La Coctelera

Categoría: Historia medieval

Templarios

Cada cual es muy libre de hacerse las pajas mentales que quiera con lo que mejor le apetezca, pero agradecería un poco de originalidad e ingenio, que las fumadas con los templarios se me repiten más que el gazpacho después de cenar o que el villancico ese de "Los pastores, los pastores".

Y para los que hace falta tener unas tragaderas dignas de Gargantúa es para meter en el mismo saco a los Templarios y a los masones, a los Pauperes commilitones Christi Templique Solomonici, nombre oficial de los Templarios, suspendidos en 1308 y disueltos en 1312 por la Bula Vox in Excelso (22 de Marzo), aprobada en el Concilio de Varenne, y confirmada por la Bula Ad providam (2 de mayo), con los masones, aparecidos a finales del siglo XVII y cuyo origen ellos mismos establecen en los gremios de constructores medievales. (Véase, por ejemplo, la página oficial de la Gran Logia Simbólica Española) . A la leyenda esgrimida por el Gran Oriente de que el origen del Rito Escocés Antiguo y Aceptado está en unos supuestos caballeros del Temple que en 1314 lucharon junto a Robert de Bruce en Bannockburn contra Eduardo II por la independencia de Escocia no hay que darle más valor que a las genealogías ficticias de las monarquías medievales que se hacían descender del hada Melusina (los Plantagenet) o de Julio César (los Habsburgo); si el ínclito poliexperto y polidoctorado César Vidal sí lo hace, aún sabiendo que no hay continuidad alguna entre la mencionada batalla y la fundación de la Gran Logia de Londres en 1717, y que la supuesta participación templaria, lejos de estar probada se ha demostrado ser una adición del siglo XVIII a la leyenda de Bruce, será cuestión de sugerir a las librerías que sus obras se pongan en los estantes junto a las de Harry Potter.

Tan absurdo es vincularlos a los masones como cortar sus hábitos a la moda new age, con afirmaciones como que "profesaban un cristianismo solar, gnóstico de raíces indoeuropeas y no judías",  y ver en unos monjes guerreros no sé qué quintaesencia del conocimiento arcano, el esoterismo y quién sabe qué más, dando por ciertras prácticas mágicas de las que fueron absueltos. Se me hace difícil imaginar en posesión de tan sutiles conocimientos a una tropa que juraba ni siquiera bañarse sin permiso del superior.  Y ya definir la orden como hacen sus pretendidos sucesores como tolerante en materia religiosa y promotora del progreso social en el siglo XII es de ignorancia supina o de notoria desvergüenza, pues son varios los libros que destacan el endurecimiento del régimen señorial que supuso la llegada de los freires del Temple. Y que les pregunten a los judíos de Jerusalén sobre su tolerancia.

Los templarios venden. Venden tanto que las actas de su juicio (1308-1311) se han transcrito y publicado por primera vez dos veces.  Con el rigor con que nos tienen acostumbrado, la prensa se hizo eco de la publicación en una preciosa edición de 799 ejemplares de esas actas, Processus contra templarios, presentadas el 25 de octubre de 2007 por el arzobispo Raffaele Farina, archivero y bibliotecario de la Santa Iglesia Romana, y por el obispo Sergio Pagano, prefecto del Archivo Secreto Vaticano. En un segundo volumen, se hace una edición crítica, corrigiendo los pocos errores, de la transcripción que hizo ya en 1887 Konrad Schottmüller para Der Untergang des Templersordens, 2 vol. (El hndimiento de la orden del Temple). Así que todo lo que había que saber ya está sabido, y desde hace mucho tiempo, desde el lema que le impuso el autor de su regla, San Bernardo de Claraval, en 1118, extraído del salmo 115,

NON NOBIS,DOMINE,NON NOBIS,SED NOMINI TUO DA GLORIAM

hasta  supresión,  con sentencia no definitiva, en 1312

(...) Hace poco, Nos, hemos suprimido definitivamente y perpetuamente la Orden de la Caballería del Templo de Jerusalén a causa de los abominables, incluso impronunciables, hechos de su Maestre, hermanos y otras personas de la Orden en todas partes del mundo... Con la aprobación del sacro concilio, Nos, abolimos la constitución de la Orden, su hábito y nombre, no sin amargura en el corazón. Nos, hicimos esto no mediante sentencia definitiva, pues esto sería ilegal en conformidad con las inquisiciones y procesos seguidos, sino mediante orden o provisión apostólica. (Fragmento de la bula Ad providam)

Por lo tanto, Clemente V no excomulgó a los templarios (que recibieron los sacramentos antes de su ejecución), ni abolió ni condenó la orden, solamente la suspendió en una especie de 'hibernación' que ha llegado hasta hoy mismo. Pero ni sobrevivió la orden en la clandestinidad hasta configurar la masonería, como pretende la obediencia masónica del Gran Oriente ni los que ahora se proclaman templarios merecen más atención que yo vestido de Napoleón en carnavales. Es más, en rigor, todos aquellos que pretendan rehabilitarla o usen su hábito u otros signos distintivos

El prior de los supuestos templarios de Herdfordshire

 están automáticamente excomulgados, como ya se especificó en el acto de Chinon en 1308, que absolvió de herejía al gran maestre Jacques de Moley y los demás líderes templarios recluidos en ese castillo francés de la diócesis de Tours, acto recogido en el 'Pergamino de Chinon',

emitido el 17-20 de agosto de 1308, cuya copia todavía se conserva en el Archivo Secreto Vaticano con la signatura Archivum Arcis, Armarium D 218 (ASV, Archivum Arcis, Arm. D 217) y que ha sido publicada en el mismo volumen Processus contra Templarios, y cuya existencia ya está catalogada en 1912. Como decía, nada nuevo en realidad, por más titulares que se hagan.

El acto de Chinon, que absuelve a los templarios, queda en papel mojado por las presiones del siempre falto de fondos Felipe el Hermoso, pero Clemente V, que intentó en todo momento garantizar la supervivencia de la orden y no creyó en la acusaciones de herejía, traición y sodomía, no pudo oponerse a la voluntad del monarca francés. Pero se guardó el as en la manga de disolverla sin condenarla.

Como decimos, los templarios venden. Da lo mismo que no se sepa nada de ellos, que se los empareje incluso con los cátaros, unión que repugna la inteligencia del que sepa cuatro cosas mal enlazadas sobre esa herejía... Venden tan bien que, cuando hay que publicar un un raro manuscrito de hacia mediados del siglo XII que procede de la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén, se vincula alegremente con la dichosa orden y se titula el CD "Les chants des Templiers", de donde saco la antífona Crucem sanctam subiit con que termino ya.

 Crucem sanctam subiit,
qui infernum confregit,
accinctus est potentia,
surrexit die tertia.

Alleluia.

Lapidem quem reprobaverunt aedeficantes
factus est caput anguli, alleluia

 

El señor de la guerra. Una opinión de cine.

Hace unos días, X me hizo un hermoso regalo. No sé cómo, porque la tecnología y yo cohabitamos en incompatibilidad, había logrado bajarse de internet unas películas que hacía muchos días que quería ver: Cromwell (Ken Hughes, 1970), 84 Charing Cross Road-La carta final (David Hugn Jones, 1987) y The Warlord, titulada aquí en insólita fidelidad al original El señor de la guerra (Franklyn Schaffner, 1965)

 

Imagen del blog  Cariño, he encogido la historia del cine.

Lamentablemente, Nicholas Cage hizo un Lord of the War que, como no he visto, no calificaré y que  aquí, olvidados ya de la película de Franklin Schaffner, titulamos igual, con notable confusión.

La historia es terriblemente sencilla, uno de los cuatro argumentos esenciales en el arte: el amor maldito. En el siglo XI, en el otoño de su vida, el caballero normando Chrysagon de la Cruz es recompensado por sus servicios con unas tierras y un castillo en la frontera, tierras de paganos asoladas por las invasiones frisias.

Imagen de Mise-en-scène Crytp

Es pues, un retiro y un encargo final, pues deberá defender las marca del duque de las invasiones. Un castillo que no es más que una torre, unas tierras que sólo son pantanos donde malvivir y unos súbditos celtas paganos que desconfían de su cristiano señor, "es nuestro señor, pero no nuestro amo".

Sea Raiders

Acompañado de su hermano Draco y su ayudante Bors, pese a lo inhóspito del lugar, ajeno a su persona, está dispuesto a aceptarlo como es, gobernarlo y defenderlo, porque es el premio a veinte años de servicios al duque: "Veinte años he vivido con esta fría esposa, ¡Veinte años!", se queja, refiriéndose a su espada.

Es una historia de amor -película basada en la novela Lovers, de Leslie Stevens-, en la que el caballero otoñal, ajeno al mundo que le rodea, el cristiano señor Chrysagon -Heston- conoce a la pagana joven, Bronwyn -hada, espíritu bendito en galés, Rosemary Forsyth-, se aman, pero no les corresponde estar juntos, pues ella es aldeana.

Frolicking sea nymph?

Cuando Bronwyn se casa con otro campesino de la aldea, Heston decide ejercer su derecho de señor y pasar la noche con ella. Ha roto las barreras que los separan y eso desencadenará la tragedia. Así, aldeanos y frisios se alían para asaltar el castillo, unos para rescatar a Bronwyn, otros para rescatar al hijo cautivo de su caudillo.

Al final, Chrysagon, gravemente herido, se dirige en compañía de su fiel Bors a rendir cuentas al duque de sus actos, tras haber matado a su hermano Draco; Bronwyn, por su lado, debe refugiarse entre los frisios. En un bosque, otoñal, los amantes se despiden, con una promesa de verse en el futuro, dudosa promesa, pues uno avanza hacia una muerte casi segura y la otra, hacia una tierra extraña.

Es una de mis películas favoritas. La ambientación, históricamente perfecta, tanto en lo que se refiere al estudio de la religión céltica en Bretaña y Normandía como del primer feudalismo. Lejos de esas coloristas ambientaciones a lo Errol Flyn, los colores son grises y pardos, y el ambiente es denso, pesado. La torre, centro del señorío de Chrysagon, es agobiante, casi el túmulo funerario del señor; de hecho, cuando llegan está abandonada y hallan el cadáver de su anterior señor. No es un gran castillo, es lo que probablemente sería casi todos los castillos, una torre y poco más. Frente a la atmósfera opresiva, pesada de la torre, con techos bajos, bóvedas casi planas, está la aldea, festiva, abierta, viva. Y el duque, alguien de quien se habla constantemente, una presencia tan opresiva como la propia torre, pero más ominosa, porque no se le puede eludir, pues es el protagonista ausente, una especie de deus otiosus al que remiten los juicios, las esperanzas y los temores. Toda la película está rodada en colores ocres, todo transcurre en otoño, porque es el otoño del protagonista. Excepto cuando aparece Bronwyn, saliendo de las aguas como la Dama del Lago. Me enamoré de Rosemary Forsyth en esta película.

Las escenas bélicas del asalto al castillo son excepcionales. Tanto por su calidad cinematográfica, expresada con sobriedad que ahora nos resulta extraña, como por su profundo conocimiento histórico, de las técnicas de asedio medievales, de las máquinas... sólo en dos ocasiones más se ha visto una ambientación tan cuidada, y es en El nombre de la Rosa, de Annaud, y en El Señor de los Anillos.

La película está llena de símbolos. Ya he hablado de los tonos ocres para marcar el otoño del protagonista, o el cadáver del anterior señor en el lecho para marcar la torre como el túmulo de Chrysagon... Juan Eduardo Cirlot, autor del imprescindible Diccionario de símbolos, en un estudio recogido póstumamente en la revista Poesía (invierno 1979-1980), señala cómo la trama de esta película es un compendio de símbolos celtas:

los nombres de los personajes como Chrysagon (suma de Chrysos, orco, y agonía, lucha) y Draco (dragón); la referencia al mito «de lo dos hermanos (Chrysagon y Draco) que forman el dios doble (Géminis)», que al mismo tiempo es «el dios de la guerra y la fecundidad, de la muerte y del nacimiento»; la analogía con la leyenda de San Jorge y el dragón (Chrysagon mata a Draco); el personaje femenino, Bronwyn: su inmersión en el agua desnuda (regeneración-resurección); las flores blancas (símbolo celta de pureza); los símbolos animales (los jabalíes, los cuervos) que configuran a Bronwyn como «la diosa que preside la paz y la guerra, la personificación del lugar santo».  (Christian Aguilera en Franklin J. Schaffner. A la sombra de los grandes artesanos, en su volumen «La generación de la televisión. La conciencia liberal del cine americano» (Editorial 2001, Barcelona, 2000), pág. 266.)

Cirlot se enamoró de Bronwyn también, y le dedicó todo un ciclo poético, el Ciclo de Bronwyn:

Lo que llamo Bronwyn es el centro del lugar que dentro de la muerte se prepara para resucitar... es lo que renace eternamente.

del que extraigo este poema,

Envuelto en la luz negra de lo blanco,
envuelto entre las rocas de las nubes,
envuelto en la luz blanca de lo gris.

Envuelto entre las nubes de los mares,
entre los mares de las rocas blancas;
cuando te contemplé, Bronwyn, entre las hierbas.

Las hierbas lo son todo y el no ser,
las hierbas son lo blanco y son la roca,
las hierbas son la nada en crecimiento.

Las hierbas son los mares de lo negro,
las hierbas son la torre y el pantano,
las hierbas son yo muerto, Bronwyn, Bronwyn.

 

Lectores de novela histórica

Cuando reconozco mi pasión por la Historia, siempre hay alguien que cita un mamotreto que tengo que leer. Según el día, el modo en que se me recomiende la lectura o la persona que lo haga, responderé de diversas maneras, desde un 'si tú me lo recomiendas, le echaré un vistazo' (raro, muy raro) hasta un 'Prefiero lecturas más serias, como Calvin & Hobbes', pasando por las corteses variantes del 'quizá'. Y, para el que conoce a Metternich, "Cuando un diplomático dice 'sí, quiere decir 'quizá'; cuando dice 'quizá', quiere decir 'no', pero, cuando dice 'no', no es un diplomático".

No soy, pues, un gran lector de novela histórica. Diría que abomino de ella si no fuese porque tres de mis novelas favoritas pertenecerían, aunque quizá algo forzadamente, a este género: El nombre de la Rosa (Umberto Eco), José y sus hermanos (Thomas Mann) y Guerra y paz (Lev Tolstoi). Y porque tampoco puedo olvidar una niñez entre Walter Scott y con Robert Louis Stevenson. "Esto es novela de aventuras", me diréis... bueno, pues para mí era novela histórica, quizá porque lo que más me interesaba de esas novelas era el pasado. Y es que creo que ya nací homo historicus.

La novela como género tiene un único cometido, entretener. Y cada cual quiere ser entretenido según su gusto o su formación, o según el día, porque hay días para sumergirse en Los apuntes de Malte Laurids Brigge y otros, para desconectar con Estudio en Escarlata. Y todos son igualmente dignos, aunque de calidades y cualidades diversas. Pero la novela histórica tiene un efecto colateral, y es que enseña Historia y, claro, lo que uno aprende está en función de lo que sabe el profesor; según la novela que uno lea, el resultado puede ser espectacular.

Entre mis amigos y conocidos hay quienes sólo leen novela histórica y, últimamente, cuando sale el tema, ya simplemente me voy, porque mi estómago es delicado. Dentro de este género de personas, hay varias subespecies:

1. El enteradillo. Son tipos a quienes haber leído Los pilares de la tierra o La catedral del mar convierte en medievalistas, dispuestos a refutar sin problema alguno lo que Fossier, Duby y Le Goff puedan decir. "¿Qué sabrán ellos? Yo, que he leído esto, sé perfectamente..." y entonces es cuando sueltan la mayor barbaridad. Son personas que cuando uno, ingenuamente, prentende matizar o corregir sus asertos, suelen rechazarlo de plano porque 'la Historia es muy quisquillosa, metida en detallitos y fechas y tonterías', como me espetó cierta tiparraca que se las daba de leída. No merecía la pena explicarle que eso era erudición, que la Historia sólo pretende intentar ser rigurosa. Y si El clan del oso cavernario dice que los cromagnones eran rubios y de ojos claros y que los hombres de piel morena y cabello oscuro son mezcla entre cromagnon y neanderthal, pues sin duda alguna será así, y lo defiendo donde sea.

2. El bruto. No es capaz de entender que existen diversos niveles de veracidad, y que la 'verdad literaria' no tiene porque coincidir con la 'verdad científica'. Nabokov desarrolla Ada o el ardor en Estocia, un Canadá colonizado por rusos y británicos (Estonia + Escocia = Estocia) y gobernado por príncipes rusos. El lector bruto de novela histórica cree firmemente estar leyendo un manual de Historia, y que las palabras que el novelista pone en boca de Ricardo Corazón de León o de María Antonieta fueron pronunciadas ciertamente por ellos, y las aprende y las cita, "porque, como dijo Ricardo Corazón de León..."

3. El new age: Busca en la Historia la Arcadia feliz y eso sólo es así en la novela histórica, porque han hecho suyo esos versos de Marique de que 'cualquier tiempo pasado fue mejor'. Campesinos felices con el trabajo de la tierra, heroicos y caballerosos soldados... en fin, la versión hippie de las películas de Erron Flyn. Para ellos, la Edad Media no huele a mierda y la peste es una leyenda urbana; los esclavos de la civilización romana eran jovencitas que después se casaban con el patricio honorable y digno; los espartanos defendieron Europa del Islam, los americanos tomaron Berlín y Stalin era el padre de las naciones. Por supuesto, las Cruzadas fueron momentos de profundo entendimiento y amor entre musulmanes, judíos y crisitianos, con pequeñas escaramuzas militares que no vienen al caso, los chinos se han dedicado toda la Historia a hacer proverbios y los vikingos eran unos guerreros que asaltaban, violaban y quemaban porque sí.

Puedo afirmar sin rubor que trata con mucho más rigor y elegancia el tema de los mitos célticos y germánicos El Señor de los anillos, aunque los enmascare tras una mitología propia, que cualquier novela 'céltica' y que la saga Canción de Hielo y Fuego refleja mucho mejor la cotidianeidad medieval en tiempos de guerra que posiblemente muchos manuales de historia.

Con la novela histórica poco a poco va ocurriéndome como con la Historia de la Arquitectura... yo no le pido a nadie que ponga frontones en un edificio, o que haga bóvedas de crucería... sólo pido que traten con respeto a mis muertos. Y otro día hablaremos de las películas.

Obispos mentirosos y cobardes

La Coctelera consipira con la derecha. Cuando más preñada está la actualidad de munición para reírnos del fascio nacionalcatólico, peor funciona este asunto. Y, así, no he podido comentar en su momento todo ese cúmulo de sinsentidos con que nos han ido bombardeando estas dos últimas semanas. 'Febrerillo loco' es como en mi montaraz tierra llaman a este mes de inestable climatología, pero parece que su locura es contagiosa...

El día 30 de enero, la Comisión Permanente de nuestros epíscopos se reunió y alumbró una Nota ante las elecciones generales de 2008 para "orientar el discernimiento moral" antes de "apoyar con su voto una u otra propuesta". En el punto octavo de estas pautas para "valorar las distintas ofertas políticas" se marcan un extraño

8. El terrorismo es una práctica intrínsecamente perversa, del todo incompatible con una visión moral de la vida justa y razonable. No sólo vulnera gravemente el derecho a la vida y a la libertad, sino que es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo (n. 65). Una sociedad que quiera ser libre y justa no puede reconocer explícita ni implícitamente a una organización terrorista como representante político de ningún sector de la población, ni puede tenerla como interlocutor político (n. 68).

No deja de sorprender la íntima relación de este punto con el lenguaje que el PP ha mantenido sobre la naturaleza de las conversaciones del Gobierno con ETA: "conversaciones políticas", "entrega de Navarra". Podemos acusar de muchas cosas a nuestro episcopado, menos de improvisación. No dan puntada sin hilo. No es ni casual ni accidental la coincidencia de los términos, sino meditada y buscada. El texto fue aprobado con el voto positivo de 17 miembros, una abstención y un voto en contra, atribuido por varios blogs católicos integristas al obispo de la Seu d'Urgell, monseñor Vives.
Las cocomitancias del texto episcopal con el discurso más intransigente del PP son obvias hasta para Pepe Blanco, así que nuestros purpurados muy sutiles no han sido. Y es que llevan ya varios meses más cómodos con trabuco de cura faccioso que con distingos teológicos. Y la clase política ha reaccionado en contra. TODOS los partidos democráticos, desde los democristianos PNV y Unió Demócratica de Catalunya, hasta IU, han rechazado el texto, excepto el PP. Aunque no debería sorprendernos, porque hace cuatro años que la nave del principal partido de la OPUSición sigue directrices que no se sabe si parten de Génova o de Roma...
Y ante el rechazo, es cuando nuestros obispos han hecho alarde de su habitual puño de hierro y mandíbula de cristal. Muy cobarditos, se han hecho los indignados, afirmando que 'no es cierto que ellos pidan el voto para el PP'. Claro que no. Las coincidencias de su Nota con el machacón discurso genovés han sido fruto de la casualidad y de una torticera interpretación por parte de esos malvados rojos y masones quemaiglesias.

(Perdón, me he equivocado de foto, la que quería poner es ésta:

No todos en la iglesia están de acuerdo con la supuesta asepsia con que, como rueda de molino, quiere hacernos comulgar el flamante obispo auxiliar de Madrid y portavoz de la CEE, monseñor Camino. El domingo 30, el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, en su homilía, replicaba a la nota diciendo

El camino de la vida, lo hacemos junto con mucha otra gente, y son numerosos el que no comparten nuestra fe. En la escuela de la Iglesia, iluminada por el magisterio del concilio Vaticano II, hemos aprendido que los cristianos, respetando las conciencias de las personas y la autonomía de la comunidad política, tenemos que ser, al estilo de Jesús, servidores de la sociedad de la cual formamos parte. Sabemos que ningún proyecto contingente, de carácter sociológico o político, puede pretender tener la exclusividad de representar el Evangelio. En nuestra sociedad plural, los miembros de la Iglesia no podemos pretender tener ningún monopolio; tenemos que proponer de una manera serena, atrayente y esperanzada, sin imposiciones, la luz que nos viene del Evangelio sobre la persona humana y la convivencia en sociedad. Lo tenemos que hacer a través del diálogo y de la misericordia, y no de la confrontación. Este diálogo tiene que partir de la convicción profunda de la propia identidad cristiana y tiene que aceptar respetuosamente los otros que no tienen en la Iglesia su hogar espiritual, con voluntad de convivencia y de construir juntos una sociedad más humana, más justa, más respetuosa de la dignidad y de los derechos de cada persona; eso nos pide trabajar por la paz con todos los medios éticamente legítimos. Estas convicciones nos tienen que guiar en nuestro camino de la ciudad terrenal en la ciudad del cielo."

Desde las posiciones del nacionalcatolicismo más integrista, jaleado por Rouco y Cañizares y los obispos con que van trufando las diócesis, varios blogs han arremetido con furia contra el abad, con muy poquita caridad cristiana, ante el cobarde y vergonzoso silencio de los obispos que tanto lloran sintiéndose perseguidos. El apoyo al abad vino conuna Nota de los provinciales y abades de Cataluña,mucho más clara en su rechazoa la nota episcopal, diciendo, en resumen:
1.Nadie ha de ser obligado en conciencia a comprometerse a través de su voto con ninguna opción política.
2. La iglesia no debe ser puesta, ni directa ni indirectamente, al servicio de ninguna fuerza política.
3. Nunca se ha de desistir de trabajar mediante el diálogo para la resolución de los conflictos.
Si con tanta contundencia han respondido los abades y provinciales a la nota de marras, es que quizá no fue tan malintencionada ni retorcida la lectura que la vinculaba con las tesispeperas... Pese a la cobardía de esos que tiraron la piedra y ahora esconden la mano cuando se les recuerda cómo monseñor Uriarte, entonces obispo de Zamora y ahora de San Sebastián, hizo de mediador entre el gobierno ansar y ETA. Conversaciones que, según las actas aprobadas por ambas partes, fueron políticas.

Porque nuestros obispos (y digo nuestros porque les pagamos el sueldo con nuestros impuestos, gentileza del Concordato y de la generosa ampliación de la financiación con que el malvado Gobierno de rojos y masones y maricones les castiga) están cómodos en la mentira y la desmemoria (ahora entiendo la oposición a la Ley de Memoria Histórica). Mienten cuando afirman sin rubor que 'se malinterpretaron' las declaraciones del obispo de Tenerife en las que justificaba los abusos sexuales a menores

Mienten por omisión cuando no desautorizan al obispo de Orihuela-Alicante, Rafael Palmero, cuando en una entrevista el 27 de enero se despachó con un ""¿Malos tratos? En otros tiempos había más paciencia y espiritú de sacrificio?"

Mienten escandalosamente cuando insisten en la familia cristiana, institución divina, montando saraos y manifas para su defensa,y olvidan que hasta la reforma Gregoriana del siglo XII el matrimonio era un contrato civil en el que la Iglesia apenas intervenía, que era disoluble. Mienten cuando ocultan que existía el matrimonio a la danesa, una unión temporal, habitual en todos los estratos sociales medievales hasta la maldita reforma gregoriana y su empeño por normalizar la guerra y el sexo, los dos ámbitos que aún se le escapaban. Mienten cuando se empeñan en que extender los derechos a quienes no los disfrutaban antes significa reducir derechos. Mienten cuando niegan que el Gobierno tenga autoridad para conceder ese derecho. Porque mienten cuando confunden 'tradición' con 'tradicionalismo'; si la 'tradición' es dinámica y se adapta a las nuevas circunstancias, el 'tradicionalismo' pretende reinstaurar en la actualidad una tradición de un momento temporal concreto, restauración pintoresquista y anacrónica siempre. Mienten cuando hablan de la 'Sagrada Familia', José, María y Jesús, como 'modelo de familia'. Porque María, en rigor, se quedó embarazada antes del matrimonio, y habría sido una madre soltera si José no hubiese aceptado asumir como propio al hijo de otro. Y ese no es precisamente el modelo de familia que desde los púlpitos eclesiales o mediáticos la Iglesia defiende.

Mienten cada vez que hablan.

Seguimos con la brevedad. De trolls.

Por causas ajenas a mi voluntad, seguiré con la brevedad. A los dos proyectos que llevo entre manos, se le ha sumado un tercero mayor que los dos anteriores juntos... Acabado un seminario de mitología vasca y pirenaica, empiezo uno de euskera para la asignatura de "Cultura, lenguas y límites del Pirineo", para poder orientarlo hacia mi tema medieval... Curioso que, tras doce años en Navarra, sea en Cataluña donde empiezo a estudiar vascuence, jejeje.
Sé que tengo pendiente acabar la serie "La Dama y el agro", que espera algún retoque, y un post sobre Escandinavia por haber sido elegido por amigos con infinita paciencia... Pero hoy quiero hablar de los trolls.

Imagen:John Bauer 1915.jpg

El troll es, originalmente, un ser maléfico de la mitología germánica, especialmente de la escandinava. Se ha querido hallar en el término etimologías que lo relacionarían con 'magia', pero una magia de marcado carácter negativo, peligrosa y maligna.
Según la Wikipedia
"Un trol (del nórdico troll) es un temible miembro de una mítica raza antropomorfa del folclore escandinavo. Su papel en los mitos cambia desde gigantes diabólicos —similares a los ogros de los cuentos de hadas ingleses— hasta taimados salvajes más parecidos a hombres que viven bajo tierra en colinas o montículos, inclinados al robo y el rapto de humanos que, en el caso de los infantes, eran sustituidos por niños cambiados. También se les puede llamar «gente de la colina» o «del montículo». En los cuentos de las islas Shetland y Orkney, los troles son llamados trowes.
En la antigua ley sueca, trolleri era un tipo particular de magia usada para provocar daño. Debería advertirse que términos escandinavos como trolldom (brujería) y trolla/trylle («realizar trucos de magia») no implican relación alguna con los seres mitológicos. Más aún, en las fuentes de la mitología escandinava, troll puede significar cualquier ser extraño, incluyendo pero no limitado a los gigantes nórdicos (jötnar)."

Encontramos un dato interesante en esta extensa definición. Los 'trolls del montículo'. Estos montículos no son sino túmulos, de donde el troll estaría relacionado con los muertos recalcitrantes, los aparecidos que el profesor de la Sorbona Claude Lecouteux estudió en Muertos y aparecidos en la Edad Media (ed. J.L de Olañeta); son los 'malos muertos', no fantasmas, que regresan para atormentar a los vivos, que se alimentan a veces de la sangre de los vivos. Son los Tumularios de El Señor de los Anillos. El propio Lecouteux insinúa que el gigante Grendel al que se enfrenta y vence Beowulf no es sino un muerto, ¿una forma de troll, quizá?
El artículo de Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Trolque no he copiado completo, señala la ambigüedad del término, cómo se relaciona a veces con seres de monstruosas dimensiones, emparentados con los Ettin o gigantes, y otras con seres antropomórficos... No hay que perder de vista que la mitología nórdica fue sistematizada y registrada por escrito en una fecha muy tardía, el siglo XII-XIII, cuando el proceso de cristianización estaba casi completo, por escaldas cristianos como Snorri Sturlson. Recoge ya una sistema que está desvirtuado y que sólo pervive en valles más o menos inaccesibles en Islandia y Noruega, en los que evoluciona en formas autónomas y con marcada individualidad.
Esta ruinosa forma de vida no sólo ha pervivido en el folklore más o menos edulcorado noruego e islandés, o en la literatura fantástica, ya sea en su aspecto más monstruoso, como en los trolls de El señor de los anillos, "imitación de los ents, como los orcos lo son de los elfos", o en su forma más antropomórfica, La saga de la fractura.
Esta ruinosa forma de vida que antaño se ocultaba en las profundidades de las montañas para asaltar a los viajeros y devorarlos, ahora ha encontrado refugio en el anonimato de la red, como se señala en el artículo de Timothi Campbell "Trolls de internet". http://www.radiochango.com/castellano/konciencia/articulo.php?ID=1502
añadiendo el trol de la red a las antiguas razas de troles de las colinas, de las montañas, de las nieves, de las cuevas y de piedra.

El nuevo hábitat no ha cambiado las condiciones naturales del troll. Si el mítico o literario era bastante estúpido, no es el virtual más inteligente... basta con leer sus brillantes intervenciones, dignas de un Salmerón .Y eso por no entrar a debatir su pobre ortografía y nula sintaxis, porque, parafraseando al gran Lubtisch, "lo que los trols hacen con el idioma, es parecido a los que los nazis hicieron con Polonia". Por pobreza, incluso la de su arco de insultos, que no suelen ir mucho más allá del 'Progre, rojo, sociata, facha, fascista' al 'hijo de puta'... con lo expresivo que quedaría apostrofar a alguien con un '¡hijo de siete padres!'. Pero llamar así al trol sería malgastar ingenio, echar perlas a los cerdos (otra gran frase de la Biblia, a la altura de "El número de imbéciles es infinito", que también viene muy al caso), porque dudo que entendiese que tener siete padres es no tener ninguno legal.

Los antiguos no podían sobrevivir a la luz del sol, y estos se mueven como pez en el agua en el anonimato, jamás dan la cara... y cuando son descubiertos... ¡También se petrifican! Firman con un valiente 'anónimo' o un 'español', muy en el la línea copista-golpista, o con un nick que en sí mismo ya es insulto (por el contenido y por la forma, infamia al idioma), amparados en las sombras.

Una última característica tróllica, aunque menos conocida popularmente fuera de Escandinavia, es su facilidad para cambiar de forma... En lo modernos, para suplantar nombres y, con aspecto ajenos, destruir cuanto hay a su alrededor.
La estupidez, la ignorancia, la incapacidad de comprender, el afán de destruir son congénitas a todas las razas de trolls, pero ha llegado a su máxima perfección (o primitivismo, según se vea) en el troll virtual, que suele anidar en los foros y blogs políticos, como antaño en sendas anfractuosas y desfiladeros.
La moderna literatura escandinava ve en los trols a seres primitivos e incomprendidos, no esencialmente malignos, y quizá sea ese el enfoque antropológico para entender al troll virtual. Porque una persona que puede dedicarle tanto tiempo atorturarse leyendo blogs que le repugnan tiene algo de heroico... Y toda la bilis que destilan sin duda es por motivos de salud, que si la almacenasen en su hígado estarían ya muertos por envenamiento! Hay que verles, pues, como enfermos. Enfermos con mucho tiempo libre, claro, pero enfermos que necesitan purgarse de algún modo. La medicina medieval lo cuaraba casi todo con sangrías y sanguijuelas, suponiendo el origen de las enfermedades en un exceso de humores... Quizá sean las víctimas de los trolls las sangrías para expulsar la sangre más ponzoñosa y poder después llevar una vida más o menos normal (todo lo normal que puede ser para un trol).

Ayer, disfrutamos de la compañía de un par de ellos en el blog de Isabel,
http://www.lacoctelera.com/isabel61/post/2007/11/21/alcaraz-se-aburre-casa

que nos ayudaron a pasar una tarde muy divertida, porque el insulto de un trol es algo que uno puede llevar con orgullo como medalla al mérito intelectual, casi podría ponerlo en el Currículum. La visita de un trol es como ver el Tomate, te indigna, pero te sube la autoestima; Es como ser insultado por Jiménez Losantos, el trol de las ondas: una clara e inequívoca señal de que se sigue una senda honrada.

REGRESO

He vuelto. Si alguien albergó la esperanza de que la tierra se me hubiese tragado o de que, postulando cartujo, el voto de silencio extendiese su manto sobre el teclado, le responderé como leyera Dante ante las puertas del infierno
"Laschiate ogni esperanza voi ch'intrate"
Casi cuatro semanas sin escribir un post, casi dos semanas sin responder ni participar en nada... tal vez alguno haya respirado aliviado, y quizá otros se replanteen cuidadosamente si evaluaron bien mi seriedad...
En día quince de agosto empecé mis vacaciones. El director de la empresa (Herr Direktor), en la comida de cierre de período, dijo,
"Tal vez pensaseis que este día no llegaría"
A lo que repliqué
"Creí que yo no llegaría a este día". Pero llegué, vi y sobreviví. Hay gente que merece lo que le pase, y yo soy uno de ellos. No sé qué extraño mecanismo mental, qué proceso de amnesia selectiva me llevó a asociar los conceptos "Tranquilidad para trabajar con el doctorado" con "las montañas, en casa de mis padres"... Así, cargado con dos maletas enormes -una exclusivamente para libros-, el ordeñador portable (y no portátil, porque cinco kg de ordeñador no es para andar con él arriba y abajo todos los días), la cesta de viaje de Kuragin y un traje claro y otro oscuro en sendas fundas (uno nunca sabe si se puede terciar ocasión de tener que andar vestido y no simplemente tapado), hice exclamar al amigo que gentilmente me recogía
"¡Rayos, si llevas más equipaje que Phileas Fogg!"

Disculpadme la licencia poética de alterar algo la frase... En realidad, mi amigo habló de las maletas de Willy Fog...

En casa de mis padres, no hay más lugar habilitado para trabajar que la mesa del salón, junto a una heroica televisión que podría ser logotipo de los Seven/Eleven, porque está abierta todo el día, o así me lo parece... Tengo facilidad para aislarme incluso en las más adversas condiciones, así que pronto los gritos de tertulianos se convirtieron en murmullos y estos en un inocuo zumbido. Más difícil fue conseguir librarme del nieto de mis padres, un insoportable, malcriado, caprichoso e hiperactivo yorkshire terrier que no soporta que nadie haga nada que no sea jugar con él. Y es que los perros se acaban pareciendo a sus amos, y mi padre tiene la misma necesidad de dar conversación cuando más ocupado está uno... y de enfadarse si se le responde con monosílabos, claro. Una semana más tarde, con el trabajo menos avanzado de lo esperado -en realidad, casi en el mismo punto- y mis nervios al borde del colapso, llegaba, con las dos inmensas maletas, el ordeñador portable, la cesta de viaje de Kuragin y los dos trajes al aeropuerto de Gatwick.
"¡Rayos, Theo, pareces Phileas Fogg!", me recibió mi hermana. Dos agradables horas en coche por la campiña inglesa, hablando en alemán con un francés que me respondía en inglés (Jacques, el novio de mi hermana) y llegamos a Oxford. Bueno, no es exactamente Oxford, sino una casa situada en un bosque de 400 hectáreas a veinte km de Oxford. Lo más cercano, una aldea de siete casas, un pub y una iglesia a unos ocho km, casas de piedra, tejado de paja... La auténtica Cricava de Gamoburgo... no me habría extrañado que la guiness nos la hubiese tirado Cebadilla Mantecona.
"Bueno, nosotros tenemos que volver a Edinburgh", me dijo mi hermana. "Hay comida y una radio en la casa; si necesitas algo, se lo pides a los guardas del bosque. No hay internet y los móviles no tienen cobertura... Si quieres bajar al pueblo, puedes coger uno de los Quads del cobertizo... pero procura no tener ningún accidente, que son del equipo de investigación de Jacques y el papeleo sería horrible"
"Pero yo no tengo carnet de conducir..."
"No hace falta. ¿Estarás bien? El viernes que viene vendremos a recogerte para ir a la boda. Acuérdate de encerrar a Falstaff cada noche, no puede estar suelto por el bosque para no alterar los hábitos de los animales que estudia Jacques... Ah, que Kuragin no salga de casa."
Creo que tardé siete minutos en acostubrarme a la soledad. Elegí la habitación más alta, con un balcón sobre la puerta, cubierta abuhardillada y envuelta en luz desde primera hora del amanecer, ni postigos ni cortinas en la vieja casona del XIX, donde no hay madera que no cruja ni puerta que no chirríe. Ordené los libros y papeles, hice sitio al portable en una mesa en la que Jacques amontonaba cornamentas de ciervos o gamos o el cuadrúpedo que fuere y asipiré profundamente el aroma del bosque. Encendí el fuego en la cocina para tener agua caliente y otro en la sala que me hacía de despacho, y aún me maravillo de que en una frase despache una operación que me llevó casi una hora, y es que no he sido boy scout y, de haberlo sido, me habrían expulsado para evitar el descrédito. Un Oban en la mano (mi hermana y Jacques no tienen cognac), un habano en la otra y, con Salinas, sólo me quedó murmurar
"El mundo está bien hecho".
Falstaff (un gigantesco cruce entre mastín y dogo alemán) y Kuragin, sin llegar a una relación interracial, se han tolerado con bastante elegancia; cada tarde, a eso de las cinco, uno de los guardas -al que llamaremos Owen- subía a la casa a comprobar que todo iba bien; sentados bajo el porche, un habano y un Oban, sólo nos faltaba la escopeta en las rodillas para parecer granjeros del medio oeste, paladeando la malta escocesa en el más venerable silencio. Owen ha sido el único ser humano que he visto durante una semana, y casi ni siquiera he oído su voz.
Una casa vieja son todo ruidos; parece que necesita asentar sus maltrechos huesos cada noche, y el más leve movimiento de la madera retumba en el silencio como si en el sala estuviesen cargando dos ejércitos acorazados; y mirar por la ventana es aún más descorazonador, porque no hay luz alguna en ninguna dirección, ni siquiera la luna o las estrellas se pueden adivinar más allá de las hojas de los robles y las hayas y los olmos; de no haber fortalecido mi carácter con las invasiones de dragones, quizá mis maltrechos nervios se habrían resentido de ese silencio... pero ver a Kuragin ovillado, indiferente a los ruidos que me despiertaban tres y cuatro veces cada noche, saber por el silencio que nada estorbaba el olfato de Falstaff... bastaba para hacerme sonreír y volver a la cama, diciéndome como Poe,
"Es el viento, el viento y nada más"
En una semana he escrito casi 120 páginas, más que en los nueve meses previos; evidentemente, no todas son aprovechables, pero los esquemas y tablas que no use ahora me servirán para más adelante. Así que el viernes, cuando Jacques y mi hermana me venían a buscar para volver a Gatwick, y de allí a una boda de la que hablaré en otra ocasión, pero sólo delante de mi abogado, me fui tranquilo, repuesto. En la verja que cierra el bosque, Owen se despidió con un leve saludo y una tarta de moras.
"Esto me lo tienes que explicar. En dos años, no hemos cruzado cindo palabras con este hombre"

De Re Coquinaria III: Esturión en salsa

Ayer inauguramos el piso. Después de tres semanas desempaquetando cosas, ordenando los libros y los CD (lo único que tiene un sitio determinado), buscando dónde colgar los sables -no de un mi abuelo que ganara una batalla, mi abuelo perdió una guerra-, las gorras y el casco... he dado por concluida la mudanza y he tomado posesión plena de mi nueva casa. Y no hay mejor manera de simbolizar la conquista que con un banquete de la victoria. Comme il faut.

El plato fuerte de la cena fue Esturión con salsa agliatta. De las diversas formas de cocinar el esturión, elegí como más adecuada la que sugiere el Maestro Martino (Martino Rossi o Martino da Como o Martino de Rubeis, según la edición de su tratado de cocina, El libro de arte coquinaria,que se consulte), cocinero del camarlengo pontificio y patriarca de Aquilea, Ludovico Trevisán. Es una receta del siglo XV.

"Sopra terrai lo storione che sia un poco passato, trito o frolo et non frescho; se vole che sia bono in perfectione habi di bon vino bianco o aceto mescolato con acqua pura che sia tanto l'uno quanto l'altro, et del sale a sofficentia; et qui lo farai molto bene allessare facendolo bollire per tanto spatio quanto faresti la carne de vitello o de manzo, secundo la sua grandeza tagliandolo in pezi grandi et grossi come pare alla tua discretione; ma chi per più magnificentia lo vole cotto integro faccia d'avere li vasi grandi et capaci a cocerlo sano como fa il mio Signore, perchè ogni pesce è molto migliore integro che in pezi o altramente."

Así dice la receta de Martino da Como (original de Suiza, aunque muy pronto se trasladó a la corte del usurpador milanés Sforza):

Conserva el esturión hasta que sea un poco pasado, tierno, macerado y no duro. Si quieres que esté cocinado "a puntino"( a la perfección) coge buen vino blanco, o vinagre, mezclado con una cantidad igual de agua y con suficiente sal lo harás hervir bien utilizando el mismo tiempo que se usa para hervir la carne de ternera o de novillo, según su peso y cortándolo en trozos grandes y generosos, a gusto personal; pero quien, por mayor magnificiencia, lo quiera cocinar todo entero, se debe procurar una olla grande para contenerlo todo entero, como hace mi Señor, porque cualquier pescado es mejor cocinarlo entero, en lugar que a trozos o en otras maneras.


Otros cocineros, como Bartolomeo Scappi, el autor de la sopa de manzanas de la que ya hablamos en De Re coquinaria II, http://www.lacoctelera.com/theo/post/2007/06/01/de-re-coquinaria-sopa-manzanas-

afirman que el esturión debe cocerse sólo en agua. Tras mi anterior post, sabréis que semejante consejo no se ha hecho para mí... Cocer sólo con agua, cuando se puede hacer con vino... Hubo un tiempo glorioso en que se quemaba a la gente por herejías menores...

Pero empecemos las cosas por el principio... Invitados: Lucas y su mujer, Isabel; Carlos y la suya, Patricia; Fra (Fray Alberto, un amigo monje benedictino) y X, que no es la mujer de Fra, sino mi pareja, o mi no pareja o... ¿qué sé yo? Cuando sepamos qué somos, ya lo comentaré... O no... ¡Rayos, Theo, 'menos retórica y más substancia' (Hamlet), que te dispersas! La cuestión es que era conveniente invitar a las esposas de Carlos y Lucas, porque ya empezaban a torcer el gesto cuando oían que quedábamos para alguna aventura... que siempre acaban como reunión etílico-gastronómica...

Música: Medieval, por supuesto: Neidhardt von Reuenthal, Oswald von Wolkenstein, Trobadores catalanes y provenzales:

http://www.esnips.com/doc/db153fb7-cf06-4ff3-a4ae-199c07025cba/Ara-lausat-lausat-lausat(anónimo-de-San-Joán-de-les-abadesses-Girona)

A l'entrada del temps clar, una estampida catalana del siglo XIII...
http://www.esnips.com/doc/1900f313-5ba1-4619-aef1-a5341a0358c8/A-lentrada-del-temps-clar-(estampida-anónima-medieval)

Berenguer de Palou
http://www.esnips.com/doc/33512dbe-121a-4486-82ed-25d2b73ebf9c/Tant-mabelis-(Berenguer-de-Palou--S.XII),

Desde que leí por primera vez a Chéjov, he sentido curiosidad por el esturión; la primera vez que estuve en Rusia, lo primero que pedí para comer fue esturión ahumado, como en el cuento La estepa o tantos otros del médico escritor (por cierto, la única coincidencia entre el maestro ruso y Pío Baroja, a quien no soporto... qué fárrago insufrible su Árbol de la ciencia)... Un pez curioso, el esturión... pocas especies son tan sensibles a la contaminación de nuestros ríos... en la Edad Media, abundaban en muchos cauces, por supuesto, lejos de las ciudades; durante el Renacimiento, Bartolomeo Scappi consideraba que los mejores esturiones italianos se pescaban en el Arno, el Tíber y el Po... personalmente, me libraría mucho de comerme cualquier cosa que ahora pudiese salir de esos tres ríos... Sabemos, asimismo, que hasta los años sesenta del siglo XX había esturiones en el Guadalquivir, y que ahora pretende recuperarse el Caviar sevillano; también se estáncriando de nuevo esturiones en el cauce alto del Garona, al final de su corto recorrido aranés, antes de adentrarse en Francia (el caviar de Les ya se ha comercializado; no puedo decir nada sobre su calidad).

Evidentemente, no compré un esturión entero... porque no tiene capacidad física mi cocina para ello, ni nuestro estómago para dar cuenta de él... ni con la ayuda de Kuragin, que no le desagradó en absoluto la carne del teleósteo. Otro día intentaré acometer la empanada de lamprea, según receta de Cristoforo Messiburgo, pero no sé, no sé... empezar con esturión para pasar a lamprea sería en un banquete medieval lo más parecido a pasar de un filete a un McDonalds...
En una cazuela de barro de tamaño suficiente para cubrirlo de líquido, se pone la pieza entera, y se cubre con una mezcla, mitad de agua, mitad de vino blanco... un chardonnay, por ejemplo, un vino que tenga algo de acidez (podría ser un albariño, pero mal empleado...) Se deja cociendo a fuego medio hasta que deje de soltar líquido al pincharlo.

Isabel, Patricia y X decidieron que la cena era asunto de hombres y que era mejor no asomarse por la cocina... Por suerte, porque nosotros cuatro teníamos dificultades más que serias para acomodar nuestros perímetros en tan menguado espacio... Fra fue el primero en ser enviado al destierro, a practicar la paciencia monástica en poner la mesa con esmero y cuidado, repasando cada copa y cada cubierto. No es que hubiese que hacerlo, pero algo teníamos que encargarle para no sentirse desplazado...

Toda la casa huele a esturión. Kuragin, relamiéndose los bigotes, atento adistraer un pedazo de carne; Fra y Lucas, hablando del consumo de pescado en la Barcelona medieval, el monopolio real concedido a Gilabert Corbera por el Rey Alfonso el Benigno para vender en exclusiva pescado en esa ciudad... los impuestos sobre el pescado, una cantidad fija por saumada -una saumada eran tres banastes (41 kg)-; Carlos, descorchando una botella de Xarel·lo; Patricia e Isabel, interrogando sutilmente a X... cuando nos queremos dar cuenta, X ya se lo ha contado casi todo, y es que la habilidad de dos mujeres cincuentonas para sacar información es absolutamente inigualable... ni suero de la verdad, ni cuentos... La GESTAPO se equivocó de perfil, cuando empezó a reclutar agentes...

Cuando el esturión está hecho, se prepara la salsa. Martino y Scappi, así como Rupert de Nola o Sensoví antes que ellos, tenían varias propuestas de salsa; las más habituales, la limonia, con jugo de limón, o la aggliatta bianca, con ajos. Opté por esta última, por ser la más fácil... Consiste en picar almendras, dientes de ajo crudo, miga de pan blanco y jengibre en un mortero, y desleír con el caldo de cocción del pescado, según la textura que prefiramos... Por supuesto, la minipimer hizo excelentemente las veces de mortero... Cortar y servir con la salsa por encima.
Una carne tan densa como la del esturión, puede perfectamente ser acompañada de un vino tinto... Pero la mayor parte de las mujeres tienen un gen que les impide metabolizar este vino; es la única explicación que encuentro al empeño por elegir vino blanco, caiga quien caiga... ya podemos estar dando buena cuenta de un chuletón de buey, que si hay una mujer en la mesa, tiene que haber vino blanco... X, amparada ahora con nuevas aliadas, se cambió de bando de inmediato, y nos dejaron a Lucas, Carlos, Fra y yo solos con seis botellas de Abadía Retuerta y con los Edmundo para el postre... Fra se quedó a dormir en casa, y creo que Patricia e Isabel tuvieron que conducir ...

Por cierto. Preparé esturión de sobras. ¿Alguien quiere arriesgarse a tomar un plato?

COLECCIONES

ELPATIODEMICASA ha escrito en su blog este divertido post.Y lo divertido es necesariamente inteligente; sino, es cómico o bufo o cualquier otra cosa.

http://www.lacoctelera.com/elpatiodemicasa/post/2007/06/20/palabras-graciosas

Colecciones... Ya de niño apuntaba maneras de antisocial, porque nunca me interesó el fútbol ni tuve jamás en mis manos un cromo de futbolista alguno. La verdad, no habría sabido qué hacer con eso... Porque mi padre, con la excusa de que mi madre tenía mejor formación y estaba más preparada para ello, abandonó alegremente nuestra educación en sus manos y no volvió a preocuparse hasta que ya era demasiado tarde. No por tragedia alguna, ni por odio ni nada de todo eso que es argumento básico en las películas de A3 los sábados por la tarde... sino que cuando quiso saber qué nos interesaba, no entendía lo que le explicábamos. En su descargo, diré que ha hecho ímprobos esfuerzos por comprendernos desde entonces, pero si ha conseguido tener una idea aproximada sobre a qué me dedicó y que estudio ahora, e incluso ayudarme localizando topónimos antiguos para mi tesis... en el caso de mi hermana, aún no sabe muy bien ni qué acabó estudiando ni a qué se dedica ni qué quiere hacer...La situación es que, cuando mi deportista padre quiso darse cuenta, tenía en casa un hijo que mal iba a seguir sus pasos, bonachón, sedentario y hogareño. Lo de hogareño lo he ido suavizando con los años y he sustiuido la bonachonería por cierta bonhomía irónica... Pero sedentario, sigo siéndolo un rato... Tantas horas sentado, empiezo a parecer una pera.
"Mas, váyase el muerto a la sepultura y el vivo a la hogaza" (Quijote, I parte, cap. XIX), que no he venido aquí a hacer dormir a nadie (gracias, León Felipe, por prestarme el verso). De colecciones, quería hablar... Apenas tenía seis años cuando uno de mis tíos me regaló unas cuantas monedas para empezar una colección; poco después, otro de mis tíos me inició en la filatelia. Poco contaban ellos con la capacidad descorazonadora de mi madre para todo lo que se escapase a sus esquemas radicalmente racionales: "¿Colecciones? Sólo son trastos que acumulan polvoy gastan dinero estúpidamente". Por supuesto, su oposición sólo hizo aumentar mi pasión por compilar... Hasta hace muy poco tiempo, nunca consideré que reunir una biblioteca o una discoteca fuese otro modo de coleccionar, pero ahora lo percibo así... Tal vez porque he logrado desposeer al término 'colección' de la carga peyorativa familiar. Meticulosamente ordenados por temas, por épocas, por idiomas(es lo único que está ordenado en mi casa), libros de historia, de historia medieval, de arte, de filosofía, poesía, novela, literatura fantástica... hacen que X se exclame sobre el horror de cajas que tendré que trajinar dentro de dos semanas cuando me cambio de piso a otro algo mayor, cerca también de mi trabajo. Casi mil quinientos libros... Dos cientos CD, porque soy de los inquebrantablemente ingenuos que siguen comprando en lugar de grabarlos...
Ya no colecciono monedas ni sellos... Regalé las que había compilado y me reservé las que tenían un significado como objeto propio, no como parte del grupo: unos sellos de la Segunda República, alguna moneda medieval, una romana que me regalara mi abuelo, otra muy especial de Luis XIV acuñada en la ceca de Barcelona durante la revuelta anticastellana de Els Segadors... Porque al final, se superpuso mi pasión de historiador a la de coleccionista, jejeje. Una moneda extraña para mí era una moneda que explicase una historia, no una que acuñara por error la cabeza de Groucho Marx...

Colecciono objetos militares. Desde los diecisiete años. Sobre todo, de la primera y la segunda guerra mundial, aunque también anteriores. Alemanes y rusos, especialmente. Dos sables de oficial de infantería prusiano (1914) decoran el hall de mi piso, junto a una bayoneta austriaca de la guerra austroprusiana (1866). En el perchero, junto a mis sombreros, una gorra de plato de oficial de cazadores de Brunswick (1906), un chascás de ulano prusiano (1908), un chacó de dragón de Galitzia (1914), una gorra de plato de oficial de caballería de la Wehrmacht (1936). Varias condecoraciones, pero ninguna nazi. No soporto la svástica. Cruces de hierro de primera y segunda clase de la I Guerra mundial, cruces austriacas, condecoraciones de la I República española, órdenes soviéticas... En el armario, cuelgan un dormán de húsar bávaro (1914), abrigos de la Wehrmacht, soviéticos, uno de oficial de artillería austro-húngaro...
Algunos los he comprado yo; otros, han sido regalos de amigos. Cada objeto tiene dos historias, pues, la propia de su época... "esta bayoneta es de la batalla de Sadowá, en que los austriacos, que aún tenían fusiles de avancarga, fueron barridos por los prusianos, que habían innovado con el fusil de aguja"; y la historia asociada al objeto: "Esta bayoneta me la regaló un amigo, C, que fue profesor mío en la universidad... Una noche, nos encontramos en un pub y acabamos cantando "A las barricadas" después de vaciar una botella de cognac". Porque esos objetos que voy compilando no son más que el estuche que conserva los recuerdos hermosos que atesoro de las personas a quienes he querido y sigo queriendo, porque incluso los que he comprado, acaban asociándose de un modo u otro a un amigo, a una amante, como los uniformes con que una ex y yo nos disfrazábamos cuando llegaba carnaval (para escándalo de esa pequeña ciudad de provincias, tan políticamente correcta como corrupta)... Y expongo estos momentos felices en forma de objeto, por temor a que me ocurra como el poema de Goytisolo, "En tiempos de inclemencia" (Creo que está en el libro Elegía a Julia Gay)

Tal mercader huyendo del saqueo
busca lugar donde esconder sus bienes
así quise hacer yo:
salvar lo mío en tiempos de inclemencia. Y enterré en lo más hondo horas e imágenes
sueños guardé.
Pero después la lluvia
borró el camino y no encontré el tesoro.