La Coctelera

Categoría: Literatura fantástica

Lectores de novela histórica

Cuando reconozco mi pasión por la Historia, siempre hay alguien que cita un mamotreto que tengo que leer. Según el día, el modo en que se me recomiende la lectura o la persona que lo haga, responderé de diversas maneras, desde un 'si tú me lo recomiendas, le echaré un vistazo' (raro, muy raro) hasta un 'Prefiero lecturas más serias, como Calvin & Hobbes', pasando por las corteses variantes del 'quizá'. Y, para el que conoce a Metternich, "Cuando un diplomático dice 'sí, quiere decir 'quizá'; cuando dice 'quizá', quiere decir 'no', pero, cuando dice 'no', no es un diplomático".

No soy, pues, un gran lector de novela histórica. Diría que abomino de ella si no fuese porque tres de mis novelas favoritas pertenecerían, aunque quizá algo forzadamente, a este género: El nombre de la Rosa (Umberto Eco), José y sus hermanos (Thomas Mann) y Guerra y paz (Lev Tolstoi). Y porque tampoco puedo olvidar una niñez entre Walter Scott y con Robert Louis Stevenson. "Esto es novela de aventuras", me diréis... bueno, pues para mí era novela histórica, quizá porque lo que más me interesaba de esas novelas era el pasado. Y es que creo que ya nací homo historicus.

La novela como género tiene un único cometido, entretener. Y cada cual quiere ser entretenido según su gusto o su formación, o según el día, porque hay días para sumergirse en Los apuntes de Malte Laurids Brigge y otros, para desconectar con Estudio en Escarlata. Y todos son igualmente dignos, aunque de calidades y cualidades diversas. Pero la novela histórica tiene un efecto colateral, y es que enseña Historia y, claro, lo que uno aprende está en función de lo que sabe el profesor; según la novela que uno lea, el resultado puede ser espectacular.

Entre mis amigos y conocidos hay quienes sólo leen novela histórica y, últimamente, cuando sale el tema, ya simplemente me voy, porque mi estómago es delicado. Dentro de este género de personas, hay varias subespecies:

1. El enteradillo. Son tipos a quienes haber leído Los pilares de la tierra o La catedral del mar convierte en medievalistas, dispuestos a refutar sin problema alguno lo que Fossier, Duby y Le Goff puedan decir. "¿Qué sabrán ellos? Yo, que he leído esto, sé perfectamente..." y entonces es cuando sueltan la mayor barbaridad. Son personas que cuando uno, ingenuamente, prentende matizar o corregir sus asertos, suelen rechazarlo de plano porque 'la Historia es muy quisquillosa, metida en detallitos y fechas y tonterías', como me espetó cierta tiparraca que se las daba de leída. No merecía la pena explicarle que eso era erudición, que la Historia sólo pretende intentar ser rigurosa. Y si El clan del oso cavernario dice que los cromagnones eran rubios y de ojos claros y que los hombres de piel morena y cabello oscuro son mezcla entre cromagnon y neanderthal, pues sin duda alguna será así, y lo defiendo donde sea.

2. El bruto. No es capaz de entender que existen diversos niveles de veracidad, y que la 'verdad literaria' no tiene porque coincidir con la 'verdad científica'. Nabokov desarrolla Ada o el ardor en Estocia, un Canadá colonizado por rusos y británicos (Estonia + Escocia = Estocia) y gobernado por príncipes rusos. El lector bruto de novela histórica cree firmemente estar leyendo un manual de Historia, y que las palabras que el novelista pone en boca de Ricardo Corazón de León o de María Antonieta fueron pronunciadas ciertamente por ellos, y las aprende y las cita, "porque, como dijo Ricardo Corazón de León..."

3. El new age: Busca en la Historia la Arcadia feliz y eso sólo es así en la novela histórica, porque han hecho suyo esos versos de Marique de que 'cualquier tiempo pasado fue mejor'. Campesinos felices con el trabajo de la tierra, heroicos y caballerosos soldados... en fin, la versión hippie de las películas de Erron Flyn. Para ellos, la Edad Media no huele a mierda y la peste es una leyenda urbana; los esclavos de la civilización romana eran jovencitas que después se casaban con el patricio honorable y digno; los espartanos defendieron Europa del Islam, los americanos tomaron Berlín y Stalin era el padre de las naciones. Por supuesto, las Cruzadas fueron momentos de profundo entendimiento y amor entre musulmanes, judíos y crisitianos, con pequeñas escaramuzas militares que no vienen al caso, los chinos se han dedicado toda la Historia a hacer proverbios y los vikingos eran unos guerreros que asaltaban, violaban y quemaban porque sí.

Puedo afirmar sin rubor que trata con mucho más rigor y elegancia el tema de los mitos célticos y germánicos El Señor de los anillos, aunque los enmascare tras una mitología propia, que cualquier novela 'céltica' y que la saga Canción de Hielo y Fuego refleja mucho mejor la cotidianeidad medieval en tiempos de guerra que posiblemente muchos manuales de historia.

Con la novela histórica poco a poco va ocurriéndome como con la Historia de la Arquitectura... yo no le pido a nadie que ponga frontones en un edificio, o que haga bóvedas de crucería... sólo pido que traten con respeto a mis muertos. Y otro día hablaremos de las películas.

COLECCIONES

ELPATIODEMICASA ha escrito en su blog este divertido post.Y lo divertido es necesariamente inteligente; sino, es cómico o bufo o cualquier otra cosa.

http://www.lacoctelera.com/elpatiodemicasa/post/2007/06/20/palabras-graciosas

Colecciones... Ya de niño apuntaba maneras de antisocial, porque nunca me interesó el fútbol ni tuve jamás en mis manos un cromo de futbolista alguno. La verdad, no habría sabido qué hacer con eso... Porque mi padre, con la excusa de que mi madre tenía mejor formación y estaba más preparada para ello, abandonó alegremente nuestra educación en sus manos y no volvió a preocuparse hasta que ya era demasiado tarde. No por tragedia alguna, ni por odio ni nada de todo eso que es argumento básico en las películas de A3 los sábados por la tarde... sino que cuando quiso saber qué nos interesaba, no entendía lo que le explicábamos. En su descargo, diré que ha hecho ímprobos esfuerzos por comprendernos desde entonces, pero si ha conseguido tener una idea aproximada sobre a qué me dedicó y que estudio ahora, e incluso ayudarme localizando topónimos antiguos para mi tesis... en el caso de mi hermana, aún no sabe muy bien ni qué acabó estudiando ni a qué se dedica ni qué quiere hacer...La situación es que, cuando mi deportista padre quiso darse cuenta, tenía en casa un hijo que mal iba a seguir sus pasos, bonachón, sedentario y hogareño. Lo de hogareño lo he ido suavizando con los años y he sustiuido la bonachonería por cierta bonhomía irónica... Pero sedentario, sigo siéndolo un rato... Tantas horas sentado, empiezo a parecer una pera.
"Mas, váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza" (Quijote, I parte, cap. XIX), que no he venido aquí a hacer dormir a nadie (gracias, León Felipe, por prestarme el verso). De colecciones, quería hablar... Apenas tenía seis años cuando uno de mis tíos me regaló unas cuantas monedas para empezar una colección; poco después, otro de mis tíos me inició en la filatelia. Poco contaban ellos con la capacidad descorazonadora de mi madre para todo lo que se escapase a sus esquemas radicalmente racionales: "¿Colecciones? Sólo son trastos que acumulan polvoy gastan dinero estúpidamente". Por supuesto, su oposición sólo hizo aumentar mi pasión por compilar... Hasta hace muy poco tiempo, nunca consideré que reunir una biblioteca o una discoteca fuese otro modo de coleccionar, pero ahora lo percibo así... Tal vez porque he logrado desposeer al término 'colección' de la carga peyorativa familiar. Meticulosamente ordenados por temas, por épocas, por idiomas(es lo único que está ordenado en mi casa), libros de historia, de historia medieval, de arte, de filosofía, poesía, novela, literatura fantástica... hacen que X se exclame sobre el horror de cajas que tendré que trajinar dentro de dos semanas cuando me cambio de piso a otro algo mayor, cerca también de mi trabajo. Casi mil quinientos libros... Dos cientos CD, porque soy de los inquebrantablemente ingenuos que siguen comprando en lugar de grabarlos...
Ya no colecciono monedas ni sellos... Regalé las que había compilado y me reservé las que tenían un significado como objeto propio, no como parte del grupo: unos sellos de la Segunda República, alguna moneda medieval, una romana que me regalara mi abuelo, otra muy especial de Luis XIV acuñada en la ceca de Barcelona durante la revuelta anticastellana de Els Segadors... Porque al final, se superpuso mi pasión de historiador a la de coleccionista, jejeje. Una moneda extraña para mí era una moneda que explicase una historia, no una que acuñara por error la cabeza de Groucho Marx...

Colecciono objetos militares. Desde los diecisiete años. Sobre todo, de la primera y la segunda guerra mundial, aunque también anteriores. Alemanes y rusos, especialmente. Dos sables de oficial de infantería prusiano (1914) decoran el hall de mi piso, junto a una bayoneta austriaca de la guerra austroprusiana (1866). En el perchero, junto a mis sombreros, una gorra de plato de oficial de cazadores de Brunswick (1906), un chascás de ulano prusiano (1908), un chacó de dragón de Galitzia (1914), una gorra de plato de oficial de caballería de la Wehrmacht (1936). Varias condecoraciones, pero ninguna nazi. No soporto la svástica. Cruces de hierro de primera y segunda clase de la I Guerra mundial, cruces austriacas, condecoraciones de la I República española, órdenes soviéticas... En el armario, cuelgan un dormán de húsar bávaro (1914), abrigos de la Wehrmacht, soviéticos, uno de oficial de artillería austro-húngaro...
Algunos los he comprado yo; otros, han sido regalos de amigos. Cada objeto tiene dos historias, pues, la propia de su época... "esta bayoneta es de la batalla de Sadowá, en que los austriacos, que aún tenían fusiles de avancarga, fueron barridos por los prusianos, que habían innovado con el fusil de aguja"; y la historia asociada al objeto: "Esta bayoneta me la regaló un amigo, C, que fue profesor mío en la universidad... Una noche, nos encontramos en un pub y acabamos cantando "A las barricadas" después de vaciar una botella de cognac". Porque esos objetos que voy compilando no son más que el estuche que conserva los recuerdos hermosos que atesoro de las personas a quienes he querido y sigo queriendo, porque incluso los que he comprado, acaban asociándose de un modo u otro a un amigo, a una amante, como los uniformes con que una ex y yo nos disfrazábamos cuando llegaba carnaval (para escándalo de esa pequeña ciudad de provincias, tan políticamente correcta como corrupta)... Y expongo estos momentos felices en forma de objeto, por temor a que me ocurra como el poema de Goytisolo, "En tiempos de inclemencia" (Creo que está en el libro Elegía a Julia Gay)

Tal mercader huyendo del saqueo
busca lugar donde esconder sus bienes
así quise hacer yo:
salvar lo mío en tiempos de inclemencia. Y enterré en lo más hondo horas e imágenes
sueños guardé.
Pero después la lluvia
borró el camino y no encontré el tesoro.

Inmigrantes y elfos domésticos

"Los elfos domésticos son distintos de los magos; tienen su propia magia, y la capacidad de aparecer y desaparecer en el castillo les es necesaria para realizar su trabajo sin ser vistos, como es tradicional entre los elfos domésticos." (Entrevista a JK Rowling).

En el mundo mágico creado por JK Rowling, un mundo parelelo al no mágico, los elfos de herencia tolkeniana caen de su pedestal legendario germánico y se convierten en criaturas mucho más cercanas a los duendecillos de la mitología popular irlandesa. Seres semiesclavos, que hacen su trabajo desde la discreción que concede la invisibilidad; no cobran ni libran, ni reclaman ninguno de esos derechos, por supuesto.
A veces, escuchando al paisano, leyendo 'Cartas al Director' o analizando lo dicho por políticos irresponsables, saco la conclusión de que el principal problema que tiene muchos españoles con los inmigrantes es que no son elfos domésticos; no hacen su trabajo y desaparecen, sino que son visibles, demasiado visibles. Incluso ofensivamente visibles a veces.
"Urgencias está llena de inmigrantes" es frase típica. ¿Es cierto o sólo con que haya uno ya son demasiados? Depende de quien lo diga; médicos de urgencias suelen decir que muchos son sin papeles o que no saben que tienen derecho a Sanidad, y sólo van al médico por una Urgencia...
"El colegio público está lleno de inmigrantes". Depende de los barrios y depende de las ciudades. Y depende de lo que entendamos por lleno. Es deber del Estado educar a nuestros hijos para convertirlos en ciudadanos; y si no estamos de acuerdo con la cultura de los países de origen de algunos inmigrantes (discriminación de la mujer, violencia tolerada...), es desde la Educación desde donde se puede resolver, y no con medidas represoras. La educación privada concertada, al aceptar ayudas públicas, tiene el deber de colaborar con la integración y educación de los inmigrantes menores. ¿Lo está haciendo? Tengo mis dudas.
"Las VPO son todas para inmigrantes". en otro post he hablado de esto ya; en Catalunya, el 7% de cada promoción de VPO debe estar reservada a inmigrantes, y según arquitectos del Institut Català del Sòl (INCASOL), sólo el obispado de Girona ha aumentado esta reserva; ningún promotor lo hace. El problema es que tener un inimigrante en la escalera es como si nos robasen algo, "¿por qué este moro-negro-sudaca tiene derecho a un piso y mi Jenni no?" Habría que recordar también que los criterios de los inmigrantes para acceder a vivienda protegida son los mismos que los nacionales: ser residentes legales y tener contrato de trabajo. No están 'robando' nada a nadie, pagan sus impuestos como el resto.
Inseguridad-inmigración. Este ha sido el tándem estrella de los medios de comunicación el último año; desde los violentos asaltos a urbanizaciones de lujo hasta los raterillos de medio pelo en las ramblas de Barcelona... En una perversa vuelta de tuerca más, un canal estatal (no diré cual) relacionó el aumento de la violencia de género con la inmigración, destacando que han aumentado las agresiones protagonizados o causados por inmigrantes. Siniestra media verdad... No se tomaron la molestia de reflejar el porcentaje de mujeres maltratadas inmigrantes sobre el total de mujeres españolas, ni tampoco cuántos de los maltratadores eran españoles que se habían comprado la novia en Rusia o Ucrania o Cuba... Estos datos fueron todos obviados... pero si uno escucha atentamente las tristes noticias de violencia de género, siguen protagonizadas por aborígenes, y por aplastante mayoría.
"Yo no soy racista, pero cada vez hay más inmigrantes" ¡Qué pena que no sean elfos domésticos, que hagan su trabajo sin rechistar, que no reclamen derechos, que no sean invisibles!

Brujos y chamanes, animagos y cambiapieles (II)

1. Culto público y culto privado. El ejemplo de Roma.

Recordamos de la religión romana dos ámbitos claramente diferenciados. Por un lado, el culto público, a las divinidades grecorromanas y al emperador. Por otro lado, un culto privado a los dioses inmediatos, del hogar (los lares) o del terruño (los dioses más latinos, antes de su contacto con las divinidades griegas, dioses como Jano o Términus) y a los antepasados muertos (los manes).
En las religiones semíticas (los tres grandes monoteísmos, judaísmo, cristianismo e islam) hay una religión culta y otra popular, que se alimentan mutuamente, pero es una única religión que recorre verticalmente toda la sociedad y cuyos aspectos populares no son más que formas más o menos degradadas y contaminadas del esquema esencial. El mundo romano clásico, en cambio,conoció la superposición de dos esquemas religiosos distintos que configuran dos ámbitos autónomos: uno, arcaico, a los antepasados, cuyo culto se desarrolla en el hogar y es dirigido por el pater familiae. Otro, copiado de los griegos y adaptado a las necesidades del Estado, íntimamente ligado al Estado, cuyas fiestas son fiestas del Estado y cuyos sacerdotes son funcionarios del Estado.
Y es esta religiosidad privada romana la que guarda un asombroso parecido con la religiosidad germánica. ¿Por contacto? No lo creo; más bien creo que es el sustrato religioso indoeuropeo, y las concomintancias son muchas y obvias. Como el pater familiae romano, el bondi (el hombre libre) escandinavo es el sacerdote que dirige el culto familiar, que controla los ritos de paso (nacimiento, matrimonio, muerte) de su familia. Y la familia germánica, como la romana, no es la familia vertical heredada del feudalismo que conocemos, sino una familia horizontal, extensa, donde se incluyen parientes que nosotros consideramos ahora lejanos, criados, esclavos, libertos, hombres que se ponen al servicio o la protección del jefe de familia...
La ortogonalidad de las ciudades romanas, con calles que se cruzan en ángulos rectos, nos ha convencido de la racionalidad de su origen. Nada más lejos de la realidad. La fundación de una ciudad repite el esquema mítico del mundo (RYKWERT: El mito de la ciudad, ELLIADE: El concepto del mito, ELLIADE: El eterno retorno), y todo un complejo ritual religioso y mágico prehelénico se desarrolla para que la fundación sea propicia. Fundamental en estos ritos son dos cosas: saber leer e interpretar adecuadamente los signos del mundo (cosa que hacen los augures con el vuelo de las aves, los arúspices con el hígado de la bestia sacrificada...) y depositar en el centro tierra de tu ciudad de origen, porque con esa tierra traes a tus antepasados a la nueva tierra.
El bondi escandinavo tiene los ojos para ver más allá de lo visible, para interpretar los presagios del vuelo de las aves (curiosa coincidencia) o los sueños. El romano acota ritualmente un fragmento de un mundo infinito con el rito de la fundación de la ciudad, y lo hace suyo con la tierra que simboliza a sus antepasados muertos; el bondi escandinavo sigue un rito no menos complejo para fundar su casa, acotando el espacio, y lo sacraliza enterrando en los cimientos los restos del antepasado mítico, del fundador del linaje: lo convierte así en dios tutelar del hogar. Y no olvidemos como los niños no bautizados se enterraban hasta principios del siglo XX bajo la sombra del alero de los caseríos vascos. La similitud es evidente; probablemente, ambos, romano y germano, en un pasado menos civilizado, sacrificaran un hombre y lo enterraran bajo la casa para conseguir una protección ultraterrena para su hogar.

2. El hamr

El bondi ve. Ve el mundo sensible, pero también el invisible. Y no sólo el bondi, sino también su esposa, la husfreja... también los niños, y hombres y mujeres cuyo nacimiento esté marcado por algo... No ven el mundo, lo leen, porque las cosas son símbolos, mensajes que nos hablan. Incluso pueden ver las almas. Porque para los germanos, las almas no son internas e invisibles, sino que pueden abandonar el cuerpo sin que medie la muerte. Al menos, una de las tres partes del alma: el hamr, la forma. El hamr nos conecta con una de las formas más antiguas de religiosidad: el chamanismo (ELLIADE: El chamanismo. Técnicas arcaicas del éxtasis); el chamán puede entrar en éxtasis y liberar su alma, viajar al reino de los muertos, llevar (o traer) un alma al reino de los espíritus, descubrir qué espíritus atormentan al vivo, provocándoles enfermedades y luchando contra ellos para conseguir su salud, viajar por el mundo físico mientras su cuerpo semimuerto descansa en la cabaña. Para este viaje, el alma del chamán adopta una forma, casi siempre de animal: el caballo para los altaicos, el coyote o el águila para los indios de norteamerica, el jaguar para los mesoamericanos, el oso para los germanos, a veces también un ave, un cuervo... Pero hay 'chamanes negros', que no trafican con espíritus sino con muertos únicamente, que liberan su alma para causar daño a un vivo, para absorber su vida; para los germanos, este hamr negativo tiene forma de lobo. Un oso es el hamr de un hombre poderoso, así como un caballoo un ciervo, porque el hamr indica qué tipo de hombre (o mujer) se es.
Durante la noche, cuando nuestra conciencia disminuye, el hamr puede quedar libre, viajar por el mundo, ver cosas... por eso los sueños nos dan tanta información. Pero, ¡ay si se despierta el hombre cuando su hamr ha salido del cuerpo! Ya no encontrará el camino de regreso, será siempre un alma perdida, aunque no provocará su muerte.. El hamr de los muertos sigue vivo, es el que contacta con los vivos, también a menudo en los sueños. Pero algunos hombres tienen la capacidad de liberar voluntariamente su hamr: los hechiceros. Liberarlo y enviarlo a cualquier parte del mundo, adquirir conocimientos de cosas y lugares muy distantes.En laSaga del Valle del Salmón, la husfreja preocupada por lalarga ausencia del marido, que salió 'i vikingu' (en expedición comercial) busca a un hechicero que le dé razones del desaparecido. El hechicero seretira a una casa solitaria, cae en profundo sueño y su hamr descubre que el bondi y sus compañeros naufragaron en unas costas. En una época tan tardía como el siglo XVIII, un obispo islandés recoge cómo uno de sus feligreses podíasaber qué hacía su mujer cuando él estaba ausente, porque dejaba su alma con ella.En la cultura popular catalana, las brujasnunca han voladoen escoba, sino que viajan metamorfoseadas en gatos. Los druidas volaban como búhos o águilas...

3. Animagos y cambiapieles

Tolkien (El hobbit) habla de los beórnidas... Beorn es un bondi: habita una granja autosuficiente, es el señor indiscutible de una especie de clan, con familia, servidores, leales... en la sala principal de su casa, como en la sala central de la casa del bondi, no hay más silla que la suya, el resto se sienta en bancos. Taciturno, pero generoso, es también un hombre poderoso, con un hamr poderoso: un gigantesco oso. Beorn, como un hechicero germánico, como un chamán del Asia Central, se retira a un casa dispuesta para ello, cae en un profundo sueño y entonces aparece el oso.
En "Canción de hielo y fuego", el lobo huargo es símbolo y totem de la casa Stark; cuando se encuentran en la nieve seis cachorros de lobo, Jon, el bastardo de Stark, reconoce de inmediato que están destinados a los seis hijos de Stark. Cada lobo es el alma de uno de los hijos, en sueños empiezan a sentir a través de su huargo; Rob y su lobo Invierno caen juntos asesinados en la Boda Roja; Bran logra caminar a través de Verano; toda la voluntad de Sansa y su fuerza desaparecen cuando asesinan a Dama, su loba... Arya acosa a sus perseguidoresbajo la piel de Nymeria...
En Harry Potter, sólo los magos más poderosos logran adoptar una forma animal: los animagos. Y esta forma animal tiene mucho que ver con qué persona sees, como el hamr: Peter es una rata, Rita la periodista, unescarabajo; Sirius, el amigo leal es un perro... y el padre de Harry un ciervo, porque el ciervo es el animal psicopompo por excelencia, el que conduce a las almas de los muertos.

Brujos y chamanes, animagos y cambiapieles.(I)

0. Aclaración previa (o captatio benvolentiae)
Se hablará de religión germánica, pero las fuentes, los datos, los personajes son escandinavos. ¿Por qué? Los germanos fueron evangelizados a partir del siglo IV (recordemos a Ulfilas, que tradujo la biblia al gótico), mientras que los escandinavos (el término 'vikingo' significa 'expedición comercial'), rama norteña de los pueblos germánicos, conservaron sus fe y sus costumbres hasta el siglo XI-XII. A través de ellos, podemos comprender cómo pudo ser la religión germánica y seguir las huellas de su influencia.
1. Introducción y fuentes
Como en cualquier otra religión, el hecho religioso entre los germanos tiene dos registros. El primer registro, el registro culto, de las cosmogonías y los grandes ciclos mitológicos; un segundo registro, de prácticas cotidianas y creencias populares. El primero, una costrucción culta y artificiosa, conocido por segundas o terceras manos, desapareció, sin dejar apenas huella y sin ser rehabilitado hasta el romanticismo; el segundo, en cambio, pervivió en el subconsciente colectivo, contagió a otros grupos en contacto y sobrevivió en prácticas deformadas hasta el siglo XVIII y en la memoria occidental todavía podemos desbrozar sus huellas, sobre todo en algunos recursos literarios, motivos y personajesde la literatura fantástica.
Las fuentes más usuales para hablar de religiosidad germana no son muy numerosas, es cierto, y conviene acercarse a ellas con prudencia: Germania, de Tácito; Gesta danorum, de Saxo Gramático (s. XII) y Gesta Hammaburgensis Ecclesiae Pontificum, del obispo Adán de Bremen (s. XI). Sin olvidar, por supuesto, las grandes sistematizaciones del Edda Menor, obra de Snorri Sturlson de principios del siglo XIII, y el Edda Mayor o Edda de Saemund, anónimo de mediados del mismo siglo. Para acercarse a estas obras hay que tener en cuenta dos cosas:
1. Tácito y Adán de Bremen son observadores ajenos a la cultura que explican. Como muy bien señaló Gombrich en Meditaciones entorno a un caballo de juguetey enNorma y forma, nuestros ojos ven como les han enseñado a mirar, y por ingeniosos y curiosos que fueran ambos, no podían dejar de ver desde sus propias categorías intelectuales y juzgar y sistematizar los mitos germanos desde la óptica que ambos tenían, los mitos grecorromanos en ambos y, en Adán de Bremen, el cristianismo también.
2. Saxo Gramático, Snorri Sturlson y el anónimo autor del Edda mayor o Edda en verso (por contraposición al Edda menor o Edda en prosa de Sturlson) recopilan datos sobre la religión de sus antepasados, no la suya. Muchas cosas se han perdido en dos siglos de evangelización y otras ya no se comprenden.
Pero hay muchas más fuentes para acercarse al fenómeno religioso germano-escandinavo. No son grandes sistemas mitológicos en forma de compleja poesía escáldica, como el Voluspá o el Grímnismál, sino narraciones épicas en las que se puede ir descubriendo aquí y acullá pequeñas referencias a vida cotidiana, a creencias, a prácticas mágicas... Son las Sagas, escritas entre los siglos IX-XII, la edad de oro nórdica, divididas en Sagas de los Reyes y Sagas Islandesas y éstas, a su vez, en las la Sturlanga Saga (narración de los hechos de la principal familia islandesa-noruega Sturlung, s. XII), las Biskupasögur, o saga de los Obispos (más bien crónicas) y las Riddarosögur, o sagas de los caballeros, las más tardías.

2. La muerte.
Si para grecolatinos no hay más reino de los muertos que el Hades, los nórdicos tienen tres últimas moradas. No son cuestiones morales, el bien y el mal, la que determina el tránsito a una u otra (como ocurre con las religiones de origen semita, judaísmo, cristianismo e islamismo), sino algo tan objetivo como el modo de morir. El reino de los muertos, el equivalente al Hades, es el Helheim, la reino de Hel, diosa de los muertos; los ahogados en el mar, descansan junto al a diosa Ranna. Por último, los héroes caídos en batalla esperan junto a Wotan-Odin el gran combate del día del Ragnarök en el Valhal. Es probable que Ranna sea una diosa específicamente escandinava en el panteón germánico, dada su estrecha relación con el mar, casi inexistente en el resto de pueblos (hérulos, godos, alanos, alamanes, sajones, burgundios...).

Tres (o dos) reinos de los muertos, porque los muertos ocupan un lugar muy especial en la cultura germánica, que no conocía límites estrictos entre el mundo de los vivos y el de los muertos. No sólo por los períodos anuales en que las puertas de Hel se abrían, dejando a los muertos vagar libremente por el mundo, como el alfblöt (y esto se relacionaría con los días nefastos anuales en que se abre el mundus en las ciudades romanas, y los muertos recorren el mundo de los vivos, pero eso es otra historia). Un vivo puede obtener información (de grado o por la fuerza) de un muerto, la Nigromancia, conocida (y perseguida) en el mundo romano; es el argumento esencial de la novela El caso de Charles Dexter Ward, de HP Lovecraft. A la inversa, es completamente natural que el difunto regrese del reino de los muertos, bien sea porque es un draugr, un mal muerto, un muerto recalcitranteque regresa para atormentar a sus parientes y hacer todo el daño posible, bien porque no ha sido enterrado en la forma adecuada, o bien porque murió en una situación jurídicamente anómala (por ejemplo, fue víctima de una ofensa que no se compensó) o también incluso porque no está satisfecho con la forma en que sus descendientes administran su patrimonio. Un muerto no está verdaderamente muerto en tanto sus descendientes o herederos no han celebrado su festín de funerales, es decir, en tanto no han "bebido" su herencia (drekka erfi).
Pero también los buenos muertos regresan, motivos obligados de las sagas, a informar a los vivos, bien en su forma natural, bien en sueños. Y para esto es importante el alma.

3. El alma
Cinco vocablos designan al 'alma' en normánico antiguo; dos de ellos son préstamos: sal (relacionado con 'soul') y önd, soplo, ambos préstamos claramente cristianizados. Pero después están hamr, hugr y fylgja (Véase, por ejemplo: LECOUTEUX: Muertos y aparecidos en la Edad Media, LECOUTEUX: Una historia del doble; BRANSTON: Mitología germánica). Tres términos para definir un concepto complejo de un alma tripartita: el hamr (las palabras terminadas en consonante y erre se leen en normánico antiguo como terminadas en consonante+u+r: hamr sería hamur, Baldr sería Baldur...) o forma, la fylgjia o acompañante y el hugr como alma del mundo o subconsciente colectivo, al que podemos tener acceso y que a veces se nos manifiesta. Pocos datos hay del hugr... pero en los siguientes posts nos centraremos en el hamr, en la asombrosa creencia en un doble sobrenatural, un doble que adopta normalmente una forma animal, casi siempre un oso cuando el alma es benévola y un lobo cuando el alma es malévola... Y no cuesta nada relacionar la forma de oso que adopta el alma con los Beornidas de El hobbit, los cambiapieles.

Lo maravilloso en lo cotidiano medieval: La montaña

Desde las revueltas bagaudas, durante el Bajo Imperio Romano, la montaña es libertad.Los bagaudas no son, como pretendieran Barbero y Vigil ,luchas de expansión de pueblos no romanizados y hostiles (vascones, astures, cántabros) contra el poder romano en descomposición; las bagaudas son las rebeliones de esclavos, colonos y pequeños propietarios, ahogados por la fiscalidad romana y por las redes de clientelismo practicadas por los poderosos. Y la montaña es su refugio. Salviano de Marsella explica cómo buscan entre esclavos la libertad romana que en Roma no hallan.
Vivimos en una Europa donde el campo ha sido abandonado y el sotobosque y el bosque degradado avanzan de nuevo, así que nos resulta muy difícil imaginarnos el paisaje medieval. Hace unos años, un gran incendio devastó una amplia zona forestal del Roussillon francés, dejando a la vista el pueblo de Ropidera, abandonado en el medievo (PASSARIUS, Oliveri; CATAFAU, Aymat: "Ropidera, un poble medieval en el seu territori", Congrès Internacional sobre territori i societat a l'Edat Mitjana, Alguaire, abril 2007). Y no sólo los pueblos, sino también los restos de las explotaciones agrarias en las laderas de las montañas.
Francisco de Zamora, oidor de la audiencia de Barcelona, en un viaje por el norte de Cataluña a fines del siglo XVIII, narra como no vio ningún bosque desde el Valle de Arán hasta Tremp; cualquiera que ahora hiciese esa ruta no hallaría casi otra cosa que sotobosque y enmarañadas masas forestales. Porque el paisaje no sufrió cambios importantes desde las roturaciones del siglo IX hasta la introducción del tractor, y las huellas permanecen todavía. En esta lectura del paisaje ocupa un lugar destacado el uso de la fotografía aérea para la arqueología, cuyos pioneros han sido los investigadores ingleses y cuyos trabajos han servido para que se extienda como herramienta útil para la investigación histórica por toda la Europa civilizada (lo que, evidentemente, nos excluye)
La montaña, pues, está mucho más domesticada de lo que podemos imaginarnos. En terrazas, bancales o feixes, como quiera llamársele, los cultivos se encaraman por sus laderas hasta cotas que ahora son inconcebibles. Cierto es que un clima más cálido y seco entre los siglos IX y XIV permitió el cultivo de viña en Noruega (Véase, por ejemplo, FOSSIER, Robert: El trabajo en la Edad Media, ed, Crítica), de olivos en comarcas pirenaicas (Flora de l'Alta Ribagorça i la vall d'Àneu, Institut d'Estudis Ilerdencs) o de trigo (o sus variantes, como espelta o forment) en valles alpinos. La historiografía hispánica recurre a la superpoblación de las montañas del norte durante los primeros siglos medievales para explicar unos cultivos incomprensibles en un suelo y un clima poco propicios. Y de nuevo entramos en otra forma de debate Brenner. ¿Es el tenente medieval, como afirma la historiografía marxista (véase, por ejemplo, SALRACH: Formación y consolidación del campesinado antiguo y medieval) dueño de los medios de producción y de la elección de sus cultivos o, por el contrario, como sugieren BARCELÓ, Miquel et alia: Arqueología medieval. En las afueras del medievalismo, el cultivo viene determinado por la lógica depradora feudal y las necesiades señoriales en lugar de por las necesidades campesinas? Podemos aprendernos (o hacer aprender) las relaciones de parentesco de todos los miembros de la casa Hohenstauffen, pero seguimos ignorando los mecanismos históricos.
Los viejos dioses del terruño que, como la tarasca de Lyon, habían sido domesticados primero y demonizados después por el cristianismo, expulsados de las ciudades y pueblos y degradados a genios o duendes, habitan los bosques y los cauces de agua, pero son especialmente poderosos en las montañas. El campesino medieval (que representa al 85% de la población europea hasta el siglo XVIII) está muy cerca de las creencias más atávicas de la humanidad; el cristianismo, religión urbana (ya hemos dicho que el término pagano deriva de pagus, campo) penetra muy lentamente en el agro medieval, y si las cortes episcopales en las sedes diocesanas urbanas son brillantes núcleos de cultura (pensemos en los célebres scriptoria de Reims, de Reichenau, de Fulda durante el imperio carolingio), los párrocos rurales se extraen de la masa campesina y son casi tan analfabetos como sus feligreses. Veáse, por ejemplo, en las crónicas del rey astur Alfonso III las referencias a la ordenación sacerdotal de esclavos rurales... La superstición, tan perseguida por la reforma protestante y por la contrarreforma católica, no es más que la pervivencia de cultos precristianos contaminados por un cristianismo mal entendido o mal explicado (véase GELABERTÓ, Martí: La palabra del predicador. Superstición y Contrarreforma en la Cataluña moderna ss. XVI-XVIII; GIORDANO, Oronzo: La religiosidad popular en la Alta Edad Media; BAJTÍN, Mijail: La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento. El contexto de Rabelais) Se puede talar el Irminsul como hizo Carlomagno a los sajones en el 770; se pueden abatir altares a dioses antiguos o genios nuevos... pero ¿qué hacer con la montaña? La nueva religión carece incluso de mecanismos para cristianizarla como hiciera con fuentes y ríos... porque las pocas referencias bíblicas a montañas son demasiado eruditas y relacionadas siempre con una hierofania terrible: el monte de los olivos como precedente a la pasión, el monte Gólgota como lugar de sacrificio, la terrible presencia de un Dios enojado con su pueblo en el monte Ararat, el dios de los ejércitos, el arca posada en el monte Sinaí tras el intento divino de destruir a la humanidad... El agua y el fuego son elementos que el cristianismo maneja perfectamente en sus símbolos y su liturgia; también el aire con su compleja angeología (Véase Máximo el Confesor De caelesti hierarchia, o Escoto Erígena), pero con la tierra no sabe qué hacer. Y la montaña es la máxima representación de lo sagrado de la tierra. Los campesinos y esclavos que huyen en la España visigoda (véase la Ley de Égica, citada por BONNASSIE, Pierre: Del esclavismo al feudalismo), los que huyen de los dominios laicos o eclesiásticos carolingios (recordemos como Elipando acusa a Alcuino de estar "enfatuado con tus 20000 esclavos", a lo Alcuino sólo respondió que él ya se los había encontrado, que no comprara ninguno más) y se refugian en los pasos alpinos, paganizándose de nuevo en contacto con comunidades montaraces y quizá todavía neolíticas.
No hay ambivalencia posible frente a la montaña: es un obstáculo, un límite. Las riquezas que atesora son tan difíciles y peligrosas de extraer que sólo hombres muy especiales están llamados a hacerlo. Ya sean los herreros-mineros, casta segregada de la comunidad agrícola pastoril desde el principio (Véase ELLIADE: Herreros y alquimistas; ELLIADE: Chamanismo), y a quienes se les atribuye poderes sobrenaturales, casi sacerdotales (porque si el chamán es el sacerdote del aire y de los espíritus y los muertos, el herrero-minero es el sacerdote de los dioses ctónicos); sean, pues, los herreros-mineros, grupo que en el medievo es comunidad aparte, itinerante y especializada, o los héroes que se adentran en las montañas para matar al dragón... Son héroes civilizadores, porque matando al dragón están matando al dios antiguo que las habita,e incorporan así la montaña al paisaje cristiano.
Pero es una incorporación efímera. Los eremitas arañan sus cuevas en las laderas, o construyen sus míseras casuchas en la cúspide... en vano, porque simas, valles, manantiales son refugio pemanente de las antiguas divinidades. Huyendo de los cruzados del abad cisterciense Arnaud Amaury (autor de la terrible sentencia contra los habitantes de Béziers: "Matadlos a todos, que Dios elegirá a los suyos") y Simón de Montforte (infinitamente menos cruel de cómo historia popular lo recuerda), los cátaros se refugian en inaccesibles montañas y resisten durante años; el coronel de las SS y doctor en Historia Medieval, Otto Rahn (veáse RAHN, Otto: La corte de Lucifer; RAHN, Otto: La cruzada contra el Grial) estuvo siguiendo las pistas que dejara el poeta del siglo XIII Wolfram von Eschenbach para localizar las huellas del Grial en los alrededores del refugio cátaro de Montségur. En otra montaña sagrada, Montserrat, el Reichsführer Heinrich Himmler no dudó ni un instante de encontrar el Santo Grial, porque el mismo Rahn había identificado el Montsalvatge mítico de Eschenbach con Montserrat. De nada sirvió que el abad benedictino intentase explicar al nazi en la visita que hiciera a la montaña mágica en 1943 que no había documentación alguna porque toda fue destruida en la Guerra de Independencia, que el Grial no estaba allí. El Reichsführer le replicó: "Todos en Alemania saben que el Grial está en Montserrat" (RAGUER, Hilari). Porque el Grial no es cristiano, sino celta o germano.
¿y qué decir de los durmientes? En las profundidades de una gruta de Turingia, el emperador Federico Barbarroja está sentado ante una mesa de piedra, duerme y su barba rodea ya varias veces el contorno de la mesa. En ocasiones, se despierta para preguntar al pastor que le vela (de nuevo el pastor, el hombre semisalvaje, como el centauro, como Hagrid, que guía al héroe en su tránsito hacia su destino, hacia la vida nueva) "¿vuelan todavía los cuervos alrededor de la montaña?", y el pastor responde tristemente: "Sí". El emperador reemprende entonces el sueño secular, esperando el día que despertará para gobernar de nuevo el Imperio.
Entonces, "El Reich que durará mil años abarcará toda Europa", como subraya Eric Muraise, "la leyenda del emperador dormido adquirirá una nueva magnitud cuando se apoye en la transposición poética de la leyenda del Grial, copa santa, cuya revelación purificará y unirá toda la cristiandad desmembrada. Sin embargo, la vía de transmisión será diferente. El mito del Grial nace en la Galia y de aquí pasa a Germania".

Supongo que no hay nada que decir de cómo criminales se apoderaron de este mito medieval germano...

Lo maravilloso en lo cotidiano medieval II. El agua (II). 16 de mayo, día de San Brandán

El monacato cristiano nace en Oriente, en la huida al desierto. Tiene mucho de eremita (san Antonio, san Simeón el estilita), aunque también de cenobítico (san Pacomio). Cuando esta corriente llega a Europa, no hay desiertos donde retirarse, al menos no desiertos en el sentido estepario de los ascetas orientales. Pero en una tierra que ha sufrido una brutal contracción de la población desde el siglo III por crisis políticas, económicas, climáticas... invasiones, epidemias, hambrunas... las aldeas son islotes en medio de enormes extensiones despobladas. El desierto en Europa es el bosque y el mar. No hablaremos ahora de la evolución del monacato europeo, pero quede señalada esta primera concepción del mar como desierto, como lugar de penitencia; Lérins, Lindisfarne... las primerar comunidades se asientan en islas o en inhóspitos acantilados.
Durante un tiempo, como cita Michel Mollat du Jourdin Europa y el mar, ed Crítica, el canal de la Mancha se vio libre de peligros, y Alcuino pudo tranquilizar a Pipino diciendo que un barco 'Es una casa en el mar, un camino que no deja rastro'; menos de cincuenta años más tarde, esto había cambiado completamente. Pero el Mediterráneo, el que fuera lago romano, es hervidero de corsarios y enemigos; la flota bizantina controla hasta el siglo XI los mares orientales desde sus poderosos dromones, en cuyo puente, además de arqueros, se instalan catapultas y sifones para el temible fuego griego; pero los mares occidentales son hervidero de corsarios y enemigos, sarracenos que desde sus bases estratégicas asolan las costas en busca de botíny esclavos: Tortosa, Mallorca, Sicilia, Cartagena, Provenza... Los hombres del norte, desde sus magníficos Knorr (por favor, la palabra drakkar es un absurdo para designar esos barcos) no sólo llegan a las costas inglesasy se instalan en el norte del reino, el Danelaw, la 'ley danesa', sino que remontan los ríos, atacan las abadías, asedian París y llegan hasta Constantinopla, a la que llaman Tsarograd, "La ciudad de los emperadores". Hermoso nombre. En otro momento hablaremos de los vikingos, más hábiles comerciantes y marineros que guerreros, sin duda alguna (BOYER, Régis: La vida cotidiana de los vikingos, ed. Olañeta), pero que no desdeñaban el saqueo si el botín era fácil, como en las grandes abadías inermes... Los cronistas monásticos, los únicos que dejaron por escrito sus pánicos, transmiten una exagerada visión de estos hombres del Norte, pero sin duda la sensación de vulnerabilidad era genuina.
Morada también de monstruos terribles, algunos de herencia bíblica, como el Leviatán; otros, de tradición pagana, como el Kraken... el imaginario medieval dibuja un mundo terrible más allá de sus costas. Pero, y de nuevo la ambivalencia, también se sueña desde la hambruna con un mundo ubérrimo en ultramar; los griegos ya situaron las Islas Afortunadas, donde las Hespérides tenían su jardín, más allá de las columnas de Hércules, y hay quien dice que son las Canarias... O el país de la Cucaña, donde los panes crecen en los árboles y las gallinas vuelan asadas... Países que visitan viajeros legendarios, siendo el primer quizá San Brandán, patrón de marineros y cuya fiesta es hoy, 16 de mayo.

La Navigatio Sancti Brandani, redactada en los siglos X-XI, narra el legendario viaje del abad irlandés de Clonfert. Históricamente, conocemos la labor evangelizadora de esos monjes que, a bordo de sus curraghs se lanzaron a la mar a llevar el Evangelio a todas las tierras, excepto a sus vecinos anglosajones, a quienes no querían encontrarse en el Paraíso. Brandán siente una necesidad inexplicable, y decide buscar consejo en un ermitaño que habita en el bosque, Barinto. De nuevo, tenemos el tema mítico del hombre salvaje que inicia al héroe en su labor trascendente, tema recurrente en la literatura céltica de que se nutre la leyenda de San Brandán. Buscando a su ahijado Memoc, que embarcara años atrás, Barinto había vislumbrado en la lontananza el Paraíso, y así lo narra a Brandán, que con 14 monjes se embarca siguiendo la ruta de Barinto.
La ruta de San Brandán lo llevó primero a una isla deshabitada, "

"Dejan amarrada la nave, desembarcan todos y van siguiendo un camino, que les lleva a buen lugar: conduce derecho a un castillo, tan grande, tan hermoso y lleno de riquezas, que parecía residencia real o riquísimo feudo de algún emperador.

Al penetrar dentro de las murallas, todas talladas en duro cristal, ven un palacio, cuyas mansiones estaban todas edificadas con mármol; ninguna estaba hecha de vulgar madera.

Deslumbrados quedaron por las piedras preciosas, engastadas con oro en las paredes, pero una cosa singular les desagradó y es que en aquella ciudad no había ni un sólo hombre. "

En esta isla, siempre había comida preparada, pero no se llevaron nada más de lo que necesitaron para saciar el hambre, ni una sola provisión. uno de los monjes cayó en la tentación de robar un grial y, tras confesarlo y recibir la absolución, murió.

Tras un año, arriban a las costas de la 'Isla de las Ovejas', justo el Jueves Santo, de donde son invitados a celebrar la pascua a una isla cercana,la Isla de San Brandán, que no es más que el lomo de la ballena gigante Jasconius.
»Esta bestia fue creada por el rey divino, en primer lugar, antes que los demás peces del mar.»
Arriban después a la Isla de los Pájaros, Paradisus Avium, el lugar donde, convertidos en pájaros, moran los ángeles que, si bien no se revelaron, continuaron sirviendo al Ángel Caído. Aquí tenemos otro elemento de los mitos germanos y célticos cristianizado y reescrito, pero fácil de seguir: el hamr, la 'forma' del alma; el pájaro es una forma positiva, indica un alma benévola o, al menos, amiga. Pero tampoco aquí habrán de permanecer mucho tiempo...

Lo maravilloso en lo cotidano medieval (II). El agua (I)

Acosada en sus límite marítimos casi ininterrumpidamente desde el siglo V al XI por vándalos (los que dieron el nombre a Andalucía, 'tierra de vándalos', porque allí se asentaron antes de pasar a Túnez bajo Genserico), frisones, sajones, sarracenos y normandos, la Europa medieval nace de espaldas al mar; Roma desconfiaba del mar, y sus naves eran tripuladas por nautas sirios, egipcios o griegos, y también helenos casi todos sus oficiales. Y dejó este temor a una Europa contraída y alejada de las riberas, en islotes en un mar de bosques y yermos.
Para estos islotes, el agua tenía otros usos que el consumo o el riego. Era la principal vía de transporte para el escaso comercio que siguiera practicándose desde la retracción urbana del siglo III, porque era infinitamente más barato el transporte de mercancías por agua que en carretas por tierra. No había río tan poco caudaloso en el que, en un momento dado, una almadía cualquiera no pudiera ser barcaza con que cumplir los acarreos (grano, heno, vino, madera, tejidos) que exigían los señores como parte de las corveas campesinas.
Los romanos inventaron el molino hidráulico, pero no dejó de ser para ellos un divertimento intelectual, sin aplicación alguna. Al fin y al cabo, tenían rebaños de esclavos para hacer girar la muela, los instrumenta vocale, herramientas con voz, del tratado deColumela De re agricola. Para el campesino medieval, hombre dueño de sus medios de producción, pero sin otra ayuda que su propia familia y, hasta el siglo XI, quiza un máximo de cuatro esclavos, el primitivo molino horizontal hidráulico era algo ciertamente útil; las densas redes de solidaridades campesinas, muchas veces extensas familias horizontales, de la aldea, descendientes de un antepasado mítico común, construían en común el molino, propiedad del común en pro indiviso, para uso del común. Pero esto sólo era posible en cuando el río seguía siendo público... A lo largo del siglo X-XI, la privatización de lo público que es el feudalismo llevó a la apropiación señorial de los ríos... Hubo al principio resistencias de las comunidades campesinas (pleito ante tribunal condal entre una comunidad de aldea y el monasterio de Sant Cugat del Vallès, que pretendía cobrar derechos por el uso del río, que se falló a favor de los campesinos; BONNASSIE, Pierre: Catalunya mil anys enrera, ed. 62, 2 vol), pero al final el proceso fue inevitable. De manera violenta unas veces, sibilina otras (Reyna Pastor, "La profiliación", Semana de estructuras feudales en el mundo mediterráneo, ed. Crítica), los poderosos locales, los profesionales de la guerra, los milites, se adueñan de parte de lo público: la justicia, el agua, los comunales... y empiezan a cobrar derechos por el uso de prados comunales, por sacar leña del bosque, por el pastoreo, por cruzar los puentes, por derechos de pesca, por el uso del molino... Se destruyen los molinos campesinos horizontales y se construyen grandes molinos verticales, complejos y que requieren una mano de obra especializada, y un mantenimiento especializado: el odiado molinero, agente señorial que, además de cobrar el porcentaje de grano estipulado por el uso del molino (disitinto de un señorío a otro, de una tenencia a otra dentro del mismo señorío, BOLÓS, Jordi: El mas, el pagès i el senyor, ed. Curial), no duda en sisar de los sacos para su propio beneficio. Para estos molinos verticales, a los que se obligaba en muchos casos a acudir al campesino, fue esencial otro invento medieval, el árbol de levas. A partir de aquí, se multiplicaron las aplicaciones hidráulicas en la industria: los mazos de batán para curtir pieles, los fuelles de las forjas, para achicar agua de terrenos pantanosos... Porque, al fin y al cabo, el molino medieval no forma parte de un complejo sistema de regadío, como el molino musulmán, sino que es una exacción nobiliaria más, sin relación conla explotación del territorio.(BARCELÓ, Miquel et alt.: Arqueología medieval, en las afueras del medievalismo, ed. Crítica) Los sistemas hidráulicos árabes transforman el paisaje; los molinos crisitianos se implantan sin más en el territorio y, como mucho, permiten irrigar un pequeño huerto para el molinero y mantener un estanque con peces.
Pero el agua es mucho más que una fuente económica o un recurso natural... Su consumo no era muy habitual y, sobre todo en zonas más pobladas, en absoluto recomendable. Mucho más sano era el vino y, desde el siglo XII, cuando los alemanes descubren la fermentación del lúpulo y cómo fabricar entonces una cerveza mucho más ligera y líquida, el consumo de ésta. Porque a los ríos se arrojaban los cadáveres de animales muertos; en sus riberas se concentraban industrias como la tintorera o las curtidurías, con el empleo de productos altamente tóxicos...
No, los cursos de agua son mucho más que una fuente de ingresos o de alimentos; el campesino medieval, que sincretiza creencias muchas veces prerromanas con restos de paganismo romano, influencias germánicas y un barniz crisitiano, percibe en el agua que corre más significados que lo sensible, y casi todos ambivalentes: muerte/resurrección, tránsito a una nueva vida. El cristiano nace de nuevo a través del agua del Bautismo; para llegar al Hades hay que atravesar la laguna Estigia; ríos sombríos, como el Slid, cruzan el reino de Hela, el Helheim, el reino de los muertos germánico...
Si para Heráclito, un hombre no puede bañarse dos veces en el mismo río; en las creencias medievales, el hombre que sale de determinadas aguas no es el mismo que se sumergió... Y estas creencias son reelaboradas por la literatura medieval, cuando en el ciclo artúrico Lanzarote debe sumergirse para encontrarse con la dama del Lago, morir para nacer a una más elevada vida.Por eso,el reino de los bienaventurados, el reino de los Valar, en los mitos de Tolkien, está más allá del mar; los Eldar embarcaron para llegar a Valinor; en cambio, volvieron a pie a la Tierra Media (El Silmarillion). Los alumnos de primer curso del Colegio Hogwarts no entran por el camino de carros, sino atravesando el lago sobre barcas, guiados por Hagrid, el salvaje iniciador.
¿Cuántos caballeros perecieron en la espada-puente que cruza el gigantesco río tras el que está el castillo tomado por los espíritus? Otro tema apasionante, porque para celtas y germanos, los muertos no podían atravesar el agua corriente, y por eso eran enterrados más allá de un río, o arroyo o torrente. Este creencia aparece en la moderna trilogía de Abhorsen... Y Arturo espera, ni muerto ni vivo, más allá del mar, en la isla de Avalón.