maridaje, acabé a las dos de la madrugada con algún problema para mantener la verticalidad y muchos para no cerrar los ojos en cualquier banco después de no sé cuántos, pero muchos, "tienes que probar este sumoll que acabamos de sacar", "dime qué te parece este rosado de pinod noir", "creo que estarás de acuerdo en que hemos acertado con este xarel·lo". Hasta el año pasado, podía levantarme activo y despejado a una la mañana de un sábado aunque la noche anterior hubiera llegado a casa agarrándome por las paredes. Pero eso era antaño, cuando aún era joven, que este año me apunto un viernes a semejante festival del humor y el domingo todavía estoy vegetando en casa con las persianas bajadas y las neuronas en desintoxicación. Estuve el sábado a punto de ceder a la tentación con Lucas, pero era tan larga la cola de los tickets que desistí con sólo verla.

El vino me gusta, pero el petardeo pedante de expertos, connaisseurs y aficionados me es insufrible. Siempre me ha sorprendido que la cantidad de matices que se le escuentran a un vino depende en gran medida de factores exógenos tan dispares como el número de chicas que rodee a la nariz de turno, si hay prensa cerca o si hay otro gallo en el gallinero. Yogur, mantequilla, frutas del bosque, pimiento verde... son fragancias comodín para describir un vino; curiosamente, huele a todo menos a uva y a vino.

Yo puedo imaginarme el desconcierto de alguien de apenas 20 años que quiera introducirse en este mundo por curiosidad, tradición, afán cultural o lo que sea cuando el experto de turno empieza llamándole 'caldo' a algo que se sirve frío. Si encima, después le aturulla con "se perciben claramento los tostados de vainilla de la barrica de roble", "tiene un toque a macedonia de frutas del bosque", "textura de terciopelo de Flandes", "retorno en boca a cuera de Prusia", el pobre interesado, si antes no le ha entrado un ataque de risa histérica, decide que ese mundo es muy complicado y que mejor se vuelve a la cerveza. Y es que con este afán de pretender que el vino huela y sepa a cualquier cosa menos a vino estamos consiguiendo que la gente más joven huya de él como de una ópera. Porque en todo este palabrerío -premio nacional de poesía habrían de dar al que compone las descripciones del merlot o tempranillo de turno en las botellas- a poco que uno se pare a pensar, cuando ya han dejado de bombardearle con adjetivos y adverbios, el olor que percibe no es el de cuero de Prusia o sotobosque en otoño, sino el de monja que fuma y cabrón vestido de lagarterana, y que la mitad de todo eso quizá sea un gran bluff.

De los miembros del Club de la Buena Vida, unos dieciocho, sólo Elías, Lucas y yo no estamos relacionados de una manera u otra con el mundo de las viñas, el resto, si no són enólogos, catadores, bodegueros o sumillers son periodistas especializados en vino o narices privilegiadas. Preguntándoles por cuántos estarían el fin de semana, sólo los bodegueros y los periodistas confirmaron su asistencia -por motivos evidentes ambos-, mientras que el resto se fue excusando de un modo u otro, y es que en este mundo de la verborrea fácil son todos ellos rara avi, pues evitan utilizar símiles o alegorías para definir ningún vino, ciñéndose a menudo a datos técnicos y químicosX y una amiga suya me explicaban una cata de la que recién salían -la voz algo pastosa, pues nadie les había dicho que en una cata el vino se escupe-; la amiga, mucho más inteligente de lo que supuse cuando la conocí, se desternillaba de risa con las 'notas de cata' que les dieron, como 'sabor a hierba recién cortada', 'olor a tierra mojada en primavera' y similares.

-Te lo prometo, esto no me lo invento, nos lo ha dicho él. ¿Cómo describirías tú un vino? -me preguntó

-No sé... si me hubiese tomado tantos como vosotras, los últimos probablemente serían "Este está muy bueno", "Este está cojonudo", " Espera, que no me acuerdo si he probado ese".

-¡Jajajajajaja! Sí, al final todos estaban buenos.

-¿No os avisaron de que se escupe el vino?

-¡Sí, hombre! ¿Dónde lo escupo? ¿En el suelo? ¡Menudo asco!

-Normalmente hay unas cubiteras para no convertir el suelo en un barrizal...

-Ah, ¿para eso eran las cubiteras? Nosotras metimos el vino tinto para que estuviera más fresco.

-¿El... vino... tinto? ¿Y el que dirigía la cata no os dijo nada?

Los primeros acordes de la jam session a la que insistieron en invitarme empezaban antes de que pudiese responderme; la banda, por lo visto, era muy famosa, pero mis conocimientos de jazz acaban en Duke Ellington y Louis Armstrong, así que no puedo decir ni su nombre. Sólo sé que ni X ni su amiga se enteraron de nada, pues cuando llevábamos ya media hora de solo improvisado de saxo -quizá fue menos, pero se me hizo eterno-, ya cabeceaban ambas; así que, antes de que una u otra contrapunteara con un solo de ronquido, sugerí que era hora de irse.

-No sé si podré conducir mucho -decía X

-No, no podrás. Quédate en mi casa.

-Es que tengo que llevar a mi amiga...

-Que se pida un taxi. O quedaos en mi casa las dos, ya dormiré en el sofá.

-¿Seguro que no te molesta? Eres el mejor... bueno, lo que seamos del mundo.

Improvisación de Django Reinhardt para el concierto para dos violines, cuerdas y continuo de Bach, BWV 1043

The boss, neocons y otros crímenes

Faulkner es uno de mis escritores favoritos, y si al argentino profesional de Amanece que no es poco cuando decide hacerse escritor  le sale Luz de agosto,

mis primeros pinitos literarios le debían tanto a Gambito de dama y a Los invictos que si los herederos de Faulkner no me han puesto una demanda es porque soy más pobre que un ratón de sacristía al que le ha dejado la mujer y se le ha llevado todo el queso. He necesitado años de lecturas y esfuerzo para somatizar su influencia, incorporarla a mi código genético y que el resultado, mal que bien, sea yo y no el gemelo bastardo y gilipoyas del escritor.

Aún estaba boqueando para recuperar el aliento tras la lectura de Santuario cuando cayó en mis manos Cortázar quien, por todos mis respetos por la legión de borgianos, entre quienes militaba, descabalgó de mi podium personal al bibliotecario ciego que Eco convirtiera en arquetipo con Jorge de Burgos. Desde Todos los fuegos, el fuego, los artificios simétricos y las bibliografías inventadas dejaron de apasionarme como hasta entonces. Hubo en este Götterdämerung particular mío algo de abandonar la toga pretexta, pues Borges me había fascinado desde que descubrí El libro de arena con catorce años.

Llegué a Cortázar más o menos en la misma época que a García Márquez. Ridículo sería afirmar que supe de la existencia del colombiano con 24 años, pero he de decir que hasta entonces lo mantuve lealmente apartado de mí, pues mi hermana sentenció que era su escritor favorito en una época en la que los gustos de las hermanas encabezan nuestras listas negras y, después, temí verme en la tesitura de tener que darle la razón. Antes muerto. En mi discreción, incluso llegué a cambiar las sobrecubiertas de Cien años de soledad por las de El idiota, de Dostoievsky -y de nuevo, Amanece que no es poco regresa a este post- vana precaución, pues mi hermana categorizó a Gabo como su escritor favorito habiendo leído sólo Diario de un náufrago y ya ni se acordaba de él cuando yo salí de mi armario literario.

Hace muchos años que emborrono papeles; en mi adolescencia, entonces todavía llamada adulescentia, con cada nuevo libro leído mis cuentos adaptaban un nuevo estilo, y pasé en tres meses de la fantasía épica a la epopeya napoleónica; pero ha habido cuatro autores tras los cuales he sido incapaz de juntar dos palabras durante meses, avergonzado de mis pretensiones de escritor cuando aún me queda tanto por leer. A los tres de quienes he hablado ya en este post hay que añadir otro americano, Juan Rulfo, que entró en la literatura por la puerta grande con tan sólo 300 páginas y maldita la necesidad que tiene de haber escrito una puñetera línea más.

Con estos antecedentes, no puede sino hacerme sonreír que se me acuse de antiamericano cada vez que expreso mi disconformidad con la política exterior temerariamente cortoplacista con que han jugado a la ruleta rusa las administraciones republicanas desde Reagan. Podría tomarme la molestia de intentar matizar pero mi experiencia me dice que es tiempo perdido y saliva malgastada, pues quien pretende insultar con el adjetivo 'antiamericano' no suele haber escuchado a Gershwin ni leído a Faulkner. Bueno, ni a Faulkner ni a ningún otro salvo quizá César Vidal o Pío Moa. Es interesante observar cómo quienes se alzan en paladines de la causa yankee (como si necesitaran ayuda de nadie) lo hacen desde posiciones de ignorancia y casi menosprecio de las formas culturales más refinadas de esa sociedad que dicen admirar y defender, posicionándose no muy lejos de postulados casi lumpen. Es el lenguaje neocon, de buenos y malos, de patriotas y traidores, que es a la retórica política clásica lo que una diatriba dominica a un diálogo platónico. De hecho, en el discurso neocon norteamericano y en su mímesis ibérica, se acusa de 'antiamericano' a todo lo que huela a cultura, ilustración o pensamiento crítico.

Y aquí es donde entra en escena The Boss. Una religión (y el neocon lo es, no quepa duda) necesita enemigos, ya sea el diablo, ya sean los infieles. Y mayor cohesión logrará cuanto más poderoso se pinte al enemigo; no sirve de nada arremeter contra Chomsky, al que no conoce casi nadie allá y menos aún acá, y su presencia mediátic, pues, es casi nula. Pero, ¿y contra Bruce Springsteen? Eso es harina de otro costal, ¡y menudo costal! Bruce -con Susan Sarandon, Sean Penn y otros- encarna en EEUU lo que los neocon ibéricos proclaman la AntiEspaña. El mecanismo de demonización es el mismo: en primer lugar, una concatenación de insultos y descalificaciones, sin pruebas ni argumentos ni silogismos, pues bien saben los ideológos neocon que "la gran masa del pueblo no está constiuida por profesores o diplomáticos", como advirtiera Hitlen en Mein Kampf (y se empeñan en que siga así, claro).

El segundo paso, consiste en negarle un valor cultural y reducir su figura a su militancia más o menos política. Su obra ya no es debatida desde la crítica musical o artística, sino desde la política visceral, y de repente tienen entre sus seguidores y, sobre todo, entre sus detractores, a gente que no lo ha escuchado jamás.

El último paso de la deconstrucción es el más sutil de todos: no se hace mención alguna a ideologías, ni siquiera a las que el autor refleja expresamente en su obra, no se le descalifica, no se le cuelgan sambenitos... Por arte de alquimia moral, su música deja de ser viva para convertirse en un decorado, como la canción "Car song", de Woody Guthrie convertida en banda sonora de un anuncio situado en las antípodas de lo que en vida representó el autor. Es el momento en que puede ser interpretada por niñatos que no entienden su letra -ni siquiera saben pronunciar su nombre, pues no lo han oído jamás- ni falta que les hace. Es el momento en que se puede perpetrar con su obra crímenes por los que en Nürenberg se habría ahorcado al responsable. Es el momento de hacer esto

¿Quién dijo que la música clásica es aburrida?

 

Efectivamente, la música clásica no es aburrida en absoluto. Pero no es necesario meter cañones en una sala de conciertos repleta para que se hagan cargo de la percusión de la Obertura 1812 de Chaikovsky. No, amigos míos, basta con dejar sueltos a Calixto Bieito o sus secuaces para que la música clásica ocupe portadas, abra telediarios e interese a la presidenta del club de fans de Britney Speers. Bueno, quizá no tanto, pero casi.

Ayer, para concluir el post sobre la guerra de sexos, inserté el diálogo entre los marineros y sus esposas de la ópera de Wagner "El Holandés Errante" (Der Fliegende Holländer), el celebérrimo coro "Steuerman, laβ die Wacht". Correspondía a la representación del Teatre del Liceu (Barcelona) de abril de 2007, con Alex Rigola como director de escena.

 Confieso que al principio se me llevaron los demonios cuando vi el baile procaz con que las marineras 'entretenían' a sus compañeros varones y hoy iba a lanzar una serie de ex abruptos sobre la sinvergonzonería de hacer semejante patochada, de pretender desviar la atención de la música a la ocurrencia supuestamente genial del transgresor de turno; entonces recordé que tal y como se mueve ahora mismo el ambiente de la dirección musical operística - basta ver la Armida, de Christoph Willibald Gluck, que Bieito les ha endilgado en abril de este año a los berlineses-

para concluir que el contoneo reaggetoniano del montaje de Álex Rigola es tan mojigato podría haberlo coregrafiado sor Maravillas del Niño Jesús de Nazaret y la Virgen de los Alicates para la función de fin de curso de las niñas de segundo de primaria.

 Hace años que conozco los montajes de Calixto Bieito

como para que nada me sorprenda ya. Exactamente desde el estreno de Un ballo in Maschera, de Verdi, en la temporada del Liceu 2000-2001, cuando por primera vez desde que Guillermo Tell empezara la temorada 1893-1894 la ópera saltó de las páginasde Cultura a la portada de la prensa catalana. Porque yo estuve allí. Yo presencié la gran tangana.

Fue un lunes, 4 de diciembre. De casualidad, andaba por Barcelona porque quería consultar unos archivos y un amigo me ofreció acompañarle al Liceu con el abono de su pareja. He de decir que no era mi primera vez, pues me había estrenado ya en la Staatsoper de Viena ocho años antes, que es como decir que uno había perdido la virginidad entonces con Claudia Schieffer o ahora con Olivia Wilde. Pero, de igual modo que nadie en su sano juicio declinaría requiebros de Angelina Jolie, un reestreno en el Liceu tampoco es plato de segunda mesa.

La primera impresión, que no tuve en Viena, fue el apabullante desfile de pavos reales; abuelas emperifolladas como árboles de Navidad, agitando modelos que no he visto ni en las tiendas del Paseo de Gracia en las que Natasha se mortificaba, con más pintura encima que que los muros de la Capilla Sixtina y joyas de tal enevergadura que para lucirlas una simples mortal habría necesitado entrenamiento especializado con un preparador físico, desde collares de perlas del tamaño de huevos de codorniz a pedruscos que ya no se medían en quilates sino en kilos. Pero es que la vieja alta burguesía, como la vieja aristocracia, ya no son simples mortales, la eugenesis a la que se han sometido durante más de un siglo ha creado una raza especial, todos altísimos: por octogenarios que sean parecen jugadores de baloncesto. Tanto su imponente físico como el donaire natural con que pasean sus tres papadas, unido al peculiar lenguaje con que entre ellos se comunican, boqueando humo de habanos excesivos incluso para mí, sirvió sin duda de modelo para Jabba el Hut

Y entre esa pléyade de burguesones de perfil de senador romano y sus señoronas, con tantos liftings encima que tienen médicamente prohibida la sonrisa, profesores indiscutibles con chaqueta de tweed, barba y guedeja revueltas, jovencitas con minifaldas de vértigo y escotes en cuyo fondo era mejor no pensar... allí estábamos nosotros dos, tan adecuados en ese entorno como vestirse de nazi el Día del Orgullo Gay.

Ni mi amigo ni yo habíamos oído nada de Calixto Bieito jamás y creíamos que lo importante de la ópera no era  el director musical, pues música es lo que veníamos a ver y oír, por lo que nos extrañó tanta preeminencia del director de escena en el programa que una oronda alemana protestaba por estar sólo editado en "francés, inglés y el inmundo dialecto de aquí".

Se abre el telón, y la primera escena, la trama de la conjura, transcurre en unos lavabos, una especie de metáfora de que las consipiraciones siempre ocurren en las cloacas... Exactamente, la escena en cuestión era esta: 

A mí, que entonces era muy joven y, por lo tanto, muy ortodoxo, me entró la tos. ¿Sabéis la típica tos que se oye en todos los conciertos? Pues la primera de un Ballo in maschera era mía. El resto del público también parecía que se agitaba en sus asientos, a medida que cierto rumor iba elevándose...

La ópera iba continuando, sin muchos más sobresaltos, hasta la escena de la choza de Ulrica, donde en el umbral de la cabaña las sombras de una pareja, decían los rumores que contratada en cierto célebre sala barcelonesa para caballeros y despedidas de soltero, explicitaban sin lugar a la duda o a la imaginación que eso era un burdel. Aquí, algún intelectual a la violeta se arranco por aplausos para mitigar los silbidos y broncas que desde los palcos burgueses ya no se disimulaban. Pero finalmente, la hecatombe llegó en el inicio del segundo acto, cuando tres militares violan en escena a un chapero, escena que por más que leo el libreto y veo otras interpretaciones aún no sé de dónde diablos se la sacó Bieito, o por qué creyó que había de incorporarla, porque si las otras jaimitadas con que había puesto a prueba las tragaderas su público eran difícilmente justificables, ésta última no encajaba en la ópera ni empujando con los pies.

En ese momento el Liceu estalló:

-Marranos!

-Bruts! (Sucios)

-Això és el Liceu! (Esto es el Liceo)

-Quin fàstig (¡Qué asco!) -espetó una voz femenina, a la que seguro le saltaron tres implantes y varios puntos de sutura con el improperio

-¡Gilipoyas! -le respondió desde el patio de butacas un entregado partidario del montaje.

Mi amigo y yo, hundidos en nuestras butacas, muertos de vergüenza ajena, nos esperábamos una trifulca entre gafapastas de Gràcia y patricios de la Bonanova, pero se quedó todo en una una salva de abucheos durante largos minutos que no apagaron ni los aplausos de algún enfervorizado puesto en pie y que parecía que iban a acabar con el baile antes de tiempo. Sólo el buen hacer de la orquesta y de los cantantes logró salvar la representación. El suceso fue rematado con un chiste del genial Ferreres, en El Periódico, donde el dueño de un burdel de lujo advería a sus burgueses clientes que esa era un casa respetable, que para montar jarana se fueran al Liceu.

Desde entonces, me espero cualquier cosa de Calixto Bieito. Lo que me extraña es que tenga tanto predicamente en países que consideraba civilizados, y que los éxitos se midan en provocaciones. Sea como fuere, yo sigo prefiriendo las viejas ediciones de Bayreuth o británicas

que ver convertido el espectral navío sin velas que incluso el rey británcio Jorge V o el almirante nazi Dönitz afirmaron haber visto alguna en vez de la inmensa zodiac roja cargada de ejecutivos del montaje de Bieito en Stuttgart de 2008.

 

Un día Brahms

Hace unos años, en un grupo de amigos y conocidos nos enviaban unos larguísimos tests (algunos de más de 200 preguntas) 'para conocernos mejor', aunque nunca he entendido muy bien en qué me ayuda a conocer mejor a una persona saber si prefiere McDonalds o Burger King, sobre todo cuando no le das la opción 'chuletón de buey en asador vasco', por ejemplo. Evidentemente, al final pasaba que estos tests se repetían más que el gazpacho, y uno intentaba que sus respuestas fueran lo más ingeniosas posibles, para acabar realmente fatigado. Eso pasó a la historia, Gott sei Dank, pero en el universo blog ha tomado el relevo una nueva forma, el llamado meme, término tomado, pero no sé si entendido, de Richard Dawkins, El gen egoísta (1976) y para cuya definición en la teoría de la comunicación remito a Jordi Cortés Morató, Introducción general a la teoría de memes, texto del que se ha nutrido el correspondiente artículo de Wikipedia con un simple corta y pega.

Ignorante yo del universo blog y de la teoría de los memes, creí que esos post en cadena así llamados era una especie de lavadero público donde cada uno iba contando sus intimidades, cuando lo constituye el meme no es tanto el contenido como la capacidad de replicarse en la red, de ser respondido por otro meme del mismo tipo en otro blog. Que a la pregunta "¿qué canción serías?" yo responda "Una noche en el monte pelado" es menos importante que diecisiete de mis lectores hagan el meme.

¿A qué viene todo esto? A que hace unos días me enviaron uno de estos memes por el facebook sobre una especie de identificación cultural: "Si fueras un libro, si fueras una canción, si fueras una película..." Uno puede responder de dos maneras a esa pregunta, o bien entendiéndola como cuál es su canción, libro o película favoritos o bien identificando su vida en uno de ellos. Puede que El Quijote sea mi libro favorito, pero mi vida es más como... ¡caramba, qué coincidencia! ¿He dicho dos? En realidad, hay una tercera manera de responder, que es la que yo usé: pasar del tema.

Cada momento, cada día, tiene su música para mí, y el libro que hoy me parece magnífico posiblemente lo dejara por imposible hace un año, y posiblemente ocurra lo mismo con una película, que no siempre tiene uno el estómago para liebre royal y tomarse de postre a Dreyer,

Vampyr, 1932. Imagen de Theartwolf.com

 

sino que el cuerpo nos pide a veces una hamburguesa con patatas para ver Demolition man. Pues hoy es un día Brahms; gris, algo más fresco que ayer, con augurio cierto de lluvia -es miércoles, toca colada: inevitablemente, tenía que llover-, desde que me he despertado (desde que Kuragin me ha despertado saltando sobre mi estómago) necesitaba al hamburgués, y ya me han acompañado las danzas húngaras desde el té y el croissant hasta maldecir la mala costumbre de torder el día desde el principio por leer la prensa. A veces me pregunto si no sería más saludable para los pacientes espectadores que el debate sobre el Estado de la Nación no se hiciera más en el Congreso de los Diputados, sino en una piscina de barro o un circo romano... no notaríamos la diferencia, salvo que no habría duda sobre quién ha ganado o perdido el 'debate'.

Mientras escribo esto, Wilhelm Furtwängler me acompaña con la Cuarta Sinfonía de Brahms, en su interpretación magistral de Londres, 1948

Y espero ansioso la tercera, que mi ordenador me castiga con el orden aleatorio de las narices. Tal vez mañana sea Rhapsody, o Wolkenstein, o Brel, pero hoy es Brahms,; no podría responder jamás a la pregunta "¿qué canción eres?", pues hoy es Brahms y yo soy su tercera sinfonía,

pero mañana no sé quién seré. Porque no sé vosotros, pero a mí me es imposible sintetizar mi vida en una única canción, libro, película o comida. Posiblemente porque no puedo abstrerme de mi propia vida, verla con perspectiva, aunque sin duda uno que me conozca poco tardaría dos segundos en definirme como "La cabalgata de las Walkirias", La casa de los espíritus, El manantial o esturión ahumado, por decir algo. Y quizá este podría ser un juego divertido, no tanto qué película, libro, canción o personaje soy sino quién creéis que soy.

¿Os animáis?

Tangos inesperados

Con la sutil elegancia de la que sólo es capaz un hombre sabio, Ferran decidió el lunes hacer limonada cuando la vida da limones, y en lugar de lamentarse que el fin de semana hubiera acabado, prefirió empezarla con la belleza de un tango, Jeaulosy, de Jacob Gade.

 

Los puristas afirman que, pese a ser actualmente uno de los tangos más reconocidos del mundo, no se trata de un tango genuino, pues fue compuesto para la banda sonora de la película norteamericana D. Q, the son of the Zorro, (1925), protagonizada por Douglas Fairbanks. Y ese rigorismo late en todo el laaaaaaaargo artículo para la voz 'Tango' de Wikipedia, que empieza con un contundente:

El tango es un estilo musical y una danza rioplatense, característica de las ciudades de Buenos Aires y Montevideo, [1] de naturaleza netamente urbana y renombre internacional. Musicalmente tiene forma binaria (tema y estribillo) y compás de cuatro cuartos (a pesar de que se le llama «el ritmo del dos por cuatro»). Clásicamente se interpreta mediante orquesta típica o sexteto y reconoce el bandoneón como su instrumento esencial.

para desarrollarlo ignorando por completo cualquier aportación no rioplatense a este complejo mundo musical. Aunque el autor de Jealousy sea un danés que no consta que pisara Buenos Aires o Montevideo jamás.

Antes de 1900, el tango ya se escuchaba y se bailaba en Europa, para escándalo de gentes como el kaiser Guillermo II, que prohibió a sus oficiales que lo bailaran de uniforme. Pero era ponerle puertas al campo, pues en el Viejo Continente si alguna vez tuvo el tango carácter arrabalero, lo perdió rápidamente, y casi de inmediato entró en lujosas salas de concierto y fue objeto de atención de los compositores considerados grandes. Así, el segundo movimiento de la composición para piano España, op. 165, del catalán Albéniz, lleva por título 'Tango', y fue compuesta hacia 1890. También en Francia (pues Albéniz allí residía) compuso Erik Satie en 1914 su Perpetual tango.

Pero si el algún lugar vivió el tango una verdadera Edad de Oro, veinte años antes que en Argentina, fue en Alemania y Rusia. Apasionó a compositores que podrían considerarse 'clásicos' o 'consagrados', que apasionados se adentraros en sus fascinantes posibilidades musicales, como el violinista Fritz Kreisler, o Kurt Weil con su Tango Ballade para Dreigroschenoper (libretode Berthold Brecht)

 

O rusos, como Stravinsky y su ballet Histoire du Soldat (1918)

Compositores clásicos, cantantes célebres, los mejores salones de ambos países disfrutaron durante los años 20 y 30 adentrándose, experimentando con el tango. Cambiar el bandoneón por el violín (como el tango de Jacob Gade), sustituir el lunfardo por alemán o ruso de baja estofa, o incluso, en una vuelta de tuerca insólita, convertirle en vehículo de sátira política o social, como los tangos cabareteros de Georg Kreisler, como su Ein ohnmächtiger Tango.

Las películas soviéticas o las que la UFA producía en Alemania introducían a menudo tangos en sus bandas sonoras, como Warum, en Der Student von Prag (1926) o el tango Sierce (Corazón) para Los felices compañeros (1934), pero ya no sería lo mismo, pues el carácter desenfadado, mordaz y transgresor con que se bailaba y escuchaba en los cabarets de los años 20 fue cuidadosamente encorsetado por ambos totalitarismos, y su ritmo original 2x4, que en Argentina estaba evolucionando hacia el actual 4x4, se asimilaba en ambos regímenes con sus marchas militares.

Pero si hay un país inesperado para escuchar tangos, ese es sin duda Finlandia, que los ha incorporado plenamente a su cultura musical, incluso a su folklore, con instrumentos, temas y metáforas muy propios, como este de Georg Malmstten, de 1938

 

De hecho, la ciudad finesa de Sinäjoki se proclama Segunda ciudad del tango.

Pero no quería despedirme sin uno de mis preferidos Tangos inesperados, Magnolia, compuesto en París en 1929 por el exiliado ruso Alexander Vertinsky, y cuya letra, traducida del ruso por el profesor de Física de la Universidad de Karlsruhe Igor Gornyi, es un excelente ejemplo del desenfado con que Europa visitió este ritmo que aún le fascina.

Banana-lemon Singapore is purely spurious:
the ocean cries and sings without words,
in dazzling azure skies the storm is furious,
pursuing strings of birds.

Banana-lemon Singapore is purely spurious,
the silence on your heart is like a stone,
the frowning of your eyebrows is injurious,
you're always sad, alone.

And tenderly reviving
another May empyrean,
my caresses, my words, my eyes and mouth,
Yvetta, you are crying,
for our song is dying,
your heart's no longer flying
with no flame of love.

A parrot shouts, frightening,
you're standing still and sighing -
a lonely wild magnolia in bloom -
Yvetta, you are crying,
for our song is dying,
for somewhere summer's soughing,
gone with dreams of doom.

Your opal-moonlight Singapore is purely spurious,
when storms tear off bananas in your dreams.
The tiger skin you sleep on is luxurious
amid the monkeys' screams.

Banana-lemon Singapore is purely spurious.
A tropical magnolia in bloom,
you jingle with your rings and try to cure us,
you love me still, in gloom.

Memoria histórica

Hoy es 18 de julio. Hace 71 años, un grupo de generales africanistas que veían peligrar sus privilegios de casta con las reformas emprendidas por el legítimo Gobierno -que quería hacer del decimonónico'ejército gendarme' un moderno ejército para la defensa contra ataques exteriores-, se aliaron con la fuerzas civiles reaccionarias, que querían defender sus privilegios casi feudales contra las justas reivindicaciones de las clases más desfavorecidas, y con la jerarquía eclesiástica, que nunca fue leal al régimen republicano, quizá porque los obispos españoles del año 1931 debían su mitra al exiliado rey Alfonso XIII. Porque la monarquía española seguía ejerciendo un privilegio medieval, el derecho de presentación, por el que la Santa Sede sólo podía nombrar obispo a uno de los tres candidatos presentados por la Corona. La Iglesia ibérica, ya desde los tiempos visigodos, siempre ha sabido con quién conviene estar.

Estos generales rebeldes y sus facciosos partidarios se levantaron el 18 de julio de 1936 contra el España y su Gobierno. En la más pura tradición intervencionista que tuvo el ejército en la política española del siglo XIX, se consideraban receptáculo y defensores de las más puras esencias patrias, del verdero espíritu, y dieron un pronunciamiento, pretendiendo quizá con ello hacerse con el poder como antaño otros generales hicieran en el triste reinado de la abuela Isabel II. Pero fracasaron. Y el fracaso del pronunciamiento llevó a casi tres años de guerra civil y a casi cuarenta de dictadura militar y represión. Exilio, destierro, cárcel, muerte...

A principios de febrero de 1939, se hunde el frente catalán. Desde los acuerdos franco-británicos con Hitler en Munich, 1938 (recordemos al primer ministro británico, Sir Neville Chamberlain, agitando el papel del acuerdo al llegar a Londres), el primer ministro republicano, el doctor Juan Negrín, sabía que la causa de la República estaba ya sentenciada. Conociendo cómo se comportaron los facciosos al entrar en Málaga, en Almería, en Badajoz... miles de republicanos, civiles y militares, huyeron a Francia.


Colliure (Francia), 7 febrero 1939

Mi abuelo, capitán del ejército republicano, era uno de ellos.

Pasó por el paso fronterizo de Bourg Madame, que se hizo célebre con la canción cuya letra se atribuyó a León Felipe.

http://idd003x0.eresmas.net/mp3/Cancion%20De%20Bourg%20Madame.mp3

En el paso fronterizo, eran los soldados eran desarmados

y después conducidos a campos de refugiados


muchos de ellos, en las playas, rodeados de alambre de espino, vigilados por soldados senegaleses. Las autoridades francesas, las mismas que habían estado boicoteando los envíos de material militar que la URSS hacía al ejército republicano, trataron a los refugiados españoles como a delincuentes.

Cuando las tropas del III Reich invadieron Francia, muchos republicanos españoles se alistaron en el ejército francés. Mi abuelo, el leal capitán de la II República Española, fue uno de ellos. Fue hecho prisionero, como muchos otros españoles que, como él, sabían que la guerra civil no había acabado, que continuaba en los campos franceses, en la línea Maginot, en Dunquerque. En una entrevistacon el ministro español de Asuntos Exteriores, Serrano Súñer, el cuñadísimo (cuñado delGeneralísimo),su homólogo alemán, Joachin von Ribentropp, le preguntó:
"¿Qué hacemos con los republicanos españoles?"
"No hay republicanos españoles", respondió el falangista.
Y, como apátridas, fueron internados en campos de concentración, no en campos de prisioneros de guerra. No les protegió la convención de Ginebra (la misma que hace dos años un asesor de Bush dijo que estaba obsoleta). Fueron a distintos campos; la mayoría, mi abuelo entre ellos, a Matthausen.

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El día en que hicieron su entrada los aliados en el campo nazi de exterminio de Mauthausen, los españoles colgaron una pancarta en la que se leía: “Los españoles antifascistas saludan a las fuerzas liberadoras”.

Mi abuelo sobrevivió al campo... Escuchando ciertos cantos de sirena, volvió a España. A la España que Jaime Gil de Biedma describió brillantemente en su poema Años triunfales:

AÑOS TRIUNFALES
Media España ocupaba España entera
con la vulgaridad, con el desprecio
total de que es capaz, frente al vencido,
un intratable pueblo de cabreros.
Barcelona y Madrid eran algo humillado.
Como una casa sucia, donde la gente es vieja,
la ciudad parecía más ocura
y los Metros olían a miseria.
Con la luz de atardecer, sobresaltada y triste,
se salía a las calles de un invierno
poblado de infelices gabardinas
a la deriva, bajo el viento.
Y pasaban figuras mal vestidas
de mujeres, cruzando como sombras,
solitarias mujeres adiestradas
- viudas, hijas o esposas-
en los modos peores de ganar la vida
y suplir a sus hombres. Por la noche,
las más hermosas sonreían
a los más insolentes de los vencedores.

Al cruzar la frontera, él, capitán leal al gobierno legítimo, fue detenido y juzgado por 'rebelión armada'. Porque los tribunales franquistas inventaron la curiosa pirueta jurídica de que la guerra empezó en 1934, con la revuelta obrera en Asturias y la nacionalista en Barcelona... gracias a esta pirueta, podían juzgar por rebelión a los leales. Esta misma indecencia es ahora defendida por gente como César Vidal, Pío Moa o Ricardo de la Cierva.
Hay un hermoso poema de Cernuda, en el libro Las nubes, que habla del exilio republicano:

UN ESPAÑOL HABLA DE SU TIERRA

Las playas, parameras
Al rubio sol durmiendo
Los oteros, las vegas
En paz, a solas, lejos;

Los castillos, ermitas,
Cortijos y conventos,
La vida con la historia,
Tan dulces al recuerdo,

Ellos, los vencedores
Caínes sempiternos,
De todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.

Una mano divina
Tu tierra alzó en mi cuerpo
Y allí la voz dispuso
Que hablase tu silencio.

Contigo solo estaba,
En ti sola creyendo;
Pensar tu nombre ahora
Envenena mis sueños.

Amargos son los días
De la vida, viviendo
Sólo una larga espera
A fuerza de recuerdos.

Un día, tú ya libre
De la mentira de ellos,
Me buscarás. Entonces
¿Qué ha de decir un muerto?.

Mi abuelo fue sentenciado a muerte. La pena le fue conmutada por cadena perpetua a trabajos forzados. Fue ingresado en un 'batallón de trabajadores', prisioneros republicanos que eran tratados como esclavos. Durante la Segunda Guerra Mundial, estos batallones fueron reforzados con prisioneros de guerra soviéticos que eran comprados al régimen nazi (estos esclavos rusos colaboraron, por ejemplo, en la reconstrucción de Guernica; véase la correspodencia entre Eugenio de Aguinaga, arquitecto del proyecto, y Gonzalo de Cárdenas, arquitecto jefe de Regiones Devastadas, el organismo público que gestionó el trabajo de los 'presos de Estalingrado'). En 1949, mi abuelo fue liberado. Pero hasta 1976 no tuvo pasaporte, ni permiso de armas (ni siquiera para cazar), y todavía ahora sigue siendo válido el juicio que lo declaró rebelde, sedicioso, asesino...
Soy historiador, y estoy acostumbrado a manejar documentación... sé que las fuentes jurídicas son las que más perduran: cartularios medievales, sentencias arbitrales... dentro de cuatro cientos años, cuando se quiera estudiar y se recurra a las fuentes, mi abuelo, como tantos otros 'mi abuelo',seguirá siendo injustamente acusado y sentenciado. E incluso figurará como mágnanima medida de gracia haber sido liberado a los cuatro años por el dictador a quién Sabina dedicó, en La Mandrágora, la siguiente adivinanza:

nunca enterrador alguno
conoció tan alto honor
dar sepultura a quien era
sepulturero mayor
ese día en el infierno
hubo gran agitación
muertos de asco y fusilados
bailaban de sol a sol
siete días con siete noches
duró la celebración
en leguas a la redonda
el champán se terminó
combatientes de Brunete
braceros de Castellón
los del exilio de afuera
y los del exilio interior
celebraban la victoria
que la historia les robó
más que alegría la suya
era desesperación.

No es este un post de historia, sino un post personal, mi personal postura a favor de una Ley de Memoria Histórica justa que exhume todas las fosas comunes de fusilados y represaliados, queinvalide los juicios franquistas a los leales oficiales y políticos de la República. Una Ley que, de una vez por todas, diga que hubo un bando leal, el perdedor, y un bando desleal, rebelde y criminal. Los que ganaron. Yo no tengo un mi abuelo que ganara una batalla. Yo tengo un mi abuelo que perdió todas sus guerras. ¿Perdonar? Tal vez, pero olvidar, ¡jamás!


De Re Coquinaria III: Esturión en salsa

Ayer inauguramos el piso. Después de tres semanas desempaquetando cosas, ordenando los libros y los CD (lo único que tiene un sitio determinado), buscando dónde colgar los sables -no de un mi abuelo que ganara una batalla, mi abuelo perdió una guerra-, las gorras y el casco... he dado por concluida la mudanza y he tomado posesión plena de mi nueva casa. Y no hay mejor manera de simbolizar la conquista que con un banquete de la victoria. Comme il faut.

El plato fuerte de la cena fue Esturión con salsa agliatta. De las diversas formas de cocinar el esturión, elegí como más adecuada la que sugiere el Maestro Martino (Martino Rossi o Martino da Como o Martino de Rubeis, según la edición de su tratado de cocina, El libro de arte coquinaria,que se consulte), cocinero del camarlengo pontificio y patriarca de Aquilea, Ludovico Trevisán. Es una receta del siglo XV.

"Sopra terrai lo storione che sia un poco passato, trito o frolo et non frescho; se vole che sia bono in perfectione habi di bon vino bianco o aceto mescolato con acqua pura che sia tanto l'uno quanto l'altro, et del sale a sofficentia; et qui lo farai molto bene allessare facendolo bollire per tanto spatio quanto faresti la carne de vitello o de manzo, secundo la sua grandeza tagliandolo in pezi grandi et grossi come pare alla tua discretione; ma chi per più magnificentia lo vole cotto integro faccia d'avere li vasi grandi et capaci a cocerlo sano como fa il mio Signore, perchè ogni pesce è molto migliore integro che in pezi o altramente."

Así dice la receta de Martino da Como (original de Suiza, aunque muy pronto se trasladó a la corte del usurpador milanés Sforza):

Conserva el esturión hasta que sea un poco pasado, tierno, macerado y no duro. Si quieres que esté cocinado "a puntino"( a la perfección) coge buen vino blanco, o vinagre, mezclado con una cantidad igual de agua y con suficiente sal lo harás hervir bien utilizando el mismo tiempo que se usa para hervir la carne de ternera o de novillo, según su peso y cortándolo en trozos grandes y generosos, a gusto personal; pero quien, por mayor magnificiencia, lo quiera cocinar todo entero, se debe procurar una olla grande para contenerlo todo entero, como hace mi Señor, porque cualquier pescado es mejor cocinarlo entero, en lugar que a trozos o en otras maneras.


Otros cocineros, como Bartolomeo Scappi, el autor de la sopa de manzanas de la que ya hablamos en De Re coquinaria II, http://www.lacoctelera.com/theo/post/2007/06/01/de-re-coquinaria-sopa-manzanas-

afirman que el esturión debe cocerse sólo en agua. Tras mi anterior post, sabréis que semejante consejo no se ha hecho para mí... Cocer sólo con agua, cuando se puede hacer con vino... Hubo un tiempo glorioso en que se quemaba a la gente por herejías menores...

Pero empecemos las cosas por el principio... Invitados: Lucas y su mujer, Isabel; Carlos y la suya, Patricia; Fra (Fray Alberto, un amigo monje benedictino) y X, que no es la mujer de Fra, sino mi pareja, o mi no pareja o... ¿qué sé yo? Cuando sepamos qué somos, ya lo comentaré... O no... ¡Rayos, Theo, 'menos retórica y más substancia' (Hamlet), que te dispersas! La cuestión es que era conveniente invitar a las esposas de Carlos y Lucas, porque ya empezaban a torcer el gesto cuando oían que quedábamos para alguna aventura... que siempre acaban como reunión etílico-gastronómica...

Música: Medieval, por supuesto: Neidhardt von Reuenthal, Oswald von Wolkenstein, Trobadores catalanes y provenzales:

http://www.esnips.com/doc/db153fb7-cf06-4ff3-a4ae-199c07025cba/Ara-lausat-lausat-lausat(anónimo-de-San-Joán-de-les-abadesses-Girona)

A l'entrada del temps clar, una estampida catalana del siglo XIII...
http://www.esnips.com/doc/1900f313-5ba1-4619-aef1-a5341a0358c8/A-lentrada-del-temps-clar-(estampida-anónima-medieval)

Berenguer de Palou
http://www.esnips.com/doc/33512dbe-121a-4486-82ed-25d2b73ebf9c/Tant-mabelis-(Berenguer-de-Palou--S.XII),

Desde que leí por primera vez a Chéjov, he sentido curiosidad por el esturión; la primera vez que estuve en Rusia, lo primero que pedí para comer fue esturión ahumado, como en el cuento La estepa o tantos otros del médico escritor (por cierto, la única coincidencia entre el maestro ruso y Pío Baroja, a quien no soporto... qué fárrago insufrible su Árbol de la ciencia)... Un pez curioso, el esturión... pocas especies son tan sensibles a la contaminación de nuestros ríos... en la Edad Media, abundaban en muchos cauces, por supuesto, lejos de las ciudades; durante el Renacimiento, Bartolomeo Scappi consideraba que los mejores esturiones italianos se pescaban en el Arno, el Tíber y el Po... personalmente, me libraría mucho de comerme cualquier cosa que ahora pudiese salir de esos tres ríos... Sabemos, asimismo, que hasta los años sesenta del siglo XX había esturiones en el Guadalquivir, y que ahora pretende recuperarse el Caviar sevillano; también se estáncriando de nuevo esturiones en el cauce alto del Garona, al final de su corto recorrido aranés, antes de adentrarse en Francia (el caviar de Les ya se ha comercializado; no puedo decir nada sobre su calidad).

Evidentemente, no compré un esturión entero... porque no tiene capacidad física mi cocina para ello, ni nuestro estómago para dar cuenta de él... ni con la ayuda de Kuragin, que no le desagradó en absoluto la carne del teleósteo. Otro día intentaré acometer la empanada de lamprea, según receta de Cristoforo Messiburgo, pero no sé, no sé... empezar con esturión para pasar a lamprea sería en un banquete medieval lo más parecido a pasar de un filete a un McDonalds...
En una cazuela de barro de tamaño suficiente para cubrirlo de líquido, se pone la pieza entera, y se cubre con una mezcla, mitad de agua, mitad de vino blanco... un chardonnay, por ejemplo, un vino que tenga algo de acidez (podría ser un albariño, pero mal empleado...) Se deja cociendo a fuego medio hasta que deje de soltar líquido al pincharlo.

Isabel, Patricia y X decidieron que la cena era asunto de hombres y que era mejor no asomarse por la cocina... Por suerte, porque nosotros cuatro teníamos dificultades más que serias para acomodar nuestros perímetros en tan menguado espacio... Fra fue el primero en ser enviado al destierro, a practicar la paciencia monástica en poner la mesa con esmero y cuidado, repasando cada copa y cada cubierto. No es que hubiese que hacerlo, pero algo teníamos que encargarle para no sentirse desplazado...

Toda la casa huele a esturión. Kuragin, relamiéndose los bigotes, atento adistraer un pedazo de carne; Fra y Lucas, hablando del consumo de pescado en la Barcelona medieval, el monopolio real concedido a Gilabert Corbera por el Rey Alfonso el Benigno para vender en exclusiva pescado en esa ciudad... los impuestos sobre el pescado, una cantidad fija por saumada -una saumada eran tres banastes (41 kg)-; Carlos, descorchando una botella de Xarel·lo; Patricia e Isabel, interrogando sutilmente a X... cuando nos queremos dar cuenta, X ya se lo ha contado casi todo, y es que la habilidad de dos mujeres cincuentonas para sacar información es absolutamente inigualable... ni suero de la verdad, ni cuentos... La GESTAPO se equivocó de perfil, cuando empezó a reclutar agentes...

Cuando el esturión está hecho, se prepara la salsa. Martino y Scappi, así como Rupert de Nola o Sensoví antes que ellos, tenían varias propuestas de salsa; las más habituales, la limonia, con jugo de limón, o la aggliatta bianca, con ajos. Opté por esta última, por ser la más fácil... Consiste en picar almendras, dientes de ajo crudo, miga de pan blanco y jengibre en un mortero, y desleír con el caldo de cocción del pescado, según la textura que prefiramos... Por supuesto, la minipimer hizo excelentemente las veces de mortero... Cortar y servir con la salsa por encima.
Una carne tan densa como la del esturión, puede perfectamente ser acompañada de un vino tinto... Pero la mayor parte de las mujeres tienen un gen que les impide metabolizar este vino; es la única explicación que encuentro al empeño por elegir vino blanco, caiga quien caiga... ya podemos estar dando buena cuenta de un chuletón de buey, que si hay una mujer en la mesa, tiene que haber vino blanco... X, amparada ahora con nuevas aliadas, se cambió de bando de inmediato, y nos dejaron a Lucas, Carlos, Fra y yo solos con seis botellas de Abadía Retuerta y con los Edmundo para el postre... Fra se quedó a dormir en casa, y creo que Patricia e Isabel tuvieron que conducir ...

Por cierto. Preparé esturión de sobras. ¿Alguien quiere arriesgarse a tomar un plato?

Desayuno con zafiros

Kuragin y yo ya estamos instalados. Aunque, más preciso sería decir que acampamos entre cajas...

Ayer, Carlos y yo fuimos a buscar la cama, porque lo malo que tienen las ofertas (somier de madera laminada y colchón de látex natural, por 600 euros) es que no te lo traen a casa, o sí, pero dentro de quince días, que es la forma elegante de decirte "Búscate la vida, majo". Así que os perdisteis una escena digna de los Monty Pyton (no sé si escribe así), y es a los dos cargando con la cama por una avenida céntrica, muy dignos con nuestros trajes, nuestras corbatas y el panamá para proteger, Carlos la calvicie y yo las ocurrencias, del sol de julio, que ya lo dijo Cervantes, Quijote I, cap. 2: "y con esto caminaba tan despacio, y el sol entraba tan apriesa y con tanto ardor, que fuera bastante a derretirle los sesos, si algunos tuviera".
X llegó ayer, con unas cuantas guiness (no diremos cuántas para no escandalizar), tres gotas de perfume de cítricos (diría que de Armani) y un vestido ligero, largo y estampado con grandes flores. Con X, ha entrado la primavera. Preparaba magret de pato con salsa de frambuesas y mostaza mientras X intentaba en vano que Kuragin le prestase algo de atención, al menos al salmón que le había traído...
-Theo, tu gato no está bien. Ha olido el salmón y no lo ha probado.
-¿Qué salmón es?
-No sé, lo compré en el DIA...
-Kuragin sólo come salmón noruego...
-No sé quién es más maniático de los dos... Y mejor que no vayas contando que tu gato come salmón noruego, que pensarán que estás loco. Y pensarán verdad.

Kuragin es maniático. Ya sabéis que le gusta escuchar a Bach, que tiene unos biorritmos muy marcados, con precisos períodos de misantropía que conviene respetar y que, como buen gato, no gusta de los cambios. A duras penas, empieza a tolerar a X, pero no se acostumbra a que ella ocupe su lado de la camay, si bien empieza la noche a nuestros pies, amanece ovillado entre ambos, como una excalibur peluda.
Carlos y Lucas llegaron a tiempo de evitar la discusión; Carlos, con dos Pagos de los Capellanes y Lucas con algunas Guiness más, que la noche era cálida y la sed mucha. Abrimos las primeras, llenamos las pintas y brindamos cantando el Himno del General Guiness

You've heard of General Wellington,
Who won at Waterloo,
But there's a good old Irishman
I'll mention unto you.
He comes from dear old Dublin,
He's a man we all applaud,
For he always finds a corkscrew
Far more handy than a sword.
He's good old General Guinness,
He's a soldier strong and stout.
He's found on every bottle
And he can't be done without!
His noble name has world-wide fame
Deserves three hearty cheers
Hurrah for General Guinness of the Dublin Booziliers!
This hale and hearty warrior
Is worshipped in the ranks,
For he does his task inside the cask,
As well as in the tanks.
He bears the brunt on every front,
North, south, east, and west,
And he wears about ten million
Canteen medals on his chest.
He's good old General Guinness,
He has won the world's applause.
'Twas him who kept our spirits up
In the midst of all our wars.
Who was the first to flirt
With Mademoiselle from Armentieres?
Why good old General Guinness
Of the Dublin Booziliers.
All over bonny Scotland too,
The General is seen.
They've given him the freedom
Of the "toon" of Aberdeen.
From Inverness to Galashiels,
He keeps them warm and bright,
And they love to gather 'round him,
Och, on every moonlit night.
He's good old General Guinness,
He's as good as Scottish broth,
'Twas him who turned the Firth of Forth
Into the Firth of Froth.
All Scotsman danceThe Highland Fling
And shout when he appears,
Hurrah for General Guinness of the Dublin Booziliers.
http://www.chivalry.com/cantaria/sounds/general-guinness.mp3

mientras la crema de menta y guisantes se acababa...
-Demonios, Theo, si fueses más lento en la cocina, tu horno, en lugar de cronómetro, llevaría un calendario incorporado.
Toda la noche estuvo sonando Gotan Project, y nosotros riendo, fumando y bebiendo en medio del desbarajuste; del Pago de los Capellanes no quedó ni la tonsura, y las guiness cayeron una a una. Lucas y Carlos se fueron en taxi, no sin antes amenazarme con que sus mujeres no les dejarían volver a salir conmigo, que soy una mala influencia... X y yo acabamos llegando a la cama esquivando con dificultad el laberinto de cajas.
¿Cuándo desharé los paquetes? No los sé. De momento, lo postergo hasta comprar dos estanterías más, que una de las viejas no resistió el traslado y los libros siguen amontonándose en todas partes. Kuragin, encantado, por supuesto, que tantas cajas son un lugar de juego maravilloso. Por suerte, me tomé la molestia de empaquetar y etiquetar juntas el utilaje de superviviencia inmediata, así que la tetera Biedermaier, las tazas de Sajonia, el mantel de lino y todo lo imprescindible para desayunar con cierto decoro estaba ya listo esta mañana y para despertar a X con el aroma del café recién hecho y una rosa que he cortado de camino del quiosco... Me he ido a trabajar y ha vuelto a dormirse, abrazada a Kuragin... Creo que empiezan a entenderse...